Feliz Cumpleaños

...y sin ataduras.
La espera fue larga quizás un hora quizás minutos no lo se.... la verdad que me estaba cansando ya el jueguito pero por otro lado me sentía preso y eso me excitaba enormemente. Al fin oí ruidos, tacones retumbando a lo largo del pasillo acercándose poco a poco
-Hola amor, me extrañaste, dijo mi mujer
-Suéltame ya!, le grite
Se reían descaradamente primero me quitaron la venda de los ojos...al recuperar la vista poco a poco apareció ante mi Ángela una compañera del trabajo de mi esposa a la que conocía de un par de cenas de su trabajo. La verdad que estaba tremenda, con buenas curvas como me gustan a mi. Tengo que confesar que las veces que habíamos coincidido alguna fantasía había corrido por mi cabeza.
Mis ojos no se podían apartar de los pechos de Ángela, su piel canela los hacia mas exuberantes aún...ella inocentemente se mordisqueaba un dedito mientras me miraba con deseo.
-Te gusta eh, le dijo a Ángela mi mujer
-Mucho...mírale ya está erecto, dijo Ángela entre risas, voy a ver como sabe.
Se puso de rodillas frente a mi y se metió de un golpe todo mi pene en la boca, chupándolo suavemente. Se me paro el corazón por unos instantes, pensaba que mi mujer era buena chupando pero Ángela…era mucha Ángela ¡¡ así me tuvo un buen rato hasta que
mi mujer se acerco por detrás viendo mi gran excitación y empezó a soltarme mientras me susurraba al oído
-te gusta el regalito de cumpleaños que te traído amor, quiero ver como te la follas.

Terminó de soltarme y me abalancé sobre Ángela tirándola al suelo como animal que ataca a su presa. Empecé a desvestirla mientras ella jadeaba sedienta de sexo.
-Ahora voy a ver como sabes tu, le dije.
Dándome la vuelta sobre ella, metí mi cabeza entre sus piernas. Como olía su sexo! Mi lengua empezó a saborearla de arriba abajo, primero suavemente cogiendo mas fuerza poco a poco, presionando sobre su clítoris al compás de sus jadeos. A todo esto mi mujer se había sentado en la silla y se estaba masturbando viendo el espectáculo.
Ella intentaba chupar mi pene pero se lo retiraba poniéndole el culo en la cara a ver que es lo que hacia.....y si lo hizo, y me la metió todo lo que pudo...no me había equivocado con ella.
Ángela estaba ya entregada totalmente, no quería que se corriera chupándola así que otra vez me gire sobre ella y puse mi sexo sobre el suyo con sumo cuidado de no meterle mas que la puntita como en señal de venganza. A ella le gusto el juego por su cara. Así estuve besándola, mordiendo su cuello, sus pechos, recorriéndola con mi lengua hasta que de golpe le metí mi pene, empezando ha hacer círculos con mi cadera mientras me la follaba, despacito pero fuerte, ella me grito venga córrete, córrete dentro quiero notar tu leche entrar, no te preocupes, córrete yaaaa!!!....su clímax fue el mió... ha sido uno de los mejores polvos que he echado.
Nos quedamos tirados exhaustos en el suelo como flotando en ese olor.
-Bravo! Dijo mi mujer levantándose de la silla, vamos a la cocina que seguro que hay hambre.
Texto: Inaki
Foto: La Administración
-Hola amor, me extrañaste, dijo mi mujer
-Suéltame ya!, le grite
Se reían descaradamente primero me quitaron la venda de los ojos...al recuperar la vista poco a poco apareció ante mi Ángela una compañera del trabajo de mi esposa a la que conocía de un par de cenas de su trabajo. La verdad que estaba tremenda, con buenas curvas como me gustan a mi. Tengo que confesar que las veces que habíamos coincidido alguna fantasía había corrido por mi cabeza.
Mis ojos no se podían apartar de los pechos de Ángela, su piel canela los hacia mas exuberantes aún...ella inocentemente se mordisqueaba un dedito mientras me miraba con deseo.
-Te gusta eh, le dijo a Ángela mi mujer
-Mucho...mírale ya está erecto, dijo Ángela entre risas, voy a ver como sabe.
