" Habría que nacer dos veces..."
No se si se debe a la crisis de los cuarenta, ¿quién dijo que sólo la sufren ellos?, pero son cada vez más numerosas las veces que me hallo en situaciones estresantes, unas veces se resuelven por sí solas y felizmente y otras da la impresión de que pueden derivar irremediablemente en "tragedia", aunque en estos casos la sangre no termine nunca de llegar al río.
En estas situaciones me acuerdo mucho de mi madre, una gran mujer y un gran ejemplo para una hija. Mi madre ha tenido siempre dos frases favoritas; una dirigida a sus hijos: " ¡Cuándo tendreís veinte años!. Y otra dirigida a ella misma: " Había (en vez de habría) que nacer dos veces".
La primera era un desesperado reclamo al tiempo, que nos hiciese mayores y maduros pronto. Qué deseo más erroneo ese de querer que pase el tiempo y cómo se le menosprecia cuando parece que sobra, o que no se va a acabar nunca. Claro que el deseo de mi madre no era que el tiempo se le fuese de las manos tontamente, sino que dejásemos de darle la lata (ahora se le llamaría estresarla ) con nuestros lloriqueos por insignificancias, -aunque aquí gustaba de otra frase: " como vaya vas a llorar por algo"-, nuestras riñas infantiles y las muchas trastadas que terminaban agotando la paciencia del mismísimo Joob.
Y cuando dice esa de " había que nacer dos veces", me acuerdo, en mi constante manía de relacionar acontecimientos de mi vida con canciones, de Julio Iglesias y su tropecé de nuevo y con la misma piedra... Tengo la impresión de que mi madre volvería a elegir vivir como ha vivido, salvo hechos muy trascendentes para ella y para toda la familia que no estuvo en su mano cambiar, porque ya se sabe, hay cosas que dependen de la voluntad del ser humano, pero hay otras muchas que sólo dependen del azar o del destino, no del presdestino, que en eso y en que sean los astros quienes determinen nuestra existencia nunca he creído, porque si ya es dificil vivir la vida conforme va viniendo, encima tener que vivirla conforme esté escrita sería una auténtica putada.
Sería una experiencia excepcional la de poder nacer dos veces, sabiendo lo que ya sabemos... ¿ y qué sabemos?
En estas situaciones me acuerdo mucho de mi madre, una gran mujer y un gran ejemplo para una hija. Mi madre ha tenido siempre dos frases favoritas; una dirigida a sus hijos: " ¡Cuándo tendreís veinte años!. Y otra dirigida a ella misma: " Había (en vez de habría) que nacer dos veces".
La primera era un desesperado reclamo al tiempo, que nos hiciese mayores y maduros pronto. Qué deseo más erroneo ese de querer que pase el tiempo y cómo se le menosprecia cuando parece que sobra, o que no se va a acabar nunca. Claro que el deseo de mi madre no era que el tiempo se le fuese de las manos tontamente, sino que dejásemos de darle la lata (ahora se le llamaría estresarla ) con nuestros lloriqueos por insignificancias, -aunque aquí gustaba de otra frase: " como vaya vas a llorar por algo"-, nuestras riñas infantiles y las muchas trastadas que terminaban agotando la paciencia del mismísimo Joob.
Y cuando dice esa de " había que nacer dos veces", me acuerdo, en mi constante manía de relacionar acontecimientos de mi vida con canciones, de Julio Iglesias y su tropecé de nuevo y con la misma piedra... Tengo la impresión de que mi madre volvería a elegir vivir como ha vivido, salvo hechos muy trascendentes para ella y para toda la familia que no estuvo en su mano cambiar, porque ya se sabe, hay cosas que dependen de la voluntad del ser humano, pero hay otras muchas que sólo dependen del azar o del destino, no del presdestino, que en eso y en que sean los astros quienes determinen nuestra existencia nunca he creído, porque si ya es dificil vivir la vida conforme va viniendo, encima tener que vivirla conforme esté escrita sería una auténtica putada.
Sería una experiencia excepcional la de poder nacer dos veces, sabiendo lo que ya sabemos... ¿ y qué sabemos?
Comentario:
Te doy la razón completamente en lo de que "vivirla conforme esté escrita sería una auténtica putada".
Yo creo que sólo se empieza a valorar a las madres conforme se va creciendo y yo, que soy muy chiquitina, me acuerdo cuando mi madre me decía, y me dice, "no corras taaaaanto". La lástima de estas cosas es que sólo nos damos cuenta de su valor cuando ya hemos corrido muuuuucho. Y lo que queda...
Yo creo que sólo se empieza a valorar a las madres conforme se va creciendo y yo, que soy muy chiquitina, me acuerdo cuando mi madre me decía, y me dice, "no corras taaaaanto". La lástima de estas cosas es que sólo nos damos cuenta de su valor cuando ya hemos corrido muuuuucho. Y lo que queda...





