En el Mar
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Esto es una colección de sensaciones. Soy de tierra adentro y la visión y el olor del mar me emociona como pocas cosas. La canción es una baladita apañada con mucha guitarra acústica y armónica, mucha percusión y la ocarina como estrella invitada en la introducción. Lo que se hace dolorosamente patente con cada nueva canción es que necesito grabar mis temas con una banda que me ayude a ensanchar el sonido, que aporte ideas. Si escucháis los 5 y poco que dura la canción, veréis que después del solo, le hace falta algo a la canción. En mi cabeza estaba claro, pero no he sabido plasmarlo. De esta segunda parte me encantan la armónica temblorosa y los versos que se repiten, que son juegos de lenguaje muy típicos de mi forma de escribir.
Más música wolffa aquí.
LA RRRREFINITIVA
En fin, lo de bitácoras no da resultado. Se cuelga demasiado. Creo que esta nueva sí que va a funcionar.
http://otradewolffo.blogspot.com/
Tiene esta pinta:

Vamos, no seas perezoso; pincha y vente a verme.
hasta siempre.
http://otradewolffo.blogspot.com/
Tiene esta pinta:

Vamos, no seas perezoso; pincha y vente a verme.
hasta siempre.
No voy a decir nada...
Let it be
Después de unos mesecillos, con mayor o menor fortuna, creo que ha llegado el momento de abandonar el blog. Ha sido una experiencia maravillosa.
No sé si os habéis dado cuenta, pero adoro escribir y últimamente ya no disfruto. Y, como uno es limitado, necesito centrar mi creatividad en otro proyecto que bulle en mi cabeza desde hace tiempo, y el blog no me lo permite. Así que ahora, un domingo 31 de julio, casi a traición, os digo adiós con lagrimitas en los ojos.
¿Sabéis? Vengo posteando desde que se inventó el e-mail; mi ansia exhibicionista me obligaba a escribir, semanal, quincenalmente, largos e-mails literarios a toda mi lista de distribución. Cuando sienta la necesidad de escribir, lo haré así, así que, todo aquel que, por alguna extraña y masoquista razón, quiera seguir recibiendo escritos míos, que me mande un e-mail, si es que no lo ha hecho ya, y pasará a engrosar la lista de las víctimas de, como un ser querido las llama, “las peroratas de Jorge”. Basta, también, con que escribáis vuestra dirección e-mail en la casilla reservada a tal efecto ("a tal efecto" suena a lenguaje administrativo) cuando váis a comentar; pues recibo copia por e-mail de todos vuestros comentarios.
Por mi parte, me declaro encantado de haberos conocido a muchos de vosotros (permitidme no dar nombres) y enamorado de las palabras y la inteligencia de algunos de vosotros; he conocido gente realmente magnífica.
A todo el que ha pasado alguna vez por aquí, gracias.
A todos los que se han molestado en escribir, aunque sólo sea un saludo, mi gratitud y mis palmaditas.
Y a ese grupo de incondicionales que habéis venido una y otra vez, comentando, elogiando, animando, a veces, criticando, y dándome motivos para pensar que en realidad la raza humana aún tiene esperanza, espero seguir contando con vuestra amistad.
Ha sido, de verdad, todo un placer.
Pero ahora, es el momento de dejarlo estar.
Hasta siempre.
… y Celia volvió a cumplir.
La noche era perfecta. Le dije a Jeremy, el chófer, que apagara el climatizador y que abriera las ventanas del coche, para que el fragor de las madreselvas inundara mi napia, enorme y aristocrática, y el frescor del atardecer refrescara mis sienes. Mas el empeño fue en vano, y lo que entró por la ventanilla fue el agüilla sucia de un camión frigorífico que transportaba pescado, y cuyo olor era, podéis creerme, repulsivo.
Jeremy, visto desde atrás, es tentador. Tiene una colleja despejada y amplia, y un corte de pelo muy de chófer (ínfimo por los lados y por detrás), que deja al aire dos hermosas orejas de soplillo. Además. Conduce muy tieso y es difícil hacer un viaje con Jeremy sin propinarle, al menos, media docena de tobas y un par de pescozones liftados, suerte ésta, la del pescozón liftado, que me produce gran placer. Anoche, yo tenía buena muñeca, así que Jeremy llegó a la residencia Rivas Gómez con el pescuezo colorado y deseando reunirse con la gente para poder criticarme a gusto. Jeremy es que no tiene sentido del humor, el tío.
Me gusta llegar temparno a los fiestuquis: pillas a las chicas sin arreglar, que es como están más guapas. Luego se pintan y se ponen… diferentes, pero a mí me gusta pillarlas por sorpresa. Mi chica, rápidamente, encontró algo que hacer, algo en lo que ayudar; siempre lo hace, llega a donde sea, y se pringa, se pone del lado de los que curran; yo, sin embargo, tengo una rara habilidad para ofrecer mis servicios allí donde no son necesarios, de modo que en seguida estaba junto al grifo, tirando una cerveza fresquita y cremosa. Bueno, en realidad, ese don mío para no dar ni golpe se extiende hasta para estas cosas, así que fue Juan Carlos, el gallego, el que me sirvió la cerveza. Y lo hizo muy bien, todo hay que decirlo.
Así que anochecía, fue llegando todo el mundo y tuve que ponerme en la puerta para impedir el paso a ciertos indeseables que pretendían colarse: Camilo Sesto, por ejemplo, blandiendo una invitación falsa y con un foulard malva absolutamente inadecuado, intentó colarse. Se lo impedí, naturalmente. También quedaron sin entrada Llamazares, Hillary Clinton y Berlusconi, de mundo de la, llamésmole así, política; Boris Izaguirre, Ana Rosa Quintana e Isabel Preisler del mundo intelectual también quisieron colarse. Cuando me cansé de hacer de gorila de discoteca, me metí entre la gente y me serví 35 cocktails de champán, que fui derramando por los 35 escotes femeninos más atrevidos de la fiesta: a todas las afectadas les hizo tanta ilusión que me llevé 35 pares de bofetadas de distintas intensidades, estilos y consecuencias y una fuerte patada en el trasero (sospecho que de Jeremy).
Jarrison For, me vino con la queja de siempre: se han colado los piriodistas, así que le dije, piensa en esto: ¿cuántos huevos puedes comer un hombre adulto con el estómago vacío? Y se quedó pensando, con esa cara tan suya que las mujeres encuentran tan interesante, pero que yo sé que es la expresión viva del cenutrio que es.
Son Coneri, estaba borracho como una cuba y se dedicaba a acercarse por detrás a la peña, ponerle las manazas en la jeta y decir: ¿quién soy?
Y Celia aguantaba sonriendo.

