Espasmos.
Sentada al borde de tu cama, mirando cada movimiento, mientras me muestras todo el sitio y sigo sin poder seguirte, queriendo besarte, queriendo explicarte con palabras mudas todo cuanto deseo de este día, pero esas ganas contrastan más con la inexplicable inseguridad que siento y que me impide hacerlo.
Deseo, esa es la palabra, pero, ¿es ese sentimiento compartido y compatible con la necesidad de asirte de manera tan fuerte que siempre lleves la sensación en tu piel? Será que de esa manera me aseguro de que por estas horas seremos uno solo, y mi cuerpo construirá cada una de las sensaciones imaginadas y te sentirá de una manera única, pero repetible.

Entrecierro los ojos, te sigo mirando, pero a la vez imagino lo que estás a punto de hacer, no he podido contenerme, me levanto, camino y me detengo muy cerca de ti, me miras y acaricio mis brazos, te incito a que lo hagas, tus ojos me revelan que quieres hacerlo, no hablo, respiro y te observo. Me pierde tu mirada, me muero besarte.
Mis dedos recorren como antes, los ángulos de tu cara, se posan en tus labios, y los besas de una manera tan sutil, que tocas todos los rincones de mi cuerpo, cuando tus manos se posaron en mi cintura, y me pegué a ti tanto que podía sentir tus latidos, el ritmo y el calor de tu respiración. mientras buscaba tu boca con la mía, la encontraba y disfrutaba de una lengua hambrienta que revolvía mi apetito de una manera tan íntima y tan indescriptible, que no me deja pensar sino en tu deseo, ese deseo del cual dudé y que ahora se hace tan presente que lo siento, lo palpo, así como tu
Agasajas mis pechos a través de mi sujetador.
Devoras mi cuello, con la misma intensidad que tu boca se apodera de mis pechos, lamiendo, chupando, mordisqueando mis pezones, haciéndome gemir por la exquisita mezcla de placer y dolor que inunda mis intimidades. Mi instinto se convierte en el guía, de la exploración de tu cuerpo, y con una inusual torpeza, voy liberándote de cada prenda que separa nuestras pieles, que me priva de tenerte de una vez.
Y ahora, ¿por qué me miras? besas, mi cara y acaricias mi sexo, con tus manos entre mis bragas, me complaces y torturas con tus dedos, con esos roces que prometen, y solo por instantes cumplen, obligándome a pedirte más, y atormentando tu sexo con mis movimientos, los cuales impides apoyándome contra la pared, haciendo que intente rodearte y ofrecerme entera, sólo para ti, tus ganas me reciben, y nuestros sexos coquetean, nos miramos, aspiras el aroma de mi cabello, te tiro del tuyo, y te beso con furia, me embistes y me acaricias, te siento, me gusta.
Levantas mis piernas, te aprisiono con ellas, me haces suplicarte que sigas, que no pares, no lo haces, cada vez me acaricias más dentro, oyéndote murmurar, intentando descifrar esos susurros, mientras me entrego una y otra vez a tu posesión, a la fuerza y delicadeza de tus movimientos, que cada vez aumentan mi placer y arrancan más gemidos, más suspiros, tan intenso como el escalofrío que recorre mis espalda, y que precede cada uno de los espasmos que explotan en mi sexo, y que puedo sentir en el tuyo.
Deseo, esa es la palabra, pero, ¿es ese sentimiento compartido y compatible con la necesidad de asirte de manera tan fuerte que siempre lleves la sensación en tu piel? Será que de esa manera me aseguro de que por estas horas seremos uno solo, y mi cuerpo construirá cada una de las sensaciones imaginadas y te sentirá de una manera única, pero repetible.

Entrecierro los ojos, te sigo mirando, pero a la vez imagino lo que estás a punto de hacer, no he podido contenerme, me levanto, camino y me detengo muy cerca de ti, me miras y acaricio mis brazos, te incito a que lo hagas, tus ojos me revelan que quieres hacerlo, no hablo, respiro y te observo. Me pierde tu mirada, me muero besarte.
