Coming back for one day
El cielo es azul como aquí. Cuando miro hacia arriba pienso: este es el mismo cielo que están viendo más allá de la frontera, aunque la tierra sea diferente. Tal vez estén viendo las mismas nubes que yo, aunque más cerca. Entonces vuelvo a mirar al suelo y veo lo que esperaba, nada cambia tan rápido.
Las farolas son azules, o verdes, color mar. El color que acompaña a todas las casas, hace que por un momento te olvides del resto de colores que pueblan este lugar, del resto de olores, de ciertas cosas que quieres olvidar.
Los niños juegan en las calles, saben algunas palabras y me las regalan, como el que regala un dulce con una sonrisa. Corren, se empujan, se tiran al suelo y se hacen daño. Un llanto, un abrazo de otro niño, rápido perdón, se acaba el llanto.
Mientras vamos en el autobús me sorprende ver campos de futbol en mitad de la nada, digo campos de futbol y me refiero a extensos espacios, coronados a ambos lados por dos porterías, bastante rústicas (2 palos y una línea).
En la ciudad comercial las cosas son de otro modo. Más edificios, la gente abre su mente un poco más. Pero la parte oscura se parece al resto de lugares.

Cuando vuelvo a casa, desde la carretera intento ver la playa, imaginarme alli, sentada al sol. Luego recuerdo el otro lado y me pregunto, cómo fuimos nosotros hace unos años. ¿No fue algo así? Tal vez sea ese pensamiento el que me ayude a comprenderles.
Intento llevarme lo mejor de allí.
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Hoy me voy a permitir el lujo de enfadarme contigo, aunque solo sea un poco.
Las farolas son azules, o verdes, color mar. El color que acompaña a todas las casas, hace que por un momento te olvides del resto de colores que pueblan este lugar, del resto de olores, de ciertas cosas que quieres olvidar.
Los niños juegan en las calles, saben algunas palabras y me las regalan, como el que regala un dulce con una sonrisa. Corren, se empujan, se tiran al suelo y se hacen daño. Un llanto, un abrazo de otro niño, rápido perdón, se acaba el llanto.
Mientras vamos en el autobús me sorprende ver campos de futbol en mitad de la nada, digo campos de futbol y me refiero a extensos espacios, coronados a ambos lados por dos porterías, bastante rústicas (2 palos y una línea).
En la ciudad comercial las cosas son de otro modo. Más edificios, la gente abre su mente un poco más. Pero la parte oscura se parece al resto de lugares.

Cuando vuelvo a casa, desde la carretera intento ver la playa, imaginarme alli, sentada al sol. Luego recuerdo el otro lado y me pregunto, cómo fuimos nosotros hace unos años. ¿No fue algo así? Tal vez sea ese pensamiento el que me ayude a comprenderles.
Intento llevarme lo mejor de allí.
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Hoy me voy a permitir el lujo de enfadarme contigo, aunque solo sea un poco.





