ENTREVISTAS A PERSONAJES FICTICIOS
Aquí está la primera entrevista que hice. Con notas de la redacción y todo que se incluyeron en el libro recopilatorio del que ya hablé. Espero que os guste.
1. ENTREVISTA CON EL VAMPIRO

Nos encontramos en la agradable morada de Nosferatu (alias Drácula), en un lujoso palacete renacentista situado a las afueras de Londres. Está rodeado de una frondosa vegetación y cuenta con escasos vecinos, que no casas, ya que sus habitantes desaparecieron misteriosamente. La policía prefiere no investigar. Tengo frente a mi posiblemente al hombre más longevo que haya existido, pues tiene casi tantos años como el planeta, aunque prefiere no revelarnos su edad.
P.: ¿Qué piensa del cambio climático? ¿Cree que estamos destrozando el planeta?
R.: (Risas) La verdad es que me importa poco, estoy condenado a vivir eternamente, si se destruye el planeta mejor para mí.
P.: Pero según tengo entendido usted puede morir cuando quiera…
R.: ¿Puedo? Verá, cuando uno es adicto a una droga no la deja porqué sí, y esto teniendo en cuenta que sabe que las drogas matan, imagínese si a este sujeto le dijesen que su droga no sólo le rejuvenece si no que además le da vida.
P.: ¿Nunca lo ha intentado?
R.: Una vez, pero no sabe lo que es… Las náuseas, la sensación de vacío, el dolor es insoportable. Por poco no lo cuento.
P.: Vaya… Cambiando de tema, ¿le gusta este siglo?
R.: En parte. La humanidad cree que cuanto más sabe, y con esto me refiero a los avances tecnológicos que si nada lo impide llegarán a un punto de desarrollo increíble, más inteligentes se vuelven. No saben lo equivocados que están, desde mi humilde punto de vista cuanto más desarrollo, más ignorante se vuelve la raza humana.
P.: Entonces, afirma que las nuevas tecnologías no sirven de nada…
R.: Por supuesto que sirven, si se utilizan bien. Pero no podemos negar que hay una competencia exagerada y que ha llegado al punto de que la excusa “mejorar la calidad de vida” ya no existe. Me atrevería a decir que el ser humano se ha enrolado en una dinámica que no sugiere más que su deterioro imparable.
P.: ¿Noto cierto resentimiento en su tono de voz?
R.: Cierto no joven, todo el resentimiento. Ya no se respeta nada, ni la cultura, ni las tradiciones… Me refiero a las mías, por supuesto. El otro día necesitaba alimento, y casualmente unos muchachos pasaban cerca de mi casa, era de noche y no había nadie más, así que me aproximé sigilosamente a ellos y me dispuse a saltar al cuello de uno…
P.: ¿Y qué hicieron?
R.: Los demás empezaron a tirarme piedras, y se mofaban de su hazaña. ¡Qué vergüenza!
P.: ¿Se fue a casa?
R.: Un buen soldado nunca se rinde. En mi familia tenemos una regla: “Come para vivir o para enseñar”. Somos moralistas. Los destripé sin piedad.
P.: ¿A todos?
R.: No hombre, ¿qué clase de sádico repugnante cree que soy? Todavía tengo a uno vivo en el sótano de mi casa para que muera lenta y dolorosamente. A ver si aprenden la lección.
P.: ¡Qué valor!
R.: ¡Valor el de esos impertinentes!
P.: Su modo de vida, ¿puede calificarse de canibalismo?
R.: Con quién cree que está hablando, ¿con Aníbal Lecter? No me los como, ni siquiera somos de la misma raza, pero en fin… Usted seguro que se comería a su madre si le pagaran por ello. Los hombres comen animales indefensos y lo tachan a uno de caníbal… Lo que hay que ver, una vez fregué el suelo y me llamaron manager…
P.: ¿Qué opina de la situación actual de su país?
R.: Que me favorece. Hay mucha pobreza, nadie reclama a esa gente. A las autoridades no les importa en absoluto, ni se molestan en investigar, pues mejor para mi oiga… Se les califica de emigrantes y punto.
P.: Cualquiera diría que no tiene usted sentimientos…
R.: Y cualquiera le diría que no es de su incumbencia y que es usted un maleducado, pero saciaré su insignificante curiosidad: Carezco de compasión alguna porqué mi instinto de supervivencia la relega a un milésimo plano, pero esa gente puede darme tanta lastima como a cualquiera y estoy seguro de que en el fondo les hago un favor. Claro que me apena su situación, pero no está en mis manos…
P.: ¿Fue la causa de que abandonara su patria?
R.: En ningún momento he abandonado mi patria, está usted muy equivocado jovencito… Pero mi alma es de naturaleza inquieta, y podría decirse que mi apetito también. No creo que nadie en su sano juicio estuviese dispuesto a anclarse a un lugar de este enorme mundo sabiendo que va a vivir una eternidad.