Mis dedos recorren como antes, los ángulos de tu cara, se posan en tus labios, y los besas de una manera tan sutil, que tocas todos los rincones de mi cuerpo, cuando tus manos se posaron en mi cintura, y me pegué a ti tanto que podía sentir tus latidos, el ritmo y el calor de tu respiración. mientras buscaba tu boca con la mía, la encontraba y disfrutaba de una lengua hambrienta que revolvía mi apetito de una manera tan íntima y tan indescriptible, que no me deja pensar sino en tu deseo, ese deseo del cual dudé y que ahora se hace tan presente que lo siento, lo palpo, así como tu
Agasajas mis pechos a través de mi sujetador.
Devoras mi cuello, con la misma intensidad que tu boca se apodera de mis pechos, lamiendo, chupando, mordisqueando mis pezones, haciéndome gemir por la exquisita mezcla de placer y dolor que inunda mis intimidades. Mi instinto se convierte en el guía, de la exploración de tu cuerpo, y con una inusual torpeza, voy liberándote de cada prenda que separa nuestras pieles, que me priva de tenerte de una vez.
Y ahora, ¿por qué me miras? besas, mi cara y acaricias mi sexo, con tus manos entre mis bragas, me complaces y torturas con tus dedos, con esos roces que prometen, y solo por instantes cumplen, obligándome a pedirte más, y atormentando tu sexo con mis movimientos, los cuales impides apoyándome contra la pared, haciendo que intente rodearte y ofrecerme entera, sólo para ti, tus ganas me reciben, y nuestros sexos coquetean, nos miramos, aspiras el aroma de mi cabello, te tiro del tuyo, y te beso con furia, me embistes y me acaricias, te siento, me gusta.
Levantas mis piernas, te aprisiono con ellas, me haces suplicarte que sigas, que no pares, no lo haces, cada vez me acaricias más dentro, oyéndote murmurar, intentando descifrar esos susurros, mientras me entrego una y otra vez a tu posesión, a la fuerza y delicadeza de tus movimientos, que cada vez aumentan mi placer y arrancan más gemidos, más suspiros, tan intenso como el escalofrío que recorre mis espalda, y que precede cada uno de los espasmos que explotan en mi sexo, y que puedo sentir en el tuyo.
Nos seduces:
¿habeis mirado en la enciclopedia familiar de la salud, el remedio contra los espasmos?
Nos seduces:
Intenso y subyugante... y ahora que hago yo con todo eso metio en el cuerpo, a partir de este momento este blog es para las noches solitarias o no tanto...
Beso
Beso
Nos seduces:
Jajajajajajaja!!! Las palabras y los echos y to :p
Yo tb pero por las mañanas estan dormidos como toda yo y se despierta la fiera al leer ciertas cosas.
:*
Yo tb pero por las mañanas estan dormidos como toda yo y se despierta la fiera al leer ciertas cosas.
:*
Nos seduces:
Aysss explo nosotros aunque no los leamos seguimos teniendo esas palabras dentro.
Nos seduces:
Apuffff!!! Tengo q dejar de leer estos blogs por las mañanas q luego voy fatal to el dia :D
Bikos
Bikos
Nos seduces:
Massassi,
De currar poco. Nos sale natural, lo que si nos currábamos, era lo de no dejarlo salir en nuestros blogs individuales.
Besos
De currar poco. Nos sale natural, lo que si nos currábamos, era lo de no dejarlo salir en nuestros blogs individuales.
Besos
Nos seduces:
Me ha gustado mucho, os estáis currando un montón el blog. Seguid así.
Besos
Besos
Nos seduces:
Repetimos? te animas?
Nos seduces:
Juntamos Ahora con Espasmos y seguro que alguien pone el aire acondicionado.
Nos seduces:
Despiertas los sentidos, sugieres, te haces desear, te te te...
Nos seduces:
bueno, muy bueno. Al leerlo me resulta cercano. Como si lo hubiera vivido antes.
Enhorabuena
Enhorabuena
Nos seduces:
bueno, muy bueno. Al leerlo me resulta cercano. Como si lo hubiera vivido antes.
Enhorabuena
Enhorabuena
Nos seduces:
la intensidad y delicadeza me han encantado....un 10 aquien haya podido vivir eso
Mil besos
Mil besos





