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No te prives!
Universo gastronómico en que se fusionan tradición e innovación
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Hola!!!! Soy Kitvi (el nombre tiene truco) Dicen que hago unas trufas maravilllllossssasss y en lineas generales odio el conformismo en la cocina. ¡¡¡ Viva la experimentación!!! Por eso voy a intentar convenceros de que la cocina es un arte que permite todo tipo de juegos. PD: llevo bufanda y tomo las rotondas por dentro porque es más corto y se ahorra gasolina. BESOS!!!!!!!!!

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Cocina con flores
¿Extravagancia? Desde la antigüedad el hombre ha utilizado las plantas para usos de lo más dispares. Así, mientras unas servían como base fundamental de la dieta, otras eran objeto de decoración. Y es que desde los albores de la humanidad empezamos a descubrir cualidades medicinales en muchas de ellas y placeres culinarios en otras tantas.

De las plantas el hombre ha aprovechado sus raíces, tallos, hojas, semillas y frutos; pero también las flores. Se cree que en la gastronomía española las flores son un mero adorno, que aportan simplemente un toque de “color” a los platos que acompañan, son más que eso. Para empezar, utilizamos de forma cotidiana y prácticamente cada uno de nosotros, flores en la cocina sin darnos cuenta. ¿Han hecho alguna vez una paella sin azafrán?

Esto no es nuevo, ni tampoco se da de forma exclusiva en España. Así lo demuestran muchos de los libros encontrados de cocina medieval, en los que se pone de manifiesto la importancia del color en las comidas, y como éste era aportado normalmente por flores. No obstante, al mismo tiempo, los pétalos de las flores añadían a la comida sabores desconocidos.

También en los recetarios de la cocina andalusí se han encontrado innumerables alusiones al uso de flores. E incluso, si nos remontamos unos siglos, hallaremos recetas cuyo acompañamiento está constituido por flores; este es el caso de la gastronomía romana, griega o hindú.

En diversos países de Oriente, se usan desde hace cientos de años flores como la rosa, la del naranjo y la del limón, como ingrediente para elaborar confituras y condimentar suculentos platos. En cambio, en los países cuyas costas están bañadas por el Mediterráneo es más común el empleo de flores de calabaza o de calabacín. Éstas pueden constituir un primer plato o una guarnición, presentarse rellenas o fritas...

Pero la cultura gastronómica que más provecho le ha sacado a la utilización de este tipo de ingredientes es la mexicana, que siempre ha destacado por sus manjares de flores, aunque con el tiempo esta tradición se ha ido perdiendo... Las flores dan sabor, aroma, color, nutrientes, minerales y aminoácidos a todos nuestros platos; no hay que perderlo nunca de vista.

Su valor nutricional no es despreciable, ya que tienen vitaminas y minerales imprescindibles en toda dieta equilibrada. Sin embargo, no cualquier flor sirve para la cocina, pues como las setas, algunas son venenosas. También es indispensable tener en cuenta de donde proceden las flores, puesto que el uso de pesticidas u otros productos químicos dejan residuos en ellas que pueden resultar tóxicos.

De esta forma, las flores que vayan a ser ingeridas o utilizadas como acompañamiento deben provenir de huertas orgánicas, y en ningún caso de floristerías. Asimismo, debemos saber que muchas de las flores que son comestibles derivan de hierbas también comestibles. Este es el caso del tomillo, el romero, la lavanda o la salvia.

Como si ante hierbas o especias nos encontráramos, así debemos utilizar las flores. Es decir, rara vez constituirán el ingrediente principal de un plato, sino que servirán para aportar textura, aromas, sabores o un toque de color. Pueden emplearse enteras si son pequeñas, o sólo los pétalos sin son medianamente grandes. En este último caso, tendremos que quitarles el pistilo y la fracción blanca que está pegada a la corola, ya que ambas partes de las flores son un tanto amargas.

Se pueden usar al natural en ensaladas, platos con una base de fruta o decorando postres y helados; para ello, los pétalos de rosa son los más utilizados. También dan buenos resultados el uso de pétalos de flores para perfumar aceites, almíbares, vinagres y aguas que luego pueden ser utilizadas para elaborar jaleas o confituras.

Por ejemplo, para preparar un vinagre de rosas es necesario sumergir pétalos de dicha flor en vinagre, y simplemente dejar reposar la mezcla de dos a tres semanas. Si lo que deseamos elaborar es un aceite, bastará con quince días. Una de los preparaciones más clásicas cuya base está constituida por flores, es la cristalización de pétalos de violeta; que consiste en la elaboración de caramelo y posterior baño de los pétalos. Esto puede usarse para decorar postres o como dulce.

Consejos a la hora de cocinar flores
Como con las setas, hay que saber bien que nos llevamos a la boca, puesto que existen flores comestibles pero también tóxicas. Esto es lo principal a tener en cuenta, no todas las flores son comestibles:

·Procurar que las flores realcen el sabor de los platos, no que lo enmascaren.
·Consultar con un especialista si se duda de que una flor sea comestible.
·Coger las flores de día y con tiempo seco en el caso de que las cultivéis en casa.
·Recoger tan sólo las que vayan a ser consumidas en el momento.
·Lavar las flores con agua fresquita y mucho cuidado, sin arrugar los pétalos.
·Quitar los estambres, los pistilos y la base blanca de los pétalos para evitar el ligero sabor amargo que estos producen.
·Una vez lavadas, dejarlas escurrir y secarlas con cuidado cogiéndolas del tallo, para ello nos podemos ayudar de una servilleta.
·Tener en cuenta que algunas flores se pueden secar para ser usadas más tarde, como la lavanda, el brezo o las rosas.
·Lo recomendable es adquirir las flores en el momento o de un día para otro, no obstante, se pueden conservar perfectamente en el frigorífico durante una semana más o menos.

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