La "buena" amiga....
Estos dias estoy algo preocupada.
Estoy viviendo una situación que no se muy bién cómo afrontar.
¿Ser buena amiga es decir a una persona que se está equivocando en su actitud o comportamiento?. ¿Si esa persona te cuenta una cosa y luego hace otra y perjudica a terceras personas, debo ser sincera? ¿Esperar que esa persona se de cuenta y no sufra demasiado?.
Estoy hecha un auténtico lío. Se que va a terminar mal, ella dice una cosa en un lado y luego hace otra. No me gustan los dobles juegos!!.
Lo malo, es que esa tercera persona creo que no se da cuenta y va a sufrir, la primera persona me lo ha hecho pasar mal a mi también, pero decidí pasar página y empezar de nuevo.
Total, soy amiga de las dos personas y estoy "jodida", soy un mar de dudas.
Hoy he hablado con una cuarta amiga y me ha recomendado que no haga nada, que saldré "escaldada", pero.. uffff... esa hipocresía me está matando!!.
La cita....

Llegó puntual, le abri la puerta con un camisón ligero, casi transparente, al momento, vió la auséncia de bragas, le encantó...
Se sentó en un sillón individual, yo se lo había indicado. Me senté encima de él, los dos estabamos con ganas y no pensaba perder un segundo.
Así, espatarrada encima de él, sin bragas, notaba cómo crecía su miembro, ese miembro que había utilizado tantas veces en mi imaginación para mis placeres solitarios.
Empecé a fregar mi pubis en sus pantalones, nos besabamos, primero el cuello, mi punto débil, luego los labios la boca..... hasta jugar con nuestras lenguas, besarnos en profundidad, carícias suaves y sensuales.
Le ayudé a bajar sus pantalones hasta las rodillas, pude comprobar la excitación en directo, su miembro, duro, grueso y grande se balanceaba ante mis ojos, pero no quise más que darle un beso suave y un lametón, quería tenerlo dentro, hasta el fondo.
Me senté a orcajadas sobre él, me penetró de golpe, sin miramientos, la humedad reinante permitia esa introducción directa.
Me sentí llena, dicen que el tamaño no importa, pero importa, ya lo creo.
Nadie me ha llenado como él. Empecé un ligero balanceo, primero suavecito, luego fuí incrementando el movimiento, él me miraba a los ojos, incluso cuando me besaba, me miraba y veía cómo le gustaba, lo mucho que gozaba.
Siempre ha tenido un gran aguante, en un momento dado introdujo su mano entre los dos y agarrando su miembro lo utilizó para frotar mi clítoris con él, mi excitación era máxima, cuando descubrió el principio de mi orgasmo, se afanó y introdujo de nuevo su pene en mi, fué una delicia.
Descansé mi cabeza en su pecho, mis jadeos eran un escandalo, mi placer.... infinito.
Me sonrió abiertamente, parece que te alegras de verme, me dijo, yo empecé de nuevo el balanceo, su miebro seguia grande y palpitando en mi interior. La cabalgada fué de las que se recuerdan, sus jadeos en mi oido, las lenguas mezcladas, manos en todas partes, pellizcos en su culo, carícias en mi espalda.....
Anuncié un nuevo orgasmo y pude sentir como empezaba a correrse, siempre he notado cuando su semen corre dentro de mi, eso incremeta mucho mi placer.
Estabamos sudados y cansados, pero seguía dentro de mi, le gustan esos momentos posteriores, esa intimidad magnífica que produce el post coito, esa saber nuetros jugos mezclados....
Al rato me levanté, nos fuimos desnudando hasta llegar a la ducha, el jabón, el agua caliente, las caricias para limpiarnos y excitarnos.... se empalmó en pocos minutos, seguiamos en la ducha, juguetones.
Puso gel en sus manos y enjabonó mis partes íntimas, poco a poco, suavemente, tocando esos lugares que sabe me ponen loca, un dedo entra aqui y allí, un pecho pellizcado con contundéncia, un beso largo y tendido....
Me puso de cara a la pared y asi, llena de jabón, de agua, de placer me introdujo su pene des de atrás, todo, largo y cálido, me aguantaba la cabeza contra los azulejos, mis pechos balanceandose, mi cuerpo temblando y de nuevo el orgasmo, doloroso y todo de repetitivo, su semen bajando por mis muslos..... una gozada inmensa.....
Una vez secos, nos tumbamos en mi cama, quedamos dormidos, abrazados y relajados.......
Etiquetas: sexo
En silencio....

Hace casi cuatro años que no le veía, respetamos, los dos, el caso de estar en pareja, tenemos este acuerdo tácito, si hay pareja, no hay sexo entre nosotros.