Se acercó Tarzán de los Monos, y los piriodistas, intentando llamar su atención, le decían, ¡Greistok, Greistok! Y él los miraba como diciendo… tantos años labrándome una reputación y estos cretinos se creyeron la peli del Lambert.
Por allí estaba Napoleón Bonaparte, rascándose un pezoncillo y con cara de malhuele; también Mikey Rourke, con la expresión de haber sido él, el que provocaba la cara de malhuele de Bonaparte, pero diciendo, a su vez: el que primero lo huele, debajo lo tiene, macho.
Y Celia seguía sonriendo a todos…
La fiesta se animó y empezaron a pasar cosas extraordinarias: Jeremy, por ejemplo, empezó a bailar, y no lo hacía nada mal; uno que dice que es sevillano hizo un chiste y tuvo gracia; un piriodista deportivo contó una anécdota interesante sobre un deporte que no era fútbol; una nube pidió permiso para llover sobre la piscina, lo obtuvo y procedió, pero con tan mala puntería (era una nube beoda), que nos empapó a todsos los que nos habíamos alejado de la piscina; yo estuve simpático… en fin, una serie de cosas extraordinarias que sólo pueden darse en casa de Celia.
Porque Celia es su casa. Por eso su casa es la casa más grande del mundo, sin que esto tenga nada que ver con el tamaño. En casa de Celia cabemos todos. A todos se nos recibe, a todos se nos quiere y a todos nos encanta visitarla.
La casa de Celia es su corazón: grande, confortable, acogedor y original. Ayer celebraba su cumpleaños y ayer, de nuevo, volvió a cumplir (aunque no me dejaron acercarme a la bbq).
Felicidades, Celia.
Dando la brasa (givin’ the brass)
(brown suggar)
Ha terminado mi aportación como parrillero mayor en As Festas da Canhada; mi actuación en las brasas ha debido de ser tan penosa que mi patrona, la simpar Celia, no ha tenido otra que prescindir de mis servicios hoy lunes, último día de los festejos.
No digo yo que sea una decisión injusta, no, pero seguro que algunos parroquianos van a echar de menos la hercúlea figura que desafiaba las altas temperaturas de la barbacoa armado, tan sólo, con unas pinzas y un secador de pelo para animar las brasas. Era la mía la imagen del macho español, rudo, renegrío, sudoroso y viril, si no fuera por ese penoso delantal negro que, unido a mi manía de ir a currar con pantalón corto, daba la impresión de ser un vestido con mucho vuelo, por cuya parte inferior asomaban dos piernas peludas y macizas.
(sangre española)
El viernes vino el alcalde; se acercó a la barbacoa en plan simpático, en plan cercano, ya sabéis: patético, me recordó a Jordi Pujol en plena campaña electoral, en un mercadillo de un barrio de emigrantes pidiendo un disco de Maita Vende Ca.
- ¿Me haría unas chuletas? – me dice. Si no fuera porque había una lista de precios más grande que él que especificaba qué es lo que se vendía en esa barbacoa (Churrasco, panceta, morcilla, pinchos morunos, chorizos criollos y chorizos de toa la vida), si no fuera por eso, no me habría molestado la pregunta.
- ¿Quiere que le haga chuletas…? ¿De muslo o de lomo?– le digo yo.
- Sí… chuletitas… me da igual…
(seda y hierro)
De pronto, con más velocidad de la que el ojo humano puede apreciar, le arranqué la pierna derecha de un certero cuchillazo liftado; se quedó tan sorprendido que ni siquiera gritó; con la pierna recién amputada, eso sí, no se encontraba muy bien (le costaba mantener el equilibrio, supongo), así que se disculpó y se fue a que le cosieran. Un puto muermo, es lo que es, el típico pelmazo que no sabe divertirse.
Separé lo que es el pie y el resto del miembro amputado (muslo y pantorrilla) fue convenientemente chuleteado, siguiendo los deseos del alcalde. No tenía una pinta demasiado buena, la verdad, y pensé que les colaría esas chuletas a los clientes que me cayeran mal.
(Smithers Jones)
Vino Acebes, el ex ministro, en plan campechanito también, disfrazado de persona, con un polo rojo de los buenos y ¡unos vaqueros planchados a raya!. Se acerca a la barra y me pregunta, acodándose en plan chulangas:
- ¿De qué tenéis montados?
- Chorizo, chorizo criollo, morcilla y panceta.
- Muy bien… dame uno de lomo.
A eso me refería con caerme mal. Gente que no escucha, que te pregunta sólo para que le mires y para asegurarse de que vas a escuchar lo que él, quieras o no, venga a cuento o no, te quiere decir. Así que, en vez de darle chuletas de su compañero de partido y alcalde despernado (esto es un chascarrillo culto para investigadores), apuré la carne y los cartílagos del pinrel que fue del alcalde y le preparé una hamburguesa; las uñas de los pies, bien tostadas, adquieren una textura sorprendentemente parecida a la de los boca-bits, así que se las puse como guarnición.
(for you blue)
Vino después Belén Eseban con su hija diciendo, para llamar la atención, que fijate, pues yo tengo frío, así que le arreé un caldito de rodilla de alcalde y una tapita de albóndigas fabricadas con el material que extraje de entre los dedos del alcalde. Como estaba sólo pendiente de que los señores piriodistas vieran lo chacha (perdón, lo guay) que es y lo bien que se lo monta como madre, se lo zampó todo sin protestar. La niña me daba pena. Pero bueno, un día de antropofagia no le hará más mal del que su madre le hace todos los días de su vida. Pobre niña, de verdad.
Lo peor era el olor.
(así no se vive bien)
Os lo juro, Belén Eseban huele fatal. ¿Sabéis cuando una bayeta no se enjuaga demasiado bien? Pues una cosa muy, muy parecida. Como el agua de fregar después de una semana (acto fallido: no debería confesar que, a veces, no cambio el agua de fregar en una semana). Entre ese olor, el olor a pies y a sobaco mal refrigerado que despedían algunos paparazzi y el olor de las chuletas de pantorrilla de alcalde, aquello era bastante insufrible.
(don’t think twice, it’s alright, por peter, paul and mary)
Vino Robert de Niro, un amigo mío de toda la vida que dice que quiere ser actor, a hacerse unas fotos a mi lado (es un lince, el tío, para buscar titulares) y le di unos filetes de muslo de alcalde que me escupió a la cara: no le gustaba nada la pimienta que había echado para disimular el sabor. Así que le di unos sin condimentar y los encontró deliciosos. Este tío, de verdad, lo lleva en la sangre: o es tonto o es actor, valga la redundancia.
(wrapped up in you)
Ronaldo también se acercó con su cara de gilipollas y le mandé a la china de una patada en el culo. A la misma china, colega, que le aguanten allí. Vamos, hombre, me van a venir a mí con tonterías. Ni Ronaldo ni su hermana. Que lo sepas. Y no se habla más de esto.
(gun shy)
También se pasaron por ahí Ronald Reagan, simpatiquísimo, Evita Perón, pesadísima, José María García, piriodista deportivo, Carlos Santillana, el mejor 9 de todos los tiempos, te pongas como te pongas, Charles de Inglaterra y su esposa, Antonia Blair, a la que los amigos llaman Tony, Norma Duval, que iba a dar una conferencia sobre poesía escocesa del siglo pasado, el 20, o mejor escrito, el XX, tiene buen coco la Duval, parece mentira… lo que se dice todo el mundo que tiene algo que decir en estos días, se acercaron a verme manejarme entre las brasas.
(tendré que salir algún día)
El último en pasar por ahí fue el gran Tony Genil, que llevaba bajo el brazo un ejemplar del último número de la revista filosófica Lib. Se lo pedí para echar un ojo a un artículo sobre osteoporosis que me habían comentado que estaba muy bien y las páginas estaban sospechosamente pegadas, así que me limité a eructar y Genil falleció por efecto de la formidable potencia de mi regüeldo.
(wicked game)
Por último, un anuncio:
Parrillero busca curro. Limpio, apañao y muy sociable. Interesados, abstenersus. Sólo buena gente sin interés ulterior.
Ha terminado mi aportación como parrillero mayor en As Festas da Canhada; mi actuación en las brasas ha debido de ser tan penosa que mi patrona, la simpar Celia, no ha tenido otra que prescindir de mis servicios hoy lunes, último día de los festejos.
No digo yo que sea una decisión injusta, no, pero seguro que algunos parroquianos van a echar de menos la hercúlea figura que desafiaba las altas temperaturas de la barbacoa armado, tan sólo, con unas pinzas y un secador de pelo para animar las brasas. Era la mía la imagen del macho español, rudo, renegrío, sudoroso y viril, si no fuera por ese penoso delantal negro que, unido a mi manía de ir a currar con pantalón corto, daba la impresión de ser un vestido con mucho vuelo, por cuya parte inferior asomaban dos piernas peludas y macizas.
(sangre española)
El viernes vino el alcalde; se acercó a la barbacoa en plan simpático, en plan cercano, ya sabéis: patético, me recordó a Jordi Pujol en plena campaña electoral, en un mercadillo de un barrio de emigrantes pidiendo un disco de Maita Vende Ca.
- ¿Me haría unas chuletas? – me dice. Si no fuera porque había una lista de precios más grande que él que especificaba qué es lo que se vendía en esa barbacoa (Churrasco, panceta, morcilla, pinchos morunos, chorizos criollos y chorizos de toa la vida), si no fuera por eso, no me habría molestado la pregunta.
- ¿Quiere que le haga chuletas…? ¿De muslo o de lomo?– le digo yo.
- Sí… chuletitas… me da igual…
(seda y hierro)
De pronto, con más velocidad de la que el ojo humano puede apreciar, le arranqué la pierna derecha de un certero cuchillazo liftado; se quedó tan sorprendido que ni siquiera gritó; con la pierna recién amputada, eso sí, no se encontraba muy bien (le costaba mantener el equilibrio, supongo), así que se disculpó y se fue a que le cosieran. Un puto muermo, es lo que es, el típico pelmazo que no sabe divertirse.
Separé lo que es el pie y el resto del miembro amputado (muslo y pantorrilla) fue convenientemente chuleteado, siguiendo los deseos del alcalde. No tenía una pinta demasiado buena, la verdad, y pensé que les colaría esas chuletas a los clientes que me cayeran mal.
(Smithers Jones)
Vino Acebes, el ex ministro, en plan campechanito también, disfrazado de persona, con un polo rojo de los buenos y ¡unos vaqueros planchados a raya!. Se acerca a la barra y me pregunta, acodándose en plan chulangas:
- ¿De qué tenéis montados?
- Chorizo, chorizo criollo, morcilla y panceta.
- Muy bien… dame uno de lomo.
A eso me refería con caerme mal. Gente que no escucha, que te pregunta sólo para que le mires y para asegurarse de que vas a escuchar lo que él, quieras o no, venga a cuento o no, te quiere decir. Así que, en vez de darle chuletas de su compañero de partido y alcalde despernado (esto es un chascarrillo culto para investigadores), apuré la carne y los cartílagos del pinrel que fue del alcalde y le preparé una hamburguesa; las uñas de los pies, bien tostadas, adquieren una textura sorprendentemente parecida a la de los boca-bits, así que se las puse como guarnición.
(for you blue)
Vino después Belén Eseban con su hija diciendo, para llamar la atención, que fijate, pues yo tengo frío, así que le arreé un caldito de rodilla de alcalde y una tapita de albóndigas fabricadas con el material que extraje de entre los dedos del alcalde. Como estaba sólo pendiente de que los señores piriodistas vieran lo chacha (perdón, lo guay) que es y lo bien que se lo monta como madre, se lo zampó todo sin protestar. La niña me daba pena. Pero bueno, un día de antropofagia no le hará más mal del que su madre le hace todos los días de su vida. Pobre niña, de verdad.
Lo peor era el olor.
(así no se vive bien)
Os lo juro, Belén Eseban huele fatal. ¿Sabéis cuando una bayeta no se enjuaga demasiado bien? Pues una cosa muy, muy parecida. Como el agua de fregar después de una semana (acto fallido: no debería confesar que, a veces, no cambio el agua de fregar en una semana). Entre ese olor, el olor a pies y a sobaco mal refrigerado que despedían algunos paparazzi y el olor de las chuletas de pantorrilla de alcalde, aquello era bastante insufrible.
(don’t think twice, it’s alright, por peter, paul and mary)
Vino Robert de Niro, un amigo mío de toda la vida que dice que quiere ser actor, a hacerse unas fotos a mi lado (es un lince, el tío, para buscar titulares) y le di unos filetes de muslo de alcalde que me escupió a la cara: no le gustaba nada la pimienta que había echado para disimular el sabor. Así que le di unos sin condimentar y los encontró deliciosos. Este tío, de verdad, lo lleva en la sangre: o es tonto o es actor, valga la redundancia.
(wrapped up in you)
Ronaldo también se acercó con su cara de gilipollas y le mandé a la china de una patada en el culo. A la misma china, colega, que le aguanten allí. Vamos, hombre, me van a venir a mí con tonterías. Ni Ronaldo ni su hermana. Que lo sepas. Y no se habla más de esto.
(gun shy)
También se pasaron por ahí Ronald Reagan, simpatiquísimo, Evita Perón, pesadísima, José María García, piriodista deportivo, Carlos Santillana, el mejor 9 de todos los tiempos, te pongas como te pongas, Charles de Inglaterra y su esposa, Antonia Blair, a la que los amigos llaman Tony, Norma Duval, que iba a dar una conferencia sobre poesía escocesa del siglo pasado, el 20, o mejor escrito, el XX, tiene buen coco la Duval, parece mentira… lo que se dice todo el mundo que tiene algo que decir en estos días, se acercaron a verme manejarme entre las brasas.
(tendré que salir algún día)
El último en pasar por ahí fue el gran Tony Genil, que llevaba bajo el brazo un ejemplar del último número de la revista filosófica Lib. Se lo pedí para echar un ojo a un artículo sobre osteoporosis que me habían comentado que estaba muy bien y las páginas estaban sospechosamente pegadas, así que me limité a eructar y Genil falleció por efecto de la formidable potencia de mi regüeldo.
(wicked game)
Por último, un anuncio:
Parrillero busca curro. Limpio, apañao y muy sociable. Interesados, abstenersus. Sólo buena gente sin interés ulterior.
El plato fuerte de las fiestas
He estado repasando lo periódicos del día y, sorprendentemente, ninguno de ellos ha sido capaz de publicar lo que, sin duda, va a ser la noticia del fin de semana: las fiestas patronales de Villanueva de la Cañada.
Villanueva de la Cañada (en lo sucesivo Newvillage of the Cagnada) es una localidá cercana al culo del mundo, donde, sin embargo, se arrejuntan tres instituciones igualmente dañinas para la cultura: La Universidad Alfonso X, un supermercado Día y el Aquópolis. No obstante, dentro de este desolador panorama, hay un oasis de esperanza, de empuje cultural, una isla de conocimiento y performances artísticas que sitúan a este pueblecito-almendra a la cabeza de los municipios europeos no nuclearizados y comprometidos: El Plaza Mayor, un bar inquieto, un restaurante divertido, un teatrillo tan adorable como su factótum, Celia, que llena de vida cada rinconcito del local.
En fin, amigos, que Newvillage of the Cagnada celebra sus fiestas patronales 2005 y tiene en su programa de festejos alicientes suficientes para que gente inteligente deje en blanco su mente y se acerque diligente a palpar el ambiente que de forma corriente y moliente se respira y se siente.
Hay teatro en la calle (mejor si no te pilla), excitantes exposiciones (es decir, antiguas posiciones que han dejado de serlo, no sé muy bien porqué, pero ya no lo son, eso seguro), encierros, festejos taurinos, campeonatos de petanca, actuaciones musicales… la clásica basura de todos sitios… si no fuera porque esa isla de arte alternativo y conceptual que es el Plaza Mayor, vuelve a reclutar a Wolffo para amenizar las 5 noches de fiestas.

