El circulo entre tus piernas
Un círculo formaban tus labios, un círculo perfecto, rojo intenso a causa del carmín, al verlo, mi mente comenzó a volar haciendo círculos en torno a ese excitante círculo e imaginé por un instante como quemaría en torno a otro círculo mágico que yo albergaba, miento, lo mío no era un círculo, eran un sinfín de círculos puestos en extensión.
El círculo perfecto que me observaba, consiguió extender todos mis círculos a una y de repente el círculo se aplastó contra el cristal que nos separaba y los labios lo atraparon como una ventosa y una lengua sonrosada que intentaba
como no, formar otro círculo, emergió justo en el centro y yo de repente comprendí que era la lengua que venía a mitigar la quemazón que los labios me habían producido.

Tus manos formaban círculos, círculos perfectos al acariciar tus tetas que me miraban con descaro ¡que guarras! pensé sonriendo. Los círculos que dibujaban tus manos albergaban los círculos de tus tetas guarras y perfectas y concéntricos a ellos, los círculos de tus aureolas de color café con leche con unos pezoncitos tiesos como puntas de carpintero ¡que insolentes! pensé con mirada oscura.
Cuando pegaste también tus tetas al cristal, mis círculos en extensión comenzaron a expandirse. Yo esperaba que me mostrases más círculos, un tercer círculo, pero el maldito cristal se acababa a la altura de tus caderas, por eso las gotas circulares saliendo de mis círculos en extensión y en expansión, no salieron ese día, más adelante, pasado el tiempo, me lo explicaste todo, ahí, justo dónde el cristal no alcanzaba, no había un círculo, tan solo la bisectriz profunda de tus piernas
El círculo perfecto que me observaba, consiguió extender todos mis círculos a una y de repente el círculo se aplastó contra el cristal que nos separaba y los labios lo atraparon como una ventosa y una lengua sonrosada que intentaba
como no, formar otro círculo, emergió justo en el centro y yo de repente comprendí que era la lengua que venía a mitigar la quemazón que los labios me habían producido.
Tus manos formaban círculos, círculos perfectos al acariciar tus tetas que me miraban con descaro ¡que guarras! pensé sonriendo. Los círculos que dibujaban tus manos albergaban los círculos de tus tetas guarras y perfectas y concéntricos a ellos, los círculos de tus aureolas de color café con leche con unos pezoncitos tiesos como puntas de carpintero ¡que insolentes! pensé con mirada oscura.
Cuando pegaste también tus tetas al cristal, mis círculos en extensión comenzaron a expandirse. Yo esperaba que me mostrases más círculos, un tercer círculo, pero el maldito cristal se acababa a la altura de tus caderas, por eso las gotas circulares saliendo de mis círculos en extensión y en expansión, no salieron ese día, más adelante, pasado el tiempo, me lo explicaste todo, ahí, justo dónde el cristal no alcanzaba, no había un círculo, tan solo la bisectriz profunda de tus piernas
Nos seduces:
Pues no sé en qué pensaba el autor, pero no parece así como una web cam.
Nos seduces:
Y alguien me puede explicar (aclarar) de qe va el cristal?
Un beso
Un beso
Nos seduces:
Supongo que ese cristal hizo surgir alguna que otra envidia del que esperaba detrás de él.
Nos seduces:
Como siempre y hoy mas q nunca un relato "redondo"
:*
:*
Nos seduces:
Un relato así sólo puede surgir de una noche "redonda".
Nos seduces:
Alguien se atreve a decir que la geometría no es excitante???
Nos seduces:
¡por dios, que mareo con tanto círculo!





