Mal llora mal.
Tengo una amiga que se llama Alicia. Es muy, muy amiga, desde hace muchos años. Es de esas pocas personas que hacen que veas las cosas tal como son, sin adornos.
Vale, yo también hago estupideces, entre otras, cambiarle el nombre a todo el que aprecio. Si me gustas un poco, te cambiaré el nombre, puedes estar seguro.
Con Alicia, que me gusta mucho, su nombre cambió. Ella, en mi agenda, es Mal. Alicia tiene una absoluta carencia de malos sentimientos. Siempre me recordó el título de esa peli de Pollack, Ausencia de malicia. Y bueno, Alicia, malicia... soy memo, lo sé, ella acabó siendo Malicia y, para acortar, Mal. Es curioso que a la persona más genuinamente buena que conozco la llame Mal. Pero es así.
Solía ver a Mal casi todas las semanas, porque es una mujer breve y reconfortante. Miras su rostro de mandarina (pequeño, brillante, hermoso) y sus manos mágicas (es la reina del Shiatsu), hablas y escuchas su voz, ligeramente arenosa y tranquilizadora y... eres otra persona.
Desde hace un par de años, nuestras citas se fueron espaciando más y más. Tenía que estar con su padre, víctima del Alzheimer. Pero cada vez que la veía, no podía evitar preguntarle por su padre: si la hubiérais escuchado...
Hablaba con tal ternura de su padre, que te hacía pasar, dento de lo siniestro de todo el asunto, un rato agradabilísimo. Mal es de esa clase de personas que saben ver el lado bueno bueno, divertido, tierno, de absolutamente todo.
Ayer, el padre de Mal murió. O terminó de morir. Porque llevaba dos años muriendo poco a poco. Expiró con tranquilidad, sin espasmos, con ternura. Y es que estaba Mal a su lado, tomándole de la mano. Según ella misma me ha dicho, cerró los ojos, empezó a respirar cada vez más bajito... hasta que dejó de respirar.
El día que yo muera, me gustaría que ella tomara mi mano también. Pero esto es un comentario egoísta que no pega ni con cola aquí.
Hoy Mal, mientras escribía estas líneas, me ha llamado. La descripción del último aliento de su padre de unas líneas más arriba es suya. Asombroso.
Estaba entera. Yo creo que no ha visto aún la grieta. Porque sé que su corazón está roto. Y sólo hay una cosa que mi amiga Mal no sepa hacer bien. Con todo lo que quiero a mi amiga Mal, o precisamente por eso, me atrevo a decirlo:
Mal llora mal.
Qué le vamos a hacer.
Un beso enorme, Mal.
Vale, yo también hago estupideces, entre otras, cambiarle el nombre a todo el que aprecio. Si me gustas un poco, te cambiaré el nombre, puedes estar seguro.
Con Alicia, que me gusta mucho, su nombre cambió. Ella, en mi agenda, es Mal. Alicia tiene una absoluta carencia de malos sentimientos. Siempre me recordó el título de esa peli de Pollack, Ausencia de malicia. Y bueno, Alicia, malicia... soy memo, lo sé, ella acabó siendo Malicia y, para acortar, Mal. Es curioso que a la persona más genuinamente buena que conozco la llame Mal. Pero es así.
Solía ver a Mal casi todas las semanas, porque es una mujer breve y reconfortante. Miras su rostro de mandarina (pequeño, brillante, hermoso) y sus manos mágicas (es la reina del Shiatsu), hablas y escuchas su voz, ligeramente arenosa y tranquilizadora y... eres otra persona.
Desde hace un par de años, nuestras citas se fueron espaciando más y más. Tenía que estar con su padre, víctima del Alzheimer. Pero cada vez que la veía, no podía evitar preguntarle por su padre: si la hubiérais escuchado...
Hablaba con tal ternura de su padre, que te hacía pasar, dento de lo siniestro de todo el asunto, un rato agradabilísimo. Mal es de esa clase de personas que saben ver el lado bueno bueno, divertido, tierno, de absolutamente todo.
Ayer, el padre de Mal murió. O terminó de morir. Porque llevaba dos años muriendo poco a poco. Expiró con tranquilidad, sin espasmos, con ternura. Y es que estaba Mal a su lado, tomándole de la mano. Según ella misma me ha dicho, cerró los ojos, empezó a respirar cada vez más bajito... hasta que dejó de respirar.
El día que yo muera, me gustaría que ella tomara mi mano también. Pero esto es un comentario egoísta que no pega ni con cola aquí.
Hoy Mal, mientras escribía estas líneas, me ha llamado. La descripción del último aliento de su padre de unas líneas más arriba es suya. Asombroso.
Estaba entera. Yo creo que no ha visto aún la grieta. Porque sé que su corazón está roto. Y sólo hay una cosa que mi amiga Mal no sepa hacer bien. Con todo lo que quiero a mi amiga Mal, o precisamente por eso, me atrevo a decirlo:
Mal llora mal.
Qué le vamos a hacer.
Un beso enorme, Mal.
Comentario:
Yo también practico algunos juegos de palabras que con tienen Alicia como sujeto, pero que por razones obvias silenciaré en este lugar y momento.