Ya no es el caso, él es libre, yo también, de nuevo....
Recuerdo muy bién mis dudas al inicio de vernos, era tan joven.... ahora tiene 33 y yo... 46....
Quedamos en un bar de la parte alta de Barcelona, ya habíamos estado allí al principio de conocernos. Yo estaba muy nerviosa, cuatro años es tiempo y las dudas me embargaban... y si ya no le gusto?, y si estoy más arrugada? y si....
Entré decidida, a pesar de la penumbra del local le ví de inmediato, es un hombre muy alto. Una inmensa sonrisa iluminó su cara mientras me acercaba, un largo y muy intenso calambre recorrió mi cuerpo, el deseo fué instantáneo. Habíamos quedado sólo para hablar y recuperar el contacto, pero yo quería sexo, ya mismo, él no había perdido un sólo ápice de encanto para mi. En segundos recordé su inmenso miembro, las dificultades al principio para poder tenerlo en mi boca, los suspiros de placer de él...
Se levantó, es un caballero, me dió un beso en cada mejilla y un ligero "piquito" en los labios, estás estupenda!, exclamó, no hace falta decir que me sonrojé al momento.
Después de sentarme frente a él y pedir la consumición, hablamos unos instantes de mis hijos, la família etc... hasta que el camarero se fué, en ese momento y sin más rodeos me dijo.... quiero ir a la cama contigo, ahora mismo, quiero comerte a besos y ponerte loca....
Noté al momento mi excitación interior, noté un escalofrío en la espalda, un deseo animal y sin medida.
Él sabía que yo no tenía mucho tiempo, había quedado para comer con uno de mis hijos, no pensaba sentir ese impulso incontrolable, tan intenso, después de cuatro años....
Aceptó, siempre lo hace, el tiempo de que yo disponía y se ofreció a llevarme en su coche, aparcado en un parking cercano.
Fué entrar al mismo que me apretó contra la pared, en un rincón discreto y a salvo de miradas, empezó a besarme con esa pasión encendida y un poco agresiva que ya sabe que me gusta tanto, yo necesitaba un tigre, no un gatito...
Casi no podía moverme, su 1'96 impone mucho, atrapa, me limitaba a acariciar su espalda hasta donde empeiza el culo, se lo mucho que le gusta.
Su lengua bajó, potente y contundente, decidida, por mi cuello, sus manos una estaba en un pezón y la otra agarraba mi nuca, me tenía inmovilizada, del todo, un placer y un gozo, como siempre.
Soltó mi nuca y me mantenía apretada contra la pared con su cuerpo, sentía su erección en mi barriga, no había perdido ni una gota de poténcia. intenté desabrochar sus pantalones, pero no me dejó, siguió bajando su lengua, sacó uno de mis pechos por mi escote y mordisqueó suavemente el pezón, lo puso duro u jugó con él, sin dejar de tocarme ni un momento.
La mano que tenía libre se introdujo bajo mi falda, entró en mis bragas, un potente dedo acarició mi vagina, palpó la humedad existente, me miró a los ojos y sonrió, sigues siendo fuego y me encanta.....
Su pulgar empezó un masage en mi clítoris, el índice jugaba en mi vagina, se humedecía, luego y formando un trío maravillosos de dedos, uno dentro de mi vagina, otro en mi clítoris y otro en mi ano, empezó un ir i venir rápido, salvaje, mientras no paraba de besarme, su lengua era fuego dentro de mi boca, sus pellizcos en el pezón liberado era fuertes, perdí la cabeza en segundos, unos fuertes jadeos acompañaban nuestro ritmo, intentaba estar en siléncio, cualquiera podía oirnos.
El orgasmo fué rápido y maravilloso, largo, intenso y húmedo, muy húmedo....
Me miró a los ojos y sacó la mano de mis bragas, se lamió la misma, hasta el fondo de su boca, dedo a dedo.... el morbazo era increíble.
Recordé a mi hijo, esperandome en un restaurante, le propuse hacerle algo, él seguia empalmado, era más que evidente...
Me dijo que no, iba a guardar esa erección para nuestra cita, la de verdad, apuntó.
Me recompuse la ropa y subimos al coche, las miradas lo decían todo.
Mientras salíamos del aparcamiento, le acarició el pene, por encima de sus pantalones, me resistía a no verlo, chuparlo, palparlo.....
Me pidió cleméncia, si sigues tocandome, te lo hago aqui mismo, en medio de la calle!.
Sólo imaginarlo.... me daba de todo, y todo gustito.
Mañana vamos a vernos en mi casa.... ya contaré el....completo.
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