Diálogos de dos locas bajitas: ¡Eztamos de vacaciones!
- ¡Qué bien, Carolina, mañana noz vamoz a la playa!
- Ci, qué ilu...Poz no cé por qué nos vamos tan pronto, porque luego queda un verano de caci un año.
- Que tonta eres, Carol...
- No me llames Carol, que zabez que no me guzta. Ací me llama el tonto de Carlitos, que le tengo una manía...
- Puez no cé por qué, ez el niño más guapo de la claze y el que máz corre.
- Cí, y el más guarro...¿ Zabes lo que me ha dicho en la fiesta del cole de fín de curzo?...Prometemé que no ce lo diráz a máma...cin cruzar los dedos por detráz, que te conozco...
- Bueeeeeno, vaaaale, te lo prometo, ¡zuéltalo!
- ¡Que le diera un bezo!
- ¡ Alaaaa! ¿ Y no ce lo has dao? ¿Qué paza porque le des un bezo a un niño?
- Ez que no quedía un bezo normal, quería un bezo de papás, el muy cochino.
- Ahhhh...yaaaaa...¿ Y cómo ez ese bezo?
- Algunaz veces, Conchita, padeces tonta, bonita...puez un beso como los que se dan papá y mamá, con la lengua y abriendo la boca.
- Buajjjjjj, ¡qué ajjjco!. ¿Ací ce besan los mayores?
- Pues claro, ¿ez que no te fijas cuando están en la cocina y ce ponen a tontear?. La primera vez que me di cuenta tuve que ir al baño a ezcupir, cazi vomito...y luego nos dicen a nozotras que no nos cambiemos los chicles...
- ¡Qué ajjjco!, acabo de decidir que no quiedo cer mayor jamás y como algún chico me diga que le de un bezo le voy a decir que ce lo de zu madre.
- Ezo mismo le he dicho yo al marrano de Carlitos, que ce lo de zu madre o Raquel Cacero, que va diciendo por ahí que es zu novia.
- Ezo es porque no zabe lo del bezo, cuando lo zepa veráz como cambia de opinión.
- Menos mal que ce ha terminado el curzo, ci no, iba a decirle a la ceño que lo centara en la otra punta de la clace...
- Pos cí, una orden de alejamiento, por babozo.
Bueno, ¿tienes ya preparado el cubo y la pala pada hacer caztilloz de adena?
- Yo cí, pero mamá ya está pensando en ir a la libredía a por las vacaciones Zantillana.
- Mamá ciempre tan rezponzable...menos mal que no le hacemos ni cazo. Y cuando me regañe por lo del chicle, le voy a decir que yo no te cambio el chicle ci ella deja de hacer ezas guarradaz con papá...¡buajjj, me sigue dando ajjjco zólo de penzarlo!
- Claro, Conchita, es que eso es para crear un trauma infantil. Es peor que cuando descubrimoz que los niñoz no venian de Padís, que no nacían blanquitos, ni con eza ropa de volantez y puntillaz y con olor a Nenuco...¡mucho peor!
- Por lo menos ezo, un trauma...¿ tú crees que lo supedademos?
- No cé, a lo mejor con ayuda de algún ezzperto...
- Ezo, habrá que buzcar un ezzperto. Ahora vamos a buzcar tu cubo y tu pala que ez lo que importa, Carolina.
- Ezo...luego, Dioz dirá.
- Ezo, que lo diga él que lo zabe todo y todo lo ve... pero digo yo que cómo puede cer ezo.
- Uy, Conchita, monina, a mi déjame de moncergaz. Ezo ze lo preguntaz a la tía Concha, que de ezzpedientez X zabe un rato.
- Ci, qué ilu...Poz no cé por qué nos vamos tan pronto, porque luego queda un verano de caci un año.
- Que tonta eres, Carol...
- No me llames Carol, que zabez que no me guzta. Ací me llama el tonto de Carlitos, que le tengo una manía...
- Puez no cé por qué, ez el niño más guapo de la claze y el que máz corre.
- Cí, y el más guarro...¿ Zabes lo que me ha dicho en la fiesta del cole de fín de curzo?...Prometemé que no ce lo diráz a máma...cin cruzar los dedos por detráz, que te conozco...
- Bueeeeeno, vaaaale, te lo prometo, ¡zuéltalo!
- ¡Que le diera un bezo!
- ¡ Alaaaa! ¿ Y no ce lo has dao? ¿Qué paza porque le des un bezo a un niño?
- Ez que no quedía un bezo normal, quería un bezo de papás, el muy cochino.
- Ahhhh...yaaaaa...¿ Y cómo ez ese bezo?
