Aquí no hay playa, ¡vaya, vaya!
Burócrata, conservadora, muy provinciana; así es Ciudad Real. Nada que la destaque, salvo que por aquí pasa el AVE, raudo, camino de Sevilla. No tenemos Sabinas que nos canten... pongamos que hablo.... no tenemos Machados que recuerden su infancia en nuestros patios, no tenemos Unamunos como rectores, que hagan de la nuestra una universidad universal, como Salamanca.
Los políticos nos han vendido dos grandes proyectos: el llamado Reino de Don Quijote y el aeropuerto.
El primero pretende ser como Las Vegas; complejos hoteleros de cinco estrellas, grandes casinos, zonas residenciales y campos de golf... ¡aquí, en la Mancha! Y nosotros osamos llamar gilipollas a los murcianos... Está claro que aquí hay tajada inmobiliaria. Además, me pregunto qué coño tienen que ver los casinos y el golf con el reino de D. Quijote, si al menos se tratara de complejos hoteleros recreando las ventas donde hacía sus paradas nuestro hidalgo caballero, con excursiones en rocinantes y rucios, tal vez, pero campos de golf ??? Alguien no se ha leído el Quijote.
El segundo, de momento, está paralizado. Los ecologistas se han puesto en pie de guerra y defienden que la zona es el habitat natural de no sé qué aves. Yo no es que quiera entorpecer el progreso en favor de las aladas, pero me alegro. ¿Qué coño (ya van dos) pinta un aeropuerto en Ciudad Real? ¿Será para que desembarquen los jeques árabes que vendrán a nuestros casinos? ¡Joder, acabo de caer! ¡Seguro que es por eso! Como la corrupción y la decadencia los ahuyentaron de Marbella, ahora se van a venir aquí, a la Mancha manchega que hay mucho vino, mucho pan, mucho aceite y mucho tocino (letra de una jota popular). Esto va a empezar a rebosar un glamour que vamos a ser portada de revista a todas horas, seguro.
Cuando lleguen ellos no lo sé, lo que sí es cierto es que ahora... ¡ahora vivimos como dios! Y para vivir como dios, el ciudadrealeño sólo necesita la calle y una terracita de verano. ¡Cómo le gusta al culipardo la calle! En hora punta es imposible pillar silla en ninguna terraza, ni intra ni extrarradio, de manera que te paseas varias veces, merodeando como un buitre, a ver si queda alguna mesa libre porque se les antoje cambiar de sitio, y cuando ves que alguien se levanta, te vas aproximando, sin pausa pero sin prisa, para que no se note mucho que aceleras el paso hacia tu objetivo, al tiempo que tus ojos controlan a todo lo que se mueve a tu alrededor, no vaya a ser que alguien tuviera tus mismas intenciones y te la quite a traición. Y cuando llegas exitosamente a la silla y en tu interior clamas ¡ya es mía!, no das un salto como Nadal porque no te tomen por chalá, pero dan ganas.
¡Ay, el verano en la capital!, en donde no hay playa... pero sí piscinas. Hay muchas particulares, que aquí el personal tiene mucho chalecito en las afueras. Los que no tenemos chalet, ni amigo que lo tenga, nos vamos al playa park. ¡Oh, el playa park!, un oásis en medio de un desierto. Como vayas en fin de semana no encuentras un metro cuadrado de cesped donde poner una triste toalla. Y si pretendes hacerte unos largos... ¡ja!... ni hacer el muerto, so pena de que algún Moby Dick te engulla.
¿Y por qué será que en la playa los cuerpos pasan más desapercibidos?, es decir, a nadie parece importarle cómo sea o cómo vaya vestido cada uno...Pero aquí, en mi provinciana Ciudad Real, donde todo el mundo se conoce, ¡joder!... ¡no se nos pasa ni uno!: cuerpos danone, cuerpos michelín, cuerpos yogur griego (dícese de los blancuzcos blandengues), cuerpos rodolfo langostino (dícese del tontaina que se tiró todo el santo día sin protección solar), cuerpos lagarto (dícese de los que antes fueron rodolfos langostinos y ahora se están pelando)...En fín, Ciudad Real, ese lugar de la Mancha, donde aún no hay playa, (miedo me da que a los inventores del casino se les pase por la cabeza y nos pongan una artificial, como en Japón), pero hay mucha, pero que mucha, vida social.