Pero, como certifica el programa oficial de festejos, el gran Wolffo vuelve al teatro de los sueños no en calidad de cantante, lo cual sería una vulgaridad, sino en calidad de Barbikiú man, de encargado de la barbacoa nocturna de la terraza.
Es célebre, y casi mítica, la habilidad de Wolffo en la BBQ y esta es una oportunidad inigualable de ver en acción a un obeso muchachote sudar la gota gorda en el kiosquillo habilitado para la ocasión.
De lo que allí suceda, quedará en esta bitácora cumplida reseña.
Hasta entonses, hasta luego corazones y disfruten el fin de semana como si seriese el último. Y si tienen tiempo, pásense por el Plaza Mayor, prometo no quemar su parrillada.
¡Ops!
Villanueva de la Cañada (en lo sucesivo Newvillage of the Cagnada) es una localidá cercana al culo del mundo, donde, sin embargo, se arrejuntan tres instituciones igualmente dañinas para la cultura: La Universidad Alfonso X, un supermercado Día y el Aquópolis. No obstante, dentro de este desolador panorama, hay un oasis de esperanza, de empuje cultural, una isla de conocimiento y performances artísticas que sitúan a este pueblecito-almendra a la cabeza de los municipios europeos no nuclearizados y comprometidos: El Plaza Mayor, un bar inquieto, un restaurante divertido, un teatrillo tan adorable como su factótum, Celia, que llena de vida cada rinconcito del local.
En fin, amigos, que Newvillage of the Cagnada celebra sus fiestas patronales 2005 y tiene en su programa de festejos alicientes suficientes para que gente inteligente deje en blanco su mente y se acerque diligente a palpar el ambiente que de forma corriente y moliente se respira y se siente.
Hay teatro en la calle (mejor si no te pilla), excitantes exposiciones (es decir, antiguas posiciones que han dejado de serlo, no sé muy bien porqué, pero ya no lo son, eso seguro), encierros, festejos taurinos, campeonatos de petanca, actuaciones musicales… la clásica basura de todos sitios… si no fuera porque esa isla de arte alternativo y conceptual que es el Plaza Mayor, vuelve a reclutar a Wolffo para amenizar las 5 noches de fiestas.

Pero, como certifica el programa oficial de festejos, el gran Wolffo vuelve al teatro de los sueños no en calidad de cantante, lo cual sería una vulgaridad, sino en calidad de Barbikiú man, de encargado de la barbacoa nocturna de la terraza.
Es célebre, y casi mítica, la habilidad de Wolffo en la BBQ y esta es una oportunidad inigualable de ver en acción a un obeso muchachote sudar la gota gorda en el kiosquillo habilitado para la ocasión.
De lo que allí suceda, quedará en esta bitácora cumplida reseña.
Hasta entonses, hasta luego corazones y disfruten el fin de semana como si seriese el último. Y si tienen tiempo, pásense por el Plaza Mayor, prometo no quemar su parrillada.
¡Ops!
Aclaración, probablemente, innecesaria
El hecho, notorio, es que este blog no se actualiza con la frecuencia que debiera; y el caso es que, así seguirá hasta que, entrado septiembre, el ritmo vital de su autor (usea, menda) vuelva a ser ritmo vital, y no mortal como ahora.
No digo que me despida hasta septiembre, sino que esta bitácora queda como en letargo, como muchos animaillos del desierto, moviéndose lo menos posible para no gastar energías.

(No es el animal que me hubiera gustado poner, pero bueno, ser tortuga no es malo)
Bueno, que, a partir de ahora, mi frecuencia de posteo no podrá llamarse, ni siquiera, marital, como decía mi queridísima Princesa del Gruisante.
Que paséis todos un buen verano y nos seguimos leyendo, aunque sea un poquito menos.
Besos, abrazos y todo lo demás.
No digo que me despida hasta septiembre, sino que esta bitácora queda como en letargo, como muchos animaillos del desierto, moviéndose lo menos posible para no gastar energías.

(No es el animal que me hubiera gustado poner, pero bueno, ser tortuga no es malo)
Bueno, que, a partir de ahora, mi frecuencia de posteo no podrá llamarse, ni siquiera, marital, como decía mi queridísima Princesa del Gruisante.
Que paséis todos un buen verano y nos seguimos leyendo, aunque sea un poquito menos.
Besos, abrazos y todo lo demás.
Rómulo, Mot and me
Rómulo tiene un ojo de cristal. Es negro oscuro, oscuro, el tío, con ese tono azulado que tienen algunos nativos de Sierra Leona. Pero Rómulo es de Algete, una especie de ídolo local allí. Rómulo es hijo de los tiempos. Es Diyei, una persona de esas que le pagan por poner discos y que da, eso ya no lo entiendo conciertos, bueno lo llaman sesiones, pero es algo parecido a la liturgia de una concierto. Su nombre de guerra es un poco humillante, bajo mi punto de vista blanco: Simba D.J., de la Sabana, el Rey. Él lo lleva bien, no parece afectar a su orgullo negro el soportar un nombre tan ridículo. Rómulo redondea sus ganancias como diyei con un empleo a tiempo parcial –sólo mañanas- como repartidor de grandes bultos, para lo que usa su vieja pero peleona furgoneta Renol.
-.-
Mot adora The Offspring, especialmente “Why don’t you get a job?”, le parece que es la típica canción cojonuda, para ser claros. Eso de que empiece con el tipo dando alaridos y que su primer alarido sea: “Mi amigo tiene una novia y dice que es una puta” siempre le ha parecido gracioso. Mot es bajista en una Big Band de nuestros tiempos, es decir, pocas trompetas, muchos instrumentos electrónicos, pero de esencia jazzy, por supuesto. Mot, en Algete, no se encuentra demasiado a gusto, pero la Algete Jazz Band es la única banda a la que no pareció importarle su estilo funky de golpear las gruesas cuerdas para acometer el riff de On the Mood. Mot es un gran bajista, pero debía haber sido negro, como Rómulo, y haber nacido unos 20 años antes, y en Nueva Orleans… pero es de Alicante y toca en Algete con la Algete Jazz Band, eso es indiscutible. Para redondear sus casi inexistentes ingresos musicales, Mot reparte pizzas en las urbanizaciones de Algete, y para ese fin empezó usando una moto, pero la vendió y se compró un R12 familiar, amarillo clarito, a toda prueba, por un precio ridículo. Ahora reparte pizzas en coche. Su amiga Gilda le sugirió que cambiase su nombre por el de Coch (Gilda se acuerda con nostalgia de Poch, el anfetamínico cantante de Derribos Arias) pero Mot todavía se lo está pensando.
-.-
A mí ya me conocéis.
Mi nombre es Wolffalo, soy de raza oriental, chinorro, vamos, pero, para sorpresa de la afición, tengo el pelo a lo afro y un mango de 34 centímetros. Mi extraordinaria dotación me tortura, sin embargo. Soy guionista. Llevo desde hace 20 años escribiendo guiones fabulosos que nadie quiere comprar. Bueno, de vez en cuando le coloco un guión a una agencia de publicidad, para un spot o un video corporativo, pero lo guiones que yo quiero hacer, los que me hacen decir orgulloso “soy guionista”, esos nadie los quiere. Para redondear mis ingresos estoy metido en el negocio del cine porno. No salgo yo, no mi cara, pues, al parecer los chinos no somos muy deseables, mi aparición se limita a mi formidable trabuco, que dobla a otros actores en escenas tiernas y en los disparos, que se me dan muy bien también: abundancia y lejanía son características muy apreciadas. Mi talento debe ser escasísimo, pues ni siquiera en esta mierda de negocio quieren mis guiones y eso que “La polla vengadora”, mi obra cumbre en el sector erótico, era bueno de verdad. Los productores de cine porno, que huelen bastante mal, os lo digo por si las moscas, sólo me quieren por mi miembro sin par. Soy esa clase de hombre que, al contrario que el resto del mundo, sólo se impone cuando se baja los pantalones. Vivo a tomar por culo del mundo, pero los estudios New Corrida están en Algete, así que me paso allí media vida.
-.-
El pasado miércoles, o sea, mañana, Rómulo estaba pinchando discos en Capullo’s Place, no en plan sesión, sino poniendo discos viejos de Peter Paul and Mary y de Francisco, una selección ecléctica, al menos, y Mot, que aún no era Coch, se estaba tomando, con aspecto derrotado, un colacao calentito en la barra, mientras entre sus dedos, una barra de regaliz desafiaba a la oscuridad de la noche. Eran las 10 de la mañana, pero la oscuridad era nocturna. Al rato, entro yo con unas bolsas de Carrefour (yo siempre provocando, ya sabes), las dejo encima de la barra y digo:
- Un fanta – y, en plan desafiante, añadí -. De limón. Con dos azucarillos.
El camarero me mira de hito en hito y me dice:
- Oiga, hombre oriental, no queremos problemas en Algete, y menos con forasteros…
La mujer que tocaba el piano (pero, ¿no habíamos quedado en que estaba el negro pinchando discos?, sí, pero la mujer era pianista, no estaba tocando en ese momento, pero su profesión era pianista en un puticlub), la mujer que tocaba el piano, decía, permaneció callada, pues cualquier palabra hubiera significado romper su silencio. Y prefiero que no intervenga más gente en este relato que empieza a escapárseme de las manos.
Rómulo salió entonces en mi defensa.
- Déjale, Cretino Inigualable (era el nombre del barman, no le estaba insultando, que Rómulo es negro, pero correctísimo), sírvele su fanta, no traerá problemas.
Y Cretino Inigualable, tal vez el peor barman de la historia, me sirvió un fanta de limón con sus llelos y su rajita de naranja. Entonces Mot, levantó la cabeza y, jugando amenazadoramente con su revólver, dijo:
- Eh, chino, ¿qué te gusta más: Mot o Coch?
Yo pedí el comodín del cincuenta por ciento (un buen truco que nadie esperaba, porque sólo eran dos las opciones) y desde ese día Mot empezó a llamarse Coch.
-.-
Coch, Rómulo y yo somos hoy inseparables. Hemos pasado juntos triunfos y penalidades, también hemos pasado el sarampión y la viruela, pero eso cuando éramos pequeños y por separado, pero bueno, todo une, ¿no? En la salud y en la enfermedad y todo ese rollo. Y eso que estuvimos a punto de joderlo todo, por actuar unos a espaldas de los otros.
Aprovechando que yo me había ido a poner un pino al baño, Coch le propuso a Rómulo que se casara con él, pero el tema es que en ese momento, Rómulo me estaba enviando un sms proponiéndome un matrimonio súper multicultural, chino y negro, y los dos morsesuales, de puta madre, o sea, y, joer, cuando yo lo recibí, sentado en el trono y con los pantalones en los tobillos, estaba escribiendo en el papel de limpiarse el culo una declaración de amor a Coch, con petición de boda incluída, vale, hay situaciones más románticas, pero yo doy pa eso y ya.
-.-
Nos casamos el pasado viernes, o sea, dentro de tres días en los juzgados de Tres Cantos, y el concejal no paraba de decir “cónyugue” y yo, que no me callo ni debajo del agua, le corregía todo el rato: “cónyuge, idiota”, pro él, a lo suyo, cónyugue por aquí, cónyugue por allá…

