Quítate todo el metal
Me lo ha inspirado "Con la baba haciendo puenting", de mi frecuentado Julius, y lo tengo que contar. Porque no todo en mi trabajo van a ser caras de palo, ni larguísimos minutos de tensión cuando tienes a un infartado o un politraumatizado por accidente y el puto helicóptero no llega. Esos, gracias a Dios, son los menos. También hay momentos de relax... momentos caramelo, como los llamaría otro de mis frecuentados. Juro que lo que narro está basado en hecho real, sin omitir ni un punto ni una coma (salvo las que yo me trago porque dudo si van o no).
Es una mañana relajada. La sala de espera está vacia. Hora: aproximadamente las doce... pufff, tres horas todavía hasta que finalice la jornada. Ya he revisado el almacén, el botiquín, he dado una vuelta por internet, me he fumado un cigarrito...Ya no sé qué más hacer para matar el tiempo. Oigo pedir permiso para entrar a la consulta de mi compi (por entonces, mujer. No, no es que se haya travestido, es que ella se fue y ahora mi nuevo compi es varón). Me ha parecido ver uniformes verdes, intentando atisbar por mi puerta entreabierta. Anda, se trata de Julito y su compañero de merodeo, dos de la benemérita que llevan unos meses destinados aquí. Nos visita con frecuencia, siempre a deshora, y cuando no le pasa una cosa le pasa otra. Sé por las malas lenguas que trasnocha, en lo poco que hay por aquí para trasnochar... pero se corre cada juerga... Y claro, al día siguiente no puede con su alma; que si me duele la cabeza, que si parece que me mareo... Pero criatura, descansa, que aunque jovencito, veintisiete, algún día vas a reventar. En fín, hoy no sé que le pasará.
Sale de la consulta médica y se encamina, acompañado de su lapa, hacia la mía. Trae un P10 donde dice: Hacer ECG por opresión precordial. Bien, vale. Pues venga," hazme un striptis... qué digo, perdón, en qué estaría yo pensando... quiero decir... quítate la ropa de cintura para arriba (que para el caso es lo mismo) y quítate todo el metal". Julito mide 1.90, moreno, delgado, su cara no es gran cosa, pero no es feo y en todo su conjunto resulta... resulta espectacular.
¿Todo el metal?: me dice. Sí, todo el metal: reitero. Reloj, esclava de grandes eslabones de plata, cadena... todo.
No sé si todo voy a poder: responde. Y tras quitarse la camisa verde guardía civil con la profesionalidad de un estriper, (¡cómo ha cambiado el cuerpo de la benemérita!, todo hay que decirlo), aparece un pecho trabajado, despejado, acompañado de un abdomen plano y en forma de tableta de chocolate, con... con el metal que decía no poderse quitar: un piercing en cada pezón.
No puedo reprimir una sonrisa y él y su compañero, que no se separa ni medio metro del susodicho, tampoco... En fín, alzo los ojos al cielo, ¡anda hijo, ya te vale!, luego le invito a tumbarse en la camilla y él lo hace encantado. Se sabe guapo, se sabe sexi, se sabe chulo. Sus pies se salen de la camilla, éstas están pensadas para la media nacional, no para semejante especimen. Ventosas y cables por el lado derecho, ventosas y cables por el izquierdo, que me obligan a inclinarme casi encima para colocarlos... ¡joder, a ver qué escote he traído hoy, porque ahora soy yo la que puede estar dando el espectáculo!, esto va a terminar pareciendo una escena de un sexhop. No te muevas, no hables y respira tranquilo: le digo... ¡cómo me gusta ordenar eso a un tío!. Él obedece. Concluye la prueba.
Resultado del ECG: NORMAL; dice mi compi al llevárselo para que diagnostique, y añade: "si ya lo sabía yo, pero cuando le he auscultado y he visto semejante torso no he querido ser egoista, por eso te lo he pasado. Ahora que, de aquí en adelante, aunque venga por un dedo, la auscultación no se la quita nadie".