Entiendo que Mal esté entera cuando se vive la muerte como una liberación, el punto final de una agonía que dejó de reconocernos como personas.
Ánimo, Mal.
Entiendo que Mal esté entera cuando se vive la muerte como una liberación, el punto final de una agonía que dejó de reconocernos como personas.
Ánimo, Mal.
Comentario:
Al final tú tambien eres un tierno, has contado una historia triste y has sabido darle el punto mágico de una sonrisa...
Besote con chispitas
Besote con chispitas
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Siento lo de tu amiga, es duro perder a alguien a quien quieres, pero, aunque el decirlo suene poco sincero y cuando estás en la situación no eres capaz de cumplirlo(lo se pr esperiencia) en el momento en el que mueren pasan a ser más felices, y de cierta manera a nosotros tambien nos dejan una gotita de felicidad en ese mar de tristeza, pues sabemos que han dejado de sufrir, que su dolor expiró con ellos, y que ahora, estén donde estén, etsarán en paz. Un beso a los dos
Comentario:
Os envidio a los dos por teneros. Muchos besos.
Comentario:
Caro Wolffo: Recibe mi afecto, un abrazo, esta vez a secas, y ruego le traslades otro a Mal. Ojalá el mal se llamara Alicia y pudieras saborear con ella una taza de café. Se me ocurren enfermedades inhumanas, pero el día de mañana no me gustaría irme de esta vida sin que al menos me dejaran llevarme la maleta de cartón donde guardo mis más preciados tesoros; los recuerdos. Lo dicho, un abrazo.
Comentario:
Ánimo, un abrazo para los dos
Comentario:
Por lo que dices Mal es una persona muy, muy especial, sin duda..., conserva su amistad...personas así no abundan.
Un beso
Un beso
Comentario:
Gracias a todos, por vuestra comprensión y paciencia.
Comentario:
De donde queda demostrado que no hay Mal que por bien no venga, que es la tesis.
Comentario:
Alguien hoy me ha dicho que te lea, y sere buena voy a leerte ..un beso
Comentario:
Abrazos desde hace mucho tiempo.
Comentario:
Tienes mucha suerte por tener a alguien así como amiga. Cuídala y no dejes que medie demasiado tiempo entre vuestros encuentros, sobre todo ahora.
Te eché de menos.
Besos.
Te eché de menos.
Besos.
Comentario:
yo también lloro muy mal, a destiempo, y después de haber intentado encontrar el momento justo, que nunca llega, claro, lo cual te hace ir tragándote las lágrimas y es muy indigesto.
Nunca he tenido facilidad, de pequeña me daban envidia esas niñas que parecían tan sensibles porque lloraban por todo...
Nunca he tenido facilidad, de pequeña me daban envidia esas niñas que parecían tan sensibles porque lloraban por todo...
Comentario:
Puede que Mal lleve llorando tanto tiempo que no le queden lagrimas. Hay gente que llora en silencio por no preocupar a los demas. Yo tambien vivi esa situacion y cada vez que ella me confundia con una amiga de la infancia y me llamaba con otro nombre, lloraba sin lagrimas.
Un beso a los dos
Un beso a los dos
Comentario:
Bueno, me alegro de tu vuelta.
A Mal y a tí, besos
A Mal y a tí, besos
Comentario:
Hola de nuevo ! gracias por tus consejos contra el frio, los seguiré al pie de la letra.
Tienes suerte de tener una amiga así, personas que sepan ver la parte buena de la mala hay pocas. Cuando un familiar tan próximo muere, tardas un poco en raccionar y darte cuenta que ya no lo verás más, supongo que Mal estaba centrada en cuidarlo y que tuviese una muerte dulce y sosegada.
Las lágrimas no tardarán en llegar.
Un beso.
Tienes suerte de tener una amiga así, personas que sepan ver la parte buena de la mala hay pocas. Cuando un familiar tan próximo muere, tardas un poco en raccionar y darte cuenta que ya no lo verás más, supongo que Mal estaba centrada en cuidarlo y que tuviese una muerte dulce y sosegada.
Las lágrimas no tardarán en llegar.
Un beso.
Comentario:
Eres afortunado, yo también necesito una amiga así en mi vida. Sobre todo cuando la frustración te acoje y no sabes como reaccionar. Por favor, procura estar a su lado cuando se de cuenta de lo que echa en falta (que lo hará). Besos para los dos.
Comentario:
Bienvenido, Wolffo:
Lamento las noticias de tu amiga Mal. Lo sé. La comprendo. La entiendo en primera persona, porque mi chica y yo llevamos una situación parecida con su madre. Sólo podemos darle ternura y cariño, al igual que ella nos lo regaló siempre.
Sé que yo, algún día, también lloraré mal, muy mal.
Mientras tanto, abrazos mediterráneos para tí y para Mal/Alicia.
Lamento las noticias de tu amiga Mal. Lo sé. La comprendo. La entiendo en primera persona, porque mi chica y yo llevamos una situación parecida con su madre. Sólo podemos darle ternura y cariño, al igual que ella nos lo regaló siempre.
Sé que yo, algún día, también lloraré mal, muy mal.
Mientras tanto, abrazos mediterráneos para tí y para Mal/Alicia.
