nuestro mundo..
Héctor llevaba días sentado en aquel banco. Sabía que no llegaría su príncipe, lo sabía, es más, sabía que allí sentado seria menos probable de identificarlo.
Él, creía que tenia un problema, el no esperaba a una princesa, sino a un príncipe. Tampoco lo pintaba de azul; le bastaba simplemente que quisiera salvar a un doncel.
Se pasó días allí inmóvil, si levantarse en ninguna ocasión.
Hasta que un día, por si solo, se cansó. Sabía que allí no lo encontraría.
Él siempre había creído en los cuentos, aún seguía creyendo en ellos.
Decidió irse a casa y empezó a crearse y coserse unas alas.
Quería atravesar el cuento donde vivía y llegar a un cuento donde poder encontrar príncipes para él, donde poder ir de la mano sin crear alteraciones alrededor y poderse besar sin sentir miradas perforándolos.
Cuando las hubo terminado se perfumó y subió a lo más alto del tejado, y de allí se dejo caer para emprender vuelo hacia otro cuento mejor.
Pero se ve que este cuento lo atrapo sin dejarle salir, y lo estampo contra el suelo.
Solo buscaba un mundo de príncipes y princesas, princesas y princesas, príncipes y príncipes.
Pero vivía en un mundo egoísta y cerrado, donde la gran mayoría de los allí vivientes querían atrapar y guardar los sueños de otros y convertirlos en polvo sin alterarse ellos lo más mínimo.

Él, creía que tenia un problema, el no esperaba a una princesa, sino a un príncipe. Tampoco lo pintaba de azul; le bastaba simplemente que quisiera salvar a un doncel.
Se pasó días allí inmóvil, si levantarse en ninguna ocasión.
Hasta que un día, por si solo, se cansó. Sabía que allí no lo encontraría.
Él siempre había creído en los cuentos, aún seguía creyendo en ellos.
Decidió irse a casa y empezó a crearse y coserse unas alas.
Quería atravesar el cuento donde vivía y llegar a un cuento donde poder encontrar príncipes para él, donde poder ir de la mano sin crear alteraciones alrededor y poderse besar sin sentir miradas perforándolos.
Cuando las hubo terminado se perfumó y subió a lo más alto del tejado, y de allí se dejo caer para emprender vuelo hacia otro cuento mejor.
Pero se ve que este cuento lo atrapo sin dejarle salir, y lo estampo contra el suelo.
Solo buscaba un mundo de príncipes y princesas, princesas y princesas, príncipes y príncipes.
Pero vivía en un mundo egoísta y cerrado, donde la gran mayoría de los allí vivientes querían atrapar y guardar los sueños de otros y convertirlos en polvo sin alterarse ellos lo más mínimo.
