RADIO MARÍA
Mi hermana tiene un programa de radio en una humilde emisora de Madrid. Se llama Radio María, nada que ver con la COPE, ni con Jimenez Losantos. El programa es los miércoles, cada quince días, de cinco a seis de la tarde, ¡una hora entera hablando de los antiguos pueblos del Antiguo Testamento, de esclavos, de profetas... tela! No, no lo hace por el amor al arte, lo hace por Amor a Dios, al que un día decidió consagrar su vida, hará de esto ya unos veinte años, tantos como hace que abandonó la mitad de la que era nuestra habitación, tantos como hace que pasó de tener una única hermana a tener cientos y repartidas por todo el mundo. Desde entonces no ha perdido el tiempo, no es porque sea mi hermana, pero como se descuide el Papa, le monta un cisma con un movimiento feminista dentro de las congregaciones religiosas, aunque desgraciadamente no hay quorum, se necesitan muchos despertares todavía. Hizo Teología en la Pontificia, en Madrid, y es una erudita de la Biblia, entre otras muchas materias relacionadas con.
Desde hace tiempo se empeña en que la acompañe de colaboradora a uno de sus programas, y tantas veces como ella lo propone, tantas veces como yo me niego... Tengo mis razones. La primera: odio Madrid. Todavía recuerdo sus primeros años allí y mis esporádicas visitas para pasar un par de días juntas. Madrid es estresante y me genera constantes episodios de agorafobia en sus calles y de claustrofobia en el metro... ¿A dónde coño va la gente con tanta prisa? Nos metíamos en la boca de metro y nada más picar el billete todo era correr y correr escaleras abajo, ahora por un pasillo, ahora un giro rápido a otro, en donde cada vez el aire se hacía más irrespirable, porque menos oxígeno, tendrá de todo en su composición... Y en esa carrera tras ella, para no perderle paso, sentía que mis piernas se acortaban, que mi hocico se hacía puntiagudo y con bigotes y me crecía una larga cola gris... Todo el mundo parecía perseguido por alguien. Según mi hermana, si perdíamos ese tren había que esperar al siguiente... ¡pues se espera, joder, vaya prisas!, y si no, haber salido un cuarto de hora antes y no me sometas a esta gincana... y es que perder el primero crea efecto dominó, ya vas arre que es tarde a todas partes todo el día...
En fín , soy chica de provincias, las grandes ciudades no están hechas para mí, o viceversa.
La segunda razón, en la que no sé si ha caído, es que nuestras voces son idénticas, según dicen quienes nos oyen, no se sabría cuando habla una y cuando habla la otra, parecería el monólogo de Lola Herrera y sus Cinco horas con Mario.
Y la tercera y más poderosa: para hablar con convicción sobre algo hay que creérselo, y yo hace mucho que dejé la Fe en un recodo del camino. Aun tengo Esperanza, y Caridad de vez en cuando, no siempre.
No la había oído nunca y este miércoles busqué dicha emisora. Me costó sintonizarla, en Ciudad Real se oye mal, pero moviendo el dial arriba y abajo di con la voz familiar y el programita en cuestión. ¡Genial!, no porque lo diga yo, pero parece locutora de toda la vida; resuelta, dinámica, sin atropellos... en fín, es mi hermana, coño, ¿qué voy a decir? En un mensaje de móvil le envié mi primera crítica constructiva: ¿Tú crees que alguien se entera de algo? Tu colaboradora parece hipotiroidea (por la gracia y el entusiasmo con que intervenía).
