Mi muso
Mi muso es un tío que me inspira para escribir en este blog. Cuando empecé ni siquiera le conocía, pero en este pequeño mundo nos cruzamos (aunque no fuera por azar) y poco después empezó a inspirar algunos de mis posts.
Al igual que los escritores y los pintores y otros tantos tienen sus musas particulares, yo, sin darme cuenta y sin elegirlo, me encontré con un muso.

Hablamos algunos días, de esas conversaciones acaban surgiendo momentos para pensar, esos momentos me llevan a escribir: esto hacen los musos, casi sin que te des cuenta.
Creo que aparte de muso, es una excelente persona y me alegro de que sea mi muso particular.

Al igual que los escritores y los pintores y otros tantos tienen sus musas particulares, yo, sin darme cuenta y sin elegirlo, me encontré con un muso.

Hablamos algunos días, de esas conversaciones acaban surgiendo momentos para pensar, esos momentos me llevan a escribir: esto hacen los musos, casi sin que te des cuenta.
Creo que aparte de muso, es una excelente persona y me alegro de que sea mi muso particular.

Etiquetas: muso
Los amigos
El otro día nos llamó una amiga de mis padres. Ella y su marido son amigos nuestros desde hace bastantes años. Se conocieron en la ciudad donde viviamos nosotros antes, pero ellos han acabado en un pueblecito malagueño y nosotros aquí.
Su marido estaba en el hospital ingresado, le tendrán que operar porque está bastante mal del corazón. No había tenido ningún síntoma, sólo algo de cansancio, pero está muy grave. Es un hombre fuerte, aparenta 10 años menos de los que tiene, hace deporte a diario, de toda la vida...en fin.
Mi madre se hartó de llorar, fueron a verlo ayer y hasta la semana que viene no le operan. Espero que todo salga bien, porque siempre he sentido que era de mi familia. Y es duro saber todo esto...
De todas formas, parece que ya estoy más animada que los días pasados. Me di de vacaciones el viernes, lo necesitaba. Mañana empieza otra vez la semana, al lio otra vez!
Su marido estaba en el hospital ingresado, le tendrán que operar porque está bastante mal del corazón. No había tenido ningún síntoma, sólo algo de cansancio, pero está muy grave. Es un hombre fuerte, aparenta 10 años menos de los que tiene, hace deporte a diario, de toda la vida...en fin.
Mi madre se hartó de llorar, fueron a verlo ayer y hasta la semana que viene no le operan. Espero que todo salga bien, porque siempre he sentido que era de mi familia. Y es duro saber todo esto...
De todas formas, parece que ya estoy más animada que los días pasados. Me di de vacaciones el viernes, lo necesitaba. Mañana empieza otra vez la semana, al lio otra vez!
Del amor a la indiferencia
Dicen que del amor al odio hay sólo un paso... yo he dado 2.
Creo que del amor a la indiferencia hay 1 paso...es fácil dar ese paso. Simplemente deja de importante una persona a la que has querido, puedes haberla querido mucho. Yo siento indiferencia a menudo. Me cuesta odiar a la gente, lo veo una exageración.
No obstante, me he dado cuenta de que he dado otro paso más, hace apenas unos días, o tal vez haya sido algo gradual: he pasado de la indiferencia a algo que se acerca al odio. Aunque sigue siendo una exageración, porque el odio es algo más fuerte que lo que yo siento (creo).
En fin, me explico: cuando dejamos lo nuestro nos iba bastante mal. No sé decir si lo dejó él o si fui yo. No creo que sea relevante, porque lo importante es que no nos iba bien y dejarlo fue para que ambos estuviéramos mejor. Si me siento mejor, he cumplido ese objetivo.
Pasa el tiempo y me doy cuenta de que no siento ni el más mínimo cariño hacia esa persona, no le echo de menos, me siento bien.
Sigue pasando el tiempo...
Ahora recuerdo cosas, quizás con rencor. Pero casi más con rabia por haber permitido que se dieran situaciones, que controlara ciertos aspectos de mi vida que debieron ser sólo míos. Me arrepiento de haber hecho cosas, o de no haberlas hecho. Eso es lo que me hace odiar.