Los políticos nos han vendido dos grandes proyectos: el llamado Reino de Don Quijote y el aeropuerto.
El primero pretende ser como Las Vegas; complejos hoteleros de cinco estrellas, grandes casinos, zonas residenciales y campos de golf... ¡aquí, en la Mancha! Y nosotros osamos llamar gilipollas a los murcianos... Está claro que aquí hay tajada inmobiliaria. Además, me pregunto qué coño tienen que ver los casinos y el golf con el reino de D. Quijote, si al menos se tratara de complejos hoteleros recreando las ventas donde hacía sus paradas nuestro hidalgo caballero, con excursiones en rocinantes y rucios, tal vez, pero campos de golf ??? Alguien no se ha leído el Quijote.
El segundo, de momento, está paralizado. Los ecologistas se han puesto en pie de guerra y defienden que la zona es el habitat natural de no sé qué aves. Yo no es que quiera entorpecer el progreso en favor de las aladas, pero me alegro. ¿Qué coño (ya van dos) pinta un aeropuerto en Ciudad Real? ¿Será para que desembarquen los jeques árabes que vendrán a nuestros casinos? ¡Joder, acabo de caer! ¡Seguro que es por eso! Como la corrupción y la decadencia los ahuyentaron de Marbella, ahora se van a venir aquí, a la Mancha manchega que hay mucho vino, mucho pan, mucho aceite y mucho tocino (letra de una jota popular). Esto va a empezar a rebosar un glamour que vamos a ser portada de revista a todas horas, seguro.
Cuando lleguen ellos no lo sé, lo que sí es cierto es que ahora... ¡ahora vivimos como dios! Y para vivir como dios, el ciudadrealeño sólo necesita la calle y una terracita de verano. ¡Cómo le gusta al culipardo la calle! En hora punta es imposible pillar silla en ninguna terraza, ni intra ni extrarradio, de manera que te paseas varias veces, merodeando como un buitre, a ver si queda alguna mesa libre porque se les antoje cambiar de sitio, y cuando ves que alguien se levanta, te vas aproximando, sin pausa pero sin prisa, para que no se note mucho que aceleras el paso hacia tu objetivo, al tiempo que tus ojos controlan a todo lo que se mueve a tu alrededor, no vaya a ser que alguien tuviera tus mismas intenciones y te la quite a traición. Y cuando llegas exitosamente a la silla y en tu interior clamas ¡ya es mía!, no das un salto como Nadal porque no te tomen por chalá, pero dan ganas.
¡Ay, el verano en la capital!, en donde no hay playa... pero sí piscinas. Hay muchas particulares, que aquí el personal tiene mucho chalecito en las afueras. Los que no tenemos chalet, ni amigo que lo tenga, nos vamos al playa park. ¡Oh, el playa park!, un oásis en medio de un desierto. Como vayas en fin de semana no encuentras un metro cuadrado de cesped donde poner una triste toalla. Y si pretendes hacerte unos largos... ¡ja!... ni hacer el muerto, so pena de que algún Moby Dick te engulla.
¿Y por qué será que en la playa los cuerpos pasan más desapercibidos?, es decir, a nadie parece importarle cómo sea o cómo vaya vestido cada uno...Pero aquí, en mi provinciana Ciudad Real, donde todo el mundo se conoce, ¡joder!... ¡no se nos pasa ni uno!: cuerpos danone, cuerpos michelín, cuerpos yogur griego (dícese de los blancuzcos blandengues), cuerpos rodolfo langostino (dícese del tontaina que se tiró todo el santo día sin protección solar), cuerpos lagarto (dícese de los que antes fueron rodolfos langostinos y ahora se están pelando)...En fín, Ciudad Real, ese lugar de la Mancha, donde aún no hay playa, (miedo me da que a los inventores del casino se les pase por la cabeza y nos pongan una artificial, como en Japón), pero hay mucha, pero que mucha, vida social.