-.-
Llevamos casados desde el próximo viernes, o sea tres años, y somos el matrimonio más infeliz del mundo: no somos correspondidos ninguno de nosotros, queremos los tres al otro, pero la declaración conjunta nos sale cojonuda (párrafo dedicado a Doc y a mi chica, que, en estos días, comparten angustia). Y eso, que vale la pena casarse, aunque sea por lo de los impuestos y que luego te sale un post.
O sea.
Londres está bien
Yo no conozco Londres. Pero sé que el día que pueda ir, me va a gustar.
Mi conocimiento de Londres se basa en un batiburrillo de referencias de cantantes, descripciones de autores ingleses (mis novelistas preferidos), experiencias de gente cercana e información de los media (esto de los media queda superpijo). O sea, un conocimiento bastante penoso.
Hay una canción de Ralph McTell, titulada The Streets of London , que es una de esas canciones que te marcan de pequeñito y no dejan de acompañarte el resto de tu vida. Una vez más, no sé hacer como el gran Yambra , así que sólo he sido capaz de poner este enlace , donde podréis escuchar el estribillo de la canción (es la número 1). Es una canción preciosa.
La semana pasada, el día después de ser designada como sede de los JJOO, Londres sufrió, en el nombre de Alá, un brutal ataque terrorista. Una aportación de los islamistas radicales al diálogo y a la alianza de civilizaciones. Repito que no conozco Londres, que jamás he estado allí, pero sufro ese ataque como en mi casa. Porque el ataque, el asesinato masivo e indiscriminado no es contra Londres, per sé, es contra el bikini; es contra el hecho de que la mujer sea igual en derechos que el hombre; es contra el estado que no sigue los dictados del corán; es contra la democracia, contra la libertad.
Todo el mundo coincide en señalar a Londres como la ciudad más cosmopolita del mundo; el sitio del planeta donde más gente de distintas procedencias convive. Entonces, seguro que es la medicina perfecta contra la creciente plaga de estupidez que nos golpea bajo el nombre de nacionalismo. Yo soltaría a Carod, Maragall, Ibarreche y Quintana en Londres y les diría: ¡Hala, majetes, a buscaros la vida un par de años! Igual se curaban y todo.
Londres me cae simpática; como, sin saber muy bien porqué, me caen simpáticas Pamplona, Sydney, Lima y Chicago; o Hamburgo, San Petersburgo y Pekín; también me molan Johannesburgo, Montevideo y Osaka; ciudades que no he visitado jamás, pero que me tienen ganado el corazón.

Quizá sea el hecho de que en Londres desarrollaron sus carreras los tres dioses de mi olimpo musical (Beatles, Who y Kinks); o tal vez sea porque Londres no se enfada conmigo porque diga Londres y no London, cuando hablo en español, algo que podrían aprender Lérida o Gerona, por citar dos intolerantes ejemplos; a lo mejor porque me encantan las novelas intrascendentes ambientadas y callejeadas en Londres, que escriben novelistas londinenses menores. La verdad es que no sé porqué, pero Londres me cae bien.
Ahora Londres va a organizar los JJOO de 2012; no es que me queje, no, pero, a pesar de todo, hubieran sido unos juegos mucho mejores si se celebran en Madrid.
Y es que Londres está bien.
Pero Madrid, hubiera estado mejor (sobre todo para mí).
Un abrazo, Londres.
Y Londres, se me escapó...
Tempus fugit; reseña de un concierto con cierto sentido
Y el tiempo se larga. Y no se alarga, cada día es más corto. Cada año tiene menos días; los meses se suceden a trompicones... los años buenos se fueron y no volverán.
El pasado jueves empecé atacando Don’t dream, it’s over, de Crowded House, y bueno, hubo quien se lo creyó. La guitarra sonaba hermosa y reverberada, brillante, y mi voz, todavía, algo tímida, al menos hasta la primera subida del estribillo, hey now, hey now, don’t dreeeeeeam, it’s over... una vez que has atacado ese agudo, empiezas a sentirte más a gusto.
Tímidos aplausos. La gente, ya sabes, un poco en su papel: han ido no a escuchar a un pavo berrear, sino a tomarse su copita tranquilamente. Y allí me encuentran a mí, Wolffo, el Ciclón de Valdemorillo, con mi querida Bluessy, mi guitarra coreana, correctamente afinada y torpemente tañida, intentando crear un clima.

La cosa sigue con Sunny Afternoon, de los Kinks, una delicia irresistible, Wonderwall, de Oasis, a petición de una mesa cercana, y Todo a Pulmón, una maravilla escrita por Alejandro Lerner, músico argentino, que en España popularizó Miguel Ríos, pero que, en realidad, no alcanza todo su significado hasta que la canto yo, porque soy un genio incontestable de este siglo.
La gente, tema tras tema, va entrando.
Ataco Have you ever seen the rain? de Creedence Clearwater Revival, Don’t look back in anger, de Oasis, y Qué te pasa, de Manolo Tena y el ambiente se caldea. Mi garganta empieza a alcanzar su puntito de no retorno y las chicas de las primeras filas, empiezan a desnudarse y a mirarme con ojitos. El servicio de seguridad empieza a tomar posiciones.
Digo, “vamos a dejarnos de tonterías” y empiezo a cantar: “A long, long, time ago... I can still remember how that music used to make me smile...” y, por primera vez se hace el silencio en el bar. La razón: un inmenso, inconmensurable acople que, con un pitido letal, perfora los oídos del respetable y calla a todo quisque. Aprovecho el silencio para empezar de nuevo el tema, American Pie y la gente se calla, escucha y algunos, los que se la saben, cantan conmigo. Esta canción nunca falla. Siguen Insurrección, de El Último de la Fila, Thinking of you, de The Colourfield (buscar esta que es preciosa) y Man on the moon de REM, echando de menos a 5 o 6 personas para los juegos de voces finales. Ataco Dream a Little Dream of Me, de Mamas and the Papas, que es una provocación a mi chica: sé que no se resistirá y saldrá a cantarla. No es Mama Cash, pero es deliciosa cuando canta. La amo, ya sabes. Y la gente también: la aplauden a rabiar. Acaba el primer pase con una sorpresa: ¡el Ciclón de Valdemorillo va a soplar!
Aviso al respetable de que me compré la armónica hace tres meses y de que lo lamento por sus oídos, pero que voy a soplarla un poco. Two, three, four... Y empiezo a darle a Like a Rolling Stone, del gran Dylan, canción maravillosa que nadie, repito nadie, canta como el gran Wolffo, un punto y aparte que te cagas. O sea que por eso te digo. Grandes aplausos y doce intentos de violación (diez femeninos) mientras me dirijo a la barra a pidil una copa renovada.
Se acerca Jesús Polanco y me dice que me invita a una copa y yo le digo, no guapa, estoy casado y él cree que es un chiste y se ríe y le comenta a Juancar que qué gracia tiene el jodío y el Juancar se me acerca y me dice “la música es un antídoto contra aquellos que practican la intolerancia” y yo le digo, ¿le importaría sacarse la patata de la boca para hablar, majestá? y evribodi s’escojona y el rey el primero, que es un tío mu salao, por lo visto, y Lorena Berdún que no sé si es con be o con uve intenta meter baza pero no le hace caso ni dios, y eso que dios es bueno, pero no tan idiota como para hacer caso a esa elementa.
La segunda tanda empieza con armónica también, Piano Man mediante, y esa triunfa siempre. La parte de Na, nana, nananaina... tiene la virtud de aunar a todos los borrachos que en el mundo han sido. Aplausos apabullantes. Luego le canto a mi chica una casi en pornográfico privado, Te quiero, en una canción, que es una adaptación al español que he hecho de esa maravillosa canción (maravillosa te pongas como te pongas) de Jim Croce que es I’ll have to say you I love you, in a song. Merece la pena buscarla si no la tienes en tu colección.
Siguen While my guitar gently weeps, de los Beatles, Behind Blue Eyes, de los Who, Maggie May, de Rod Stewart y Lucha de Gigantes, de Nacha Pop. La gente vuelve a meterse en el tema. Desmayos, orgasmos espontáneos, peticiones peregrinas (porque, visto el repertorio, ¿no es peregrino pedir una de Estopa?).
Le doy a Brilliant Disguise, del Boss Springsteen, Strangers in the night (una versión beatnik del arreglo de Sinatra que desconcierta a la gente) y llega el plato bestia:
Ataco, seguidas: Basket Case, de Greenday, Video Killed the Radio Star (versión punkosa de The Presidents of the USA), Message in a Bottle, de Police y Horas, de Jorge Drexler. Es el momentazo de la noche. La gente berrea y canta conmigo y nos lo pasamos de putísima madre.
Termino pidiendo al público que haga ruidito con las mesas, los vasos, y se consigue un ritmillo bastante pasable para cantar Semilla Negra, de Radio Futura, que pone el final al concierto.
Parece mentira, pero la gente quiere un poco más. Los bises son Hace calor de los Rodríguez (que creo que no se llama así, sino “Mucho mejor”) que es coreada y berreada por todo cristo y termina la fiesta con Rock and roll en la plaza del pueblo de Tequila, que es una especie de himno privado, y que todo el mundo canta, baila y da palmas con locura y poco compás.
Esto, salvo alguna exageración, sucedió el jueves pasado, entre las 0:00 y las 2:00 de la mañana (o sea, técnicamente el viernes). Fue divertidísimo.
Una de esas noches que uno difícilmente olvida.
Historias del mítico creativo. (1)
Un triunfo de la polla
El mítico creativo, un gran cabeza de huevo, llega con unos minutos de adelanto al parking (un descampado donde se dejan los coches, justo enfrente de la Consejería) y con tremendas ganas de mear.
Llama a sus compañeros:
- ¿Ande andáis?
- A 10 minutos.
- Joer...
El creativo se mea. Se está haciendo de pis y no puede entrar en la Consejería hasta que estén todos juntos. Está en una ciudad extraña, no hay bares a la vista; no hay ningún otro edificio que no sea el edificio de la Consejería. Por cierto, es la de Vivienda y Urbanismo. Para ser una Consejería tan importante, está en medio de ninguna parte.
Pis. El mundo es un océano de pis.
El mítico creativo otea el horizonte. Hay un cierto trasiego de coches y personas, pero en general la cosa está tranquila. Y la otra cosa, la suya, la propia, la única, nerviosa. Se mea de mala manera.
A unos 50 metros hay un gran árbol, cuyo tronco, en la base, debe tener casi metro y medio de diámetro. Peasso de árbol. Además, a un lado del árbol, un todoterreno y al otro, un gonogolumen; dos vehículos altos y robustos que pueden tapar la oronda figura del mítico creativo mientras éste se alivia. Se dirige con paso decidido y, a la vez, lo que él piensa que debe ser una actitud muy casual, no los típicos andares de uno que va a hacer un pis furtivo, sino los de un ciudadano normal. Sencillamente, anda.
Una vez entre los dos colosos de la tecnología automovilística, una última ojeada al paisaje le persuade de que puede sacar lo que le cuelga y dejar que las aguas vuelvan a su cauce, vulgo, mear. Se coloca con una buena distancia de pies, rodillas ligeramente flexionadas, nalgas en lavabo (lo contrario de “en pompa”) y ambas manos en el paquetillo. Visto desde atrás, el cuadro debe ser desalentador. Visto de frente, no me atrevo a decir lo que debe parecer. Así que la orina que produce el mítico creativo empieza a chisporrotear en la tierra seca, una sonrisa bobalicona le llena la cara, entrecierra los ojos con la mirada extraviada y echa la cabeza ligeramente hacia atrás.
Qué gustito que da mear. Unas sacudidas para terminar y ¡listo!, el creativo es ahora un hombre bien meado. Según se está dando la vuelta, a la vez que sube su bragueta, el mítico creativo oye un portazo del vehículo situado a su derecha, a la sazón, el gonogolumen. Desciende de él una señora principal, que ha visto, en primera línea, todo el proceso. La señora roza la cuarentena, es morena de piel y de pelo, está bastante buena y es de esas personas con tanta dignidad que atemorizan un poco. A su lado uno siempre se siente como con un calcetín de cada color o con la bragueta bajada. Aunque uno no lo esté.

