Sueños de cine (continuación)
Hoy, en la comida, (día de guardia) le preguntaba a mi compañero cuál era para él la escena más erótica del cine. Tengo que decir que es un cinéfilo empedernido, amante, sobretodo, del cine en blanco y negro. No ha podido reprimir una carcajada... "¿No me sacarás en alguna tontería de esa cosa que escribes?" Esa cosa que escribo es este blog y esa tontería es un post... "Pues sí, pero aparte de eso, tengo curiosidad", le digo. Para él, la salida de Halle Berry del agua, al más puro, e intencionado, estilo de Ursula Andres decadas atrás, es de lo más erótico que ha visto últimamente, y lo remata con la extirpación del grano de Torrente en el cutre espejo de un cutre cuarto de baño de un cutre apartamento, acompañandose de una sinfonía de aerofagias y meteorismos. "¡Joder!, que estamos comiendo, no me recuerdes a tan escatológico personaje y encima me lo presentes como objeto de deseo... Sabía yo que tenías que acabar con alguna marranada". Ha seguido riéndose a carcajadas al ver que ya me costaba trabajo comer las natillas del postre, el muy...
No, no se me ha entendido bien. No hubo sexo en el sueño con Bardem, sólo erotismo, que no es lo mismo. Cuando me desperté y se lo dije a mi marido, puso tal cara de desconcierto que no me quedó otra que negarle la naturaleza del sueño..."No, hombre, no, erótico no... como están jodiendo en la tele con tanto premio en los últimos días, he soñado que una Pe tan divina como vulgar, -que es lo original que tiene esta chica-, gritaba desde el escenario: ¡Jaaaaaaaviiiiii!, y ahí estaba él, subiendo las escalerillas alfombradas, sin pausa pero sin prisa, a recoger su estatuilla, dándole un morreo de cine a su chica, mientras le tapaba su escote palabra de honor que dejaba al descubierto sus encantos por los saltos de emoción". "Ah, por eso, porque tener un sueño erótico con ese tío..." sólo le faltó añadir el teniéndome a mí... Pues claro, cielo, pues claro, ¡menuda desfachatez la del subconsciente!
Acabo de despertarme de la siesta. No podía quitarme a Santiago Segura, -y su erótica extirpación de forúnculo-, de la cabeza, así es que comencé a dinamitarlo con Pierce Brosnan y René Russo en ese baile entre luces de sala de fiesta, con un vestido negro transparente y la impresionante René enfundada en él, en El secreto de Thomas Crown, sofisticado y exquisito ladrón de cuadros. Pongo de manifiesto, una vez más, mi debilidad por semejante especimen (Pierce, se entiende). He retado al subconsiente y, antes de que él soñara con alguna carencia de afectos o de afanes de reconocimiento y notoriedad, le he dado el tema pensado; he empezado a soñar despierta con el Brosnan en una paradisiaca isla del Pacífico en donde poder descubrirle sus más íntimos secretos, para que al caer en el inevitable sopor por la disminución de riego sanguíneo en la cabeza después de comer, mi subconsciente siguiese con el tema onírico previamente seleccionado... Decepcionante, este kafkiano subconsciente me la ha vuelto a jugar: ¡pues no he aparecido con Moratinos en África hablando congoleño! ¡Me caguen la...!
Hasta a Freud se le acaban los argumentos para analizar semejante cosa.
Pero no le voy a dar más vueltas, como decía el sabio Calderón: Los sueños, sueños son.

No, no se me ha entendido bien. No hubo sexo en el sueño con Bardem, sólo erotismo, que no es lo mismo. Cuando me desperté y se lo dije a mi marido, puso tal cara de desconcierto que no me quedó otra que negarle la naturaleza del sueño..."No, hombre, no, erótico no... como están jodiendo en la tele con tanto premio en los últimos días, he soñado que una Pe tan divina como vulgar, -que es lo original que tiene esta chica-, gritaba desde el escenario: ¡Jaaaaaaaviiiiii!, y ahí estaba él, subiendo las escalerillas alfombradas, sin pausa pero sin prisa, a recoger su estatuilla, dándole un morreo de cine a su chica, mientras le tapaba su escote palabra de honor que dejaba al descubierto sus encantos por los saltos de emoción". "Ah, por eso, porque tener un sueño erótico con ese tío..." sólo le faltó añadir el teniéndome a mí... Pues claro, cielo, pues claro, ¡menuda desfachatez la del subconsciente!
Acabo de despertarme de la siesta. No podía quitarme a Santiago Segura, -y su erótica extirpación de forúnculo-, de la cabeza, así es que comencé a dinamitarlo con Pierce Brosnan y René Russo en ese baile entre luces de sala de fiesta, con un vestido negro transparente y la impresionante René enfundada en él, en El secreto de Thomas Crown, sofisticado y exquisito ladrón de cuadros. Pongo de manifiesto, una vez más, mi debilidad por semejante especimen (Pierce, se entiende). He retado al subconsiente y, antes de que él soñara con alguna carencia de afectos o de afanes de reconocimiento y notoriedad, le he dado el tema pensado; he empezado a soñar despierta con el Brosnan en una paradisiaca isla del Pacífico en donde poder descubrirle sus más íntimos secretos, para que al caer en el inevitable sopor por la disminución de riego sanguíneo en la cabeza después de comer, mi subconsciente siguiese con el tema onírico previamente seleccionado... Decepcionante, este kafkiano subconsciente me la ha vuelto a jugar: ¡pues no he aparecido con Moratinos en África hablando congoleño! ¡Me caguen la...!
Hasta a Freud se le acaban los argumentos para analizar semejante cosa.
Pero no le voy a dar más vueltas, como decía el sabio Calderón: Los sueños, sueños son.

Comentario:
Secuencias inmejorables...
"Fresas y hielos" de Nueve semanas y media
"Hojas de afeitar jovencitas" las Edades de Lulú
"Toda la peli" Lolita de Kubrick
Besos desde Memphis!!!!!
"Fresas y hielos" de Nueve semanas y media
"Hojas de afeitar jovencitas" las Edades de Lulú
"Toda la peli" Lolita de Kubrick
Besos desde Memphis!!!!!
Comentario:
jajajajaja, vaya un subconsciente masoca que tienes, ¡con Moratinos en Africa hablando congoleño!
Comentario:
A mí personalmente me gusta el cine erótico, pero el hecho con buen gusto. Aunque son películas anteriores a mi época, me han gustado:
el Decameron, el último tango en París, Emmanuelle, historia de O, el imperio de los sentidos, el imperio de la pasión, por citar algunas.
En cuanto a soñar, pues creo que los sueños bonitos hay que disfrutarlos.
el Decameron, el último tango en París, Emmanuelle, historia de O, el imperio de los sentidos, el imperio de la pasión, por citar algunas.
En cuanto a soñar, pues creo que los sueños bonitos hay que disfrutarlos.