Yo tenía una teoría, que parece que se está haciendo trocitos. Pensaba que el tiempo nunca ha sido perdido, que todo lo que se ha hecho para bien o para mal, constituye una experiencia que tal vez te haga aprender para poder enfrentarte en un futuro con situaciones similares. Pero hoy pienso que hay cosas que tenía que haber hecho, que el momento de hacerlas se pasa, y que lo he dejado pasar. Por eso me jode. Aunque intente obligarme a creer que "la próxima vez, no consentiré esas cosas".
Qué estúpidos somos los humanos, tropezando mil veces con la misma piedra. Espero que no se repita, y que la experiencia sirva de verdad. Porque el odio no ayuda.
Creo que del amor a la indiferencia hay 1 paso...es fácil dar ese paso. Simplemente deja de importante una persona a la que has querido, puedes haberla querido mucho. Yo siento indiferencia a menudo. Me cuesta odiar a la gente, lo veo una exageración.
No obstante, me he dado cuenta de que he dado otro paso más, hace apenas unos días, o tal vez haya sido algo gradual: he pasado de la indiferencia a algo que se acerca al odio. Aunque sigue siendo una exageración, porque el odio es algo más fuerte que lo que yo siento (creo).
En fin, me explico: cuando dejamos lo nuestro nos iba bastante mal. No sé decir si lo dejó él o si fui yo. No creo que sea relevante, porque lo importante es que no nos iba bien y dejarlo fue para que ambos estuviéramos mejor. Si me siento mejor, he cumplido ese objetivo.
Pasa el tiempo y me doy cuenta de que no siento ni el más mínimo cariño hacia esa persona, no le echo de menos, me siento bien.
Sigue pasando el tiempo...
Ahora recuerdo cosas, quizás con rencor. Pero casi más con rabia por haber permitido que se dieran situaciones, que controlara ciertos aspectos de mi vida que debieron ser sólo míos. Me arrepiento de haber hecho cosas, o de no haberlas hecho. Eso es lo que me hace odiar.
Yo tenía una teoría, que parece que se está haciendo trocitos. Pensaba que el tiempo nunca ha sido perdido, que todo lo que se ha hecho para bien o para mal, constituye una experiencia que tal vez te haga aprender para poder enfrentarte en un futuro con situaciones similares. Pero hoy pienso que hay cosas que tenía que haber hecho, que el momento de hacerlas se pasa, y que lo he dejado pasar. Por eso me jode. Aunque intente obligarme a creer que "la próxima vez, no consentiré esas cosas".
Qué estúpidos somos los humanos, tropezando mil veces con la misma piedra. Espero que no se repita, y que la experiencia sirva de verdad. Porque el odio no ayuda.
Etiquetas: experiencia odio
Cansada de todo
Estoy que me caigo al suelo. Esta noche voy a coger la cama como hace tiempo que no lo hacía. Toda la tarde en clase de Derecho, toda la mañana en un curso de Experto, que como siempre me pasa, me pregunto si me servirá para algo… me fastidia perder el tiempo. Me jode. Cuando me tiro en un sofá, no considero que esté perdiendo el tiempo... estoy descansando y eso tiene una utilidad.
Pienso que cualquier experiencia puede ser de utilidad también, así que, alguna utilidad debe tener ir a que me cuenten una historia distinta cada día, en ese Experto.
Hoy por ejemplo ha sido más o menos útil. El ponente era digno de ver. Ha conseguido que no me aburra en esas cinco horas (o 4 y media) que hemos estado hablando del mismo tema. Tiene su mérito.
No os voy a contar las historias que él nos ha contado, porque están relacionadas con los riesgos laborales y son bastante desagradables, esos accidentes.
Sigo igual que los últimos meses, sin saber qué hacer con mi vida, sin saber hacia dónde va, pero asumo que forma parte de lo que me toca pasar. Imagino que a todos nos toca pasar por esta situación en algunas ocasiones. Pero algún día llego a casa, cuando ya se ha hecho de noche, preguntándome hacia dónde voy, hacia dónde se dirige mi vida. Echo de menos algunas cosas y a algunas personas. Me siento un poco mal.