- Algunaz veces, Conchita, padeces tonta, bonita...puez un beso como los que se dan papá y mamá, con la lengua y abriendo la boca.
- Buajjjjjj, ¡qué ajjjco!. ¿Ací ce besan los mayores?
- Pues claro, ¿ez que no te fijas cuando están en la cocina y ce ponen a tontear?. La primera vez que me di cuenta tuve que ir al baño a ezcupir, cazi vomito...y luego nos dicen a nozotras que no nos cambiemos los chicles...
- ¡Qué ajjjco!, acabo de decidir que no quiedo cer mayor jamás y como algún chico me diga que le de un bezo le voy a decir que ce lo de zu madre.
- Ezo mismo le he dicho yo al marrano de Carlitos, que ce lo de zu madre o Raquel Cacero, que va diciendo por ahí que es zu novia.
- Ezo es porque no zabe lo del bezo, cuando lo zepa veráz como cambia de opinión.
- Menos mal que ce ha terminado el curzo, ci no, iba a decirle a la ceño que lo centara en la otra punta de la clace...
- Pos cí, una orden de alejamiento, por babozo.
Bueno, ¿tienes ya preparado el cubo y la pala pada hacer caztilloz de adena?
- Yo cí, pero mamá ya está pensando en ir a la libredía a por las vacaciones Zantillana.
- Mamá ciempre tan rezponzable...menos mal que no le hacemos ni cazo. Y cuando me regañe por lo del chicle, le voy a decir que yo no te cambio el chicle ci ella deja de hacer ezas guarradaz con papá...¡buajjj, me sigue dando ajjjco zólo de penzarlo!
- Claro, Conchita, es que eso es para crear un trauma infantil. Es peor que cuando descubrimoz que los niñoz no venian de Padís, que no nacían blanquitos, ni con eza ropa de volantez y puntillaz y con olor a Nenuco...¡mucho peor!
- Por lo menos ezo, un trauma...¿ tú crees que lo supedademos?
- No cé, a lo mejor con ayuda de algún ezzperto...
- Ezo, habrá que buzcar un ezzperto. Ahora vamos a buzcar tu cubo y tu pala que ez lo que importa, Carolina.
- Ezo...luego, Dioz dirá.
- Ezo, que lo diga él que lo zabe todo y todo lo ve... pero digo yo que cómo puede cer ezo.
- Uy, Conchita, monina, a mi déjame de moncergaz. Ezo ze lo preguntaz a la tía Concha, que de ezzpedientez X zabe un rato.
Un paseo por Almagro.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? un frenesí
¿Qué es la vida? una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
Se acercan las vacaciones. La verdad es que no soy consciente todavía de que en cinco días estoy en la playa. Una semanita siempre viene bien para desconectar y salir de la rutina, pero a mi me pasa lo que a ET...mi casa, mi casa... nada más llegar, estoy deseando volver. Me tira la tierra y yo de cosmopolita no tengo na de na, me agobian las masas, el sol, las toallas llenas de arena...menos mal que, al menos, está el mar y ese vespertino paseo por la playa.
En el mes de Julio se celebra el Festival de Teatro Clásico de Almagro, al que cada vez se le da menos publicidad y menos subvenciones, como a casi todo lo cultural. Para mi, como buena manchega y amante de la farándula, es de visita obligada, aún sin asistir a ninguna representación teatral. Almagro, en el mes de Julio, se adentra en el tunel del tiempo y revive a juglares y trovadores, a doncellas y caballeros, a reyes y plebeyos, a bufones y cortesasa, a putas Celestinas, a Romeos y Julietas, a Otelos y a narigudos Cyranos.
Cualquier fin de semana de Julio es bueno para disfrutar de cultura, gastronomia y de la belleza de uno de los pueblos más típicos manchegos que, a través del tiempo, ha sabido conservar, casi intactas, sus típicas fachadas, sus calles empedradas, su plaza y su Corral.
A Cervantes y a Almodovar ( que utilizó a Almagro como escenario en La Flor de mi secreto) hay que agradecer que no nos veamos como Teruel que, a pesar de sus amantes, reivindican su existencia.( Bueno, también al Balonmano Ciudad Real, pero eso en lo deportivo).
Yo ya tengo mi entrada, para Cyrano de Bergerac, pero antes, un paseito por sus calles y plaza y, ni qué decir tiene, una buena berenjena, duelos y quebrantos y un pistito manchego, en la terraza de algún bar.
Si se quiere un poquito de más intimidad y sibaritismo, El Parador ofrece todo tipo de exquisiteces.
(Después habrá que tomarse un Almax, pero eso después).