P.: …
R.: Si vuelve a mencionar lo del suicidio le muerdo ya mismo.
P.: Tenía entendido que los vampiros no tienen alma.
R.: No la tengo, ¿por qué lo pregunta?
P.: Nada, una chorrada sobre distinguir el bien y el mal…
R.: ¡Oh! Era sólo una manera de hablar.
P.: No… No… Me preguntaba si alguien ha sospechado alguna vez de sus actividades…
R.: ¿Quién? ¿Sospecharía usted de un apacible señor que tiene cara de no haber roto nunca un plato?
P.: Aparentemente…
R.: Aparentemente cada uno ve lo que le conviene joven. No se deje engañar por las apariencias.
P.: ¿Qué opina de las nefastas consecuencias del tabaco para la salud?
R.: Veamos… Soy inmortal, fumo en pipa, apenas salgo de casa y a lugares públicos menos…
P.: Tampoco exagere..
R.: ¿¡Porqué me hace estas preguntas tan estupidas!? Me hace perder el tiempo, ¿sabe?
P.: Disculpe, sólo pretendía saber su opinión, usted conoce el mundo mejor que nadie, casi desde sus inicios, puede aportar un punto de vista muy interesante…
R.: ¿De verdad ha preparado esta entrevista para mí?
P.: Bueno, no es fácil abarcar las pregunta para una eminencia como usted…
R.: No me haga la pelota que le tengo calado jovencito…
P.: Yo no era lo que pretendía señor…
R.: Ya.
P.: Ejem… Bueno, esta entrevista toca a su fin.
R.: Ya era hora, ¡estoy famélico!
P.: No, ¡eh! ¿Qué hace hombre? ¡Deje mi cuello!
R.: Será sólo un momentito…
Nota de la redacción: El señor Simitis se encuentra casi en estado catatónico pero a salvo al cierre de esta edición. Sufrió leves lesiones pero sus médicos nos han informado de que por desgracia o por fortuna se encuentra fuera de peligro. Les mantendremos informados.
1. ENTREVISTA CON EL VAMPIRO

Nos encontramos en la agradable morada de Nosferatu (alias Drácula), en un lujoso palacete renacentista situado a las afueras de Londres. Está rodeado de una frondosa vegetación y cuenta con escasos vecinos, que no casas, ya que sus habitantes desaparecieron misteriosamente. La policía prefiere no investigar. Tengo frente a mi posiblemente al hombre más longevo que haya existido, pues tiene casi tantos años como el planeta, aunque prefiere no revelarnos su edad.
P.: ¿Qué piensa del cambio climático? ¿Cree que estamos destrozando el planeta?
R.: (Risas) La verdad es que me importa poco, estoy condenado a vivir eternamente, si se destruye el planeta mejor para mí.
P.: Pero según tengo entendido usted puede morir cuando quiera…
R.: ¿Puedo? Verá, cuando uno es adicto a una droga no la deja porqué sí, y esto teniendo en cuenta que sabe que las drogas matan, imagínese si a este sujeto le dijesen que su droga no sólo le rejuvenece si no que además le da vida.
P.: ¿Nunca lo ha intentado?
R.: Una vez, pero no sabe lo que es… Las náuseas, la sensación de vacío, el dolor es insoportable. Por poco no lo cuento.
P.: Vaya… Cambiando de tema, ¿le gusta este siglo?
R.: En parte. La humanidad cree que cuanto más sabe, y con esto me refiero a los avances tecnológicos que si nada lo impide llegarán a un punto de desarrollo increíble, más inteligentes se vuelven. No saben lo equivocados que están, desde mi humilde punto de vista cuanto más desarrollo, más ignorante se vuelve la raza humana.
P.: Entonces, afirma que las nuevas tecnologías no sirven de nada…
R.: Por supuesto que sirven, si se utilizan bien. Pero no podemos negar que hay una competencia exagerada y que ha llegado al punto de que la excusa “mejorar la calidad de vida” ya no existe. Me atrevería a decir que el ser humano se ha enrolado en una dinámica que no sugiere más que su deterioro imparable.
P.: ¿Noto cierto resentimiento en su tono de voz?
R.: Cierto no joven, todo el resentimiento. Ya no se respeta nada, ni la cultura, ni las tradiciones… Me refiero a las mías, por supuesto. El otro día necesitaba alimento, y casualmente unos muchachos pasaban cerca de mi casa, era de noche y no había nadie más, así que me aproximé sigilosamente a ellos y me dispuse a saltar al cuello de uno…
P.: ¿Y qué hicieron?
R.: Los demás empezaron a tirarme piedras, y se mofaban de su hazaña. ¡Qué vergüenza!
P.: ¿Se fue a casa?
