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Rinconeras y retales de la memoria
Acerca de
Desde un lugar de la Mancha... Entre manos El Juego del Ángel de Carlos Ruiz Zafón
Sindicación
 
Pólvora
Cuando un hecho excepcional acontece en la vida y, por un tiempo, nos saca de la rutina, primero experimentamos una agradable sensación de libertad, nos sentimos especiales, deseamos que no se acabe nunca, disfrutamos del momento, nos parece que eso es lo que estábamos esperando durante toda nuestra vida... Y cantamos, y bailamos -en sentido figurado y, otras, literalmente-, y nos acostamos tarde, y nos levantamos flotando en el espacio sideral, entre estrellitas de colores... Y mis ya asentados cuarenta años me han demostrado que, más tarde o más temprano, los destellos terminan desvaneciéndose en mitad del cielo como las efímeras luces de un cohete de feria, el último de la traca final que anuncia que la fiesta expira, que sube, sube y sube y en lo más alto... bum... eclosiona en un mágico haz de luz multicolor que se desintegra y desaparece por completo. Y ahí estamos todos, mirando hacia el cielo, reteniendo los últimos colores en la retina, resistiéndonos a bajar la mirada al suelo, resitiéndonos a dar el primer paso que nos lleve de vuelta a casa, a la rutina, al día a día, a nuestra particular lucha... Y de los sueños, de las luces y de los colores tan sólo queda un leve rastro: el olor de la pólvora en el aire.

¿Decepción? No lo sé, no sé si la vida me decepciona o es que me ilusiona tanto que sus pobres respuestas me dejan así, mirando al cielo, reteniendo los colores en la retina mientras contemplo, ya con resignación, cómo se desvanecen las luces en mitad del cielo, cómo no quedan más destellos que los del alma, infatigable en el empeño de seguir adelante sacándole partido a lo que me ha tocado vivir, y digo tocado porque no todo de lo que disfruto es elegido libremente... el azar, la casualidad, la carambola... llámese como quiera, en definitiva es lo que al destino, en un momento dado, le sale de los cojones brindarme en bandeja o arrebatármelo sin ninguna explicación...

Y aquí estoy, un año más, entre restos de nafraugios de los que guardo lo que el mar nunca pudo tragarse porque no le pertenecía, entre partículas de pólvora en la ropa, en el pelo y en la piel que me evocan momentos de auténtica gloria, entre música que nunca dejará de sonar, entre el deseo de seguir paso a paso, a veces de zancada larga y a veces corta, a veces al trote y con deportivas, a veces bailando con tacón de aguja y altos decibelios, o simplemente siguiendo el ritmo con los pies, inaudible para el resto de los mortales, por debajo de la mesa de mi consulta. Sigo acelerando y desacelerando el cuentakilómetros del salpicadero de mi coche, de mi vida... Y sigo, y sigo, siempre, sin ninguna duda.

Y ahora toca... preparar la comida, y después, iremos a Casa Pepe que para eso es Día de Reyes.
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