Se puso de rodillas frente a mi y se metió de un golpe todo mi pene en la boca, chupándolo suavemente. Se me paro el corazón por unos instantes, pensaba que mi mujer era buena chupando pero Ángela…era mucha Ángela ¡¡ así me tuvo un buen rato hasta que
mi mujer se acerco por detrás viendo mi gran excitación y empezó a soltarme mientras me susurraba al oído
-te gusta el regalito de cumpleaños que te traído amor, quiero ver como te la follas.
Terminó de soltarme y me abalancé sobre Ángela tirándola al suelo como animal que ataca a su presa. Empecé a desvestirla mientras ella jadeaba sedienta de sexo.
-Ahora voy a ver como sabes tu, le dije.
Dándome la vuelta sobre ella, metí mi cabeza entre sus piernas. Como olía su sexo! Mi lengua empezó a saborearla de arriba abajo, primero suavemente cogiendo mas fuerza poco a poco, presionando sobre su clítoris al compás de sus jadeos. A todo esto mi mujer se había sentado en la silla y se estaba masturbando viendo el espectáculo.
Ella intentaba chupar mi pene pero se lo retiraba poniéndole el culo en la cara a ver que es lo que hacia.....y si lo hizo, y me la metió todo lo que pudo...no me había equivocado con ella.
Ángela estaba ya entregada totalmente, no quería que se corriera chupándola así que otra vez me gire sobre ella y puse mi sexo sobre el suyo con sumo cuidado de no meterle mas que la puntita como en señal de venganza. A ella le gusto el juego por su cara. Así estuve besándola, mordiendo su cuello, sus pechos, recorriéndola con mi lengua hasta que de golpe le metí mi pene, empezando ha hacer círculos con mi cadera mientras me la follaba, despacito pero fuerte, ella me grito venga córrete, córrete dentro quiero notar tu leche entrar, no te preocupes, córrete yaaaa!!!....su clímax fue el mió... ha sido uno de los mejores polvos que he echado.
Nos quedamos tirados exhaustos en el suelo como flotando en ese olor.
-Bravo! Dijo mi mujer levantándose de la silla, vamos a la cocina que seguro que hay hambre.
Texto: Inaki
Foto: La Administración
Atado.
Volvía tarde del trabajo, encima con broncas por todos los lados y el día de mi cumpleaños, bueno ya casi me estaba dejando de hacer ilusión cumplir años, pero que me puteen ese día era lo que me traía cabreado. Menos mal que Lidia me acabada de llamar diciendo que me diera prisa en llegar a casa que tenia una sorpresa...ella si que me llevaba lejos de este mundo....
Llame en vez de entrar porque no queria chafar la sorpresa y me recibió medio desnuda con una venda el la mano diciéndome que me tenia que tapar para no estropear la sorpresa, en fin yo accedí rápido, siempre me había excitado la idea que me venden los ojos y verme en la “obligación” de dejarme hacer.
Cogido de la mano me fue llevando hasta que me hizo sentar en un taburete, entonces en cuestión de dos segundos me llevo los brazos hacia atrás y me ato de pies y manos enseguida me di cuenta que había otra persona al menos por la rapidez con la que paso todo.

-Que estas haciendo, le dije
-Cállate vas a ser nuestro juguete
-vuestro ¿¿
-si cariño me traje compañera del trabajo y prepárate porque es peor que yo para cansarse
Me iban desnudando rompiéndome la ropa, me estaba poniendo como nunca
-Eres….
-cállate esclavo. Grito mientras me arreaba con una especie de fusta en el costado.
Enseguida me amordazaron, esto ya era muy fuerte para mis esquemas, intente soltarme pero eran esposas lo que me habían puesto y yo me había saltado las clases de Houdini.
Me tenían ya desnudo y atado a esa silla, amordazado y vendado. Empecé ha oir como unos quejidos… joder eran jadeos! pero quien cojones eran y lo peor mi mujer era la que le estaba dando caña?¿?
