Tango
¿Para qué haré caso a medios días habiendo días enteros? Si yo sabía que era una locura, pero parece que si dices que no es que eres una aguafiestas, y ahora, ¡Toma Leonor, el lumbago! Pero es cierto ese dicho de que me quiten lo bailao, y nunca mejor dicho.
Te cuento, Felipe, te cuento, que pones cara de no saber por dónde van los tiros. Claro, es que últimamente me tienes un poco abandonada, no sé qué te tendrá tan ocupado por allá arriba, pero cada día vienes más tarde, o a mí me lo parece, como los ancianos perdemos el sentido del espacio y del tiempo... debe de ser eso.
Esta aventura comenzó a fraguarse en el café de Malena, sí hombre, que pareces forastero, el de la esquina del bloque donde vive Margarita ahora, un barrio de lo más distinguido... snob de esos... ¿Que tú no tienes porqué saber dónde vive Margarita? Pues también llevas razón, pero como me sigas interrumpiendo no te lo cuento. La cafetería se llama Cambalache, con un ambiente años cincuenta, con biombos como los que salen en las películas de la Sarita Montiel, luz tenue amarillenta, fotos de ella con su larga pipa, tumbada a lo mujer fatal en un diván, fotos de Gardel, fotos de parejas bailando tangos, tangos sonando de fondo...en fin, Felipe, el templo del tango. Hasta el nombre de su dueña suena a tango. El caso es que yo me quejaba de lo mal que ando últimamente con mi artrosis de rodilla, y de cadera, y de hombros, y de cervicales... poliartrosis generalizada, diría tu hija enfermera... Entonces Eloisa dijo que a ella, desde que se apuntó a clases de baile de salón, se le habían ido todos sus males, hasta la depresión, además estaba más ágil y había suscitado mayor interés en su marido... Ya sabes, Felipe, esas cosas con las que nos contentamos las mujeres y, encima, nos las creemos... Como te decía, entonces nos invitó a todas a apuntarnos, y además tendríamos la suerte de empezar con el tango. A Margarita se le iluminaron los ojos al oír esa palabra: tango... "Leonor, tenemos que apuntarnos, se lo diré a mi Jacinto para que él también venga". "Uy, querida, mira, tú y tu Jacinto apuntaos aunque sea a la danza turca, pero una servidora no está para trotes. Además, ¿qué pinto yo sabiendo bailar un tango si ya no tengo a quién engarrafar las piernas, ni a quién tirarme encima y que me arrastre por ahí? Quita, quita... Ni hablar". Y ya ves, una que es mu blanda... al final, no pude negarme... Esto es mucho más divertido que el macramé, te lo digo yo.
Qué cosa el tango, Felipe, qué apasionado, qué apretujones, qué sobo, que arte ese regateo de piernas para un lado y para otro... El profesor está para bailarle un tango, y dos, y tres y los que hagan falta... Qué tonto eres, ¿ahora te vas a poner celoso de un niño?, pero si podría ser mi nieto, hombre. No me hagas reír, Felipe, ¿cómo se te ocurre decir eso? ¡que ahora les gustan mayorcitas! qué tontería, les gustan por lo que les gustan, como la Lollobrigida, para quedarse con la pasta, si no, que otra cosa van a sacar de pellejos colgando y desiertos del Sahara... Hombre, ellas, mientras dure, tan contentas, y quién no...
Bueno, el caso es que tanto curvar espalda y tanto arrastrala a una de un lao pa otro, pues mira, el lumbago. Ahora, eso sí, las rodillas y las caderas están de maravilla, como nuevas, tenía razón Eloisa.
No, hombre, no, no pretendo hacerte bailar un tango, aunque te aviso de que tú te lo pierdes... A mí, como siempre estoy de non, me toca bailarlo con el "profe" y no veas lo bien que se me da eso de líar y deslíar las piernas.
Y como sé que no conseguiré hacerte bailar, pues escucha, este tango es el que yo bailo:Canción Desesperada. Ven, acurrúcate.

Te cuento, Felipe, te cuento, que pones cara de no saber por dónde van los tiros. Claro, es que últimamente me tienes un poco abandonada, no sé qué te tendrá tan ocupado por allá arriba, pero cada día vienes más tarde, o a mí me lo parece, como los ancianos perdemos el sentido del espacio y del tiempo... debe de ser eso.
