Barbies no!
Queda un mes, incluso menos... pero Lorenzo ya ha empezado a llamar a nuestra puerta. Es hora de que cual caracolillos saquemos nuestras carnes al sol tras un arduo invierno. Crítico momento en que nos damos cuenta: Aaaaaaaaaa!!
El 90% de la población está preocupada por su imagen y como no, especialmente por su cuerpo justo antes de llegar el verano. Es entonces cuando somos conscientes de los michelines –que hemos estado acumulando duramente a lo largo del año- y de lo pálidos que estamos. No hay por qué cortarse las venas. El mundo está lleno de gente maravillosa con cartucheras y celulitis.
¿Por qué se ha empeñado la sociedad en convertirnos a todas en chicas Bond? Sino existieran las feas, ¿cómo íbamos a distinguir a las guapas? Todo nuestro entorno nos martiriza para que estemos divinas, nos cuidemos y seamos todas artificiales e iguales. Permitidme: 90-60-90 y a ser posible rubias y con ojos claros. ¿Me he dejado algo? Ah sí, quizás cerebro de mosquito y ausencia de personalidad.
Cada día junto a los fantásticos anuncios de los gimnasios, las cremas adelgazantes y como no, las dietas de suicidas, aparecen las muertes. No hablo ya de anorexia o bulimia, ni siquiera de malnutrición; sino de dejar de existir. Es increíble que haya personas que estén tan desesperadas como para operarse la nariz o hacerse una reducción de estómago sólo por una razón estética. Hay gente que se ha quedado vegetal o ha acabado su vida en un quirófano por esto. ¿En qué nos estamos convirtiendo? ¿Qué estamos dejando que haga con nosotras la sociedad actual?
El 90% de la población está preocupada por su imagen y como no, especialmente por su cuerpo justo antes de llegar el verano. Es entonces cuando somos conscientes de los michelines –que hemos estado acumulando duramente a lo largo del año- y de lo pálidos que estamos. No hay por qué cortarse las venas. El mundo está lleno de gente maravillosa con cartucheras y celulitis.
¿Por qué se ha empeñado la sociedad en convertirnos a todas en chicas Bond? Sino existieran las feas, ¿cómo íbamos a distinguir a las guapas? Todo nuestro entorno nos martiriza para que estemos divinas, nos cuidemos y seamos todas artificiales e iguales. Permitidme: 90-60-90 y a ser posible rubias y con ojos claros. ¿Me he dejado algo? Ah sí, quizás cerebro de mosquito y ausencia de personalidad.
Cada día junto a los fantásticos anuncios de los gimnasios, las cremas adelgazantes y como no, las dietas de suicidas, aparecen las muertes. No hablo ya de anorexia o bulimia, ni siquiera de malnutrición; sino de dejar de existir. Es increíble que haya personas que estén tan desesperadas como para operarse la nariz o hacerse una reducción de estómago sólo por una razón estética. Hay gente que se ha quedado vegetal o ha acabado su vida en un quirófano por esto. ¿En qué nos estamos convirtiendo? ¿Qué estamos dejando que haga con nosotras la sociedad actual?