Repentina y bruscamente, y aprovechando mi erección se sentó encima de mi dándome la espalda y se metió mi pene todo lo que pudo, que húmeda estaba!, estaba a tope no sabia quien me estaba follando y eso me excitaba doblemente, se quito y empezó de nuevo pero no era la misma. Confundido me tenían pero creo que se estaban turnado mi polla, así varias veces, casi me hacen correr pero listas eran porque pararon justo antes. Mi esposa se dirigio a mi:
-cariño enseguida volvemos vamos a terminar solitas en el sofá y después tomar algo descansa que luego te retomamos.
-tenemos juguete para rato. Agregó la otra, con una voz conocida.
Texto y foto: Inaki
Llame en vez de entrar porque no queria chafar la sorpresa y me recibió medio desnuda con una venda el la mano diciéndome que me tenia que tapar para no estropear la sorpresa, en fin yo accedí rápido, siempre me había excitado la idea que me venden los ojos y verme en la “obligación” de dejarme hacer.
Cogido de la mano me fue llevando hasta que me hizo sentar en un taburete, entonces en cuestión de dos segundos me llevo los brazos hacia atrás y me ato de pies y manos enseguida me di cuenta que había otra persona al menos por la rapidez con la que paso todo.
-Que estas haciendo, le dije
-Cállate vas a ser nuestro juguete
-vuestro ¿¿
-si cariño me traje compañera del trabajo y prepárate porque es peor que yo para cansarse
Me iban desnudando rompiéndome la ropa, me estaba poniendo como nunca
-Eres….
-cállate esclavo. Grito mientras me arreaba con una especie de fusta en el costado.
Enseguida me amordazaron, esto ya era muy fuerte para mis esquemas, intente soltarme pero eran esposas lo que me habían puesto y yo me había saltado las clases de Houdini.
Me tenían ya desnudo y atado a esa silla, amordazado y vendado. Empecé ha oir como unos quejidos… joder eran jadeos! pero quien cojones eran y lo peor mi mujer era la que le estaba dando caña?¿?
Repentina y bruscamente, y aprovechando mi erección se sentó encima de mi dándome la espalda y se metió mi pene todo lo que pudo, que húmeda estaba!, estaba a tope no sabia quien me estaba follando y eso me excitaba doblemente, se quito y empezó de nuevo pero no era la misma. Confundido me tenían pero creo que se estaban turnado mi polla, así varias veces, casi me hacen correr pero listas eran porque pararon justo antes. Mi esposa se dirigio a mi:
-cariño enseguida volvemos vamos a terminar solitas en el sofá y después tomar algo descansa que luego te retomamos.
-tenemos juguete para rato. Agregó la otra, con una voz conocida.
Texto y foto: Inaki
Infiel en la red.
Ayer, cuando se acercaba la noche me dedique a pasearme por unos de los Chat donde encuentro esos ratos de excitación y comparto placeres a distancia. No es difícil encontrar al otro lado alguien que siga mi juego, con la duda de si la conversación es real o simplemente es una simulación más. Estoy convencido que la mayoría de las veces todo lo que allí pasa es real.
Cuando apareció por primera veces solo fue un cruce de palabras, ella decía tener 33 años, estar casada y que decía ser bastante guapa. Como siempre cada uno se creo o no lo que le dice la otra persona, pero al final acabas haciendo una abstracción y te metes en el mundo donde se mezcla realidad y fantasía. Del Chat fue fácil pasar al MSN, note cierta predisposición. En el MSN apareció con un nuevo nick, ahora se hacia llamar de otra forma. Ella empezó a preguntarme que si yo era infiel y cuando lo había sido donde había ido… todo preguntas… Yo le dije que todo aquello no importaba aquí, y que lo importaba era el estado de entrega en el que se encontraba.. Me dijo que ella necesitaba ser infiel, buscar aventuras pero sin salir de la red. Yo no estaba para mucha charla, esa es la verdad. Y me salio aquello de:
-¿Que ropa llevas ahora?
-En realidad poca, solo un tanga negro y un sujetador con balconcillo haciendo juego y cubierta con una chaquetilla. - Me contesto - ¿quieres verlo? Pon la webcam…
La polla me dio un respingo, enseguida le di a “aceptar”. Y en un segundo apareció. No se le veía la cara, la imagen se acaba en su cuello, cubierta con una chaquetilla y las piernas desnudas y sentada a los pies de una cama. La imagen era perfecta.