Comentario:
Excelentísimo Sr. Presidente de la Junta de
Comunidades de Castilla La Mancha
D. José María Barreda Fontes
La Federación de Asociaciones “CUENCA DEL GUADIELA”, tienen el honor de remitirle el Manifiesto firmado por las mismas, y apelando a su buen hacer y confiando en sus sentimientos, tenga a bien prestarnos parte de su preciado tiempo en la atención a nuestras justas y honestas peticiones.
Permítanos, que en primer lugar, nos expresemos como cualquiera de nuestros convecinos, de “nuestros” semidespoblados pueblos y abandonados a su suerte, rodeados del aroma de los pinos resineros de “nuestra sierra” o, bajo el zumbido de “nuestras” laboriosas abejas alcarreñas, para desde nuestras entendederas, EXPONERLE:
Propiedad: Derecho de usar y disponer de un bien de forma exclusiva y absoluta, sin más limitaciones que las contenidas en la ley.
Poseer: Tener, ser el dueño.
Posesión: Acción de poseer, facultad de disponer de algo.
El diccionario las define así; la lengua, el sentimiento y la razón, nos dicen que son así, pero vemos como la Ley las desfigura hasta dejarlas prácticamente sin contenido.
La lengua nos avala, reconociendo como fundamentales a la hora de expresamos unos pronombres posesivos (mío, mi, tuyo, tu, suyo, su, nuestro, vuestro, suyo) que empleamos constantemente y que quieren significar propiedad o posesión, de ahí su nombre de posesivos, y venimos utilizándolos con total desparpajo en frases como “mi/nuestra tierra”, “mi/nuestro río”, “mi/nuestro pueblo” etc. pero luego, la ley viene a poner esas limitaciones a que hace referencia la primera definición hasta el punto de vaciar de significado esos pronombres posesivos que tanto pronunciamos.
Vamos a poner un ejemplo que nos duele en lo más íntimo y, desde hace bastantes años: El agua.
El agua brota en “nuestras” fuentes, discurre por “nuestros” ríos, a veces inunda “nuestras” vegas o tierras, graniza sobre “nuestras” cosechas o “nuestros” árboles, hiela “nuestros” frutales, y como es lógico y consecuente, a esa o esas aguas las sentimos como “nuestras aguas”, pues no en vano y a lo largo de siglos nos hemos beneficiado de sus bondades y soportado sus perjuicios, ya sea aguantando nevadas, ventiscas, granizadas o inundaciones, o simplemente bebiéndolas en el momento oportuno.
Pero he aquí que cuando pasa a ser un bien susceptible de proporcionar dineros, es La Administración la que vende “nuestra” agua y la que se queda con los dineros que reporta. Es decir, se hace una Ley que no contempla ningún derecho para nosotros, y nos la expropian para darle las ganancias al Estado o la Junta de Comunidades, para que invierta los dineros, que deberían ser nuestros, en donde más les plazca, que suele ser en esos “viveros” de votos que representan las grandes poblaciones.
Se nos pide, como hicieron con motivo del V Centenario del Quijote, que caminemos todos los castellano-manchegos juntos, después de quitar a la Serranía y la Alcarria el paso de la “Ruta” y los dineros que reportaría para dárselos a “otros”, y lo hacemos, seguimos caminando juntos, pero los de la Alcarria conquense y los ribereños del Guadiela vamos los últimos. Se nos pide solidaridad y en eso, vamos los primeros, no de Castilla La Mancha, sino de toda España. Ahí están como muestra palpable, las mejores vegas de varios de nuestros pueblos de La Alcarria inundadas y afectadas por las aguas del pantano de Buendía, lo que ha significado que su población disminuya hasta el 30 % de la que existiera en los años 50, o ahí estamos flanqueados no por una, sino por dos centrales nucleares, Zorita y Trillo. Y a cambio ¿Qué? Tenemos que seguir yendo juntos; pero los últimos. Tenemos que seguir siendo el orgullo de España en cuanto a solidaridad, mientras han tenido que huir nuestras gentes a Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao o Alemania, porque nos han quitado lo mejor que teníamos.
