Hoy voy a darme un homenaje
¿ Tú estás segura de que nada ha cambiado con respecto a ayer? A ver, mírate bien al espejo, ¿seguro que no ha aparecido alguna indiscreta arruguita? No, no parece que vea ninguna, ninguna más, se entiende, porque haberlas las hay. Eso sí, observo que mi hemisferio derecho envejece más aprisa que el izquierdo. Las arrugas del lado izquierdo de mi cara se acentuan algo más, no guardan simetría con las del lado derecho, aunque eso, además de ser una evidencia, lo he leido en alguna parte, en alguna de esas revistas como MUY INTERESANTE o similares... nuestro rostro no es simétrico, bueno, mejor dicho, nuestra parte derecha no guarda simetría con la izquierda, pero, curiosamente, en eso radica la perfección de nuestro cuerpo, en que esa pequeña asimetría entre derecha e izquierda forma un total con un equilibrio y un funcionamiento perfecto. A ver si se aplican esto los políticos... pero no me quiero ir del tema, sigo con lo mío, con mi análisis físico de hoy.
¿Y los pechos ? ¡Pufff, menos mal, aún siguen en su sitio. No se han caido a la cintura! Bueno, a la cintura, por mucho que se quieran caer, no creo que lleguen. Son más bien... ¿discretos?, sí, esa es la palabra, dejémoslo en discretos.
¿Alguna cana indiscreta? No, ninguna, de eso ya se encarga mi peluquero; o estilista, como se le quiera llamar, a mi me gusta más peluquero, del estilo ya me encargo yo, que eso es algo muy personal. Lo de las canas...sinceramente, las canas sólo le quedan bien a Richard Gere.
¿Y el pantalón? ¡Qué alivio, sigo entrando en el mismo pantalón de ayer! Ya sé que una no se levanta de la noche a la mañana convertida en una obesa mórbida, pero como me lo habían puesto tan oscuro en las últimas semanas... yo ya mascaba la tragedia. Algunas amigas son de un envidioso... ¡lo que les jode que, faltándote nada para los cuarenta y habiendo parido varias veces, sigas entrando en la 38! Además, ¡con el trabajo que me cuesta prevenir ese riesgo laboral que, como mujer que soy, me amenaza día tras día, el tan temido "culo de funcionaria"!, bueno, más que trabajo es cuestión de perseverancia y a mí a cabezona sólo me gana mi hermana.
“ Anda que ya te queda poco para cambiar de década ¿eh?” “O sea, que dentro de poco cuarentona, ¿no?” “¡Ya verás cuando cumplas los 40!..." ¡ Hasta el Colegio de Enfermería me envia una felicitación, por si se me había olvidado, menos mal que se limita a un simple Feliz Cumpleaños!... Pues mira tú, tal vez llegar a los cuarenta sea como dejar de ser virgen, que la primera vez duele, pero después es como redescubrir el universo una y otra vez, claro que cuando el universo se ve tan de tarde en tarde o ni se ve, no me extraña que algunas y algunos hagan un drama por llegar a los cuarenta... ¡Qué rencorosas somos las mujeres, no le pasamos ni una a un hombre, pero a una mujer... menos todavía!
Hoy me han caído los cuarenta, sí, ¿qué pasa?. Ni que fuese entrar en la oscura antesala del declive hormonal, ese que nos engorda, nos achica, nos produce insomnio e irritabilidad, nos descalcifica los huesos y nos obliga a ir a la farmacia a comprar Vaginesil, o al médico, a que te recete el Colpotrofin Vaginal, para hacer más llevadera esa cosa innombrable por la dificultad de la palabreja, la dispareunia, que en el más llano y simple castellano significa que te da asquito el sexo puro y duro, y nunca mejor dicho.
Pero no importa, la arruga es bella, y no porque lo diga Adolfo Dominguez, sino porque pocas cosas hay más enigmático y a la vez bello que un rostro devastado por el trascurrir de la vida, que no del tiempo. Eso lo dejó escrito, como sólo ella supo hacerlo, Margarita Duras en El amante.
Por tanto, hoy pienso darme un homenaje, por aquello de que cuando el río suena es que agua lleva...no vaya a ser que mañana o pasado sea verdad que, llegados los cuarenta, se alcanza el punto de inflexión y comienza el ocaso. Por si acaso, en vez de velas, pondré fuegos artificiales, porque hoy, aunque haya empezado a vivir la mitad de mi vida y la mitad de mi muerte, como cantaba Cortez, me siento, una vez más, como volver a mis diecisiete...bueno, vale, dejémoslo en veintisiete...aunque la canción que hoy quiero oir y bailar sea esa de Aute, en la melosa voz de Silvio, " Anda, quitate el vestido, las flores y las trampas, ponte la desnuda violencia que recatas y ven a mis brazos, dejemos los datos, seamos un cuerpo enamorado... Anda, dime lo que sientes no temas si me mata, que yo sólo entiendo tus labios como espadas y ven..."