-Enséñame la polla. - Me pidió
Conecte mi cámara al portátil y la sujete al borde de la mesa, el plano era claro y concreto, mi polla en pleno proceso de excitación. Dejamos de escribir.
Ella empezó abriéndose la chaquetilla y con las manos se manoseaba apretándose las tetas. Se acabo por quitar la chaquetilla y siguió acariciándose los pechos. Movía las manos con mucha destreza, bajándolas hasta metérsela en el tanga y acariciarse, sus piernas y cuerpo se movían al compás del placer que recibía. Mi polla se ponía cada vez mas dura y mi mano hacia rato que la acariciaba. Yo iba aguantándome moviendo mi mano despacio, sabía que solo que lo desease un chorro de esperma saldría y me correría, pero no podía ir tan rápido.
-Quítate el sujetador. Le dije excitado y acelerado.
Me sorprendía que mis peticiones era cumplimentadas al momento, y siempre llevaba más lejos sus gestos. Ella sabia que sus movimientos me estaban volviendo loco. No tardo en quitarse el tanga. Se dio la vuelta y poniéndose de rodillas y con el culo en pompa se dedico a abrírselo…. Aquello era una fuente. Volvió a sentarse en el borde de la cama y con las piernas abiertas y ayudada por las dos manos empezó a masturbarse. Yo no podía mas...mi boca seca, mi polla palpitaba, el corazón iba como una moto. Yo no podía más…

-Espera- me dijo…- no te corras- desapareciendo de la imagen.Pero yo ya no me podía aguantar , ella apareció con unas bolas chinas que empezó a meterse en su coño, abierto, rasurado, carnoso, empapado… en tres borbotones me corrí….y sin limpiarme a penas de pedí que fuera leyendo la pantalla.
Ella se acomodo estirada y mientras se masturbaba iba leyendo lo que yo le escribía. Y así lo acabamos, yo escribiéndole guarrerias, escribiéndole como nos la follaríamos tres pollas. Como le cubriríamos todos los agujeros. Ella se masturbaba como loca. Hasta correrse…
-Gracias ha sido una corrida de lujo, ya te buscare. – Me dijo
La ventanitas de la webcam se cerró, le envié enseguida un e-mail a la dirección de Hotmail, pero el correo me fue retornado. Desde ayer llevo 16 horas conectado esperando que vuelva aparecer, este fin de semana no me muevo de delante del ordenador, ya he pedido unas pizzas, creo que la noche será larga…. Ahora ya se que existe y la esperare hasta que de nuevo aparezca.
Texto y foto: Bambino.
Cuando apareció por primera veces solo fue un cruce de palabras, ella decía tener 33 años, estar casada y que decía ser bastante guapa. Como siempre cada uno se creo o no lo que le dice la otra persona, pero al final acabas haciendo una abstracción y te metes en el mundo donde se mezcla realidad y fantasía. Del Chat fue fácil pasar al MSN, note cierta predisposición. En el MSN apareció con un nuevo nick, ahora se hacia llamar de otra forma. Ella empezó a preguntarme que si yo era infiel y cuando lo había sido donde había ido… todo preguntas… Yo le dije que todo aquello no importaba aquí, y que lo importaba era el estado de entrega en el que se encontraba.. Me dijo que ella necesitaba ser infiel, buscar aventuras pero sin salir de la red. Yo no estaba para mucha charla, esa es la verdad. Y me salio aquello de:
-¿Que ropa llevas ahora?
-En realidad poca, solo un tanga negro y un sujetador con balconcillo haciendo juego y cubierta con una chaquetilla. - Me contesto - ¿quieres verlo? Pon la webcam…
La polla me dio un respingo, enseguida le di a “aceptar”. Y en un segundo apareció. No se le veía la cara, la imagen se acaba en su cuello, cubierta con una chaquetilla y las piernas desnudas y sentada a los pies de una cama. La imagen era perfecta.
-Enséñame la polla. - Me pidió
Conecte mi cámara al portátil y la sujete al borde de la mesa, el plano era claro y concreto, mi polla en pleno proceso de excitación. Dejamos de escribir.