Gracias mujer, te debo una, que ya sabes, aquí la media está en los setenta y este gustazo para la vista , sólo para la vista, no se tiene todos los días.
A eso lo llamo yo solidaridad femenina y una excelente compañera de trabajo.
Es una mañana relajada. La sala de espera está vacia. Hora: aproximadamente las doce... pufff, tres horas todavía hasta que finalice la jornada. Ya he revisado el almacén, el botiquín, he dado una vuelta por internet, me he fumado un cigarrito...Ya no sé qué más hacer para matar el tiempo. Oigo pedir permiso para entrar a la consulta de mi compi (por entonces, mujer. No, no es que se haya travestido, es que ella se fue y ahora mi nuevo compi es varón). Me ha parecido ver uniformes verdes, intentando atisbar por mi puerta entreabierta. Anda, se trata de Julito y su compañero de merodeo, dos de la benemérita que llevan unos meses destinados aquí. Nos visita con frecuencia, siempre a deshora, y cuando no le pasa una cosa le pasa otra. Sé por las malas lenguas que trasnocha, en lo poco que hay por aquí para trasnochar... pero se corre cada juerga... Y claro, al día siguiente no puede con su alma; que si me duele la cabeza, que si parece que me mareo... Pero criatura, descansa, que aunque jovencito, veintisiete, algún día vas a reventar. En fín, hoy no sé que le pasará.
Sale de la consulta médica y se encamina, acompañado de su lapa, hacia la mía. Trae un P10 donde dice: Hacer ECG por opresión precordial. Bien, vale. Pues venga," hazme un striptis... qué digo, perdón, en qué estaría yo pensando... quiero decir... quítate la ropa de cintura para arriba (que para el caso es lo mismo) y quítate todo el metal". Julito mide 1.90, moreno, delgado, su cara no es gran cosa, pero no es feo y en todo su conjunto resulta... resulta espectacular.
¿Todo el metal?: me dice. Sí, todo el metal: reitero. Reloj, esclava de grandes eslabones de plata, cadena... todo.
No sé si todo voy a poder: responde. Y tras quitarse la camisa verde guardía civil con la profesionalidad de un estriper, (¡cómo ha cambiado el cuerpo de la benemérita!, todo hay que decirlo), aparece un pecho trabajado, despejado, acompañado de un abdomen plano y en forma de tableta de chocolate, con... con el metal que decía no poderse quitar: un piercing en cada pezón.
No puedo reprimir una sonrisa y él y su compañero, que no se separa ni medio metro del susodicho, tampoco... En fín, alzo los ojos al cielo, ¡anda hijo, ya te vale!, luego le invito a tumbarse en la camilla y él lo hace encantado. Se sabe guapo, se sabe sexi, se sabe chulo. Sus pies se salen de la camilla, éstas están pensadas para la media nacional, no para semejante especimen. Ventosas y cables por el lado derecho, ventosas y cables por el izquierdo, que me obligan a inclinarme casi encima para colocarlos... ¡joder, a ver qué escote he traído hoy, porque ahora soy yo la que puede estar dando el espectáculo!, esto va a terminar pareciendo una escena de un sexhop. No te muevas, no hables y respira tranquilo: le digo... ¡cómo me gusta ordenar eso a un tío!. Él obedece. Concluye la prueba.
Resultado del ECG: NORMAL; dice mi compi al llevárselo para que diagnostique, y añade: "si ya lo sabía yo, pero cuando le he auscultado y he visto semejante torso no he querido ser egoista, por eso te lo he pasado. Ahora que, de aquí en adelante, aunque venga por un dedo, la auscultación no se la quita nadie".
Gracias mujer, te debo una, que ya sabes, aquí la media está en los setenta y este gustazo para la vista , sólo para la vista, no se tiene todos los días.
A eso lo llamo yo solidaridad femenina y una excelente compañera de trabajo.