El verano ya está aquí y ellos también
Tras el paseo por el abismo del tiempo y escarceos por recónditos lugares de la memoria, vuelvo a la realidad, con lo cotidiano y lo anecdótico.
Finaliza esta extraña primavera, que nos ha dejado momentos similares al Diluvio Universal, y ya está aquí el verano y con él los golpes de calor, ese que me sume en la astenia, la desidia y el mal humor. En las consultas rurales se produce un fenómeno peculiar y es que el paciente de invierno desaparece, como el Guadiana, y deja paso al turista accidentado, que no accidental, es decir, al llamado desplazado. Sí, ese que abandona la ciudad en verano e invade los pueblos del interior, con el niño, con la suegra, con la pareja amiga de la capital, que nunca han visto un burro de cerca...ni de lejos, a la que invitan a hacer turismo rural...pero rural..., buscando la tranquilidad y el sosiego del campo...¿Tranquilidad y sosiego?...¿en el campo?...
Nada más llegar, ¡zas!, el primer clavo viejo y oxidado que se cruza en su camino, de forma incomprensible, va a parar al pie del recién llegado; o bien, la espinita de una zarza, en la cuneta de un camino desde tiempos ancestrales, busca alojamiento en alguna mano, pantorrilla o trasero del desafortunado senderista...Que sí, que las zarzas tienen espinas de toda la vida de Dios. Y al campo no se puede salir en sandalias, ni en pantalón corto, ni con lociones, a no ser el Aután, porque ¿qué insecto se resiste a los efluvios de un perfume?. Y aquí polución no habrá, pero hay unos abejorros y unos avispones cuya picadura te puede mandar a urgencias de hospital. Y debajo de las piedrecitas, suele haber siempre un escorpión, deseoso de encontrarse el pie enchancletado de un mediocre Indiana Jones, porque vaya manía que tienen, los niños y los grandes, con levantar las piedrecitas para tirarlas al río, o simplemente para cambiarlas de sitio, ¡qué manera de alterar el ecosistema y de generar impacto mediambiental !...¡ Ay, estos señoritos de ciudad!.
La mayoría de los que se dejan caer por aquí proceden de Cataluña, Valencia o Madrid.
El catalán y el valenciano es erudito y disciplinado...y previsor, sobre todo previsor...(Es como ir a la consulta por si te duele algo), pues eso, ellos van por si acaso.Y sólo les falta traer el vademecum y el Farreras bajo el brazo...Pero eso no me molesta, será cosa de los nacionalismo, ¡vete tú a saber!, a mi lo que me...jode, sí, por qué no decirlo, me jode, es que aquí, en su pueblo, en su tierra, me quieran hablar en catalán...Pero Gregorio, ¿no tengo bastante con tener que aprender árabe, rumano o polaco, que ahora también el catalán...?, además, te conozco, que tu madre es la Felisa, Felisa Rodriguez, que tú de catalán na de na, retorteño de pura cepa, ¡vamos, hombre!...Con Sancho Panza acabas de dar, a mi, o me hablas como José Bono, con el ejque y con el bojque o no me entero de na, ¡cullons!
Y luego está el madrileño, ese que se levanta a las dos de la tarde y en ese momento se acuerda de que anoche tenía tos, y te acude a esas horas, sin cita, con los ojos hinchados de tanto dormir o de no dormir nada, con las bermudas y las chanclas, a medio peinar, preguntando por el doctor..." el doctor, el doctor...¡ay chatín, chatín!, ¿ya no te acuerdas del verano pasado?... que en el parque y más aquí, en zona de monte y río, a las doce de la noche ya hace frío y se necesita una chaquetita, guapín" . Y lo sabe, claro que lo sabe, pero es que el madrileño es de una chulería...Al día siguiente, tempranito, él y su amigo, que no ha visto nunca un burro de cerca pero entiende de pesca, se van....a pescar...- no ha pescado en su vida, pero nunca es tarde para iniciarse en un nuevo hobby, y como compró el equipo en la Tienda en Casa por un módico precio, pues lo tendrá que estrenar, ¿para qué, si no, está el río?...- una hora más tarde acude, de urgencia, con el amigo y algo que se asemeja a un anzuelo y un trocito de sedal, clavado en el muslo...del amigo. ¿Se puede ser más cenizo?. " ¡Señorita, por favor, no me haga mucho daño!"...¡Que no te haga daño, que no te haga daño!...¿pero es que tú no ves Jara y Sedal?...nunca te pongas detrás de un lanzador inexperto...y lo siento por ti, pero aquí hay que abrir para sacar.