Ella empezó abriéndose la chaquetilla y con las manos se manoseaba apretándose las tetas. Se acabo por quitar la chaquetilla y siguió acariciándose los pechos. Movía las manos con mucha destreza, bajándolas hasta metérsela en el tanga y acariciarse, sus piernas y cuerpo se movían al compás del placer que recibía. Mi polla se ponía cada vez mas dura y mi mano hacia rato que la acariciaba. Yo iba aguantándome moviendo mi mano despacio, sabía que solo que lo desease un chorro de esperma saldría y me correría, pero no podía ir tan rápido.
-Quítate el sujetador. Le dije excitado y acelerado.
Me sorprendía que mis peticiones era cumplimentadas al momento, y siempre llevaba más lejos sus gestos. Ella sabia que sus movimientos me estaban volviendo loco. No tardo en quitarse el tanga. Se dio la vuelta y poniéndose de rodillas y con el culo en pompa se dedico a abrírselo…. Aquello era una fuente. Volvió a sentarse en el borde de la cama y con las piernas abiertas y ayudada por las dos manos empezó a masturbarse. Yo no podía mas...mi boca seca, mi polla palpitaba, el corazón iba como una moto. Yo no podía más…

-Espera- me dijo…- no te corras- desapareciendo de la imagen.Pero yo ya no me podía aguantar , ella apareció con unas bolas chinas que empezó a meterse en su coño, abierto, rasurado, carnoso, empapado… en tres borbotones me corrí….y sin limpiarme a penas de pedí que fuera leyendo la pantalla.
Ella se acomodo estirada y mientras se masturbaba iba leyendo lo que yo le escribía. Y así lo acabamos, yo escribiéndole guarrerias, escribiéndole como nos la follaríamos tres pollas. Como le cubriríamos todos los agujeros. Ella se masturbaba como loca. Hasta correrse…
-Gracias ha sido una corrida de lujo, ya te buscare. – Me dijo
La ventanitas de la webcam se cerró, le envié enseguida un e-mail a la dirección de Hotmail, pero el correo me fue retornado. Desde ayer llevo 16 horas conectado esperando que vuelva aparecer, este fin de semana no me muevo de delante del ordenador, ya he pedido unas pizzas, creo que la noche será larga…. Ahora ya se que existe y la esperare hasta que de nuevo aparezca.
Texto y foto: Bambino.
Juegos (Respuesta al "aquí te pillo...")
Observar cuando tu lengua se apodera de mis piernas, desde los tobillos hasta llegar a la cara interna de mis muslos, adivinar su próxima parada y verla coquetear por mi sexo, por encima de las bragas, pero sin detenerte ahí. Me gusta sentir como vas abriendo cada poro, y desatando más deseo, incrementando las ganas, acariciando de manera tan suave, describiendo mi humedad, oliendo mi sexo, besando mi ingle, haciéndome sacudir de ganas. Hago infructuosos esfuerzos por atrapar tu cabeza entre mis piernas, mis manos quieren obligarte a hacer más intenso tu roce, pero no me complaces, sólo torturas.
No puedo evitar tirar de mis pezones, a medida que siento como mi cuerpo te exige a gritos que lo tomes, y voy notando la cercanía de tu sexo, y tus labios en los míos. Quiero que los muerdas un poco fuerte, tengo ese puntito masoquista, que me lleva a hacer agua, no sólo la boca.

Intento retenerte con mis labios, pero nuevamente no me dejas, logrando aumentar el deseo en todos mis rincones, en todas mis entradas: Cada uno de mis sentidos quiere que los poseas. Quiero tenerlo todo de ti, por eso te abrazo, rozo mis pechos con el tuyo. Me muevo contra tus manos, que acarician mi deseo; me detengo para disfrutar de cada latido, y nuevamente me muevo contra ti, en círculos, me acaricio, y te acaricio. Tomo tu sexo entre mis manos, te estremeces, pero te doy la espalda y te acaricio con mis nalgas, juego con tu dureza, me muevo contra ella, justo cuando me haces separar las piernas, para que pueda notarla aún más.