R.: Un buen soldado nunca se rinde. En mi familia tenemos una regla: “Come para vivir o para enseñar”. Somos moralistas. Los destripé sin piedad.
P.: ¿A todos?
R.: No hombre, ¿qué clase de sádico repugnante cree que soy? Todavía tengo a uno vivo en el sótano de mi casa para que muera lenta y dolorosamente. A ver si aprenden la lección.
P.: ¡Qué valor!
R.: ¡Valor el de esos impertinentes!
P.: Su modo de vida, ¿puede calificarse de canibalismo?
R.: Con quién cree que está hablando, ¿con Aníbal Lecter? No me los como, ni siquiera somos de la misma raza, pero en fin… Usted seguro que se comería a su madre si le pagaran por ello. Los hombres comen animales indefensos y lo tachan a uno de caníbal… Lo que hay que ver, una vez fregué el suelo y me llamaron manager…
P.: ¿Qué opina de la situación actual de su país?
R.: Que me favorece. Hay mucha pobreza, nadie reclama a esa gente. A las autoridades no les importa en absoluto, ni se molestan en investigar, pues mejor para mi oiga… Se les califica de emigrantes y punto.
P.: Cualquiera diría que no tiene usted sentimientos…
R.: Y cualquiera le diría que no es de su incumbencia y que es usted un maleducado, pero saciaré su insignificante curiosidad: Carezco de compasión alguna porqué mi instinto de supervivencia la relega a un milésimo plano, pero esa gente puede darme tanta lastima como a cualquiera y estoy seguro de que en el fondo les hago un favor. Claro que me apena su situación, pero no está en mis manos…
P.: ¿Fue la causa de que abandonara su patria?
R.: En ningún momento he abandonado mi patria, está usted muy equivocado jovencito… Pero mi alma es de naturaleza inquieta, y podría decirse que mi apetito también. No creo que nadie en su sano juicio estuviese dispuesto a anclarse a un lugar de este enorme mundo sabiendo que va a vivir una eternidad.
P.: …
R.: Si vuelve a mencionar lo del suicidio le muerdo ya mismo.
P.: Tenía entendido que los vampiros no tienen alma.
R.: No la tengo, ¿por qué lo pregunta?
P.: Nada, una chorrada sobre distinguir el bien y el mal…
R.: ¡Oh! Era sólo una manera de hablar.
P.: No… No… Me preguntaba si alguien ha sospechado alguna vez de sus actividades…
R.: ¿Quién? ¿Sospecharía usted de un apacible señor que tiene cara de no haber roto nunca un plato?
P.: Aparentemente…
R.: Aparentemente cada uno ve lo que le conviene joven. No se deje engañar por las apariencias.
P.: ¿Qué opina de las nefastas consecuencias del tabaco para la salud?
R.: Veamos… Soy inmortal, fumo en pipa, apenas salgo de casa y a lugares públicos menos…
P.: Tampoco exagere..
R.: ¿¡Porqué me hace estas preguntas tan estupidas!? Me hace perder el tiempo, ¿sabe?
P.: Disculpe, sólo pretendía saber su opinión, usted conoce el mundo mejor que nadie, casi desde sus inicios, puede aportar un punto de vista muy interesante…
R.: ¿De verdad ha preparado esta entrevista para mí?
P.: Bueno, no es fácil abarcar las pregunta para una eminencia como usted…
R.: No me haga la pelota que le tengo calado jovencito…
P.: Yo no era lo que pretendía señor…
R.: Ya.
P.: Ejem… Bueno, esta entrevista toca a su fin.
R.: Ya era hora, ¡estoy famélico!
P.: No, ¡eh! ¿Qué hace hombre? ¡Deje mi cuello!
R.: Será sólo un momentito…
Nota de la redacción: El señor Simitis se encuentra casi en estado catatónico pero a salvo al cierre de esta edición. Sufrió leves lesiones pero sus médicos nos han informado de que por desgracia o por fortuna se encuentra fuera de peligro. Les mantendremos informados.
PRESENTACIÓN
Mi nombre es Odysseas, soy adicto al tabaco de mascar y turco como el que más, a pesar de no haber nacido en este gran país.
Aunque no me crean, soy descendiente de Murat V, uno de los últimos sultanes de Turquía. No me importa que piensen que estoy loco.
Dentro de poco habré terminado de reunir a todos mis parientes, descendientes de los sultanes expulsados de Turquía. No me gusta Mustafá Kemal, aunque le haya dedicado varios libros. Creo que era un charlatán y un traidor.
Estudié historia para especializarme en la de mi país (Turquía).
Fui profesor en la Universidad Nacional Capodistriana de Atenas durante casi 5 años, mientras cursaba los estudios de periodismo.