El mítico creativo quiere decir algo ingenioso que salve la situación, pero sólo logra emitir unos tristísimos balbuceos. La señora no le ha hecho ni caso, le ha atravesado con la mirada como si no estuviera allí. Pero el mítico creativo sabe que no es así. Que la señora lo ha visto todo, pero es demasiado elegante como para evidenciarlo.
-.-
Llegan los compañeros del creativo, se reúnen brevemente, en corrillo y pergeñan la estrategia de la presentación. Tú esto, tú esto y tú esto... lo de siempre.
La presentación va bastante bien. Los miembros de la Consejería de Vivienda que ven la campaña hacen preguntas, tienen pequeñas objeciones, sonríen, hacen chistes... parece que les gusta el tema.
Personalmente, el mítico creativo parece estar contento. Ha desplegado todo su encanto en la presentación, ha estado brillante, un pelín tierno, ingenioso... El jefe de publicidad, Carlos, toma la palabra.
- Voy a hacer una llamada... – coge el teléfono y marca una extensión- ¿Lola...? estoy aquí con la agencia de publicidad, ¿por qué no vienes y miras lo que han traído? Vale la pena, sé que te va a gustar... – Cuelga el teléfono. Se dirige a nosotros- Es Lola, la jefa de gabinete del Consejero; es ella la que va a decidir y sé que le va a gustar esta campaña... una tía cojonuda, vale un huevo, ya veréis...
Pasan unos minutos en los que todos parecen amigos de toda la vida, risas, palmoteos, intercambios de teléfonos... hasta que se abre la puerta y aparece Lola.
Todos en pie, como si hubiera entrado el papa. Carlos hace de maestro de ceremonias.
- Lola, te presento a Wolffo, el director creativo de la campaña...
Estiro la mano para estrechar la suya, pero rápidamente la escondo, me la llevo a la espalda. No me atrevo a darle la mano. Porque sé que ella en este momento está pensando que acaba de verme meando junto a su coche, agarrando con mi mano derecha, la que tendría que estrechar la suya, el colgajillo que adorna mi entrepierna para dirigir el chorro. Así que en esta postura un poco idiota, con las manos en la espalda, le planto dos sonoros besos en sendas mejillas que ella, para qué engañarnos, no recibe con alborozo, precisamente.
-.-
Permanezco callado el resto de la reunión, mientras mis compañeros se cuelgan medallas legítimamente mías. Lola aprecia la campaña. Parece que le gusta mucho. Pero no puedo evitar pensar que, en realidad, su pensamiento está donde está el mío: insultándome.
-.-
Al despedirnos, me automargino voluntariamente para evitar el bochorno. Pero Lola se acerca a mí:
- La campaña es magnífica. No te preocupes por nada más. Felicidades.
Y ahora es ella la que me propina dos sonoros besos.
Y es por cosas como esas (mear en las ruedas del coche del cliente mientras éste está dentro), más que por mis campañas, por las que este creativo es mítico. Meto la pata como nadie. Es una especie de don que tengo. Aunque a veces, como esta mañana, no acaban las cosas del todo mal.
Por cierto, mientras presentaba la campaña, o tal vez mientras meaba bajo la atenta mirada de Lola, me han traído un router nuevo.
¡Stoy de nuevo on-line!
Gracias a todo el mundo.
El mítico creativo, un gran cabeza de huevo, llega con unos minutos de adelanto al parking (un descampado donde se dejan los coches, justo enfrente de la Consejería) y con tremendas ganas de mear.
Llama a sus compañeros:
- ¿Ande andáis?
- A 10 minutos.
- Joer...
El creativo se mea. Se está haciendo de pis y no puede entrar en la Consejería hasta que estén todos juntos. Está en una ciudad extraña, no hay bares a la vista; no hay ningún otro edificio que no sea el edificio de la Consejería. Por cierto, es la de Vivienda y Urbanismo. Para ser una Consejería tan importante, está en medio de ninguna parte.
Pis. El mundo es un océano de pis.
El mítico creativo otea el horizonte. Hay un cierto trasiego de coches y personas, pero en general la cosa está tranquila. Y la otra cosa, la suya, la propia, la única, nerviosa. Se mea de mala manera.
A unos 50 metros hay un gran árbol, cuyo tronco, en la base, debe tener casi metro y medio de diámetro. Peasso de árbol. Además, a un lado del árbol, un todoterreno y al otro, un gonogolumen; dos vehículos altos y robustos que pueden tapar la oronda figura del mítico creativo mientras éste se alivia. Se dirige con paso decidido y, a la vez, lo que él piensa que debe ser una actitud muy casual, no los típicos andares de uno que va a hacer un pis furtivo, sino los de un ciudadano normal. Sencillamente, anda.
Una vez entre los dos colosos de la tecnología automovilística, una última ojeada al paisaje le persuade de que puede sacar lo que le cuelga y dejar que las aguas vuelvan a su cauce, vulgo, mear. Se coloca con una buena distancia de pies, rodillas ligeramente flexionadas, nalgas en lavabo (lo contrario de “en pompa”) y ambas manos en el paquetillo. Visto desde atrás, el cuadro debe ser desalentador. Visto de frente, no me atrevo a decir lo que debe parecer. Así que la orina que produce el mítico creativo empieza a chisporrotear en la tierra seca, una sonrisa bobalicona le llena la cara, entrecierra los ojos con la mirada extraviada y echa la cabeza ligeramente hacia atrás.
Qué gustito que da mear. Unas sacudidas para terminar y ¡listo!, el creativo es ahora un hombre bien meado. Según se está dando la vuelta, a la vez que sube su bragueta, el mítico creativo oye un portazo del vehículo situado a su derecha, a la sazón, el gonogolumen. Desciende de él una señora principal, que ha visto, en primera línea, todo el proceso. La señora roza la cuarentena, es morena de piel y de pelo, está bastante buena y es de esas personas con tanta dignidad que atemorizan un poco. A su lado uno siempre se siente como con un calcetín de cada color o con la bragueta bajada. Aunque uno no lo esté.

