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Rinconeras y retales de la memoria
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Desde un lugar de la Mancha... Entre manos El Juego del Ángel de Carlos Ruiz Zafón
Sindicación
 
El limonero
Al abrigo de una pared de cal descansa el limonero. Sus frondosas ramas se vencen hacia el suelo. Ramas desbordadas de hojas, acorazadas de espinos, plagadas de limones verdes como los berros, otros iniciando su metamorfosis a verde amarillento luminoso, otros convertidos ya en óvalos relucientes amarillo limón, con olor a deshielo, paladar agridulce de ceño fruncido.

Es el único superviviente a la helada de un mes de Marzo de no recuerdo qué año, que congeló la savia del joven cerezo y lo despojó de todas sus hojas, y de todas sus flores, esas que se abrían inocentes a las caricias del sol de una recién estrenada primavera y estranguladas con alevosía por un manto de escarcha, al encontrarlas dormidas, confiadas al despuntar el día. Él, que más que cerezo de un humilde patio empedrado, resplandecía como si fuese del Jerte, engalanado de colores hasta el copete, presuntuoso y coqueto, ahora quebrado, roto, seco, muerto.

Hoy, su lugar lo ocupa otro nuevo cerezo, que el ama cubre con una fina tela cada noche, con mimo, para que no se congele su savia ante el repentino frío, para que no se sienta abandonado por ese que lo acaricia con hilos de seda a la luz del día. Para que no le invada el miedo en las noches sin luna. Para que las gotas de rocio no se conviertan en puñales de hielo. Para que dormite tranquilo.

Él, el limonero, también parecía muerto... se quedó sin hojas, desierto, descolorido, mudo... El mismo motosierra que cercenó el cerezo a ras de suelo, seccionó impunemente una de sus ramas primero, tal vez con la esperanza de encontrar lo que encontró: la vida por dentro... Resguardada, tímida, fría como la muerte, la savia resbaló por la herida, furtiva lágrima dejándose caer por la mejilla con la esperanza de ser vista. "Niña, mira, el limonero no está seco. Mejor lo podo entero, a ver qué pasa". Y sólo dejó el tronco y seis o siete puntas desnudas que salían de él, mirando al cielo... Y pasó la primavera, y pasó el verano, y pasó el otoño, y el invierno, y llegó otra nueva primavera, y en sus frágiles ramas afloraban las hojas, pero no las flores, como el vientre de mujer estéril, que se vierte mes a mes sin ninguna esperanza de retener el cálido mar donde germina la vida... El limonero no daba limones, daba hojas y más hojas, y ramas y más ramas plagadas de espinos. Ahora era meramente ornamental en ese humilde escenario: un inmenso patio meticulosamente empedrado por un padre y un hijo, piedra sobre piedra, día tras día, hasta completar el petreo mosaico color piedra, enmarcado entre cuatro paredes de cal y tejas.

Un hijo de ojos verdes,
verdes como la albahaca,
verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón
.

El padre, entonces, quería cortarlo... el hijo ya no estaba... nunca supo del limonero, nunca supo que varias piedras, de las que él porteó, colocó, martilleó y fijó sobre ese suelo, fueron arrancadas para sembrar un pequeño limonero. Un limonero que ya no daba limones, sólo hojas y más hojas, espinos y más espinos. La madre se negaba a cortarlo. A ella -más indulgente- no le importaban los limones, le gustaba cómo quedaba su limonero en el patio, si no daba limones qué más daba; daba armonía, daba color... en una palabra: Belleza. "No, el limonero no se corta". Y el limonero no se cortó.

Sentada en una vieja butaca de mimbre, al abrigo de una pared de cal, en la tranquilidad de esta soleada tarde de domingo otoñal, observo detenidamente al limonero, cuyas ramas se mecen tímidamente al vaivén de la brisa, y en ellas docenas de limones, verdes como los berros, amarilloverdosos, verdeamarillentos, amarillos como soles, con olor a deshielo, con sabor a tequila, con sabor a sal, con sabor agridulce que te hace fruncir el ceño, con sabor a supervivencia, con sabor a victoria.

Sí, ahí está, el testigo de nuestras vidas, el testigo de mi patio. El limonero.

