Un brindis
Se me antoja brindar porque encontré la aguja en el pajar. Me la clavé en la palma de la mano, mientras buscaba a ciegas. ¡Qué suerte la mía!
Se me antoja brindar porque hay niñas que sobreviven a las bombas de napalm y, además, sonrien.
Se me antoja brindar porque no hay cielos ni infiernos, ni virtudes ni pecados.
Se me antoja brindar porque no hay mal que cien años dure, ni ojos que no ven, ni corazón que no sienta.
Se me antoja brindar porque no sólo cabe el hilo por el ojo de una aguja, el secreto está en encontrar el ángulo exacto por el que pueda incluso navegar el Titanic.
Se me antoja brindar porque estoy aprendiendo a bailar un fandango, porque lo dice el refrán: la vida es un fandango y quien no lo sabe bailar vive rabiando... Ya lo sé, termina de otra manera: quien no lo baila es chango, pero mi madre cambió su terminación y, como en todo lo que expresa mi madre en su lenguaje llano, lo deja más claro que el agua.
Se me antoja brindar porque la vida, además de un fandango, es una tómbola, ton, ton, tómbola de luz y de color, de luces y de sombras.
Se me antoja brindar porque no hace tanto que he llorado y hace mucho que no rio... ¿que a qué viene este brindis tan triste?, porque me faltaba uno para que el alcohol hiciese su efecto... ahora ya sí rio, a carcajadas, pero no es esta la risa que yo quiero.
Se me antoja brindar porque hay niñas que sobreviven a las bombas de napalm y, además, sonrien.
Se me antoja brindar porque no hay cielos ni infiernos, ni virtudes ni pecados.
Se me antoja brindar porque no hay mal que cien años dure, ni ojos que no ven, ni corazón que no sienta.
Se me antoja brindar porque no sólo cabe el hilo por el ojo de una aguja, el secreto está en encontrar el ángulo exacto por el que pueda incluso navegar el Titanic.
Se me antoja brindar porque estoy aprendiendo a bailar un fandango, porque lo dice el refrán: la vida es un fandango y quien no lo sabe bailar vive rabiando... Ya lo sé, termina de otra manera: quien no lo baila es chango, pero mi madre cambió su terminación y, como en todo lo que expresa mi madre en su lenguaje llano, lo deja más claro que el agua.
Se me antoja brindar porque la vida, además de un fandango, es una tómbola, ton, ton, tómbola de luz y de color, de luces y de sombras.
Se me antoja brindar porque no hace tanto que he llorado y hace mucho que no rio... ¿que a qué viene este brindis tan triste?, porque me faltaba uno para que el alcohol hiciese su efecto... ahora ya sí rio, a carcajadas, pero no es esta la risa que yo quiero.
Etiquetas: brindis
Comentario:
Cada vez me pareces más genial...
Y quisiera brindar contigo por muchas cosas, y compartir contigo la risa que sí quieres.
Gracias por la gozada de leerte.
Y quisiera brindar contigo por muchas cosas, y compartir contigo la risa que sí quieres.
Gracias por la gozada de leerte.