Lo cierto es que, a pesar de la guerra que me dan, ¿qué sería de mi sin ellos?, que al llegar septiembre, y verlos marchar, padezco siempre de Síndrome de Estocolmo...Todo sea por la vidilla que me dan.
Finaliza esta extraña primavera, que nos ha dejado momentos similares al Diluvio Universal, y ya está aquí el verano y con él los golpes de calor, ese que me sume en la astenia, la desidia y el mal humor. En las consultas rurales se produce un fenómeno peculiar y es que el paciente de invierno desaparece, como el Guadiana, y deja paso al turista accidentado, que no accidental, es decir, al llamado desplazado. Sí, ese que abandona la ciudad en verano e invade los pueblos del interior, con el niño, con la suegra, con la pareja amiga de la capital, que nunca han visto un burro de cerca...ni de lejos, a la que invitan a hacer turismo rural...pero rural..., buscando la tranquilidad y el sosiego del campo...¿Tranquilidad y sosiego?...¿en el campo?...
Nada más llegar, ¡zas!, el primer clavo viejo y oxidado que se cruza en su camino, de forma incomprensible, va a parar al pie del recién llegado; o bien, la espinita de una zarza, en la cuneta de un camino desde tiempos ancestrales, busca alojamiento en alguna mano, pantorrilla o trasero del desafortunado senderista...Que sí, que las zarzas tienen espinas de toda la vida de Dios. Y al campo no se puede salir en sandalias, ni en pantalón corto, ni con lociones, a no ser el Aután, porque ¿qué insecto se resiste a los efluvios de un perfume?. Y aquí polución no habrá, pero hay unos abejorros y unos avispones cuya picadura te puede mandar a urgencias de hospital. Y debajo de las piedrecitas, suele haber siempre un escorpión, deseoso de encontrarse el pie enchancletado de un mediocre Indiana Jones, porque vaya manía que tienen, los niños y los grandes, con levantar las piedrecitas para tirarlas al río, o simplemente para cambiarlas de sitio, ¡qué manera de alterar el ecosistema y de generar impacto mediambiental !...¡ Ay, estos señoritos de ciudad!.
La mayoría de los que se dejan caer por aquí proceden de Cataluña, Valencia o Madrid.
El catalán y el valenciano es erudito y disciplinado...y previsor, sobre todo previsor...(Es como ir a la consulta por si te duele algo), pues eso, ellos van por si acaso.Y sólo les falta traer el vademecum y el Farreras bajo el brazo...Pero eso no me molesta, será cosa de los nacionalismo, ¡vete tú a saber!, a mi lo que me...jode, sí, por qué no decirlo, me jode, es que aquí, en su pueblo, en su tierra, me quieran hablar en catalán...Pero Gregorio, ¿no tengo bastante con tener que aprender árabe, rumano o polaco, que ahora también el catalán...?, además, te conozco, que tu madre es la Felisa, Felisa Rodriguez, que tú de catalán na de na, retorteño de pura cepa, ¡vamos, hombre!...Con Sancho Panza acabas de dar, a mi, o me hablas como José Bono, con el ejque y con el bojque o no me entero de na, ¡cullons!
Y luego está el madrileño, ese que se levanta a las dos de la tarde y en ese momento se acuerda de que anoche tenía tos, y te acude a esas horas, sin cita, con los ojos hinchados de tanto dormir o de no dormir nada, con las bermudas y las chanclas, a medio peinar, preguntando por el doctor..." el doctor, el doctor...¡ay chatín, chatín!, ¿ya no te acuerdas del verano pasado?... que en el parque y más aquí, en zona de monte y río, a las doce de la noche ya hace frío y se necesita una chaquetita, guapín" . Y lo sabe, claro que lo sabe, pero es que el madrileño es de una chulería...Al día siguiente, tempranito, él y su amigo, que no ha visto nunca un burro de cerca pero entiende de pesca, se van....a pescar...- no ha pescado en su vida, pero nunca es tarde para iniciarse en un nuevo hobby, y como compró el equipo en la Tienda en Casa por un módico precio, pues lo tendrá que estrenar, ¿para qué, si no, está el río?...- una hora más tarde acude, de urgencia, con el amigo y algo que se asemeja a un anzuelo y un trocito de sedal, clavado en el muslo...del amigo. ¿Se puede ser más cenizo?. " ¡Señorita, por favor, no me haga mucho daño!"...¡Que no te haga daño, que no te haga daño!...¿pero es que tú no ves Jara y Sedal?...nunca te pongas detrás de un lanzador inexperto...y lo siento por ti, pero aquí hay que abrir para sacar.
Lo cierto es que, a pesar de la guerra que me dan, ¿qué sería de mi sin ellos?, que al llegar septiembre, y verlos marchar, padezco siempre de Síndrome de Estocolmo...Todo sea por la vidilla que me dan.