¿Y los pechos ? ¡Pufff, menos mal, aún siguen en su sitio. No se han caido a la cintura! Bueno, a la cintura, por mucho que se quieran caer, no creo que lleguen. Son más bien... ¿discretos?, sí, esa es la palabra, dejémoslo en discretos.
¿Alguna cana indiscreta? No, ninguna, de eso ya se encarga mi peluquero; o estilista, como se le quiera llamar, a mi me gusta más peluquero, del estilo ya me encargo yo, que eso es algo muy personal. Lo de las canas...sinceramente, las canas sólo le quedan bien a Richard Gere.
¿Y el pantalón? ¡Qué alivio, sigo entrando en el mismo pantalón de ayer! Ya sé que una no se levanta de la noche a la mañana convertida en una obesa mórbida, pero como me lo habían puesto tan oscuro en las últimas semanas... yo ya mascaba la tragedia. Algunas amigas son de un envidioso... ¡lo que les jode que, faltándote nada para los cuarenta y habiendo parido varias veces, sigas entrando en la 38! Además, ¡con el trabajo que me cuesta prevenir ese riesgo laboral que, como mujer que soy, me amenaza día tras día, el tan temido "culo de funcionaria"!, bueno, más que trabajo es cuestión de perseverancia y a mí a cabezona sólo me gana mi hermana.
“ Anda que ya te queda poco para cambiar de década ¿eh?” “O sea, que dentro de poco cuarentona, ¿no?” “¡Ya verás cuando cumplas los 40!..." ¡ Hasta el Colegio de Enfermería me envia una felicitación, por si se me había olvidado, menos mal que se limita a un simple Feliz Cumpleaños!... Pues mira tú, tal vez llegar a los cuarenta sea como dejar de ser virgen, que la primera vez duele, pero después es como redescubrir el universo una y otra vez, claro que cuando el universo se ve tan de tarde en tarde o ni se ve, no me extraña que algunas y algunos hagan un drama por llegar a los cuarenta... ¡Qué rencorosas somos las mujeres, no le pasamos ni una a un hombre, pero a una mujer... menos todavía!
Hoy me han caído los cuarenta, sí, ¿qué pasa?. Ni que fuese entrar en la oscura antesala del declive hormonal, ese que nos engorda, nos achica, nos produce insomnio e irritabilidad, nos descalcifica los huesos y nos obliga a ir a la farmacia a comprar Vaginesil, o al médico, a que te recete el Colpotrofin Vaginal, para hacer más llevadera esa cosa innombrable por la dificultad de la palabreja, la dispareunia, que en el más llano y simple castellano significa que te da asquito el sexo puro y duro, y nunca mejor dicho.
Pero no importa, la arruga es bella, y no porque lo diga Adolfo Dominguez, sino porque pocas cosas hay más enigmático y a la vez bello que un rostro devastado por el trascurrir de la vida, que no del tiempo. Eso lo dejó escrito, como sólo ella supo hacerlo, Margarita Duras en El amante.
Por tanto, hoy pienso darme un homenaje, por aquello de que cuando el río suena es que agua lleva...no vaya a ser que mañana o pasado sea verdad que, llegados los cuarenta, se alcanza el punto de inflexión y comienza el ocaso. Por si acaso, en vez de velas, pondré fuegos artificiales, porque hoy, aunque haya empezado a vivir la mitad de mi vida y la mitad de mi muerte, como cantaba Cortez, me siento, una vez más, como volver a mis diecisiete...bueno, vale, dejémoslo en veintisiete...aunque la canción que hoy quiero oir y bailar sea esa de Aute, en la melosa voz de Silvio, " Anda, quitate el vestido, las flores y las trampas, ponte la desnuda violencia que recatas y ven a mis brazos, dejemos los datos, seamos un cuerpo enamorado... Anda, dime lo que sientes no temas si me mata, que yo sólo entiendo tus labios como espadas y ven..."
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Maurita, La Harina es mañana, no hoy...vas perdiendo facultades, ¿ no me digas que vas a ir a La Fuente a rociarte? A mi la alergia me tiene cao, ni apareceré por allí. Y sí, la pinza sabes que se me va de vez en cuando, no todo van a ser relatos desgarradores o nostálgicos, La niña Perdida era una espinita que había que sacar...ya sabes.
Un besazo y estas invitada a entrar por aquí cuando te venga en gana.