Al día siguiente todo se pasa e intento verlo todo de forma realista, pero positiva, buscando lo bueno de el punto en el que estoy.
Así últimamente, ni siquiera sé qué escribir aquí.
Pienso que cualquier experiencia puede ser de utilidad también, así que, alguna utilidad debe tener ir a que me cuenten una historia distinta cada día, en ese Experto.
Hoy por ejemplo ha sido más o menos útil. El ponente era digno de ver. Ha conseguido que no me aburra en esas cinco horas (o 4 y media) que hemos estado hablando del mismo tema. Tiene su mérito.
No os voy a contar las historias que él nos ha contado, porque están relacionadas con los riesgos laborales y son bastante desagradables, esos accidentes.
Sigo igual que los últimos meses, sin saber qué hacer con mi vida, sin saber hacia dónde va, pero asumo que forma parte de lo que me toca pasar. Imagino que a todos nos toca pasar por esta situación en algunas ocasiones. Pero algún día llego a casa, cuando ya se ha hecho de noche, preguntándome hacia dónde voy, hacia dónde se dirige mi vida. Echo de menos algunas cosas y a algunas personas. Me siento un poco mal.
Al día siguiente todo se pasa e intento verlo todo de forma realista, pero positiva, buscando lo bueno de el punto en el que estoy.
Así últimamente, ni siquiera sé qué escribir aquí.
Etiquetas: cansada
Anoche
Anoche también salimos, no tenemos solución.
Fuimos al garito de siempre, donde me encontré con un chaval de la facultad. Lo recuerdo porque un día llegó a clase y le dijo de todo a una profesora, porque había que hacer millones de cosas para poder pasar una asignatura bastante cutre.
Me pareció un tío prepotente y bastante enteraillo. Con lo cual, cada vez que lo veiamos por la facultad decíamos: "Mira, por ahi va el gilipollas". Es lo que tiene caer mal de primeras...
Total, que anoche estaba alli en el garito.
Casualmente nos lo encontramos allí otro día, hace unas semanas, en la puerta. Le dije (producto del alcoholismo eventual): "Yo te conozco de clase. Tú eres el que le soltó el borderío a la profe!!". Él no se acordaba, supuse que formaría parte de su conducta habitual.
Anoche parecía una persona muy agradable, con una conversación agradable, hasta sonreía de vez en cuando. Pero no me pude resistir a decirle: "Pero, tú por qué eres tan borde?"
Es que cada uno lleva la cara que quiere por la calle, y el rollo que le dé la gana. Pero para juzgar, hay que conocer.
Fuimos al garito de siempre, donde me encontré con un chaval de la facultad. Lo recuerdo porque un día llegó a clase y le dijo de todo a una profesora, porque había que hacer millones de cosas para poder pasar una asignatura bastante cutre.
Me pareció un tío prepotente y bastante enteraillo. Con lo cual, cada vez que lo veiamos por la facultad decíamos: "Mira, por ahi va el gilipollas". Es lo que tiene caer mal de primeras...
Total, que anoche estaba alli en el garito.
Casualmente nos lo encontramos allí otro día, hace unas semanas, en la puerta. Le dije (producto del alcoholismo eventual): "Yo te conozco de clase. Tú eres el que le soltó el borderío a la profe!!". Él no se acordaba, supuse que formaría parte de su conducta habitual.
Anoche parecía una persona muy agradable, con una conversación agradable, hasta sonreía de vez en cuando. Pero no me pude resistir a decirle: "Pero, tú por qué eres tan borde?"
Es que cada uno lleva la cara que quiere por la calle, y el rollo que le dé la gana. Pero para juzgar, hay que conocer.
Morocco II
Como llevo un poco de retraso, con la pereza, voy actualizando que ya es hora.
Día 2:
Este niño está acostumbrado a levantarse con los gallos. Bueno, más que con los gallos, se despierta cuando el vecino de arriba empieza a rezar a gritos. Que es sobre las 6 de la mañana, o las 5 y media.