El Guridi
Sigo sumida en los recuerdos. Me pasa con frecuencia, cada vez más. A veces me hunde en el infirno, a veces me reconforta... es como tomar impulso, ese necesario para dar el salto que me devuelve a la realidad. No puedo evitar seguir caminando marcha atrás.
Ayer fue día de encuentros, uno, el más importante, concertado; los otros, inesperados, esos que la memoria revive, sin preterderlo, por un casual... Predisposición, ensimismamiento, nostalgia o, tal vez, la eterna necesidad de revisar mi historia, como el que repasa un libro para retomar el hilo y poder continuar.
En los breves minutos de simulado paseo mientras espero, sucede el primer reencuentro: Amparo, compañera de instituto, amiga confidente, de la que guardo una treintena de cartas y tarjetas postales, fechadas a finales de los ochenta. ¡Joder!, diecisiete años sin vernos y apareces ahora que no tengo tiempo para contarte, para que me cuentes... La sorpresa es mutua y un estrecho abrazo y un sonoro beso lo dice todo. Me cuenta rápido, le cuento rápido, me dice que, al menos una vez al mes, viene a ver a su madre, ella vive ahora en Granada...nos damos los teléfonos, con el firme propósito de quedar más despacio, para recuperar amigos por un rato.
La que espero no tarda en llegar, no encontraba aparcamiento. Durante estos últimos meses me paso la vida despidiendo amigos, esos cruces de caminos que en algún momento se tornan divergentes. Ahora le toca a ella, a la que hace ya un tiempo cayó por mi Centro, por casualidad, y con la que durante un año compartí muchas horas de guardia, mucho de ella y mucho de mi. Leímos libros a medias, eso lo aprendí con ella, una lee y la otra escucha, y cuando la oyente corre el riesgo de caer en el sopor, o cae irremediablemente, (más de una vez me pasó, lo confieso, pero ¿quién se resiste a no caer en horas de siesta y el murmullo, cada vez más lejano, de una dulce voz?), se invierten los papeles... Aún recuerdo títulos, el suyo: Un largo silencio, de Angeles Caso; el mío, de Alejandro Dumas: La Dama de las Camelias... esta romántica historia siempre me subyuga, no lo puedo evitar, y como ya habíamos sufrido tanto con las mujeres del largo silencio, ahora tocaba suspirar... ; y otro, para matar horas tontas y reirnos mucho: Manolito Gafotas, niño impertinente sin igual.
Si tuviese que definirla en una palabra, esa sería nobleza, y cuando vi por primera vez Mejor imposible, con el excéntrico Nicholson, la llamé por teléfono y le dije " ¿ te quieres ver?, ahí estás, Helen Hunt en esta peli y tú, tal cuál ".. .le hizo mucha gracia, siempre se ríe de mis ocurrencias sobre parecidos razonables con personajes de películas.
Tras una relajada comida, hablando de esto y de aquello, de este blog, que me dijo que lee a diario, de ese proyecto de novela y de su nuevo destino de trabajo en los madriles, nos fuimos a tomar café, por cambiar de lugar, entre otras cosas porque el aire acondicionado del restaurante nos tenía ateridas de frío. Ella decide el sitio, el café Guridi...casual, todo casual... Hacía años que no pisaba ese lugar, de ambiente relajado y cita habitual para matar las tardes, en mi época de estudiante de Universidad. Antes decorado con fotos de los Beatles, de Marilyn Monroe, de Groucho Marx...ahora las fotos ya no están, sólo me llama la atención un cuadro, a modo de boceto, sin terminar, de dos cuerpos desnudos abrazados. Es simple pero bonito.
Ahí concluye el encuentro, ese que no pretende ser una despedida, pero que lo es...dos besos y un hasta pronto y comenzamos a andar en direcciones opuestas.
Hoy te lo dejo escrito, porque sé que lo leerás...que te vaya bonito, como diría un mejicano, que la suerte te sonría, que el tiempo no te cambie, como diría Amaral y que aquí me tienes siempre, para cuando quieras volverte a cruzar. ¡ Mira, sin pretenderlo me ha salido un pareado!... Gracias por todo, gracias.
PD: Ya sabes que tengo familia y amigos " sueltos " por todas partes... ya sería casualidad.
Ayer fue día de encuentros, uno, el más importante, concertado; los otros, inesperados, esos que la memoria revive, sin preterderlo, por un casual... Predisposición, ensimismamiento, nostalgia o, tal vez, la eterna necesidad de revisar mi historia, como el que repasa un libro para retomar el hilo y poder continuar.