Un besazo y estas invitada a entrar por aquí cuando te venga en gana.
Comentario:
Niña, se te ha ido la pinza en el escrito que has hecho hoy o ya la tenías ida. Leo que los "40" te han sentado muy bien y ya escribes cosas graciosas. Sigue así, no cambies. Me estoy acordando que hoy es la fiesta de la harina en tu pueblo ¿no?. La gran corrida de tu pueblo esta anunciada en Torralba.
Un besito,
Maura.
Un besito,
Maura.
Comentario:
Pues aquí llego yo, colgada de una afonía inoportuna, que me ha asaltado antes de terminar mis clases y antes de poder decirte "¡felicidades, cuarentona!" Decírtelo, te lo diré, pero no sé si podrás entenderme.
Y además, llego con un gran cabreo, porque mi ordenador, donde almacenaba miles de datos acumulados durante los últimos años para lo laboral y lo lúdico, se me ha achicharrado. Allí guardaba, entre otras muchísimas cosas, una grabación que hice con tus locas bajitas en enero, para felicitarte el cumple. Las dos cantaban maravillosamente: "Cumpleaños felizzzzzz, cumpleaños mamáaaaaaaaaa, te deseamos todas, cumpleaños felizzzzzzzzzzzz". ¡Media hora nos costó grabar esa minucia! Y ahora se ha ido a la porra y no te lo puedo poner en un power point con las últimas fotos de primavera, y alguna vieja estirando la pata (se entiende, en alarde de juventud...), símbolo de tu frescura veinteañera. ¡Desde luego! Considéralo como recibido, aunque aún esté nuestro amigo Víctor rompiéndose la cabeza para poder resucitar mi disco duro y rescatar la cancioncita.
Pero bueno, hoy eres tú la protagonista, no mi power point virtual, que no podrá ser. ¿Qué puedo decirte en tu "punto de inflexión" sino que te quiero y que estoy muy orgullosa de la mujer en la que te has convertido y se va haciendo todos los días.
¡Un besazo y que el Señor te bendiga!
(Se me tiene que notar lo "monjaza" que soy...)
Y además, llego con un gran cabreo, porque mi ordenador, donde almacenaba miles de datos acumulados durante los últimos años para lo laboral y lo lúdico, se me ha achicharrado. Allí guardaba, entre otras muchísimas cosas, una grabación que hice con tus locas bajitas en enero, para felicitarte el cumple. Las dos cantaban maravillosamente: "Cumpleaños felizzzzzz, cumpleaños mamáaaaaaaaaa, te deseamos todas, cumpleaños felizzzzzzzzzzzz". ¡Media hora nos costó grabar esa minucia! Y ahora se ha ido a la porra y no te lo puedo poner en un power point con las últimas fotos de primavera, y alguna vieja estirando la pata (se entiende, en alarde de juventud...), símbolo de tu frescura veinteañera. ¡Desde luego! Considéralo como recibido, aunque aún esté nuestro amigo Víctor rompiéndose la cabeza para poder resucitar mi disco duro y rescatar la cancioncita.
Pero bueno, hoy eres tú la protagonista, no mi power point virtual, que no podrá ser. ¿Qué puedo decirte en tu "punto de inflexión" sino que te quiero y que estoy muy orgullosa de la mujer en la que te has convertido y se va haciendo todos los días.
¡Un besazo y que el Señor te bendiga!
(Se me tiene que notar lo "monjaza" que soy...)
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Te contesto por aquí...Por aquello de que una amigdalitis bacteriana puede, sólo puede ehhh, no vaya a ser que te genere una crisis de hipocóndría, producir una cardiopatía reumática, no dejes de consultar con tu médico y tomar antibiótico si no mejoras...jajajajaja, ves, a esto se le llama deformación profesional, pero cuida esas anginas,¿a quién se le ocurre coger una amigdalitis con este calor?. Gracias por tu felicitación y, por supuesto, que a por todas, el 40 sólo es un número.
Gracias una vez más.
Gracias una vez más.
Comentario:
Estoy malito (amigdalitis aguda, que con eso de que eres enfermera seguro que quieres saber cada coma de mi historia clínica) y la enfermedad es más poderosa que el sueño, amigo mío donde los haya. Así que madrugo sin quererlo y me desayuno un hipervitaminado zumo de naranja y los dos post tuyos que aún no había descubierto... deberían de recetarlos en la farmacia. Muy nutritivos y saludables. El optimismo no debe perderse ni a los ochenta. Felicidades, y a por todas, que no se me ocurre una sola cosa que no pueda hacerse con 40 años. Que se lo digan a Mick Jagger.