Aunque no sea “vox pópuli” y
Comunidades de Castilla La Mancha
D. José María Barreda Fontes
La Federación de Asociaciones “CUENCA DEL GUADIELA”, tienen el honor de remitirle el Manifiesto firmado por las mismas, y apelando a su buen hacer y confiando en sus sentimientos, tenga a bien prestarnos parte de su preciado tiempo en la atención a nuestras justas y honestas peticiones.
Permítanos, que en primer lugar, nos expresemos como cualquiera de nuestros convecinos, de “nuestros” semidespoblados pueblos y abandonados a su suerte, rodeados del aroma de los pinos resineros de “nuestra sierra” o, bajo el zumbido de “nuestras” laboriosas abejas alcarreñas, para desde nuestras entendederas, EXPONERLE:
Propiedad: Derecho de usar y disponer de un bien de forma exclusiva y absoluta, sin más limitaciones que las contenidas en la ley.
Poseer: Tener, ser el dueño.
Posesión: Acción de poseer, facultad de disponer de algo.
El diccionario las define así; la lengua, el sentimiento y la razón, nos dicen que son así, pero vemos como la Ley las desfigura hasta dejarlas prácticamente sin contenido.
La lengua nos avala, reconociendo como fundamentales a la hora de expresamos unos pronombres posesivos (mío, mi, tuyo, tu, suyo, su, nuestro, vuestro, suyo) que empleamos constantemente y que quieren significar propiedad o posesión, de ahí su nombre de posesivos, y venimos utilizándolos con total desparpajo en frases como “mi/nuestra tierra”, “mi/nuestro río”, “mi/nuestro pueblo” etc. pero luego, la ley viene a poner esas limitaciones a que hace referencia la primera definición hasta el punto de vaciar de significado esos pronombres posesivos que tanto pronunciamos.
Vamos a poner un ejemplo que nos duele en lo más íntimo y, desde hace bastantes años: El agua.
El agua brota en “nuestras” fuentes, discurre por “nuestros” ríos, a veces inunda “nuestras” vegas o tierras, graniza sobre “nuestras” cosechas o “nuestros” árboles, hiela “nuestros” frutales, y como es lógico y consecuente, a esa o esas aguas las sentimos como “nuestras aguas”, pues no en vano y a lo largo de siglos nos hemos beneficiado de sus bondades y soportado sus perjuicios, ya sea aguantando nevadas, ventiscas, granizadas o inundaciones, o simplemente bebiéndolas en el momento oportuno.
Pero he aquí que cuando pasa a ser un bien susceptible de proporcionar dineros, es La Administración la que vende “nuestra” agua y la que se queda con los dineros que reporta. Es decir, se hace una Ley que no contempla ningún derecho para nosotros, y nos la expropian para darle las ganancias al Estado o la Junta de Comunidades, para que invierta los dineros, que deberían ser nuestros, en donde más les plazca, que suele ser en esos “viveros” de votos que representan las grandes poblaciones.
Se nos pide, como hicieron con motivo del V Centenario del Quijote, que caminemos todos los castellano-manchegos juntos, después de quitar a la Serranía y la Alcarria el paso de la “Ruta” y los dineros que reportaría para dárselos a “otros”, y lo hacemos, seguimos caminando juntos, pero los de la Alcarria conquense y los ribereños del Guadiela vamos los últimos. Se nos pide solidaridad y en eso, vamos los primeros, no de Castilla La Mancha, sino de toda España. Ahí están como muestra palpable, las mejores vegas de varios de nuestros pueblos de La Alcarria inundadas y afectadas por las aguas del pantano de Buendía, lo que ha significado que su población disminuya hasta el 30 % de la que existiera en los años 50, o ahí estamos flanqueados no por una, sino por dos centrales nucleares, Zorita y Trillo. Y a cambio ¿Qué? Tenemos que seguir yendo juntos; pero los últimos. Tenemos que seguir siendo el orgullo de España en cuanto a solidaridad, mientras han tenido que huir nuestras gentes a Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao o Alemania, porque nos han quitado lo mejor que teníamos.
Aunque no sea “vox pópuli” y
Comentario:
¡Que no se te olvide la playa del Vicario! Que de aquí a un par de años la tenemos y eso sí que va a ser pa' verlo...