Nos despertamos con los cantos del vecino, invocando a Alá. Que digo yo, ¿no se puede rezar en voz baja? ¿o rezar pa uno mismo? como hacemos el resto de los humanos. Porque una vez que empiezas a escuchar los cánticos del tío, ya no te puedes dormir otra vez. Te quedas escuchando, a ver si entiendes algo, a ver, a ver... a ver si se va a inmolar y nosotros aquí tan tranquilos!!
Total, que después de eso, ya no me podía dormir. Nos levantamos y desayunamos, como no hago nunca: con tiempo.
Cuando él se fue a trabajar, me quedé estudiando un poquillo, viendo Sexo en Nueva York otro rato, hasta que llegó una mujer que le limpia la casa.
La mujer sabe español, pero habla menos que yo. Así que imaginate el panorama: cada una en una habitación sin dirigirle la palabra a la otra, sólo pa lo justo. jajajaja.
Él llegó a la hora de comer. Por la tarde había quedado con el padre de un alumno suyo, para que nos enseñara la Medina. Pero empezó a llover y desquedamos al final.
Nos dimos un paseo por el centro de Tetuán nosotros solos. Es otro mundo.
En los bares sólo había hombres. Todos puestos en las mesas de la puerta, mirando quién pasa pa un lado o pa otro.
Encontramos un bar, más pijo, más modernillo, en el que sí entraban mujeres y entramos nosotros también.
Luego a casita a dormir. Aunque antes: cena con cervecitas
Día 3:
Nos levantamos con el vecino cantaor. Nos fuimos a la Medina con el padre del alumno. Merece la pena verla. Aunque te das cuenta del contraste entre unas personas y otras.
En Tetuán no existe la clase media. Hay gente muy rica y gente muy, muy, muy pobre. Impresiona verlos. Los niños con ropa muy vieja y algunos, aunque llovía, llevaban chanclas destrozadas, que les quedaban 3 o 4 números grandes.
Pasamos por una fábrica de pieles: un patio abierto, con un montón de pocillas pequeñas llenas de agua, piel y pelos. Otras pocillas tienen tinte. Es un trabajo muy duro. En ese momento pensaba que el precio que pago por una chaqueta de piel, no tiene en cuenta ni una cuarta parte del trabajo que hace esa gente. También pensaba en lo mal que olía. "Como me resbale con los pelos estos y me caiga, me pongo a llorar o echo la papa, o las 2 cosas, qué aaagggco".
De todas formas son cosas que no puedes ver en cualquier sitio.
El padre del alumno se llama Jalifa o como se escriba... Conocía a todo el mundo en Tetuán, así que nos invitaron a té en un sitio precioso. Luego nos invitaron a comer en otro: cuscús, pinchitos y harira... qué pechá de comer!!!
Me habían dicho que las bodas de Marruecos son muy distintas a las de aquí. Este hombre nos invitó a una boda. Se ve que allí puedes invitar a quien tu quieras a las bodas. Igual que aquí, no??
Por la tarde hicimos descanso en casa y a las 10 nos fuimos a la boda. Nos hinchamos de té, de pasteles morunos, etc. Pero sólo vimos al novio, porque la novia llegaba a las 3 o más de la mañana. A esa hora, después de levantarte a las 6 de la mañana, no eres persona (o por lo menos yo no lo soy...que hay otros que...sí lo son).
Día 4:
Nos fuimos a comer a Assilah (o como se escriba) que es un pueblo mu bonito que hay si te adentras un poco más en Marruecos. Pero en lugar de ser más cerrados de mentalidad que en Tetuán, son más abiertos. Te puedes echar tu cervecita en una terraza y todas esas cosas que nosotros vemos tan normales.
Las casas son azules y blancas. La playa es de arena fina. Preciossssa.
Día 5:
Se acaba el cachondeo. Me vuelvo a España.
Me entraron ganas de llorar cuando me senté, ya en el barco. Voy a echar mucho de menos algunas cosas. De hecho, ya las estoy echando de menos...