Posteriormente comencé a trabajar en un periódico local, “En el fondo de la llaga”, como entrevistador. De esto hace ya 5 años aproximadamente. Algunas de esas entrevistas fueron recopiladas y publicadas en un libro: Entrevistas a personajes ficticios.
He escrito algunas novelas históricas; como: La prisión de la Sultana, Bósforo: la vaguada del buey, Kemal metomentodo, El hijo del comerciante de madera que se creyó Sultán, El enemigo en tu propia casa, y mi biografía El turco incomprendido.
Otras novelas que he escrito son: El turco perdido, Turcos a la fuerza, Navidades a la Turca, Atatürk el sucio, Turquía de nadie, El abandono del Sultán y El Turco que te engañó.
Por cierto que todas están en griego, y algunas se negaron a publicarmelas... Ya se sabe como es el mundo editorial.
Soy un inconformista, me siento engañado por mi propia gente y me siento engañado ante su falta de carácter.
Hace poco, el detective privado al que daba de comer por investigar mis antepasados, me trajo un informe en el que decía que toda mi familia descendía de Grecia, y que nunca, ni por la más remota posibilidad habían puesto un pié en Turquía. Además añadía: Existe la remota posibilidad de que algún antepasado invasor turco, violara a su retatarabuela, que a ella le gustó y se casó con él, así que sangre turca sí que tiene. Por lo demás, es griego de pura cepa. Que vergüenza...
Esto únicamente demuestra la incompetencia de los detectives de hoy en día. Repito que yo soy turco.
No dejaré que toda mi existencia haya sido una farsa por este pequeño inconveniente.
Estoy a punto de publicar El violador que te parió, maldito turco.
Estas son sólo mis experiencias personales y mis ideas, sin ánimo de ofender a nadie.
Siento que la foto no sea muy actual, pero mi coche es pequeño y dejamos gran cantidad de útiles en la casa de Grecia.
Próximamente empezaré a publicar en el blog las "Entrevistas a personajes ficticios", extraidas del libro recopilatorio que hice cuando dejé el periódico ateniense En el fondo de la llaga. Era un periodicucho local, que ya no existe.
Saludos y hasta la próxima.
Aunque no me crean, soy descendiente de Murat V, uno de los últimos sultanes de Turquía. No me importa que piensen que estoy loco.
Dentro de poco habré terminado de reunir a todos mis parientes, descendientes de los sultanes expulsados de Turquía. No me gusta Mustafá Kemal, aunque le haya dedicado varios libros. Creo que era un charlatán y un traidor.
Estudié historia para especializarme en la de mi país (Turquía).
Fui profesor en la Universidad Nacional Capodistriana de Atenas durante casi 5 años, mientras cursaba los estudios de periodismo.
Posteriormente comencé a trabajar en un periódico local, “En el fondo de la llaga”, como entrevistador. De esto hace ya 5 años aproximadamente. Algunas de esas entrevistas fueron recopiladas y publicadas en un libro: Entrevistas a personajes ficticios.
He escrito algunas novelas históricas; como: La prisión de la Sultana, Bósforo: la vaguada del buey, Kemal metomentodo, El hijo del comerciante de madera que se creyó Sultán, El enemigo en tu propia casa, y mi biografía El turco incomprendido.
Otras novelas que he escrito son: El turco perdido, Turcos a la fuerza, Navidades a la Turca, Atatürk el sucio, Turquía de nadie, El abandono del Sultán y El Turco que te engañó.
Por cierto que todas están en griego, y algunas se negaron a publicarmelas... Ya se sabe como es el mundo editorial.
Soy un inconformista, me siento engañado por mi propia gente y me siento engañado ante su falta de carácter.
Hace poco, el detective privado al que daba de comer por investigar mis antepasados, me trajo un informe en el que decía que toda mi familia descendía de Grecia, y que nunca, ni por la más remota posibilidad habían puesto un pié en Turquía. Además añadía: Existe la remota posibilidad de que algún antepasado invasor turco, violara a su retatarabuela, que a ella le gustó y se casó con él, así que sangre turca sí que tiene. Por lo demás, es griego de pura cepa. Que vergüenza...
Esto únicamente demuestra la incompetencia de los detectives de hoy en día. Repito que yo soy turco.
No dejaré que toda mi existencia haya sido una farsa por este pequeño inconveniente.
Estoy a punto de publicar El violador que te parió, maldito turco.
Estas son sólo mis experiencias personales y mis ideas, sin ánimo de ofender a nadie.
Siento que la foto no sea muy actual, pero mi coche es pequeño y dejamos gran cantidad de útiles en la casa de Grecia.
Próximamente empezaré a publicar en el blog las "Entrevistas a personajes ficticios", extraidas del libro recopilatorio que hice cuando dejé el periódico ateniense En el fondo de la llaga. Era un periodicucho local, que ya no existe.
Saludos y hasta la próxima.





