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Rinconeras y retales de la memoria
Acerca de
Desde un lugar de la Mancha... Entre manos El Juego del Ángel de Carlos Ruiz Zafón
Sindicación
 
Belleza, sexo y dinero
Ayer leía una entrevista a una de las grandes de la música: Madonna. Madonna decía que su ritmo de trabajo es imparable, que a sus cincuenta años (y un minicuerpo de escándalo y bisturí, diga ella lo que diga) no puede quedarse en casa para terminar siendo una gorda... ¡Con lo bien que iba la entrevista, cachin diez! ¡Estas divas! Madonna dedica tres horas de gimnasio al día, tiene su preparador físico personal, dice no tomar nunca el sol, y no beber alcohol ni consumir ninguna otra droga... Mi madre tampoco ha tomado alcohol en su vida, ni ninguna otra droga y el sol le ha dado lo justo y puedo asegurar que con cincuenta años no estaba como Madonna. Estaba gorda, aunque a los veinte pesara cuarenta y cinco kilos. Mi madre no ha tenido preparador físico, ni tiempo ni dinero para ir tres horas a un gimnasio, tampoco ha tenido un regimiento de personal a su servicio que hiciesen el trabajo sucio, ése que te pone al borde de una crisis de nervios, te sume en la ansiedad, produce frustración y auto-infravaloración y desemboca en que te de igual estar o no gorda. Ése que, salvo excepciones, nadie valora y que todos aprendemos a valorar cuando nos vemos en idéntica situación. Esa es la gran diferencia entre mi madre y Madonna: lo que el dinero es capaz de comprar; tiempo, belleza (relativa, siempre relativa) y salud (al menos en apariencia).
Dicen las feas que lo importante es la belleza interior. Las guapas y guapos descerebrados (a los guapos y guapas inteligentes se les omite la pregunta), que los hay y mucho, también dicen que la belleza está en el interior y que no son importantes unas buenas... piernas y un buen... cuerpo de impresión para triunfar en la vida. No sé si con eso nos quieren decir, los muy cabrones, que además de bellos por fuera, lo son por dentro. Yo, chica del montón, siempre he creído que el ser guapa o guapo facilita las cosas, aunque no se tengan dos dedos de frente. La apariencia física importa y mucho. Todo nos entra por los ojos (que nadie me diga que con lo primero que desea darse un revolcón es en con la belleza interior)...
Según mi compañero (al que animo a que desarrolle su teoría y publique en alguna revista como Muy Interesante o por el estilo), los hombres se fijan en determinadas partes del cuerpo, normalmente sutilezas curvilíneas. Las mujeres, seguimos en según mi amigo, nos fijamos en tonterías del estilo de cómo mueve las manos, cómo le sonríen los ojos, cómo cambía su peso de un pie a otro, y gilipolleces similares que hacen el que un hombre resulte más o menos interesante (identifíquese interesante con apetecible sexualmente hablando). A ellos les da igual que la Pataki y otros productos tales sean bellos animales siliconados con ausencia de la costilla flotante, a ellos lo que les interesa es el resultado final, qué más les da costilla más que costilla menos... Y el resultado final, al menos de la Pataki, es espectacular. Y aquí estamos nosotras, si seremos gilipollas, contentándonos con la belleza interior...
Cierto día me comentaba mi ex-compañero Paco (qué mal suena eso de mi EX, aunque vaya acompañado de compañero en vez de novio o marido) que no entendía porqué nos fijábamos tanto en ese tipo de mujeres divinas de la muerte a todas horas, que nosotras, pobres mortales de andar por casa, no podríamos nunca llegar a ser como ellas... "Además-, me decía, -hace un tiempo coincidí en la estación del Ave de Sevilla con Juncal Rivero y es como un poste de la luz... Si a ésa (y perdón por la frasecita que transcribo, pero fue lo que él dijo) me la follo, seguro que se rompe". "Pues, querido,- le dije yo, sintiendo que ahora era la mía,- no te preocupes, porque una como ésa nunca te dará oportunidad de que tú la rompas, a no ser que tengas una cuenta corriente como la de Fernández Tapias o similares".
Y es cierto que lo que Natura no da, Salamanca no presta, aludo a aquella del candelabro y que admiraba a Vargas Llosa sin haber leído ni un párrafo en su vida del susodicho... Pero con lo que a algunas les ha dado Natura (o bisturí más silicona) no han necesitado que Salamanca les prestase nada.
Verdad es, amigo Sancho, que dos tetas siempre tirarán más que dos carretas.
 
Comentario:
¡Ay,ay aaaaaaaaaaaaaaay!!! mi contumaz ex de Paco. Sigue escribiendo cómo los ángeles y dejate de bobadas: ni belleza interna o externa. Tan solo pasea y observa. ¡Amarás tantísimooo!! que resbalaran pequeñeces e incluso grandes dislates. Ángeles
No