Quiero volver
Día 2:
Este niño está acostumbrado a levantarse con los gallos. Bueno, más que con los gallos, se despierta cuando el vecino de arriba empieza a rezar a gritos. Que es sobre las 6 de la mañana, o las 5 y media.
Nos despertamos con los cantos del vecino, invocando a Alá. Que digo yo, ¿no se puede rezar en voz baja? ¿o rezar pa uno mismo? como hacemos el resto de los humanos. Porque una vez que empiezas a escuchar los cánticos del tío, ya no te puedes dormir otra vez. Te quedas escuchando, a ver si entiendes algo, a ver, a ver... a ver si se va a inmolar y nosotros aquí tan tranquilos!!
Total, que después de eso, ya no me podía dormir. Nos levantamos y desayunamos, como no hago nunca: con tiempo.
Cuando él se fue a trabajar, me quedé estudiando un poquillo, viendo Sexo en Nueva York otro rato, hasta que llegó una mujer que le limpia la casa.
La mujer sabe español, pero habla menos que yo. Así que imaginate el panorama: cada una en una habitación sin dirigirle la palabra a la otra, sólo pa lo justo. jajajaja.
Él llegó a la hora de comer. Por la tarde había quedado con el padre de un alumno suyo, para que nos enseñara la Medina. Pero empezó a llover y desquedamos al final.
Nos dimos un paseo por el centro de Tetuán nosotros solos. Es otro mundo.
En los bares sólo había hombres. Todos puestos en las mesas de la puerta, mirando quién pasa pa un lado o pa otro.
Encontramos un bar, más pijo, más modernillo, en el que sí entraban mujeres y entramos nosotros también.
Luego a casita a dormir. Aunque antes: cena con cervecitas
Día 3:
Nos levantamos con el vecino cantaor. Nos fuimos a la Medina con el padre del alumno. Merece la pena verla. Aunque te das cuenta del contraste entre unas personas y otras.
En Tetuán no existe la clase media. Hay gente muy rica y gente muy, muy, muy pobre. Impresiona verlos. Los niños con ropa muy vieja y algunos, aunque llovía, llevaban chanclas destrozadas, que les quedaban 3 o 4 números grandes.
Pasamos por una fábrica de pieles: un patio abierto, con un montón de pocillas pequeñas llenas de agua, piel y pelos. Otras pocillas tienen tinte. Es un trabajo muy duro. En ese momento pensaba que el precio que pago por una chaqueta de piel, no tiene en cuenta ni una cuarta parte del trabajo que hace esa gente. También pensaba en lo mal que olía. "Como me resbale con los pelos estos y me caiga, me pongo a llorar o echo la papa, o las 2 cosas, qué aaagggco".
De todas formas son cosas que no puedes ver en cualquier sitio.
El padre del alumno se llama Jalifa o como se escriba... Conocía a todo el mundo en Tetuán, así que nos invitaron a té en un sitio precioso. Luego nos invitaron a comer en otro: cuscús, pinchitos y harira... qué pechá de comer!!!
Me habían dicho que las bodas de Marruecos son muy distintas a las de aquí. Este hombre nos invitó a una boda. Se ve que allí puedes invitar a quien tu quieras a las bodas. Igual que aquí, no??
Por la tarde hicimos descanso en casa y a las 10 nos fuimos a la boda. Nos hinchamos de té, de pasteles morunos, etc. Pero sólo vimos al novio, porque la novia llegaba a las 3 o más de la mañana. A esa hora, después de levantarte a las 6 de la mañana, no eres persona (o por lo menos yo no lo soy...que hay otros que...sí lo son).
Día 4:
Nos fuimos a comer a Assilah (o como se escriba) que es un pueblo mu bonito que hay si te adentras un poco más en Marruecos. Pero en lugar de ser más cerrados de mentalidad que en Tetuán, son más abiertos. Te puedes echar tu cervecita en una terraza y todas esas cosas que nosotros vemos tan normales.
Las casas son azules y blancas. La playa es de arena fina. Preciossssa.