El mítico creativo quiere decir algo ingenioso que salve la situación, pero sólo logra emitir unos tristísimos balbuceos. La señora no le ha hecho ni caso, le ha atravesado con la mirada como si no estuviera allí. Pero el mítico creativo sabe que no es así. Que la señora lo ha visto todo, pero es demasiado elegante como para evidenciarlo.
-.-
Llegan los compañeros del creativo, se reúnen brevemente, en corrillo y pergeñan la estrategia de la presentación. Tú esto, tú esto y tú esto... lo de siempre.
La presentación va bastante bien. Los miembros de la Consejería de Vivienda que ven la campaña hacen preguntas, tienen pequeñas objeciones, sonríen, hacen chistes... parece que les gusta el tema.
Personalmente, el mítico creativo parece estar contento. Ha desplegado todo su encanto en la presentación, ha estado brillante, un pelín tierno, ingenioso... El jefe de publicidad, Carlos, toma la palabra.
- Voy a hacer una llamada... – coge el teléfono y marca una extensión- ¿Lola...? estoy aquí con la agencia de publicidad, ¿por qué no vienes y miras lo que han traído? Vale la pena, sé que te va a gustar... – Cuelga el teléfono. Se dirige a nosotros- Es Lola, la jefa de gabinete del Consejero; es ella la que va a decidir y sé que le va a gustar esta campaña... una tía cojonuda, vale un huevo, ya veréis...
Pasan unos minutos en los que todos parecen amigos de toda la vida, risas, palmoteos, intercambios de teléfonos... hasta que se abre la puerta y aparece Lola.
Todos en pie, como si hubiera entrado el papa. Carlos hace de maestro de ceremonias.
- Lola, te presento a Wolffo, el director creativo de la campaña...
Estiro la mano para estrechar la suya, pero rápidamente la escondo, me la llevo a la espalda. No me atrevo a darle la mano. Porque sé que ella en este momento está pensando que acaba de verme meando junto a su coche, agarrando con mi mano derecha, la que tendría que estrechar la suya, el colgajillo que adorna mi entrepierna para dirigir el chorro. Así que en esta postura un poco idiota, con las manos en la espalda, le planto dos sonoros besos en sendas mejillas que ella, para qué engañarnos, no recibe con alborozo, precisamente.
-.-
Permanezco callado el resto de la reunión, mientras mis compañeros se cuelgan medallas legítimamente mías. Lola aprecia la campaña. Parece que le gusta mucho. Pero no puedo evitar pensar que, en realidad, su pensamiento está donde está el mío: insultándome.
-.-
Al despedirnos, me automargino voluntariamente para evitar el bochorno. Pero Lola se acerca a mí:
- La campaña es magnífica. No te preocupes por nada más. Felicidades.
Y ahora es ella la que me propina dos sonoros besos.
Y es por cosas como esas (mear en las ruedas del coche del cliente mientras éste está dentro), más que por mis campañas, por las que este creativo es mítico. Meto la pata como nadie. Es una especie de don que tengo. Aunque a veces, como esta mañana, no acaban las cosas del todo mal.
Por cierto, mientras presentaba la campaña, o tal vez mientras meaba bajo la atenta mirada de Lola, me han traído un router nuevo.
¡Stoy de nuevo on-line!
Gracias a todo el mundo.
Desconectado
Toy sin conexión hasta, probablemente, la semana que viene. Ya.com, que es mi proveedor, no tiene demasiada prisa en resolver mi incidencia...
Volveré.
Volveré.
El día que comí con Maiquelyasson
Un domingo del invierno del 83.
Era un buen día para rascarse las bolas. Domingo venturoso, vive dios, que seguía a un sábado formidable, que a su vez sucedió a continuación, esto es lo extraordinario, de un estúpido martes. O sea, esa semana, fue solo de 4 días: lunes, martes, sábado y domingo. Hubo huelga de de miércoles, jueves y viernes, y bueno, no sé si os acordáis, pero en Estados Unidos fue la polla. ¡Puf...!
Ese hecho sin precedentes, la semana castrada, dio lugar a un montón de confusiones con la agenda de todo el mundo. Una de esas confisiones fue la de Maiquelyasson, que se encontró un domingo por la mañana llamando a la puerta de mi apartamento en New York; un cuchitril de 1.250 metros, situado en el piso 567, sólo 99 pisos por debajo del ático, de un edificio de mierda sobre el Hudson.
Abrí la puerta y le dije a Maiquelyasson:
- Hola Lupita, pasa, hija, que estaba rascándome las bolas y ahora iba a dejarlo, pero ya que has venido, voy a seguir.
El caso es que yo pensaba que era la fiel Lupita, mi Lupita, la mujer que me vio nacer y, aun así, me seguía aguantando. Maiquelyasson se quedó sin habla, como Lupita, que nunca dice nada, así que nada me hizo pensar que fuera el astro afroamericano.
- Lupita, querida, te voy a contar algo. Soy un hombre destrozado – le dije mientras volvía mi atención y mis rascadoras manos a mi entrepierna-, un juguete roto, un ser menor... ayer, a mí, este macho español que soy, a este joven que tus ojos contemplan con tórrida y lúbrica expersión, quiso ligarme Maiquelyasson...
- Hola, ejem..., hum... – carraspeó Maiquelyasson- lo admito... quise ligarte, gran Wolffo, y lo sigo queriendo en este domingo que, sin en cambio, parece jueves.
- Caramba, Lupita -dije yo-, si no eres Lupita, eres Maiquelyasson. Seas quien seas, se dice sin embargo, o en cambio, pero nunca sin en cambio, so merluzo – dije y le dí un cariñoso capón en lo alto e la cocorota, lo que provocó un inexplicable orgasmo en el cantante.
- ¡Uy...! – dijo como acompañamiento vocal a su éxtasis.
Maiquelyasson me amaba.
Como el recodo al camino, de Algeciras a Estambul, como si dijéramos.
Como ama el soldado a su olor de pies. Como ama el pájaro a su pájara y el caballo a su caballa, como el príncipe ama a su príncipa y la princesa a su princeso. Me amaba, en fin.
- Maiquelyasson, eres un gran idiota, perdona que te diga. Podías amar a una tía, yo qué sé, a la hija de Elvis o a Natalie Wood, que seguro que te va bien. Conmigo no tienes futuro, colega, así que esfúmate.
- Yo soy bueno rascando bolas – me dijo Maiquelyasson- podría...
Le corté en seco. Le miré como, antaño, Julio César miró a Asuracentúrix: en plan, no seas pelma, que me jodes la fiesta. Y... se me puso a llorar. Un hombre de tamaña fealdad llorando, no es un espectáculo digno de verse. Así que accedí a que pusiera unos discos y, después de rogarme durante largos y lacrimógenos minutos, a bailarle unos numeritos.
Debéis saber que yo era un gran bailarín en aquellos años. Y no lo digo yo, tengo documentación, pringaos. Lo dijo en unas declaraciones importantes mi hermano Doggo: “Debéis saber que, en aquellos años, mi hermano Wolffo era un gran bailarín” (New York Times, antesdeayer).
Total, que como ya había hecho con un rubiales menesteroso que se llamaba John Lennon el Maiquelyasson me dio penita y le compuse unas canciones y le di unas nociones de cómo mover el esqueleto. Mover el esqueleto, menuda expresión...

Fruto de aquella tarde, que nos cundió un huevo, es el duvedé cuya carátula podéis ver aquí arriba. Lo que no pude quitarle es esa irritante manía que tiene de cantar como si fuera un bebé en plena rabieta, ñiañiañiañiaaaa...., parece idiota, cuando se pone en ese plan, el tío.
...
El otro día vino a verme a Valdemorillo. Antes de la sentencia, que conste. Estaba triste. Me dijo que sabía que no iba a pasarle nada, que no le condenaban ni de coña. “No me va a pasar nada, no me condenan ni de coña” fueron sus palabras textuales.
Me dio pena. Se parecía a Lupita mucho más que el día que le confundí. Pero parecía una Lupita enferma: pálida, flacucha, frágil. Y además, tenía esa expresión de persona ida. Parecía un cretino en horas bajas. Era un cretino en horas bajas.
...
Yo no sé si es malo. Puede que sí. Pero a mí me parece que está enfermo. De dinero, de fama, de endiosamiento. Está enfermo de falta de amor. Enfermo de deidad; y lo malo, es que no se da cuenta de que es sólo un hombre.
Sólo un hombre que se parece a Lupita.
La estoy cagando
Me mandan esto de 20 minutos:
"Hola Wolffo,
Este es el parte semanal de las votaciones en los premios 20Blogs
Resultados de tu blog: Te lo he dicho cienes de veces
* 166º en la categoría Mejor Blog 2005 con 40 votos.
* 85º en la categoría Mejor blog personal con 42 votos.
* 37º en la categoría Mejor blog de humor con 47 votos.
* 69º en la categoría Mejor blog con contenido más original con 42 votos.
* 71º en la categoría Mejor blog inclasificable con 39 votos.
Y, con las basurillas que cuelgo últimamente, ya me parece mucho. Sigue el mensaje, claramente con la intención de desalentarme:
"Los 10 blogs más votados para mejor Blog 2005 son:
Nombre Votos
El Sentido de la Vida 1408
Pinkshines.com 580
miBrujula.com 550
Diario de una MISS intelijente 445
rikel´sblog 437
Mundos de Nepomuk 358
Semidiós 358
El Bastión de los Sueños 353
Es la libertad de expresión, idiotas 350
ALT1040 349"
O sea, creo que tengo posibilidades, ¿no?
¡Luchando hasta el final!
"Hola Wolffo,
Este es el parte semanal de las votaciones en los premios 20Blogs
Resultados de tu blog: Te lo he dicho cienes de veces
* 166º en la categoría Mejor Blog 2005 con 40 votos.
* 85º en la categoría Mejor blog personal con 42 votos.
* 37º en la categoría Mejor blog de humor con 47 votos.
* 69º en la categoría Mejor blog con contenido más original con 42 votos.
* 71º en la categoría Mejor blog inclasificable con 39 votos.
Y, con las basurillas que cuelgo últimamente, ya me parece mucho. Sigue el mensaje, claramente con la intención de desalentarme:
"Los 10 blogs más votados para mejor Blog 2005 son:
Nombre Votos
El Sentido de la Vida 1408
Pinkshines.com 580
miBrujula.com 550
Diario de una MISS intelijente 445
rikel´sblog 437
Mundos de Nepomuk 358
Semidiós 358
El Bastión de los Sueños 353
Es la libertad de expresión, idiotas 350
ALT1040 349"
O sea, creo que tengo posibilidades, ¿no?
¡Luchando hasta el final!
Estoy considerando seriamente, dándole vueltas, planteándome la idea de hacerme una estantería de obra para el salón.
Es sólo una idea. Por ahora.
Pero ¡qué gran idea!
(esto sí que es un post)
DISCURSOS POLÉMICOS: EL MATRIMONIO ENTRE CATÓLICOS (post por la jeta)
Mi amigo Eddy Rommel me ha enviado este texto en un e-mail de esos de distribución masiva. Como no tengo tiempo para postear hoy (y ya va siendo hora de colgar algo, que estoy hecho un vago) expongo en plaza pública esta cosa que tiene mogollón de gracia y que refleja exactamente mi punto de vista. Es triste que las cosas tomen esta deriva y mi madre resucitaría si me viera defendiendo esta postura: con lo que tú peleaste, mami, inútilmente, porque fuera a misa...
-.-
¿Debemos permitir a los católicos casarse entre ellos?
Estoy completamente a favor de permitir el matrimonio entre católicos. Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo.
El catolicismo no es una enfermedad. Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales.
Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, pueden incomodar a algunos.
Pero esto, además de ser más una imagen mediática que una realidad, no es razón para impedirles el ejercicio del matrimonio.
Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas.
También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por "el qué dirán" o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familias católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones.
Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma, no es más que una forma un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: Aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia.
Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente del que mi opinión, espero, no resulte demasiado radical: También estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos.
Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo de "¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!".
Veo ese tipo de críticas y respondo: Si bien es cierto que los hijos de católicos tienen mucha mayor probabilidad de convertirse a su vez en católicos (al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad), ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás.
Pese a las opiniones de algunos y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una in! fluencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres.
En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitírseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción.
Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales.
ACTUALIZACIÓN
Esto es basura. Voy a publicar algo serio.
OTRA ACTUALIZACIÓN:
Como han dicho un par de personas, este texto es, originalmente, de un tal Psicobyte y es de justicia poner este enlace, que me facilita Guisantilla.
Al pobre Psico le han plagiado descaradamente este texto, y, en fin, a mí me sigue pareciendo muy ingenioso.
Felicidades a Psicobyte. Es un tío con coco.
-.-
¿Debemos permitir a los católicos casarse entre ellos?
Estoy completamente a favor de permitir el matrimonio entre católicos. Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo.
El catolicismo no es una enfermedad. Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales.
Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, pueden incomodar a algunos.
Pero esto, además de ser más una imagen mediática que una realidad, no es razón para impedirles el ejercicio del matrimonio.
Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas.
También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por "el qué dirán" o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familias católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones.
Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma, no es más que una forma un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: Aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia.
Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente del que mi opinión, espero, no resulte demasiado radical: También estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos.
Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo de "¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!".
Veo ese tipo de críticas y respondo: Si bien es cierto que los hijos de católicos tienen mucha mayor probabilidad de convertirse a su vez en católicos (al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad), ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás.
Pese a las opiniones de algunos y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una in! fluencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres.
En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitírseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción.
Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales.
ACTUALIZACIÓN
Esto es basura. Voy a publicar algo serio.
OTRA ACTUALIZACIÓN:
Como han dicho un par de personas, este texto es, originalmente, de un tal Psicobyte y es de justicia poner este enlace, que me facilita Guisantilla.
Al pobre Psico le han plagiado descaradamente este texto, y, en fin, a mí me sigue pareciendo muy ingenioso.
Felicidades a Psicobyte. Es un tío con coco.
Documentos Desclasificados: El Trío Despreciable.
Voy a desvelar un secreto que lleva atenazándome ya desde hace 6 años. Es la historia de cómo y porqué llegué a ser tan bobo como he llegado a ser. Publico, al fin, los diarios de aquellos días. Aquí se cuenta todo. Sin tapujos. Sin vergüenza. Sin dignidad.
Aquellos días. Diarios.
Lunes, 14 de diciembre de 1996.
Esta mañana, mi vida ha cambiado. Me he levantado igual que otros días, con sueño, recuperando la posición vertical desde la horizontalidad nocturna. Estoy en un hotel. Empalmado. Ella, la chica que conocí anoche en el bar Hopeless, parece, a la luz del día, bastante menos atractiva que hace apenas unas horas. Y bastante más grandullona.
Joé, qué mal rollito...
Levanto una esquinita de debajo de la funda nórdica y asoma un pie grande, demasiado grande (44 o 45) al que sigue un tobillo huesudo y una pantorrilla con gruesos pelánganos negros. Oh, oh... El pelo... El pelo es corto y peinado a raya, muy vulgar. Los hombros, anchísimos para una chica, huesudos. Ya no estoy empalmado. Está boca abajo pero me hace falta poco ya para darme cuenta de que lo que duerme como un tronco en la misma cama que yo he dormido y que acabo de abandonar es un tío... Qué flash, colega. Me he acostado con un tipo delgado y alto que se peina a raya. Sobre la silla que hay a los pies de la cama, hay un traje gris, una corbata gris, una camisa azul clarito. Calcetines eléctricos (si los viera mi madre...) gris perla, horterísimas, y zapatos marrrones de rejilla, intolerables.
Ronca como un cabrón. Me acerco a su chaqueta y toqueteo para encontrar su cartera. Está en el lugar previsible. Tiene pelas: tres billetes de diez mil, tres de cinco mil, dos de dos mil y uno de mil pelas. Un reparto equitativo, debe haberlo sacado así del cajero. 50 billetes que me voy a quedar por darme este disgusto, hombre gris de traje gris. Ya puestos, le levanto la Visa también. Y el DNI. Un rápido examen de los documentos me dan una sorpresa enorme. El tipo es diputado por León, pero no me suena de nada. Debe ser uno de esos don nadie que van a votar, a cobrar y punto. Se llama José Luis Rodríguez, un nombre que no me dice nada, un auténtico don nadie.
Me meto en el baño con cierto resquemorcillo y, esta subordinada es sólo para evitar la conjunción ”e” que no me gusta nada, instintivamente, me palpo lo que podríamos llamar “mi virtud”. Parece todo en orden. Por las trazas, sigo siendo virgen de la puerta trasera, pero no puedo evitar frotarme casi salvajemente todo el cuerpo mientras me ducho. Llego a encontrar amoniaco y me froto con eso.
Salgo del baño y el Rodríguez sigue roncando.
Me largo.
...
Han pasado 6 meses.
Estoy tomando un café en La Sombra de una Duda y Segundo, el barman, lee el Marca y con la mano derecha, en un gesto tan espontáneo como carente de gracia, se rasca las bolas.
A mi derecha, esa piriodista rubia, de piel cancerígenamente morena, que cree estar buena pero que le pasa como a nuestro planeta, que está achatada por los polos y ligeramente inclinada sobre su vertical (el efecto anís); tiene las piernas cruzadas y un zapatito blanco se balancea en la punta del pinrelillo moreno, cubriendo sólo los fingers, mientras fuma un pitillo tras otro.
- Sé cómo te sientes... sí. Lo sé – me dice afectadamente la falsa rubia y le da una chupada pretendidamente sensual a su pitillo (fuma More, en fin...)
Entonces yo la miré. Fue un poético momento: quería estrangularla, pero del centro de la tierra surgió un estertor que me avisó: no es el momento. O, dicho en otras palabras: me dio el apretón.
Allí, en la soledad del water, con los calzoncillos en los tobillos y la cabeza despejada, meditaba sobre esto y aquello, cuando la piriodista entró con una libretita, y empezó a hacerme preguntas sin tener en cuenta mi posición de desventaja. Fue una entrevista desagradable, pero supe vadear el tema y salí airoso del percance.
No sé como sucedió, pero la piriodista y yo nos hicimos inseparables. No conseguía despegarla de mí y, a los tres meses, el diputado Rodríguez se había unido al rampante grupúsculo. Éramos tres. Éramos libres. Éramos verdad.
Rodríguez se operó las tetas, lo que hizo que mi mala conciencia por aquélla noche disminuyera. La piriodista olvidó operarse el cerebro, lo que hizo que me siguiera pareciendo igual de mema. Y yo, sencillamente, profundicé en mi estupidez y vivimos días felices, días absolutos de enanez mental y amistad.
Rodríguez era simpático, cortés y tremebundo, pero sus pies seguían siendo igual de grandes. No volvimos a enrollarnos, si es que aquella noche ya lejana llegamos a hacerlo. La piriodista intentó en varias ocasiones hacerme una interviú, pero mis respuestas eran tan poco sagaces que nos entraba la risa y acabábamos emborrachándonos.