En los breves minutos de simulado paseo mientras espero, sucede el primer reencuentro: Amparo, compañera de instituto, amiga confidente, de la que guardo una treintena de cartas y tarjetas postales, fechadas a finales de los ochenta. ¡Joder!, diecisiete años sin vernos y apareces ahora que no tengo tiempo para contarte, para que me cuentes... La sorpresa es mutua y un estrecho abrazo y un sonoro beso lo dice todo. Me cuenta rápido, le cuento rápido, me dice que, al menos una vez al mes, viene a ver a su madre, ella vive ahora en Granada...nos damos los teléfonos, con el firme propósito de quedar más despacio, para recuperar amigos por un rato.
La que espero no tarda en llegar, no encontraba aparcamiento. Durante estos últimos meses me paso la vida despidiendo amigos, esos cruces de caminos que en algún momento se tornan divergentes. Ahora le toca a ella, a la que hace ya un tiempo cayó por mi Centro, por casualidad, y con la que durante un año compartí muchas horas de guardia, mucho de ella y mucho de mi. Leímos libros a medias, eso lo aprendí con ella, una lee y la otra escucha, y cuando la oyente corre el riesgo de caer en el sopor, o cae irremediablemente, (más de una vez me pasó, lo confieso, pero ¿quién se resiste a no caer en horas de siesta y el murmullo, cada vez más lejano, de una dulce voz?), se invierten los papeles... Aún recuerdo títulos, el suyo: Un largo silencio, de Angeles Caso; el mío, de Alejandro Dumas: La Dama de las Camelias... esta romántica historia siempre me subyuga, no lo puedo evitar, y como ya habíamos sufrido tanto con las mujeres del largo silencio, ahora tocaba suspirar... ; y otro, para matar horas tontas y reirnos mucho: Manolito Gafotas, niño impertinente sin igual.
Si tuviese que definirla en una palabra, esa sería nobleza, y cuando vi por primera vez Mejor imposible, con el excéntrico Nicholson, la llamé por teléfono y le dije " ¿ te quieres ver?, ahí estás, Helen Hunt en esta peli y tú, tal cuál ".. .le hizo mucha gracia, siempre se ríe de mis ocurrencias sobre parecidos razonables con personajes de películas.
Tras una relajada comida, hablando de esto y de aquello, de este blog, que me dijo que lee a diario, de ese proyecto de novela y de su nuevo destino de trabajo en los madriles, nos fuimos a tomar café, por cambiar de lugar, entre otras cosas porque el aire acondicionado del restaurante nos tenía ateridas de frío. Ella decide el sitio, el café Guridi...casual, todo casual... Hacía años que no pisaba ese lugar, de ambiente relajado y cita habitual para matar las tardes, en mi época de estudiante de Universidad. Antes decorado con fotos de los Beatles, de Marilyn Monroe, de Groucho Marx...ahora las fotos ya no están, sólo me llama la atención un cuadro, a modo de boceto, sin terminar, de dos cuerpos desnudos abrazados. Es simple pero bonito.
Ahí concluye el encuentro, ese que no pretende ser una despedida, pero que lo es...dos besos y un hasta pronto y comenzamos a andar en direcciones opuestas.
Hoy te lo dejo escrito, porque sé que lo leerás...que te vaya bonito, como diría un mejicano, que la suerte te sonría, que el tiempo no te cambie, como diría Amaral y que aquí me tienes siempre, para cuando quieras volverte a cruzar. ¡ Mira, sin pretenderlo me ha salido un pareado!... Gracias por todo, gracias.
PD: Ya sabes que tengo familia y amigos " sueltos " por todas partes... ya sería casualidad.
CURIOSAMENTE HOY
Curiosamente hoy, un día como otro cualquiera, sin luz roja en la memoria, apareces con tu carita de niño y vestuario de serie de televisión.
Curiosamente hoy, yo, que no señalo onces de Julio ni veinticincos de Agosto por no morirme más contigo, me veo repasando con mis dedos una vieja foto en blanco y negro, intentando reinventarte en la memoria, deseando borrar aquella última sensación en mis yemas al tocar tus labios, frios como la escarcha, al tocar tus párpados, sellados sobre el verde apagado de tus ojos, al sentir tu pecho inerte, donde ya no latía el corazón del león, al sentir tu vida rota, al sentir como se rompía la mia, al ver cómo caían pilares a mi alrededor.