Me tocas, me susurras, disfruto. Te acaricio suave, pero gimes como si arrancara tu piel, y atrapas mis manos, pegándome más a ti. Me impides acariciarte con mis manos, te pido que me dejes hacerlo. Lo consigo y cambio mi posición, me ubico detrás y ahora doy masajes a tu espalda con mis pechos, te domino, te dejas hacer, recorro una vez más tu cuerpo con mis senos, antes de colocarme al frente y mirar tu cara de placer; nuevamente rozo tus sexo, esta vez de manera más ligera, bajo mi cabeza hasta él, y con la punta de la lengua, dibujo un círculo en tu glande. Subo hasta tu boca y te pido que me beses: esta vez lo haces con más desesperación, mientras juego con tus labios, como acabo de hacerlo con tu sexo.
Mi lengua sigue proponiendo, invitándote, muriéndose de ganas de ti. Llevo tus manos a mi sexo, te lo ofrezco, me entrego a las deliciosas caricias a mí. Chupo cada uno de tus dedos, saboreando el sabor de mis jugos, te beso, sabes a mi, te lo digo, y mientras juego con tu erección, y con las ganas de hacerte suplicar que calme tus ansias, pero deseo tanto hacerlo, que no se me ocurre otra cosa que rendirme a tus pies, apoderarme con mi boca de todo tu calor, entregarme al placer de hacerlo, al de hacértelo sentir. Aunque sólo quiera provocarte, y dejarte hacer.
No puedo evitar tirar de mis pezones, a medida que siento como mi cuerpo te exige a gritos que lo tomes, y voy notando la cercanía de tu sexo, y tus labios en los míos. Quiero que los muerdas un poco fuerte, tengo ese puntito masoquista, que me lleva a hacer agua, no sólo la boca.

Intento retenerte con mis labios, pero nuevamente no me dejas, logrando aumentar el deseo en todos mis rincones, en todas mis entradas: Cada uno de mis sentidos quiere que los poseas. Quiero tenerlo todo de ti, por eso te abrazo, rozo mis pechos con el tuyo. Me muevo contra tus manos, que acarician mi deseo; me detengo para disfrutar de cada latido, y nuevamente me muevo contra ti, en círculos, me acaricio, y te acaricio. Tomo tu sexo entre mis manos, te estremeces, pero te doy la espalda y te acaricio con mis nalgas, juego con tu dureza, me muevo contra ella, justo cuando me haces separar las piernas, para que pueda notarla aún más.
Me tocas, me susurras, disfruto. Te acaricio suave, pero gimes como si arrancara tu piel, y atrapas mis manos, pegándome más a ti. Me impides acariciarte con mis manos, te pido que me dejes hacerlo. Lo consigo y cambio mi posición, me ubico detrás y ahora doy masajes a tu espalda con mis pechos, te domino, te dejas hacer, recorro una vez más tu cuerpo con mis senos, antes de colocarme al frente y mirar tu cara de placer; nuevamente rozo tus sexo, esta vez de manera más ligera, bajo mi cabeza hasta él, y con la punta de la lengua, dibujo un círculo en tu glande. Subo hasta tu boca y te pido que me beses: esta vez lo haces con más desesperación, mientras juego con tus labios, como acabo de hacerlo con tu sexo.
Mi lengua sigue proponiendo, invitándote, muriéndose de ganas de ti. Llevo tus manos a mi sexo, te lo ofrezco, me entrego a las deliciosas caricias a mí. Chupo cada uno de tus dedos, saboreando el sabor de mis jugos, te beso, sabes a mi, te lo digo, y mientras juego con tu erección, y con las ganas de hacerte suplicar que calme tus ansias, pero deseo tanto hacerlo, que no se me ocurre otra cosa que rendirme a tus pies, apoderarme con mi boca de todo tu calor, entregarme al placer de hacerlo, al de hacértelo sentir. Aunque sólo quiera provocarte, y dejarte hacer.
Canalla.
El día se desvanecía, estaba cansada y abrí las ventanas de aquella habitación, me senté justo en frente y me dediqué a observar a las personas que cruzaban por la calle, las luces que empezaban a encenderse, la noche que tomaba su relevo para acariciar nuestros sueños. Sabía que faltaba poco para que él llegase, sentía miedo de aquella locura, pero desde aquel día que me confesó lo que sus manos querían hacer conmigo, no podía dejar de desear que se hiciera realidad.