Día 5:
Se acaba el cachondeo. Me vuelvo a España.
Me entraron ganas de llorar cuando me senté, ya en el barco. Voy a echar mucho de menos algunas cosas. De hecho, ya las estoy echando de menos...
Quiero volver
Etiquetas: tetuan
Come to Moroco
Día 1:
El jueves me fui muy decidida a empezar mi viaje, dirección Algeciras. Con mi cochecillo, solita. No me importa viajar sola, porque me da tiempo para pensar. En ese rato pude pensar bastante.
Llegada a Algeciras, tengo que dejar el coche en mi casa de allí. Llego a casa y los vecinos han dejado su coche en la rampa de mi garaje. Nos olvidamos de avisarles para que lo quitaran. Con las pocas ganas que tengo de hablar con ellos. En fin…
Me voy a su casa y se lo comento, ya le tengo que informar de que cruzo el Estrecho, que no vuelvo hasta el domingo, que pueden volver a dejar su coche ahí, pero una vez que yo deje el mío.
Más o menos rápido. Apenas me ha dado tiempo a echar un ojo a la casa, pero bueno. He quedado para comer con amigas de allí, voy tarde.
Cojo la maleta (que pesa un quintal). La voy arrastrando hasta el hospital que está al lado de casa. Allí seguro que hay algún taxi. Estoy temiéndome destrozar la maleta, no creo que las ruedas estén preparadas para esto.
Tengo suerte y cuando llego, hay un taxi que me lleva hasta el centro, luego tocará arrastrar la maleta otra vez hasta el puerto.
Dejo el equipaje en casa de una amiga y nos fuimos a comer a una pizzería. Aquí nos encontramos a un chaval que casi llegó a ser amigo nuestro, ahora ni siquiera recuerdo cómo se llama. Sólo recuerdo que empezó a engancharse a la coca y se gastaba todo lo que tenía, cuando digo todo, quiero decir que trabajaba para poder comprar (al menos no robaba). Ahora se ve que tiene novia (con la que estaba comiendo). Espero que le vaya mejor que cuando olvidé su nombre.
Cuando acabamos de comer me acompañaron al puerto. Da un poco de cague ir por allí sola. Decidí salir antes de lo previsto y esperar en el puerto de Ceuta hasta que llegara mi amigo. Así que cogí por “primera vez” en mis recuerdos el barco de Ceuta. La última y primera vez real, ni siquiera la recuerdo.
El mar estaba calmado, el viaje fue tranquilo, no me mareé ni se me hizo largo (es sólo una hora). Escuchando música para no pensar tanto, que ya había pensado bastante por ese día.
Cuando estaba llegando tuve suerte, mi amigo había salido antes de Tetuán, así que me estaba esperando en el puerto cuando me bajé del barco. Le había dado tiempo a hacer las compras, así que directamente nos fuimos hacia la frontera, para entrar (por primera vez también para mí) en el Marruecos deep inside.

Aquí empecé a acojonarme, porque cuando vas llegando a la frontera empiezas a ver a los moros auténticos, los de la pobreza, los que se dedican a pasar cosas de un lado a otro de la frontera. Iban andando al lado del coche, cruzaban en mitad de las rotondas, te gritaban aunque no entendieras lo que te decían, etc. Cargados con montones de cosas que llevaban atadas en una sábana alrededor de su cuerpo. Las mujeres con el pañuelo, sin faltar ni una. Los hombres delgados, andaban de un lado a otro. Los niños malvestidos se te cruzaban por delante del coche.
Nos bajamos para sellar el pasaporte. Tenemos que hacer 2 colas, una para el suyo (donde no quisieron sellarme el mío), otra para el mío.
Ya entramos, dejamos de ver gente cruzándose delante del coche. La carretera no es como las de aquí. Allí las autovías no existen, aún así esperaba que estuviera peor. A lo largo del camino entre Ceuta y Tetuán vemos muchas personas haciendo autostop. La verdad es que no te entran ganas de recoger a nadie. Ni por pena…
Después de un rato llegamos a Tetuán. Él vive en una parte medianamente rica. El piso donde vive es muy grande, sobretodo para él sólo. Estuvimos en la gloria.