En esos días montamos nuestro espectáculo teatral, cuyo cartel, graciosamente, cuelgo para vuestro solaz. Fue un ito. O sea, un ex – ito. Suscitó una rara unanimidad y un enorme, global y circular consenso: todos hablaron tan mal de ella que empezamos a pensar si no tendrían razón. Surgieron las envidias y los desacuerdos.
Centrémonos en TODOS HABLARON MAL DE LA OBRA y en cómo afectó a nuestros héroes.
La piriodista se fijó en “TODOS HABLARON” y se largó satisfecha. Su trabajo estaba hecho.
El diputado Rodríguez, más práctico, se fijó en “TODOS” y empezó su historia deamor con el consenso.
Yo me fijé en “mal” y en “obra” y en mi mente se metió la idea de reformar mi cocina.
Sí amigos: este es mi pasado. Mira que es mala suerte...
La alcaldesa Piffany
Pifanny es la alcaldesa que todo administrado desea tener. Y sus administrados, todos, la desean. Piffany, cuyo nombre oficial es Epifanía Yebra es alcaldesa de Tomateras, el pueblo donde pasé los mejores veranos de mi vida.
Axioma:
Piffany está buenísima.
Tomateras carece de votantes homosexuales.
El último recuento del ayuntamiento arrojó la cifra de 25 tomaterianos o tomaterienses; a todos ellos, hombres, en edad de merecer, les apetecería una cena, un bailecito y una noche de amor con su alcaldesa.
Meollo histórico-geográfico-cultural:
Tomateras es un pueblo de Ávila. Uno de esos pueblos difíciles de encontrar, perdido entre pueblos de nombre difícil y castellano, en los que prefieren quedarse al margen de los listillos de ciudad. Prefieren una buena tarde de fresco y silencio junto a la vaca que esta locura que nos traemos de tener prisa para no llegar tarde a ningún sitio. De Tomateras se fueron hasta los viejos. Luego, por una iniciativa de esas raras de la diputación, se entregaron 25 fincas para 25 jóvenes con ganas de trabajar.
Tomateras, pues, renació con la particularidad de carecer de mujeres. Quisieron hacer una caravana de esas patéticas pero, finalmente, les dio muchísima vergüenza. También les daba mucha vergüenza a todos presentarse a alcalde y no se les ocurrió otra cosa que montar una gran fiesta y anunciarla por toda la parte septentrional de la provincia. El fin de fiesta era un sorteo en el que el premio era ser candidato a alcalde y poder elegir a tus dos concejales. El trato era que los tres cargos (alcalde y concejales) eran obligatorios.
Piffany es negra, la tía. Más negra que el carbón, es casi azul. Piffany vino del Perú, se pasó dos meses en Barcelona (tuvo suficiente y huyó), luego tres mese en Madrid (tuvo más que demasiado y huyó) y, por casualidad fue a caer en Tomateras.
Piffany acudió a la fiesta, como muchas otras mujeres de la provincia de Ávila, que les encantaba lo bien que las trataban en Tomateras. Naturalmente, en cuanto vieron a Piffany, decidieron que una alcaldesa así les consolaría de todos sus males. Le dieron, fraudulentamente, la papeleta ganadora.
Piffany no sabía qué hacer con los puestos de concejal que debía elegir. Llegó a un acuerdo con los Tomaterienses de que serían cargos rotativos: irían cambiando cada mes, porque todos los del pueblo querían trabajar junto a la alcaldesa.
-.-
Acción de Gobierno
El sábado pasado estuve en Tomateras. Es increíble lo que ha cambiado el pueblo. Ahora es muchísimo peor. Se toman medidas rarísimas, y de difícil aplicación, como no permitir, los jueves y los viernes, que las vacas campen a sus anchas por el pueblo. Llevan haciéndolo toda la vida y nadie parece capaz de convencerlas de que los jueves y los viernes no se puede circular por el pueblo. Nadie sabe, tempoco, a qué responde esta medida.
Otra medida de esas difícilmente explicables que han tomado es que los sábados huela bien y que los domingos se vaya en bici. El equipo de gobierno no termina de ponerse de acuerdo en qué es oler bien. Eso dificulta la aplicación de la medida. Una medida, por otra parte, tremendamente progresista. Que los domingos se vaya en bici es más fácil, pero para eso sería necesario que todos tuvieran bici, pero sólo tiene bici el concejal que hace las veces de cartero, quien, dado que los domingos descansa, dice que pasa de ir en bici precisamente ese día.
Pero la medida estrella de esta munícipe ejemplar ha sido nombrar a Tomateras Capital Mundial Sin Discusión Del Ringorrango y organizar, anualmente, un Festival de Cine Independiente, un premio literario y una Feria Ganadera. Todas estas actividades alcanzan este año su tercera edición.
El Festival de Cine, el primer año se suspendió porque llovía. El segundo, se organizó en la Casa de La Cultura (un establo) y consistió en la proyección del deuvedé que regalaban esa semana con el ABC. Fue un éxito. Fueron 3, además del concejal de cultura (de cultura, festejos, economía, seguridad, vacas y basurillas).
El premio literario se ha declarado desierto en los dos años pero Tomateras persevera en ello. Se dice que para 2008 la propia alcaldesa presentará el original de un cuento de unas 3 páginas, y podrá llevarse el premio.
La feria ganadera consiste en que los jueves y viernes de la semana de fiestas se permite a las vacas vagar a su aire por la zona metropolitana, dándoles, incluso, prioridad sobre los semáforos. Esto está muy clarito en las Normas Para El Gobierno de Tomateras, una especie de Constituciónde Tomateras:
Art. 156.: En Fiestas, las vacas preponderan sobre los semáforos.
Es otro de esos artículos de difícil aplicación, porque en Tomateras no hay semáforos. Pero ello no me impide reconocer que la medida es ciertamente progresista, adelantando el futuro, como si dijéramos. Cuando a la alcaldesa alguien, un incordio, sin duda, como yo, le pregunta sobre estas cosas, ella sonríe y me dice:
-Pero las vacas sí se enteran, se sienten especiales, y eso es lo que importa.
Tomateras va lanzada hacia el futuro. Tiene una alcaldesa negra a la que todos desean. Es boba, pero eso da igual. Porque el 100% de su electorado es mucho más bobo todavía. Y están encantados con su alcaldesa.
Conclusión sesuda tras profundo análisis:
Una legislatura más de Piffany y a Tomateras no la reconoce ni la madre que la parió.
Axioma:
Piffany está buenísima.
Tomateras carece de votantes homosexuales.
El último recuento del ayuntamiento arrojó la cifra de 25 tomaterianos o tomaterienses; a todos ellos, hombres, en edad de merecer, les apetecería una cena, un bailecito y una noche de amor con su alcaldesa.
Meollo histórico-geográfico-cultural:
Tomateras es un pueblo de Ávila. Uno de esos pueblos difíciles de encontrar, perdido entre pueblos de nombre difícil y castellano, en los que prefieren quedarse al margen de los listillos de ciudad. Prefieren una buena tarde de fresco y silencio junto a la vaca que esta locura que nos traemos de tener prisa para no llegar tarde a ningún sitio. De Tomateras se fueron hasta los viejos. Luego, por una iniciativa de esas raras de la diputación, se entregaron 25 fincas para 25 jóvenes con ganas de trabajar.
Tomateras, pues, renació con la particularidad de carecer de mujeres. Quisieron hacer una caravana de esas patéticas pero, finalmente, les dio muchísima vergüenza. También les daba mucha vergüenza a todos presentarse a alcalde y no se les ocurrió otra cosa que montar una gran fiesta y anunciarla por toda la parte septentrional de la provincia. El fin de fiesta era un sorteo en el que el premio era ser candidato a alcalde y poder elegir a tus dos concejales. El trato era que los tres cargos (alcalde y concejales) eran obligatorios.
Piffany es negra, la tía. Más negra que el carbón, es casi azul. Piffany vino del Perú, se pasó dos meses en Barcelona (tuvo suficiente y huyó), luego tres mese en Madrid (tuvo más que demasiado y huyó) y, por casualidad fue a caer en Tomateras.
Piffany acudió a la fiesta, como muchas otras mujeres de la provincia de Ávila, que les encantaba lo bien que las trataban en Tomateras. Naturalmente, en cuanto vieron a Piffany, decidieron que una alcaldesa así les consolaría de todos sus males. Le dieron, fraudulentamente, la papeleta ganadora.
Piffany no sabía qué hacer con los puestos de concejal que debía elegir. Llegó a un acuerdo con los Tomaterienses de que serían cargos rotativos: irían cambiando cada mes, porque todos los del pueblo querían trabajar junto a la alcaldesa.
-.-
Acción de Gobierno
El sábado pasado estuve en Tomateras. Es increíble lo que ha cambiado el pueblo. Ahora es muchísimo peor. Se toman medidas rarísimas, y de difícil aplicación, como no permitir, los jueves y los viernes, que las vacas campen a sus anchas por el pueblo. Llevan haciéndolo toda la vida y nadie parece capaz de convencerlas de que los jueves y los viernes no se puede circular por el pueblo. Nadie sabe, tempoco, a qué responde esta medida.
Otra medida de esas difícilmente explicables que han tomado es que los sábados huela bien y que los domingos se vaya en bici. El equipo de gobierno no termina de ponerse de acuerdo en qué es oler bien. Eso dificulta la aplicación de la medida. Una medida, por otra parte, tremendamente progresista. Que los domingos se vaya en bici es más fácil, pero para eso sería necesario que todos tuvieran bici, pero sólo tiene bici el concejal que hace las veces de cartero, quien, dado que los domingos descansa, dice que pasa de ir en bici precisamente ese día.
Pero la medida estrella de esta munícipe ejemplar ha sido nombrar a Tomateras Capital Mundial Sin Discusión Del Ringorrango y organizar, anualmente, un Festival de Cine Independiente, un premio literario y una Feria Ganadera. Todas estas actividades alcanzan este año su tercera edición.
El Festival de Cine, el primer año se suspendió porque llovía. El segundo, se organizó en la Casa de La Cultura (un establo) y consistió en la proyección del deuvedé que regalaban esa semana con el ABC. Fue un éxito. Fueron 3, además del concejal de cultura (de cultura, festejos, economía, seguridad, vacas y basurillas).
El premio literario se ha declarado desierto en los dos años pero Tomateras persevera en ello. Se dice que para 2008 la propia alcaldesa presentará el original de un cuento de unas 3 páginas, y podrá llevarse el premio.
La feria ganadera consiste en que los jueves y viernes de la semana de fiestas se permite a las vacas vagar a su aire por la zona metropolitana, dándoles, incluso, prioridad sobre los semáforos. Esto está muy clarito en las Normas Para El Gobierno de Tomateras, una especie de Constituciónde Tomateras:
Art. 156.: En Fiestas, las vacas preponderan sobre los semáforos.
Es otro de esos artículos de difícil aplicación, porque en Tomateras no hay semáforos. Pero ello no me impide reconocer que la medida es ciertamente progresista, adelantando el futuro, como si dijéramos. Cuando a la alcaldesa alguien, un incordio, sin duda, como yo, le pregunta sobre estas cosas, ella sonríe y me dice:
-Pero las vacas sí se enteran, se sienten especiales, y eso es lo que importa.
Tomateras va lanzada hacia el futuro. Tiene una alcaldesa negra a la que todos desean. Es boba, pero eso da igual. Porque el 100% de su electorado es mucho más bobo todavía. Y están encantados con su alcaldesa.
Conclusión sesuda tras profundo análisis:
Una legislatura más de Piffany y a Tomateras no la reconoce ni la madre que la parió.
La Guerra de los Sexos. VALDEMORILLO 2005.
(THE PROVOCATIVE ARTICLES. NUMBER 1)
Ámbito
Pabellón multiusos de Valdemorillo (para entendernos, la explanada donde se pone el mercadillo los sábados), detrás de la plaza de toros.
Lo cuálo.
Tiene lugar la Ceremonia de Apertura de Valdemorillo 2005, la Guerra de los Sexos, con la asistencia de las más altas autoridades de este mundo que nos ha tocado vivir. (traducción: horror, no ha venido nadie).
Pruebas del día.
Los Hombres Creen Que La Tienen Grande, clasificatorias;
Las Mujeres Son Unas Cotillas, rondas previas;
Los Hombres Piensan Con La Polla, Y A Las Mujeres Les Duele La Cabeza, semifinales y final;
K-4 de Vaginas De Fondo; Final.
10.000 Metros Pajas; Warm-up y previas.
Combates de Lucha Culorromana, modalidad masculina, femenina y mixta (con atún y maíz). Primeras rondas.
Crónica del día.
Valdemorillo, de nuestro corresponsal.
Tremendo amigos, tremendo el ambiente que se vive en esta entrañable localidá de las estribaciones de la sierra madrileña, localidá en la que nadie parece haberse dado cuenta de que son sede de estos juegos sexuales y la gente sigue haciendo su vida sin preocuparse de este acontecimiento fabuloso que tiene lugar, como mínimo, unas 10.000 veces al año.
La malas lenguas aseguran que concita mayor interés la inauguración del nuevo Maxcoop (es precioso, la verdad) que la Ceremonia de Apertura de La Guerra, y eso que ha venido uno que imitaba a Chiquito de la Calzada y a ZP con muchísima gracia. Lo malo es que las malas lenguas tienen razón.

