Momento Samuel
Samuel no tiene bigote, pero habla como Aznar, casi sin mover los labios. Nunca entiendo muy bien lo que dice porque le encanta hablar rapido para que no lo siga nadie. Admito que tampoco me esfuerzo mucho por hilar sus argumentos cada vez que discute, porque eso si, discutir le encanta y, a veces, si se descuida, se queda solo rabiando en la cocina. No importa el motivo, los busca. A mi me maravilla ver como se tortura tanto y lo pasa tan mal. No pense que fuera posible tanto sufrimiento autoinfringido.
-No me entiendes -me dice.
-La verdad es que no, no voy a engañarte -le digo.
Entender entender, no lo entiendo del todo, aunque algo se le ve, una tremenda rabia hacia todo lo que le rodea.
A Samuel hay que pararle los pies constantemente, pero incluso eso me resulta comico, porque se queda hablando solo con la pared, ahi, en su mundo el chavea, solito como el mismito Aznar, pero sin bigote, ya digo.
Ayer mismo, en un ataque devastador, me escondio mis papeles del TOEFL.
-Has visto un papel que deje sobre la mesa? -le pregunto sabiendo que solo el puede haberlo cogido en venganza por una parada de pies.
-No, no lo se.
-Mira, no estoy enfadada, ni voy a estarlo aunque lo hayas cogido -le digo ensayando la tecnica rescate de rehenes-, pero si me mientes, no voy a confiar en ti anymore.
-You've never trusted me -me dice que nunca he confiado en el.
-No es cierto, pero si hoy me mientes, no voy a confiar en ti -aqui hago una pausa y veo que Samuel sopesa las consecuencias-. No me importa que lo hayas cogido, pero lo quiero antes de esta noche.
Samuel se levanta finalmente. Me dice que lo esta buscando. Lo encuentra remetido debajo de una alfombra y me dice que parece que despues de todo se habia caido. Claro. Yo le doy las gracias mas divertida que nunca y pienso que al dia siguiente buscare en sus cajones un pendiente que se me extravio misteriosamente tras una de sus perretas el otro dia.
-No me entiendes -me dice.
-La verdad es que no, no voy a engañarte -le digo.
Entender entender, no lo entiendo del todo, aunque algo se le ve, una tremenda rabia hacia todo lo que le rodea.
A Samuel hay que pararle los pies constantemente, pero incluso eso me resulta comico, porque se queda hablando solo con la pared, ahi, en su mundo el chavea, solito como el mismito Aznar, pero sin bigote, ya digo.
Ayer mismo, en un ataque devastador, me escondio mis papeles del TOEFL.
-Has visto un papel que deje sobre la mesa? -le pregunto sabiendo que solo el puede haberlo cogido en venganza por una parada de pies.
-No, no lo se.
-Mira, no estoy enfadada, ni voy a estarlo aunque lo hayas cogido -le digo ensayando la tecnica rescate de rehenes-, pero si me mientes, no voy a confiar en ti anymore.
-You've never trusted me -me dice que nunca he confiado en el.
-No es cierto, pero si hoy me mientes, no voy a confiar en ti -aqui hago una pausa y veo que Samuel sopesa las consecuencias-. No me importa que lo hayas cogido, pero lo quiero antes de esta noche.
Samuel se levanta finalmente. Me dice que lo esta buscando. Lo encuentra remetido debajo de una alfombra y me dice que parece que despues de todo se habia caido. Claro. Yo le doy las gracias mas divertida que nunca y pienso que al dia siguiente buscare en sus cajones un pendiente que se me extravio misteriosamente tras una de sus perretas el otro dia.