Esa noche había comprado jamoncito serrano (halufo), queso, cervecitas. En fin, cosas que allí apenas venden. Cenamos, vimos la tele, dormir. Qué ganas le tenía.
El jueves me fui muy decidida a empezar mi viaje, dirección Algeciras. Con mi cochecillo, solita. No me importa viajar sola, porque me da tiempo para pensar. En ese rato pude pensar bastante.
Llegada a Algeciras, tengo que dejar el coche en mi casa de allí. Llego a casa y los vecinos han dejado su coche en la rampa de mi garaje. Nos olvidamos de avisarles para que lo quitaran. Con las pocas ganas que tengo de hablar con ellos. En fin…
Me voy a su casa y se lo comento, ya le tengo que informar de que cruzo el Estrecho, que no vuelvo hasta el domingo, que pueden volver a dejar su coche ahí, pero una vez que yo deje el mío.
Más o menos rápido. Apenas me ha dado tiempo a echar un ojo a la casa, pero bueno. He quedado para comer con amigas de allí, voy tarde.
Cojo la maleta (que pesa un quintal). La voy arrastrando hasta el hospital que está al lado de casa. Allí seguro que hay algún taxi. Estoy temiéndome destrozar la maleta, no creo que las ruedas estén preparadas para esto.
Tengo suerte y cuando llego, hay un taxi que me lleva hasta el centro, luego tocará arrastrar la maleta otra vez hasta el puerto.
Dejo el equipaje en casa de una amiga y nos fuimos a comer a una pizzería. Aquí nos encontramos a un chaval que casi llegó a ser amigo nuestro, ahora ni siquiera recuerdo cómo se llama. Sólo recuerdo que empezó a engancharse a la coca y se gastaba todo lo que tenía, cuando digo todo, quiero decir que trabajaba para poder comprar (al menos no robaba). Ahora se ve que tiene novia (con la que estaba comiendo). Espero que le vaya mejor que cuando olvidé su nombre.
Cuando acabamos de comer me acompañaron al puerto. Da un poco de cague ir por allí sola. Decidí salir antes de lo previsto y esperar en el puerto de Ceuta hasta que llegara mi amigo. Así que cogí por “primera vez” en mis recuerdos el barco de Ceuta. La última y primera vez real, ni siquiera la recuerdo.
El mar estaba calmado, el viaje fue tranquilo, no me mareé ni se me hizo largo (es sólo una hora). Escuchando música para no pensar tanto, que ya había pensado bastante por ese día.
Cuando estaba llegando tuve suerte, mi amigo había salido antes de Tetuán, así que me estaba esperando en el puerto cuando me bajé del barco. Le había dado tiempo a hacer las compras, así que directamente nos fuimos hacia la frontera, para entrar (por primera vez también para mí) en el Marruecos deep inside.

Aquí empecé a acojonarme, porque cuando vas llegando a la frontera empiezas a ver a los moros auténticos, los de la pobreza, los que se dedican a pasar cosas de un lado a otro de la frontera. Iban andando al lado del coche, cruzaban en mitad de las rotondas, te gritaban aunque no entendieras lo que te decían, etc. Cargados con montones de cosas que llevaban atadas en una sábana alrededor de su cuerpo. Las mujeres con el pañuelo, sin faltar ni una. Los hombres delgados, andaban de un lado a otro. Los niños malvestidos se te cruzaban por delante del coche.
Nos bajamos para sellar el pasaporte. Tenemos que hacer 2 colas, una para el suyo (donde no quisieron sellarme el mío), otra para el mío.
Ya entramos, dejamos de ver gente cruzándose delante del coche. La carretera no es como las de aquí. Allí las autovías no existen, aún así esperaba que estuviera peor. A lo largo del camino entre Ceuta y Tetuán vemos muchas personas haciendo autostop. La verdad es que no te entran ganas de recoger a nadie. Ni por pena…
Después de un rato llegamos a Tetuán. Él vive en una parte medianamente rica. El piso donde vive es muy grande, sobretodo para él sólo. Estuvimos en la gloria.