Curiosamente hoy, apareces entre lágrimas vivas, sin sabor a sal, que mi voluntad intenta reprimir cerrando los ojos, pero que el alma escupe a borbotones, con sabor amargo, con sabor a rabia, una vez más...Me aferro al recuerdo, una vez más...me aferro al pasado, una vez más... con la absurda esperanza de que te devuelva, al igual que te devuelve a la memoria, esa que a veces no es capaz de dibujarte y el pánico al olvido me hace rebuscarte entre los albumes de fotos, una vez más...para retener tu imagen y evitar que se desvanezca como el humo, para evitar que te alejes entre las brumas del tiempo, para no dejar de oir tu voz en el silencio.
Curiosamente hoy, cuando los ayes dejaron de oirse y sólo queda el susurro de un lamento, cuando el dolor ha sido mitigado, esta vez por el paso del tiempo, que muestra su clemencia y compasión brindándose como aliado, cuando la frase de que la vida sigue retumba con fuerza en mis adentros, vuelvo a caer en el profundo abismo de tu ausencia, en donde te grito y mi voz me es devuelta por el eco. Y entonces es cuando te extraño y te añoro y te pienso y te reinvento y te pongo frases y te invento hijos y te devuelvo la risa y resucito a un muerto...
Precisamente hoy te siento tan vivo y a la vez tan muerto.
Y en el alma, indeleble los versos del poeta... a la muerte enamorada, a la vida desatenta...
" Ausencia en todo siento:
Ausencia. Ausencia. Ausencia"

Curiosamente hoy, yo, que no señalo onces de Julio ni veinticincos de Agosto por no morirme más contigo, me veo repasando con mis dedos una vieja foto en blanco y negro, intentando reinventarte en la memoria, deseando borrar aquella última sensación en mis yemas al tocar tus labios, frios como la escarcha, al tocar tus párpados, sellados sobre el verde apagado de tus ojos, al sentir tu pecho inerte, donde ya no latía el corazón del león, al sentir tu vida rota, al sentir como se rompía la mia, al ver cómo caían pilares a mi alrededor.
Curiosamente hoy, apareces entre lágrimas vivas, sin sabor a sal, que mi voluntad intenta reprimir cerrando los ojos, pero que el alma escupe a borbotones, con sabor amargo, con sabor a rabia, una vez más...Me aferro al recuerdo, una vez más...me aferro al pasado, una vez más... con la absurda esperanza de que te devuelva, al igual que te devuelve a la memoria, esa que a veces no es capaz de dibujarte y el pánico al olvido me hace rebuscarte entre los albumes de fotos, una vez más...para retener tu imagen y evitar que se desvanezca como el humo, para evitar que te alejes entre las brumas del tiempo, para no dejar de oir tu voz en el silencio.
Curiosamente hoy, cuando los ayes dejaron de oirse y sólo queda el susurro de un lamento, cuando el dolor ha sido mitigado, esta vez por el paso del tiempo, que muestra su clemencia y compasión brindándose como aliado, cuando la frase de que la vida sigue retumba con fuerza en mis adentros, vuelvo a caer en el profundo abismo de tu ausencia, en donde te grito y mi voz me es devuelta por el eco. Y entonces es cuando te extraño y te añoro y te pienso y te reinvento y te pongo frases y te invento hijos y te devuelvo la risa y resucito a un muerto...
Precisamente hoy te siento tan vivo y a la vez tan muerto.
Y en el alma, indeleble los versos del poeta... a la muerte enamorada, a la vida desatenta...
" Ausencia en todo siento:
Ausencia. Ausencia. Ausencia"

Amores de chat
Felipe, Margarita... tiene un lío.
¡ Ay, Felipe! está tan ilusionada, tan feliz, tan contenta...tan...tan...¡ ignorante!, porque eso es lo que es, ¡una ignorante!
¿Tú te acuerdas, Felipe, cuando se enamoró de aquel italiano, en Benidor? Mira que se lo dijimos veces..." Margarita, ten cuidado que tú eres muy enamoradiza y los italianos tienen mucha labia...mucho bella, mucho amore mio, mucho dolce sentire en el mio cuore...pero a la hora de la verdad na de na" . Y ella, nada, oidos sordos...Marchelo por aquí, Marchelo por allá...Porque vaya perra que cogió con que se parecía a Marcello Mastroianni, y ella tan feliz en su papel de Catherine Deneuve...¿Y qué pasó al final? ¡Volare oh oh!...que se largó y ahí se quedó ella, como una magdalena y con una depresión que tardó un año en levantar cabeza..."¡Ay, Leonor, qué desgraciada soy!, ¡qué mala suerte tengo con los hombres!"...Tonta, más que tonta, si esto era la crónica de un arrivederchi anunciado... a mi me la iba a haber dao ese, y menos un italiano.
Pero esto, Felipe, ¡ esto es peor!...que lo ha conocido en un chat, la insensata, que no se le puede llamar otra cosa que eso...insensata.