Pero hay que ver de lo que se entera una: resulta que Abrahán y Saray (después Sara, porque Dios le cambió el nombre, pero eso es otra parte de la historia) no podían tener hijos, no se sabe por culpa de quién, se supone que de ella, como siempre en aquella sociedad machista y opresora del sexo femenino, no muy distante de la nuestra, aunque cueste creerlo. El caso es que Sara, sintiéndose culpable y sintiendo un gran amor por Abrahán, le ofrece a su esclava Ágar para que conciba un hijo que sería criado por Sara como propio, primer hecho escrito que se conoce acerca de los vientres de alquiler y creemos que somos pioneros en algo... y una mierda... Y por cierto, Ágar fue una esclava parecida a Espartaco, pero la Historia siempre ha preferido los héroes a las heroínas, a las que terminaba quemando como a Juana de Arco, o bien eran la causa de los males y de las catástrofes, con Helena de Troya... Pero retomo, que me pierdo... Tal era el deseo de tener descendencia que Dios, que hablaba a menudo con los que creían en Él, ya fuera desde una nube, desde un rayo de sol, desde un arbusto ardiendo o como fuere, y con Abrahán más, que para eso era su profeta, les prometió descendencia... a los cien añitos de Abrahán y a los noventa de Sara, así es que a Sara le dió un ataque de risa, Dios también se reía diciendo verás como sí, y Sara reía más todavía sabiendo que aquel vientre hacía ya tiempo que era como el desierto del Sinaí, y Él seguía riendo diciendo que sí... así es como nació Isaac, que significa Dios se ha reído, o algo por el estilo. Y aquí es donde Saray toma el nombre de Sara, que significa reina de estirpe de reyes. Todo nombre tiene un significado, no como ahora, que se ponen al tuntun, vamos que no hay un niño con el nombre de Doraemon porque es un gato cósmico, si fuese un niño cósmico fijo que alguna se lo había plantificado al suyo, sin saber ni de dónde viene ni a dónde va, sólo porque sale en la tele. En eso el pueblo de Israel es consecuente, como Dios manda.
Por allí andaban también los de Sodoma y Gomorra, viviendo todos los días en pecado, haciendo lo que les venía en gana, sodomizando y violando... Creo que el Marqués de Sade se fue de este mundo sin saber que antes le habían tomado otros la delantera, por activa y por pasiva... Y Dios se cansó y mandó destruir ambas ciudades. El caso es que en Sodoma vivía un sobrino de Abrahán, y como lo del enchufismo tampoco es nuevo, Abrahan pidió al Señor que le salvara y el Señor, que es misericordioso y sabía que el sobrino no había andado en el desmadre y la mala vida de los demás, avisó a él y a su familia de que huyeran antes de destruir la ciudad, pero con una condición,,, y es que el Señor no regala las cosas así como así... debían partir sin volver la vista atrás so pena de convertirse en sal... yo debería ser ya una montaña gigantesca de cloruro sódico, con esa manía que tengo de volver constantemente la vista atrás... En fín, que la pobre sobrina política de Abrahán, por echar un último vistazo, ¡zas! quedó convertida en sal, y es que a una mujer no se le puede prohibir ciertas cosas... que si no comas de la manzana prohibida, que si no mires atrás, ¡con la de cosas que pueden estar pasando...! Nosotras somos curiosas y desobedientes por naturaleza.
Sinceramente, porque quien tuvo retuvo y todavía soy capaz de situarme un poco por estos pueblos de Dios y estos tejemanejes bíblicos... de esto no hay cristiano que se entere... Aunque mi hermana malo es que se empeñe, a cabezona no la gana nadie y ella sigue y sigue, erre que erre, contando como si fuese Una Gran Historia Jamás Contada, los secretos y no tan secretos de la Biblia, sondeando desde su particular punto de vista, desde su personal manera de trasmitir sus convicciones y su Fe.
Desde hace tiempo se empeña en que la acompañe de colaboradora a uno de sus programas, y tantas veces como ella lo propone, tantas veces como yo me niego... Tengo mis razones. La primera: odio Madrid. Todavía recuerdo sus primeros años allí y mis esporádicas visitas para pasar un par de días juntas. Madrid es estresante y me genera constantes episodios de agorafobia en sus calles y de claustrofobia en el metro... ¿A dónde coño va la gente con tanta prisa? Nos metíamos en la boca de metro y nada más picar el billete todo era correr y correr escaleras abajo, ahora por un pasillo, ahora un giro rápido a otro, en donde cada vez el aire se hacía más irrespirable, porque menos oxígeno, tendrá de todo en su composición... Y en esa carrera tras ella, para no perderle paso, sentía que mis piernas se acortaban, que mi hocico se hacía puntiagudo y con bigotes y me crecía una larga cola gris... Todo el mundo parecía perseguido por alguien. Según mi hermana, si perdíamos ese tren había que esperar al siguiente... ¡pues se espera, joder, vaya prisas!, y si no, haber salido un cuarto de hora antes y no me sometas a esta gincana... y es que perder el primero crea efecto dominó, ya vas arre que es tarde a todas partes todo el día...
En fín , soy chica de provincias, las grandes ciudades no están hechas para mí, o viceversa.
La segunda razón, en la que no sé si ha caído, es que nuestras voces son idénticas, según dicen quienes nos oyen, no se sabría cuando habla una y cuando habla la otra, parecería el monólogo de Lola Herrera y sus Cinco horas con Mario.