Días antes me había avisado que esa semana tenía que desplazarse a mi ciudad por motivos de trabajo. Después de hacer la reserva en el hotel que yo le recomendé, me indicó la habitación para que pudiera llegar con antelación. En cada uno de mis pasos temía encontrarlo, sorprenderme con su presencia, en cualquier instante ser atrapada en esa espera íntima. Momentos antes en el baño mientras acariciaba mi cuerpo, cerraba mis ojos, lo sentía observando, deleitándose con cada movimiento de mis manos, de mis caderas, con el cambio imperceptible del color rosado de la piel de un cuerpo que se excita. Con la transformación de la aureola en pezones turgentes y duros, con la acumulación de vida en cada poro que cobra vida y color mientras la mente va creando escenas, va haciéndote despertar de lo cotidiano para sumergirte en placeres constantes.
Su forma de escribir melancólica me llevó a desearlo, aquella tristeza que acumulaban sus palabras, aquella incomprensión del mundo que lo rodeaba y que hacía de su vida un infierno fue lo que me hizo sentirlo diferente. Supongo que también tuvo mucho que ver el saber que se follaba a su psicóloga en la propia consulta, saber que aquella psicóloga que iba de liberal y que le tenía prohibido que escribiera como parte de la terapia, se estaba enamorando de él y él estaba pensando en buscarse otra. Con el tiempo me llegó a regalar el único libro que había publicado y sus letras me envenenaron hasta el punto de estar moribunda, necesitada de un antídoto que lo sacara de mi mente.

Mis manos volvían a posarse en mi cuerpo, extendían aquel aceite con aroma a jazmín que todas las noches me ponía, sin embargo hoy el olor me hacía disfrutar, jugaba a hacerme volar por los rincones de aquella habitación, jugaba a volverme salvaje con aquella sensación canalla de quien se deja llevar por las órdenes de quien hace tiempo se adueñó de su alma.
Seguía sentada mientras sus pasos me traían su perfume, aquel que un día le dije que me gustaba, higher de Christian Dior, mis ojos entraron en contacto con la seda de un tejido que oscureció la sala, sus brazos me rodearon, desnuda, como estaba y me llevaron a la cama. Otra vez sentí la seda atando mis muñecas al cabecero de madera que se enredaba como un rosal plagado de espinas con mi cuerpo encendido. El calor de sus manos, la humedad de su lengua, la dureza de su verga se fundían con mi cuerpo, que lo recibía abierto, sin trabas, como una flor del desierto que se abre al contacto del agua y florece en segundos y llena sus raíces de fluidos que vierte en la boca del sediento viajero.
Susurraba poesías en mis oídos, aquellas que un día leí en aquel libro, su voz cálida y grave me hacía temblar como una mujer enamorada. Decidió mirarme por primera vez y soltó mis ataduras, me dejó libre frente a él, frente a sus ojos profundos de hombre maduro. Sentí esa necesidad de atarlo a mis deseos, de sentir su sabor mezclarse con mi boca y mi saliva una vez más. Terminamos sentados en aquella silla frente a la luna, yo encima de él, sintiendo entrar su polla en algo más que en mi cuerpo, sintiendo entrar su semen caliente en mi interior, oyendo sus gemidos, oliendo su piel, frenando su mirada con la mia en aquel abrazo que nos hizo estremecer.
Días antes me había avisado que esa semana tenía que desplazarse a mi ciudad por motivos de trabajo. Después de hacer la reserva en el hotel que yo le recomendé, me indicó la habitación para que pudiera llegar con antelación. En cada uno de mis pasos temía encontrarlo, sorprenderme con su presencia, en cualquier instante ser atrapada en esa espera íntima. Momentos antes en el baño mientras acariciaba mi cuerpo, cerraba mis ojos, lo sentía observando, deleitándose con cada movimiento de mis manos, de mis caderas, con el cambio imperceptible del color rosado de la piel de un cuerpo que se excita. Con la transformación de la aureola en pezones turgentes y duros, con la acumulación de vida en cada poro que cobra vida y color mientras la mente va creando escenas, va haciéndote despertar de lo cotidiano para sumergirte en placeres constantes.