Comentario:
Jejejeje, uffff, qué bueno leer esto un lunes por la mañana, nada mas empezar a currar! Más que nada porque no sabía yo que el deseo sexual fuera tan fuerte un lunes a estas horas pero jodía!, has descrito también al titi de uno noventa con abdominales perfectos que..., joder, joder, una no es de piedra y con esta imaginación tan perversa que tengo yo! jejejeje
Muy bueno, si señora. Vivan las chocolatinas! XDDD
Kissxxx.
Muy bueno, si señora. Vivan las chocolatinas! XDDD
Kissxxx.
Comentario:
A la primera invitada, Doña Jesús, que, aunque nunca firmas, ninguna duda de que eres tú. ¡Menuda pareja aquella! Te llamaré uno de estos días.
A Juliux Marx: Inspiración y admiración, sin más y sin menos...cuando te rompes, cuando te buscas, cuando vas dando tumbos, cuando saltas sin red, cuando te encuentras... ¡qué bien lo dejas por escrito! Gracias por estos ratos, lástima de los que nos privas por ser tan vago (dicho por ti, eh?).
A Pilar: hooooola. ¿Cómo te trata Asturias? No esperaba semejantes palabras, me has puesto colorá, puñetera y hoy he descubierto que hay lágrimas con sabor a leche merengada con canela. Un besazo y pa´lante, siempre pa´lante.
A Juliux Marx: Inspiración y admiración, sin más y sin menos...cuando te rompes, cuando te buscas, cuando vas dando tumbos, cuando saltas sin red, cuando te encuentras... ¡qué bien lo dejas por escrito! Gracias por estos ratos, lástima de los que nos privas por ser tan vago (dicho por ti, eh?).
A Pilar: hooooola. ¿Cómo te trata Asturias? No esperaba semejantes palabras, me has puesto colorá, puñetera y hoy he descubierto que hay lágrimas con sabor a leche merengada con canela. Un besazo y pa´lante, siempre pa´lante.
Comentario:
LLevo unas dos horas leyéndote. Ayer encontré la dirección de tu blog centrifugado en el bolsillo de un pantalón. Me suele pasar. La busqué, pero no sabía que había hecho con ella y mira, por fín apareció. No me voy a extender mucho, sólo un par de cosas. Primero, mil gracias por esa canción, en mi puñetera vida nadie me ha dedicado nada. Segundo, gracias por esa sonrisa con la que inundas tu consulta, gracias por tus palabras de aliento, gracias por ese abrazo que tanto necesité. Mil gracias, gracias gracias.
Ahhhh, y tres, vayas donde vayas tú serás siempre mi enfermera, la especial, nuestra enfermera.
Ahhhh, y tres, vayas donde vayas tú serás siempre mi enfermera, la especial, nuestra enfermera.
Comentario:
Decir que me siento halagado es quedarse corto. Ser inspiración tuya por unos minutos es... joder, ni puta idea... es la ostia. Me he tenido que leer la primera frase dos veces, como un imbécil.
Visto el resultado final, el orgullo aumenta, porque que sea yo el que de algún modo te ha empujado a escribir esta maravilla, oye, no es moco de pavo!!
Desde luego...cómo está el cuerpo, eh? El de la Guardia Civil, digo. Y mira qué suerte la tuya, porque mis encontronazos con los de verde no es que hayan sido para nada satisfactorios (para mí, para las arcas del Estado han sido estupendos, claro).
Un besote de domingo después de una buena caravana. Contigo, termino la semana con una sonrisa.
Visto el resultado final, el orgullo aumenta, porque que sea yo el que de algún modo te ha empujado a escribir esta maravilla, oye, no es moco de pavo!!
Desde luego...cómo está el cuerpo, eh? El de la Guardia Civil, digo. Y mira qué suerte la tuya, porque mis encontronazos con los de verde no es que hayan sido para nada satisfactorios (para mí, para las arcas del Estado han sido estupendos, claro).
Un besote de domingo después de una buena caravana. Contigo, termino la semana con una sonrisa.
Comentario:
Para que luego digan por ahí que es centro es tranquilo, ¡já! ¡que nos lo digan a nosotras!