Y la tercera y más poderosa: para hablar con convicción sobre algo hay que creérselo, y yo hace mucho que dejé la Fe en un recodo del camino. Aun tengo Esperanza, y Caridad de vez en cuando, no siempre.
No la había oído nunca y este miércoles busqué dicha emisora. Me costó sintonizarla, en Ciudad Real se oye mal, pero moviendo el dial arriba y abajo di con la voz familiar y el programita en cuestión. ¡Genial!, no porque lo diga yo, pero parece locutora de toda la vida; resuelta, dinámica, sin atropellos... en fín, es mi hermana, coño, ¿qué voy a decir? En un mensaje de móvil le envié mi primera crítica constructiva: ¿Tú crees que alguien se entera de algo? Tu colaboradora parece hipotiroidea (por la gracia y el entusiasmo con que intervenía).
Pero hay que ver de lo que se entera una: resulta que Abrahán y Saray (después Sara, porque Dios le cambió el nombre, pero eso es otra parte de la historia) no podían tener hijos, no se sabe por culpa de quién, se supone que de ella, como siempre en aquella sociedad machista y opresora del sexo femenino, no muy distante de la nuestra, aunque cueste creerlo. El caso es que Sara, sintiéndose culpable y sintiendo un gran amor por Abrahán, le ofrece a su esclava Ágar para que conciba un hijo que sería criado por Sara como propio, primer hecho escrito que se conoce acerca de los vientres de alquiler y creemos que somos pioneros en algo... y una mierda... Y por cierto, Ágar fue una esclava parecida a Espartaco, pero la Historia siempre ha preferido los héroes a las heroínas, a las que terminaba quemando como a Juana de Arco, o bien eran la causa de los males y de las catástrofes, con Helena de Troya... Pero retomo, que me pierdo... Tal era el deseo de tener descendencia que Dios, que hablaba a menudo con los que creían en Él, ya fuera desde una nube, desde un rayo de sol, desde un arbusto ardiendo o como fuere, y con Abrahán más, que para eso era su profeta, les prometió descendencia... a los cien añitos de Abrahán y a los noventa de Sara, así es que a Sara le dió un ataque de risa, Dios también se reía diciendo verás como sí, y Sara reía más todavía sabiendo que aquel vientre hacía ya tiempo que era como el desierto del Sinaí, y Él seguía riendo diciendo que sí... así es como nació Isaac, que significa Dios se ha reído, o algo por el estilo. Y aquí es donde Saray toma el nombre de Sara, que significa reina de estirpe de reyes. Todo nombre tiene un significado, no como ahora, que se ponen al tuntun, vamos que no hay un niño con el nombre de Doraemon porque es un gato cósmico, si fuese un niño cósmico fijo que alguna se lo había plantificado al suyo, sin saber ni de dónde viene ni a dónde va, sólo porque sale en la tele. En eso el pueblo de Israel es consecuente, como Dios manda.
Por allí andaban también los de Sodoma y Gomorra, viviendo todos los días en pecado, haciendo lo que les venía en gana, sodomizando y violando... Creo que el Marqués de Sade se fue de este mundo sin saber que antes le habían tomado otros la delantera, por activa y por pasiva... Y Dios se cansó y mandó destruir ambas ciudades. El caso es que en Sodoma vivía un sobrino de Abrahán, y como lo del enchufismo tampoco es nuevo, Abrahan pidió al Señor que le salvara y el Señor, que es misericordioso y sabía que el sobrino no había andado en el desmadre y la mala vida de los demás, avisó a él y a su familia de que huyeran antes de destruir la ciudad, pero con una condición,,, y es que el Señor no regala las cosas así como así... debían partir sin volver la vista atrás so pena de convertirse en sal... yo debería ser ya una montaña gigantesca de cloruro sódico, con esa manía que tengo de volver constantemente la vista atrás... En fín, que la pobre sobrina política de Abrahán, por echar un último vistazo, ¡zas! quedó convertida en sal, y es que a una mujer no se le puede prohibir ciertas cosas... que si no comas de la manzana prohibida, que si no mires atrás, ¡con la de cosas que pueden estar pasando...! Nosotras somos curiosas y desobedientes por naturaleza.
Sinceramente, porque quien tuvo retuvo y todavía soy capaz de situarme un poco por estos pueblos de Dios y estos tejemanejes bíblicos... de esto no hay cristiano que se entere... Aunque mi hermana malo es que se empeñe, a cabezona no la gana nadie y ella sigue y sigue, erre que erre, contando como si fuese Una Gran Historia Jamás Contada, los secretos y no tan secretos de la Biblia, sondeando desde su particular punto de vista, desde su personal manera de trasmitir sus convicciones y su Fe.