Su forma de escribir melancólica me llevó a desearlo, aquella tristeza que acumulaban sus palabras, aquella incomprensión del mundo que lo rodeaba y que hacía de su vida un infierno fue lo que me hizo sentirlo diferente. Supongo que también tuvo mucho que ver el saber que se follaba a su psicóloga en la propia consulta, saber que aquella psicóloga que iba de liberal y que le tenía prohibido que escribiera como parte de la terapia, se estaba enamorando de él y él estaba pensando en buscarse otra. Con el tiempo me llegó a regalar el único libro que había publicado y sus letras me envenenaron hasta el punto de estar moribunda, necesitada de un antídoto que lo sacara de mi mente.

Mis manos volvían a posarse en mi cuerpo, extendían aquel aceite con aroma a jazmín que todas las noches me ponía, sin embargo hoy el olor me hacía disfrutar, jugaba a hacerme volar por los rincones de aquella habitación, jugaba a volverme salvaje con aquella sensación canalla de quien se deja llevar por las órdenes de quien hace tiempo se adueñó de su alma.
Seguía sentada mientras sus pasos me traían su perfume, aquel que un día le dije que me gustaba, higher de Christian Dior, mis ojos entraron en contacto con la seda de un tejido que oscureció la sala, sus brazos me rodearon, desnuda, como estaba y me llevaron a la cama. Otra vez sentí la seda atando mis muñecas al cabecero de madera que se enredaba como un rosal plagado de espinas con mi cuerpo encendido. El calor de sus manos, la humedad de su lengua, la dureza de su verga se fundían con mi cuerpo, que lo recibía abierto, sin trabas, como una flor del desierto que se abre al contacto del agua y florece en segundos y llena sus raíces de fluidos que vierte en la boca del sediento viajero.
Susurraba poesías en mis oídos, aquellas que un día leí en aquel libro, su voz cálida y grave me hacía temblar como una mujer enamorada. Decidió mirarme por primera vez y soltó mis ataduras, me dejó libre frente a él, frente a sus ojos profundos de hombre maduro. Sentí esa necesidad de atarlo a mis deseos, de sentir su sabor mezclarse con mi boca y mi saliva una vez más. Terminamos sentados en aquella silla frente a la luna, yo encima de él, sintiendo entrar su polla en algo más que en mi cuerpo, sintiendo entrar su semen caliente en mi interior, oyendo sus gemidos, oliendo su piel, frenando su mirada con la mia en aquel abrazo que nos hizo estremecer.
Ausencia.
"Salgo del cuarto a descansar de una cama vacía y sin arreglar..."
...pero no quiero descansar de tu perfume. deseo seguir reconfortandome en tu aroma, en los olores compartidos, con tu esencia que me envuelve, con el hambre de ti; con la desesperación de tu ausencia, el constante palpitar de mi sexo, y esta humedad perpetua que te invita a beber de él.

No sé si le calmarás o enardecerás sus ganas, tampoco sé si es bueno estar todo el día con las bragas mojadas?
...pero no quiero descansar de tu perfume. deseo seguir reconfortandome en tu aroma, en los olores compartidos, con tu esencia que me envuelve, con el hambre de ti; con la desesperación de tu ausencia, el constante palpitar de mi sexo, y esta humedad perpetua que te invita a beber de él.

No sé si le calmarás o enardecerás sus ganas, tampoco sé si es bueno estar todo el día con las bragas mojadas?
Insoportable dolor.
Lo has conseguido, has arrancado de mi garganta profundos gemidos, has extraído de cada poro de mi piel gotas y gotas de sudor, has llevado mi excitación más allá de mi deseo, has obligado a mi sexo a inundarte de mi semen. ¿ahora qué mas quieres de mi? tu ignoras mi pregunta y desde tu postura de amazona, doblas tu espalda hacía adelante, atenazas mis muñecas con tus manos, sellas mi boca con uno de tus pechos y me sigues cabalgando. pero el dolor, es insoportable, que lo sepas muñeca!!!.