logotipo

img_google
LOS SUEÑOS DE UNA FUTURA CONSERVADORA
"Queda establecida la posibilidad de caminar libremente en dirección a los sueños".
Acerca de
Historiadora, amante de la Cerámica, del Arte y la Pintura; de Marruecos e Italia, mis dos pasiones....Madrid y Roma, las dos ciudades de mi vida. Mi sueño: ser Conservadora de Museos.
Sindicación
 
CARTA A UNA OPOSITORA
Para todos los hombres y mujeres, que como yo, están luchando por conseguir nuestro SUEÑO: APROBAR LA OPOSICION.

Por Javier Gómez de Liaño, abogado y magistrado excedente (EL MUNDO, 31/10/07)

"Querida Cristina: (...)Quisiera, (...), ofrecerte reconfortadora compañía sin robarte más tiempo del prudente.

Sé muy bien lo que es opositar (...). El opositor es animal de costumbres -perdóname- y este tipo de salidas, por asombrosas que fueren, os llenan el espíritu de preocupación y temor. La oposición es una noción muy sutil y huidiza que no siempre tuvo buena prensa. Un magistrado me dijo una vez, jugando al despropósito, que la oposición para él era una especie de muerte. No es verdad. No hagas caso a quienes te digan eso de que con la oposición se quema la mejor etapa de la vida. Los verdaderos años son los que se viven a partir de haber alcanzado aquello que legítimamente se ambiciona y, además, a pulso, sin que nadie te lo haya regalado. Tal vez el opositor sea como un esclavo con el doble grillete de la incertidumbre y la fatiga, pero también es cierto que esta reclusión que semeja un limbo insatisfactorio, al final, es fecunda como la tierra fértil y bendita.

Por supuesto que no es esta carta el lugar más apropiado para desarrollar una tesis en defensa de las oposiciones, lo cual dejaré para mejor ocasión. De manera que esto de ahora no pasa de ser un mero esbozo. Sí te digo que desde muy joven tengo una gran admiración por la persona del opositor, empezando por cuando yo mismo lo fui, pero también en el tiempo que me dediqué a la preparación e, incluso, ahora que estoy al tanto de la tuya. Es muy probable que, a lo largo de los tiempos, unos y otros hayamos deformado la figura de las oposiciones. Vivimos en un país en el que la valía se premia con la moneda del desprecio e incluso de la envidia y donde lo que se aplaude y recompensa es la mediocridad.

(...). Lo que se consigue con el esfuerzo de una oposición es dado por añadidura, y ni la intriga, ni el favor, ni la servidumbre podrán servirnos de más cosa que de lastre.

Siempre sostuve que la oposición es incompleta e incluso, en alguna ocasión, arbitraria e injusta, pero infinitamente menos que la designación a dedo o la adjudicación al azar. De todos los sistemas de reclutamiento barajados, para mí, hoy por hoy, igual que ayer, la oposición es el menos malo. Como seguro que bien supones, no se trata de defender a ultranza que la memoria sea el instrumento que terminará haciendo un juez sabio y completamente justo, pero lo que sí afirmo es que, puestos a elegir, prefiero el aspirante a juez que se sabe de carrerilla el Código Civil o la Ley de Enjuiciamiento Criminal a aquél que se pasa el día recitando los nombres de políticos u otra gente de poder que pudieran hacerle un hueco en el escalafón. Aparte de que tampoco hay que estar en contra de la memoria, porque sí. Ya sabes que Descartes la aplicaba tanto a los objetos materiales como a las sensaciones de orden intelectual y que, por ejemplo, Locke llegó a considerarla como una habitación del inmenso edificio de la retención. Es con la memoria como estrujamos lo estudiado y lo aprendido.

(...)
De mi etapa de preparador, me quedó grabado que un opositor, cuando empieza, es como un criatura a la que hay que enseñar a andar o a comer. No es tu caso, pues sé que el tuyo es espléndido, pero una grave desdicha es que a un recién nacido al mundo de la oposición lo guíe alguien no muy preparado. Que yo sepa, nadie se ocupa de regular y menos controlar la preparación. Me pregunto y pregunto si no sería mejor que la Escuela Judicial se encargara de la cuestión, que tuviera sus propios cuadros de preparadores según los territorios o provincias y que se subvencionara a quienes desean y demuestran querer opositar.

(....)
En fin. Poco es ya lo que me queda por decirte, salvo que lejos de mí la intención de ilustrarte. Son sagaces aquellas palabras de que la juventud prefiere ser estimulada a ser instruida. Ser joven, como lo es el opositor es ser y sentirse capaz de las más altas y peliagudas metas. Lo más interesante, dice Ortega, no es la lucha del hombre con su destino exterior, sino la lucha del hombre con su vocación. En esa lucha que mantienes con tu propia vocación, que es tanto como decir en esa lucha contigo misma, es donde está el carburante que alimentará perennemente el motor de tu espíritu.

Termino, querida Cristina. (...)Lo trascendental es que el oficio de opositora al que te dedicas con tanta afición como firme voluntad es una bienaventuranza. Tu labor actual se vuelve arte desde el momento que al cotidiano menester y a los ideales los conviertes en una misma cosa.

Desde aquí te animo para que sigas pedaleando. Aún te quedan algunas etapas por recorrer, incluidas las de montaña, hasta llegar a la última de contrarreloj. Sé que eres una magnífica opositora, como antes, en la universidad, fuiste muy buena estudiante. Firme y segura de ti misma, estoy convencido de que no vas a ciegas. Como la lluvia que cae con parsimonia, igual que ese rayo de luz que con timidez se cuela por la rendija de la ventana de tu cuarto, sabes que todo está previsto en el terco andar del camino. Pese a lo que se diga, el opositor, el buen opositor, nunca retrocede. Esa etapa de estudio intenso es una inversión a medio plazo que reporta grandes beneficios.

Mi querida Cristina: tú eres mujer dura como el pedernal y poderosa como el pensamiento, de manera que seguro que habrás sabido entenderme. Recuerda al sabio y santo Job y piensa con él que la paciencia es una apuesta que, tarde o temprano, tiene su recompensa. O, si prefieres, fíjate en tus padres, que los tienes más cerca y que, con muy buena puntería, saben que aquél que la sigue, la consigue.

Y nada más. Te felicito. Muy pronto verás premiado tu entusiasmo. Serás juez con la misma frescura y con idéntica lozanía de este tiempo de opositora. Todo el ánimo del mundo y no menos serenidad. Deseo de todo corazón que al cabo de muchos años sigas con la misma ilusión que ahora".

(Me he tomado el permiso de recortar algunos párrafos, que hacían la carta demasiado extensa, y no dejaban deleitarse con algunas de sus frases maravillosas y perfectas).