Comentario:
¡magistral! te superas cada día, y nos tienes embobados a los que te leemos, vamos, que hasta me dan ganas de escuchar el programa de tu hermana. Serías una co-locutora estupenda poniendo ese toque de humor. La descripción de Madrid, perfecta, eso es lo que estoy sufriendo en mis carnes.EMPIEZO MI SEMANA DE VACACIONES.
Comentario:
Ah, se me ha olvidado añadir que... hermana, sólo hay una.
Comentario:
Amiga mía, te superas por momentos. Grandioso post, lleno de humor, de lecciones que no pretenden serlo, de ternura y sinceridad. Grandes paralelismos entre la historia bíblica y nuestra historia particular y coetánea. Y Madrid... Madrid da asco, y eso que yo soy de aquí de toda la vida, pero da asco. La gente no es que vaya con prisas, es que viven con prisas, no saben lo que es la calma, lo que es vivir. Las prisas para los malos ladrones y para las vejigas de los prostáticos (desgraciadamente, esa frase no es mía).
Un besote, y recuerda que, aunque tarde, siempre aparezco de nuevo. Es esta vida estival anodina que me está tocando vivir, que me aplatana y me deprime (excepto los fines de semana que huyo) y no me deja escribir ni leer.
Un besote, y recuerda que, aunque tarde, siempre aparezco de nuevo. Es esta vida estival anodina que me está tocando vivir, que me aplatana y me deprime (excepto los fines de semana que huyo) y no me deja escribir ni leer.
Comentario:
jaaaajajajajaja
¡Que sí! ¡Que te voy a llevar a Radio María!¡Con lo bien y lo gracioso que lo explicas "to"! Vamos, que tu narración de Abrahán y Sara casi se parece al "génesis gaditano", aunque menos picante, porque aquel se las trae.
Ahora bien, alguna puntualización: la emisora, humilde sí es, pero se escucha en toda España, por si a alguien le "apete". Su programación es un poco desigual... En ella hay de todo, siempre para evangelizar, no para poner a parir al gobierno de turno, como hace Fede en la COPE. Pero mi programa, no es porque lo haga yo, pero... "es mu grasioso" y además se aprenden cosas ninguna persona culta debería ignorar. Vaya, que aunque uno no se las crea no está mal conocerlas, como no estaría nada mal dejar de ignorar el Corán, o los Upanishads...
Y la segunda puntalización: estoy convencida de que esos relatos ancestrales, como todo mito, no tratan tanto de personajes pasados como de la urdimbre de quien los escucha o los lee. El A.T. habla de mí y de ti, y de todos nosotros. Esas narraciones crean realidad, y el Dios que aparece en ellas es el pálido reflejo del Innombrable, del que la teóloga Ágar dijo: "He visto AL QUE ME VE".
Besitos, ¡y... menos mal que después de 80 programas te has dignado a escucharme! Claro, tanto darle al bolígrafo y a las teclas, no te queda tiempo pa na.
¡Que sí! ¡Que te voy a llevar a Radio María!¡Con lo bien y lo gracioso que lo explicas "to"! Vamos, que tu narración de Abrahán y Sara casi se parece al "génesis gaditano", aunque menos picante, porque aquel se las trae.
Ahora bien, alguna puntualización: la emisora, humilde sí es, pero se escucha en toda España, por si a alguien le "apete". Su programación es un poco desigual... En ella hay de todo, siempre para evangelizar, no para poner a parir al gobierno de turno, como hace Fede en la COPE. Pero mi programa, no es porque lo haga yo, pero... "es mu grasioso" y además se aprenden cosas ninguna persona culta debería ignorar. Vaya, que aunque uno no se las crea no está mal conocerlas, como no estaría nada mal dejar de ignorar el Corán, o los Upanishads...
Y la segunda puntalización: estoy convencida de que esos relatos ancestrales, como todo mito, no tratan tanto de personajes pasados como de la urdimbre de quien los escucha o los lee. El A.T. habla de mí y de ti, y de todos nosotros. Esas narraciones crean realidad, y el Dios que aparece en ellas es el pálido reflejo del Innombrable, del que la teóloga Ágar dijo: "He visto AL QUE ME VE".
Besitos, ¡y... menos mal que después de 80 programas te has dignado a escucharme! Claro, tanto darle al bolígrafo y a las teclas, no te queda tiempo pa na.





