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Rinconeras y retales de la memoria
Acerca de
Desde un lugar de la Mancha... Entre manos El Juego del Ángel de Carlos Ruiz Zafón
Sindicación
 
Érase una vez...
Érase una vez un lobito bueno
al que maltrataban todos los corderos.
Y había también un príncipe malo,
una bruja hermosa y un pirata honrado.
Todas esas cosas había una vez
cuando yo soñaba un mundo al revés...


Este fragmento de Goytisolo, con música de Paco Ibáñez, se lo cantaba con frecuencia a mi hija mayor cuando apenas tenía dos o tres años. Recuerdo sus ojos redondos, negros, enormes, detrás de unas gafitas rojas que convertían en carita de diminuta intelectual sus redondos mofletes de bebé. Otra imagen indeleble de los retales de mi memoria. Miraba y escuchaba atenta, y cuando terminaba mi canción, me sonreía con picardía y ponía cara de haber oído un cuento chino... Los lobos se seguirían comiendo a los corderos, a los cerditos, a las abuelitas y a las caperucitas rojas. Los príncipes siempre serían azules y vivirían con sus princesas en los castillos, felices y comiendo perdices. Las brujas, por muy buenas que fuesen, seguirían teniendo verrugas en la nariz y harían pócimas con sapos, uñas de dragones y colas de ratones. Y los piratas... los piratas siempre tendrían un barco con bandera de calavera que atisbar a lo lejos, llevarían un parche en el ojo y una pata de palo para oirles llegar.

Han pasado los años y mi niña sigue siendo niña, con grandes ojos redondos, negros, detrás de unas gafas plateadas que le dan aspecto de intelectual. Y ahora oye otros cuentos que le producen desasosiego, ansiedad, y que le ponen su mundo al revés. Lejos del idílico mundo al revés de Goytisolo. Esos cuentos están en los medios, a todas horas, en horario infantil y no infantil, y es casi imposible luchar contra ellos, a no ser que nos desconectemos del mundo, lo cual también es imposible. Y oye que una niña, que ha desaparecido, puede estar muerta, y que sus padres son sospechosos. Oye que un bebé ha muerto a golpes, a manos del compañero sentimental de la madre... ¿Qué es un compañero sentimental, mamá?... Un hijo de puta que comparte sentimientos menos el de su intención de matar, hija. Es lo que primero se me ocurre decir, pero la respuesta, además de inapropiada, no la sacaría de ninguna duda y le generaría más angustia. Y oye que nuestros soldados mueren en Afganistán, y pregunta si es que nosotros estamos en guerra con ese país... No, ahora es que los lobos no comen corderos, comen países, e invitan a otros lobos a que coman también , y a eso lo llaman Misiones de Paz, o guerras preventivas... ¡joder con las misiones de paz y las guerras preventivas! Las guerras se inventan para que haya héroes, imperios y emperadores, pero no hay mayor héroe que el que logra sobrevivir sin perder la razón en este mundo de locos, sin volverse ciego. Sabio Saramago. Oprimidos y opresores. Invadidos e invasores.
Y oye que un chico de veinte años apuñala a su novia, o a su exnovia, y que un hijo mata a sus padres, lo planea y lo ejecuta a sangre fría, y que un señor de setenta años quema a su mujer... etc, etc, etc...

A mí me gustaría que estuviese en la cama cuando cantan los Lunnis su buenas noches, hasta mañana, los Lunnis y los niños nos vamos a la cama, pero con tanta tarea escolar no hay ni manera, ni sueño a las ocho y media. Podría no poner la TV nunca, pero eso, ni a corto ni a largo plazo, es solución. Ahí está la realidad, una cruel realidad a la que nos hemos acomodado y con la que parece que hay que convivir de brazos caídos... Esto es lo que hay... Menos mal que aún existe la inocencia en los niños, esa que les sale por los ojos y por la boca, que nos recuerda la barbarie a la que nos estamos acostumbrando, lo injusto y lo inhumano... Nuestro mundo está cabeza abajo o patas arriba, y su mundo, el de mi hija, no es capaz de entender que los padres protectores maten a sus desprotegidos hijos, (empiezo a temer que nos mire con desconfianza), que los príncipes maten a sus princesas, que los piratas hayan abandonado sus barcos y convivan entre nosotros, sin sus banderas de calaveras, ni patas de palo, ni parches en un ojo... ¿Cómo reconocerlos entonces? Ahora también son fáciles de reconocer: visten trajeados, y salen en la tele aclamados por multitudes. Sufren de delirios de grandeza, y algunos, en vez de ron, beben wisqui en demasía.

Negro legado, amargo testigo que entregar en esta carrera de relevos.

Como cantaba Ana Belén:

No me pesa lo vivido
me mata la estupidez
de entregar un fin de siglo (en este caso, un principio)
distinto del que soñé.

 
Comentario:
Eres una madraza. Eso ya lo sabía. Lo has demostrado en muchos post y eso me encanta. De "mayor" quiero ser una mamá tan dulce y encantadora como usted señorita Leonor.

mil BesoS. KissxxX
 
Comentario:
Yo quiero una madre que me cante canciones de paz, quiero una madre como tú.
No