Me ha llamado anticuada, ¡a mi!...¡anticuada yo!..."No querida, realista, yo soy realista y tú una boba que te crees todo lo que te cuentan".
Y digo yo, Felipe, ¿esta mujer no verá la tele? Que la gente no busca compromisos, que busca lo que busca...un revolcón y si te he visto no me acuerdo. Y que mienten más que hablan y ponen fotos falsas...
Que lo ha visto por el messenger, en una cam, dice...¿ eso qué será?, pero vamos, debe ser algo en lo que el individuo se da a ver... y que es igualito que Charlton Heston....¡Uyyyyyy...ya empezamos con los parecidos!, que se repite la historia, que lo veo venir... " Pues claro, Margarita, y tú eres su Eleanor Parker en Cuando ruge la marabunta, ¿a que sí?...mira que eres tonta".
Mañana es la cita, le verá por primera vez, porque todavía no sabe cómo es de cuerpo presente, mira que si luego es como el Heston pero paticorto, con lo que a ella le gustan los señores de altura... Dice que han quedado para cenar. ¡Ay Señor, qué sinvivir!
" Margarita, recapacita, no te precipites...¿no te habrá dicho que te quiere comer nada, verdad?"
Y nada, que no la he podido convencer, está decidida. Dice que si además de la cena, surge algo más, piensa darle gusto al cuerpo. Vamos, que se va dar un festín.
Pues nada, hija, ponte la faja nueva y el cruzado mágico de playtex que te las levante de la cintura y ¡ a cenar! o a lo que se tercie...ya me contarás.
¿Pero tú ves, Felipe? a sus años, con amores de chat.
¡ Ay, Felipe! está tan ilusionada, tan feliz, tan contenta...tan...tan...¡ ignorante!, porque eso es lo que es, ¡una ignorante!
¿Tú te acuerdas, Felipe, cuando se enamoró de aquel italiano, en Benidor? Mira que se lo dijimos veces..." Margarita, ten cuidado que tú eres muy enamoradiza y los italianos tienen mucha labia...mucho bella, mucho amore mio, mucho dolce sentire en el mio cuore...pero a la hora de la verdad na de na" . Y ella, nada, oidos sordos...Marchelo por aquí, Marchelo por allá...Porque vaya perra que cogió con que se parecía a Marcello Mastroianni, y ella tan feliz en su papel de Catherine Deneuve...¿Y qué pasó al final? ¡Volare oh oh!...que se largó y ahí se quedó ella, como una magdalena y con una depresión que tardó un año en levantar cabeza..."¡Ay, Leonor, qué desgraciada soy!, ¡qué mala suerte tengo con los hombres!"...Tonta, más que tonta, si esto era la crónica de un arrivederchi anunciado... a mi me la iba a haber dao ese, y menos un italiano.
Pero esto, Felipe, ¡ esto es peor!...que lo ha conocido en un chat, la insensata, que no se le puede llamar otra cosa que eso...insensata.
Me ha llamado anticuada, ¡a mi!...¡anticuada yo!..."No querida, realista, yo soy realista y tú una boba que te crees todo lo que te cuentan".
Y digo yo, Felipe, ¿esta mujer no verá la tele? Que la gente no busca compromisos, que busca lo que busca...un revolcón y si te he visto no me acuerdo. Y que mienten más que hablan y ponen fotos falsas...
Que lo ha visto por el messenger, en una cam, dice...¿ eso qué será?, pero vamos, debe ser algo en lo que el individuo se da a ver... y que es igualito que Charlton Heston....¡Uyyyyyy...ya empezamos con los parecidos!, que se repite la historia, que lo veo venir... " Pues claro, Margarita, y tú eres su Eleanor Parker en Cuando ruge la marabunta, ¿a que sí?...mira que eres tonta".
Mañana es la cita, le verá por primera vez, porque todavía no sabe cómo es de cuerpo presente, mira que si luego es como el Heston pero paticorto, con lo que a ella le gustan los señores de altura... Dice que han quedado para cenar. ¡Ay Señor, qué sinvivir!
" Margarita, recapacita, no te precipites...¿no te habrá dicho que te quiere comer nada, verdad?"
Y nada, que no la he podido convencer, está decidida. Dice que si además de la cena, surge algo más, piensa darle gusto al cuerpo. Vamos, que se va dar un festín.
Pues nada, hija, ponte la faja nueva y el cruzado mágico de playtex que te las levante de la cintura y ¡ a cenar! o a lo que se tercie...ya me contarás.
¿Pero tú ves, Felipe? a sus años, con amores de chat.