Esa noche había comprado jamoncito serrano (halufo), queso, cervecitas. En fin, cosas que allí apenas venden. Cenamos, vimos la tele, dormir. Qué ganas le tenía.
Etiquetas: marruecos
...
Sólo deciros que he vuelto de Marruecos, que escribiré un post contando el viajecillo. Pero como hoy no tengo mucho tiempo y el post puede ser un poco largo, me paso para saludar.
Lo he pasado genial. Aunque a la vuelta me he puesto muy triste, así que cuando ande un poco mejor de ánimos, vuelvo y os cuento.
Recuerdos para todos y besos!!
Lo he pasado genial. Aunque a la vuelta me he puesto muy triste, así que cuando ande un poco mejor de ánimos, vuelvo y os cuento.
Recuerdos para todos y besos!!
Pseudo Boda
Anoche salimos un rato.
Acabamos la noche en el garito de siempre. Donde nos encontramos con el resto de amig@s, de siempre.
Cuando empecé la carrera, hace tan sólo 5 años, conocí a una chica de Marruecos, que ha llegado a ser una de mis mejores amigas (de las pocas que tengo).
Me llamaba la atención que ella fuera tan liberal, viniendo de donde venía. No era musulmana, sino atea. Obviamente no llevaba pañuelo, ni rezaba mirando a la Meca. Tampoco la he visto nunca hacer Ramadán.
Al segundo año se echó un novio español, con el que todavía está saliendo, aunque (como todas las parejas) han tenido sus más y sus menos.
No soy nadie para contar cosas de otras personas, pero como no la conocéis os diré que, a dia de hoy no la veo enamorada en absoluto de él.
Pero anoche me dijo que iban a arreglar los papeles para casarse, de hecho los estuvieron arreglando la semana pasada.
A mi me dejó a cuadros. Ni siquiera me había informado!!!! No me había pedido permiso ni nada!! Bueno, esto último es una exageración.
Pues eso, que se casa y que no quiere que se entere la gente, porque no lo van a celebrar ni nada. Me dice riéndose que se casa para obtener la residencia, que se está poniendo mu chunga la cosa, que si eso ya lo celebrará más adelante. Pero al rato me dice también que si eso, en dos años se divorcia... Bueno, sin comentarios.
Pero por supuesto, a mí no me deja sin despedida de solteras diga lo que diga!!! Y a la boda, aunque no la celebre, también voy. Ale!
Acabamos la noche en el garito de siempre. Donde nos encontramos con el resto de amig@s, de siempre.
Cuando empecé la carrera, hace tan sólo 5 años, conocí a una chica de Marruecos, que ha llegado a ser una de mis mejores amigas (de las pocas que tengo).
Me llamaba la atención que ella fuera tan liberal, viniendo de donde venía. No era musulmana, sino atea. Obviamente no llevaba pañuelo, ni rezaba mirando a la Meca. Tampoco la he visto nunca hacer Ramadán.
Al segundo año se echó un novio español, con el que todavía está saliendo, aunque (como todas las parejas) han tenido sus más y sus menos.
No soy nadie para contar cosas de otras personas, pero como no la conocéis os diré que, a dia de hoy no la veo enamorada en absoluto de él.
Pero anoche me dijo que iban a arreglar los papeles para casarse, de hecho los estuvieron arreglando la semana pasada.
A mi me dejó a cuadros. Ni siquiera me había informado!!!! No me había pedido permiso ni nada!! Bueno, esto último es una exageración.
Pues eso, que se casa y que no quiere que se entere la gente, porque no lo van a celebrar ni nada. Me dice riéndose que se casa para obtener la residencia, que se está poniendo mu chunga la cosa, que si eso ya lo celebrará más adelante. Pero al rato me dice también que si eso, en dos años se divorcia... Bueno, sin comentarios.
Pero por supuesto, a mí no me deja sin despedida de solteras diga lo que diga!!! Y a la boda, aunque no la celebre, también voy. Ale!
Etiquetas: boda





