VERSOS' BAR
Llegué sin saber cómo, pero llegué al fin y al cabo,
Todos los ojos del bar se volvieron hacia mí.
Con las piernas flaqueando, y el cuerpo cansado,
El mejor vodka que tuviese, sin pensarlo, pedí.
Y así, con el corazón partido y la voz quebrada,
Pensé en mis dolores, cuando, entonces, ella llegó.
Tenía los ojos muy claros, y muy corta la falda,
Y sin preguntarme, a mi lado se sentó.
Se pidió un whisky en las rocas y una cajetilla Montana,
Apenas sentí que me miraba, mi calor se avivó,
Sabía que esto no acabaría la siguiente mañana,
Me presenté: ‘hola, soy poeta y vivo huyendo del sol’.
Me tomó la mano y me susurró: ‘hazme un poema’,
Cuando empezó a sonar en el aire, aquel popurrí.
Me pregunté, a mí mismo, si valía la pena,
Vi su rostro, y su sonrisa me dijo que sí.
Todos los ojos del bar se volvieron hacia mí.
Con las piernas flaqueando, y el cuerpo cansado,
El mejor vodka que tuviese, sin pensarlo, pedí.
Y así, con el corazón partido y la voz quebrada,
Pensé en mis dolores, cuando, entonces, ella llegó.
Tenía los ojos muy claros, y muy corta la falda,
Y sin preguntarme, a mi lado se sentó.
Se pidió un whisky en las rocas y una cajetilla Montana,
Apenas sentí que me miraba, mi calor se avivó,
Sabía que esto no acabaría la siguiente mañana,
Me presenté: ‘hola, soy poeta y vivo huyendo del sol’.
Me tomó la mano y me susurró: ‘hazme un poema’,
Cuando empezó a sonar en el aire, aquel popurrí.
Me pregunté, a mí mismo, si valía la pena,
Vi su rostro, y su sonrisa me dijo que sí.
Comentario:
Las mejores musas se encuentran ahí, en los bares, y nos hacen escribir tantas maravillas (ultimamente a esos sitios no voy) ay, pero lo peor es cuando suelen irse sin decirnos adiós.