Esta aventura comenzó a fraguarse en el café de Malena, sí hombre, que pareces forastero, el de la esquina del bloque donde vive Margarita ahora, un barrio de lo más distinguido... snob de esos... ¿Que tú no tienes porqué saber dónde vive Margarita? Pues también llevas razón, pero como me sigas interrumpiendo no te lo cuento. La cafetería se llama Cambalache, con un ambiente años cincuenta, con biombos como los que salen en las películas de la Sarita Montiel, luz tenue amarillenta, fotos de ella con su larga pipa, tumbada a lo mujer fatal en un diván, fotos de Gardel, fotos de parejas bailando tangos, tangos sonando de fondo...en fin, Felipe, el templo del tango. Hasta el nombre de su dueña suena a tango. El caso es que yo me quejaba de lo mal que ando últimamente con mi artrosis de rodilla, y de cadera, y de hombros, y de cervicales... poliartrosis generalizada, diría tu hija enfermera... Entonces Eloisa dijo que a ella, desde que se apuntó a clases de baile de salón, se le habían ido todos sus males, hasta la depresión, además estaba más ágil y había suscitado mayor interés en su marido... Ya sabes, Felipe, esas cosas con las que nos contentamos las mujeres y, encima, nos las creemos... Como te decía, entonces nos invitó a todas a apuntarnos, y además tendríamos la suerte de empezar con el tango. A Margarita se le iluminaron los ojos al oír esa palabra: tango... "Leonor, tenemos que apuntarnos, se lo diré a mi Jacinto para que él también venga". "Uy, querida, mira, tú y tu Jacinto apuntaos aunque sea a la danza turca, pero una servidora no está para trotes. Además, ¿qué pinto yo sabiendo bailar un tango si ya no tengo a quién engarrafar las piernas, ni a quién tirarme encima y que me arrastre por ahí? Quita, quita... Ni hablar". Y ya ves, una que es mu blanda... al final, no pude negarme... Esto es mucho más divertido que el macramé, te lo digo yo.
Qué cosa el tango, Felipe, qué apasionado, qué apretujones, qué sobo, que arte ese regateo de piernas para un lado y para otro... El profesor está para bailarle un tango, y dos, y tres y los que hagan falta... Qué tonto eres, ¿ahora te vas a poner celoso de un niño?, pero si podría ser mi nieto, hombre. No me hagas reír, Felipe, ¿cómo se te ocurre decir eso? ¡que ahora les gustan mayorcitas! qué tontería, les gustan por lo que les gustan, como la Lollobrigida, para quedarse con la pasta, si no, que otra cosa van a sacar de pellejos colgando y desiertos del Sahara... Hombre, ellas, mientras dure, tan contentas, y quién no...
Bueno, el caso es que tanto curvar espalda y tanto arrastrala a una de un lao pa otro, pues mira, el lumbago. Ahora, eso sí, las rodillas y las caderas están de maravilla, como nuevas, tenía razón Eloisa.
No, hombre, no, no pretendo hacerte bailar un tango, aunque te aviso de que tú te lo pierdes... A mí, como siempre estoy de non, me toca bailarlo con el "profe" y no veas lo bien que se me da eso de líar y deslíar las piernas.
Y como sé que no conseguiré hacerte bailar, pues escucha, este tango es el que yo bailo:Canción Desesperada. Ven, acurrúcate.

Comentario:
¡Pero qué rica que es Leonor!
¡Pero qué bien me lo paso con ella! Con ella y con su Felipe, que desde que anda por los cielos está un poco desubicado de los placeres de la vida.
¿Has visto la peli: "No estoy hecho para ser amado"? Película francesa en la que un cincuentón encuentra, bailando el tango, el amor de su vida.
El tango ayuda a intimar. No lo dudes. ¿Y si pruebas a aprender con "tu felipe" de ojos azules, a ver si aumenta el filling (si es que eso es posible entre vosotros)?
Un beso
¡Pero qué bien me lo paso con ella! Con ella y con su Felipe, que desde que anda por los cielos está un poco desubicado de los placeres de la vida.
¿Has visto la peli: "No estoy hecho para ser amado"? Película francesa en la que un cincuentón encuentra, bailando el tango, el amor de su vida.
El tango ayuda a intimar. No lo dudes. ¿Y si pruebas a aprender con "tu felipe" de ojos azules, a ver si aumenta el filling (si es que eso es posible entre vosotros)?
Un beso
Comentario:
Joer, Pilar, pues ahora que lo dices... jajajajja.
Y para las rodillas, mejor el baile, Estrella, no lo dudes, el condrosan y similares hacen polvo el estómago y da mucha acedía (reflujo y pirosis), como dicen por aquí.
Mejor bailar, mucho mejor.
Y para las rodillas, mejor el baile, Estrella, no lo dudes, el condrosan y similares hacen polvo el estómago y da mucha acedía (reflujo y pirosis), como dicen por aquí.
Mejor bailar, mucho mejor.
Comentario:
El caso es hacer ejercicio Leonor, veo bien la idea, pero chica ten cuidado con el lumbago que tienes que atender a tus pacientes.
Para la rodilla está demostrado que va muy bien el Condro-san, bueno tu me entiendes. Besos.
Para la rodilla está demostrado que va muy bien el Condro-san, bueno tu me entiendes. Besos.
Comentario:
Ay, si todas las ancianas fuesen Leonor, tan tierna, tan sabía, tan divertida, porque hay que ver qué bien se lo pasa. Se la echaba de menos.
Y joder, Leonor, ¿de dónde has sacado esa imagen?, porque la bailarina es tal que tú cuando eras joven...jijijiji
Y joder, Leonor, ¿de dónde has sacado esa imagen?, porque la bailarina es tal que tú cuando eras joven...jijijiji





