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Las aventuras y desventuras de las Asturias
Son "coses" que pasan...
Acerca de
Las Aventuras y Desventuras de las Asturias. Un paseo por todas aquellas cosas que solo nos pasan a nosotros -o al menos eso creemos-. Por supuesto, protagonizadas por toda el politiqueo asturiano, que la verdad, deja mucho que desear. La particular visión de un inmigrante con papeles: un asturiano en Madrid.
Sindicación
 
La hipocrita Ley del Tabaco
Ya convivimos día a día con la ley del tabaco y , de momento , parece que todo marcha como lo esperado. A no ser que tengamos en cuenta que más del 90 por ciento de los bares y establecimientos de España han decidido que el peso de su clientela fumadora bien vale perder clientela menor de edad. En realidad, este hecho responde a una realidad bastante clara: el españolito que frecuenta los bares con asiduidad corresponde al perfil del varón, entre los cuarenta y cincuenta años, trabajador y en general, fumador. Por ello esta ley no servirá para luchar contra el tabaquismo, sino para recluir a los “nicotinados”.


A PARTIR DE AHORA VEREMOS ESTE SIMBOLO HASTA EN LA SOPA


Lo más gracioso de todo ello es que esta ley nace bajo la premisa de prevención de enfermedades de un Gobierno que recauda anualmente algo más de 6.000 millones de euros con los impuestos del tabaco. De esa cifra habría que descontar los 4.000 millones de euros que se gasta la sanidad en atender a pacientes con trastornos derivados del tabaco. El saldo final es de 2.000 millones de euros para el estado.

Pero, ¿por qué el gobierno no sube el tabaco amparándose en que lo hacen para salvaguardar nuestra salud? ¿Y por que no acuden a las tabacaleras a analizar el contenido de un cigarro?. Si lo hicieran quizás descubrirían –seguramente ya lo hayan descubierto- que durante la producción del tabaco, a este se le añaden unas sustancias conocidas como “adictivos”. Estos “adictivos” son los que producen la adicción al cigarrillo, los que nos “enganchan”. Y lo mejor es que son completamente prescindibles a la hora de fabricar un cigarrillo. Solo cumplen una función: que aún haya millones de personas comprando un volumen suficiente de cajetillas como para alimentar las bocas de papa estado y su amiga, la tabacalera. Los fumadores somos demasiados como para que Hacienda prescinda del euro y pico que le damos todos los días cuando vamos al estanco. Y los no fumadores hacen suficiente ruido como para que nos se les pueda callar. Así que la idea del gobierno a sido separarnos. Pero nunca se arriesgaran a acabar con el tabaco. Menuda hipocresía.

Aquí en Asturias, con o sin ley se fuma igual que siempre y se paga como nunca. En Navarra por lo menos el tratamiento para abandonar el tabaco corre de cargo de la sanidad pública. Para el resto, ¿Qué hacen con esos 2.000 millones de euros que recaudan con nuestro tabaco?

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No