 
Comentario:
Buenos días Ignacio: Muchachote de la prensa, individuo de cara rectangular, sonrisa franca, ojos abiertos a las cosas y las personas, perfil clásico: el de joven amante de su profesión, transmisor de conocimientos y experiencias, viajero incansable, pozo de sabiduría acumulada -en sus pocos años- de visión certera: social y humana, que no quiere -eso espero- más que acercarse al mundo. Di le a Dan Gilmor -imagino que será poco probable- que hay más que un 5% de usuarios de la red, que os lee y que participa, sino de forma activa, consumiendo esos asombrosos escritos, algunos bellísimos, otros... muestrarios de vida cotidiana, no por ello menos válidos. Eso también es ser activo. ¡Nunca, se debe olvidar!. En mi caso, analfabeta en tecnologías modernas y expresión anglosajona - me siguen sonando a chino expresiones cómo dpyf o free-lance- con algo de experiencia y calor, mucho afán de conocer, sentir , vivir y contar. Sin o con pocas frustaciones, nacidas de auto limitaciones más que de trabas, que consigue limarlas poco a poco - cómo estoy haciendo ahora: contestándote- para no oxidarse. Con ganas, al fin, de comunicar y entretenerse y con la gratitud suficiente para mandar estas líneas y agradecer tu envío. Intentaré hablar directamente con el autor de aquellos artículos que llegaron a calar hondo en mi alma; corregiré poco - me siento limitada y otros lo harán mejor- seré poco afín a formar grupos con intereses políticos y de ayuda colectiva; no porque crea dejen de ser válidos, sino porque me llama más la atención lo inmediato y actuo, a mi medida, sin hacer demasiado ruido. Con mi afecto. Animándoos a seguir en la brecha. Queriéndoos y siguiendo vuestros pasos de lejos, acabo. Bessss Ángeles


 
Comentario:
Belísimo, igual que tu alma, capaz de descubrir la grandeza de las pequeñas cosas. Gracias por tu descripción.
 
Comentario:
Todo,todos somos necesarios. Cómo el limonero de tu patio. Igual que tus palabras, capaces de generar tan bonita descripción. Gracias, ellas nos ayudan a descubrir la Gran Belleza que nos acoge
 
Comentario:
Si tuviera nombre y fecha de nacimiento...¿Como llamarías a tu limonero? Hace meses me regalaron una gatita como vienvenida a un lugar. Como ya tenía días y no cuando nacío me gusta imaginar que lo hizo el día 7 de Abril, de esa forma nunca se me olvidará. Ella se llama Pilar aunque me gusta llamarla Pusky, porque además cuando lo hago contesta. Está aquí a mi lado mirando como escribo. La importancia de nominar las cosas y ponerles una fecha está en que nunca nos parecieron importantes hasta que un día te preocupas de escribir sobre ellas y cuando lo haces se te llena el lagrimal. Yo quisiera saber si te acuerdas del día que se plantó ese arból o los años que hace. Que importantes las cosas vivas que crecieron a nuestro lado ¿Verdad?
 
Comentario:
Gracias, Alfredo, por tu comentario. Esta humilde ventana está abierta para ti cuantas veces quieras.

Un saludo.
 
Comentario:
Excelente, sin más palabras. Por cierto, no te olvides de proteger al limonero del frió que nos espera para este invierno.

 
Comentario:
Mi baba haciendo puenting en mi labio inferior, abierto de puro asombro. Los ojos, bañados en lágrimas leves y calientes que inundan mis ojos sin caer. El corazón, estremecido de sentires y de belleza desnuda.

Gracias, mi siamesa.
¡Qué preciosidad de escrito!
 
Comentario:
Ay, mi patio, que me has enternecido y son las 9.28 de la mañana.
Qué maravilloso es ser testigo de tu progresión con la escritura. Voltaire decía que la escritura es la pintura de la voz, y te has marcado un lienzo que, sin marco, ya merece la pena ser contemplado, horas y horas, como las que te tiras tú frente a tu limonero, que evoca tantas cosas más allá del cítrico. Precioso. Gracias a ti, otra vez.
 
Comentario:
Mi querida Ana, novata internauta, has aprendido a publicar comentario. Gracias por pasarte por aquí. Mucho de lo aquí escrito te pertenece.
 
Comentario:
a mi tambien como al limonero, me resbala una lagrima por la mejilla.
 
Comentario:
Jejejejeje, nena me partía de risa con tu comentario en Sexodeandarporcasa, jejejeje, qué graciosa! Pues a mí tu post me ha encantado aunque no te voy a mentir, esta vez no me cambiaba por ti, vamos Aliena no se cambiaba, juassss, jejeje, porque creo que se lo pasó bomba!

Un besazo!
 
Comentario:
Dicen que las piedras son los mayores testigos de la historia, por su permanencia a través de los siglos. Los árboles también suelen representar una parte importante en nuestras vidas, como testigos silenciosos. Hiciste bien en conservar el limonero.
No