A nadie le importa un pimiento esta edición de La Guerra de los Sexos y menos que a nadie, a mí, así que no torturaré a mis lectores con una crónica falta de interés y me limitaré a glosar el magnífico póster oficial en el que nuestro querido Wolffus Mazizen muestra su hercúlea anatomía y, por modestia, esconde su enorme y bien cincelado miembro, icono ya en toda la sierra madrileña; contrasta esta masculina figura bella y moralmente adorable con la meliflua y poco agraciada del cuerpo de la mujer, atlético, sí, pero poco deseable, probablemente de tetillas duras y muslos incómodos, nalgas firmes, demasiado firmes, capaces de cascar nueces y, por lo tanto, poco recomendadas para otras suertes.
En fin, amigos y tías, que el hombre atlético es bello y la mujer, no. Yo creo que la Guerra de los Sexos está superada, al menos por el sexo masculino, el femenino tiene aún sus taras, claro, y sigue intentándolo. Ánimo, chicas, seguid luchando.
Sólo quiero dar un dato para que la gente aprecie mi postura ecuánime. Estoy a favor de las mujeres, como lo demuestra la siguiente y brillante frase que voy a escribir:
He tenido un sueño: un día, quizá en este milenio, las mujeres aprendan a conducir.
Ese día está cerca.
(Chorus:
Soy tolerante,
Soy ambidiestro,
soy un ordenador de Pekín
y aunque es probablemente innecesario,
aclaro hasta en mandarín
que este post es de coña,
no me toquen el cataplín)
Ámbito
Pabellón multiusos de Valdemorillo (para entendernos, la explanada donde se pone el mercadillo los sábados), detrás de la plaza de toros.
Lo cuálo.
Tiene lugar la Ceremonia de Apertura de Valdemorillo 2005, la Guerra de los Sexos, con la asistencia de las más altas autoridades de este mundo que nos ha tocado vivir. (traducción: horror, no ha venido nadie).
Pruebas del día.
Los Hombres Creen Que La Tienen Grande, clasificatorias;
Las Mujeres Son Unas Cotillas, rondas previas;
Los Hombres Piensan Con La Polla, Y A Las Mujeres Les Duele La Cabeza, semifinales y final;
K-4 de Vaginas De Fondo; Final.
10.000 Metros Pajas; Warm-up y previas.
Combates de Lucha Culorromana, modalidad masculina, femenina y mixta (con atún y maíz). Primeras rondas.
Crónica del día.
Valdemorillo, de nuestro corresponsal.
Tremendo amigos, tremendo el ambiente que se vive en esta entrañable localidá de las estribaciones de la sierra madrileña, localidá en la que nadie parece haberse dado cuenta de que son sede de estos juegos sexuales y la gente sigue haciendo su vida sin preocuparse de este acontecimiento fabuloso que tiene lugar, como mínimo, unas 10.000 veces al año.
La malas lenguas aseguran que concita mayor interés la inauguración del nuevo Maxcoop (es precioso, la verdad) que la Ceremonia de Apertura de La Guerra, y eso que ha venido uno que imitaba a Chiquito de la Calzada y a ZP con muchísima gracia. Lo malo es que las malas lenguas tienen razón.

A nadie le importa un pimiento esta edición de La Guerra de los Sexos y menos que a nadie, a mí, así que no torturaré a mis lectores con una crónica falta de interés y me limitaré a glosar el magnífico póster oficial en el que nuestro querido Wolffus Mazizen muestra su hercúlea anatomía y, por modestia, esconde su enorme y bien cincelado miembro, icono ya en toda la sierra madrileña; contrasta esta masculina figura bella y moralmente adorable con la meliflua y poco agraciada del cuerpo de la mujer, atlético, sí, pero poco deseable, probablemente de tetillas duras y muslos incómodos, nalgas firmes, demasiado firmes, capaces de cascar nueces y, por lo tanto, poco recomendadas para otras suertes.
En fin, amigos y tías, que el hombre atlético es bello y la mujer, no. Yo creo que la Guerra de los Sexos está superada, al menos por el sexo masculino, el femenino tiene aún sus taras, claro, y sigue intentándolo. Ánimo, chicas, seguid luchando.
Sólo quiero dar un dato para que la gente aprecie mi postura ecuánime. Estoy a favor de las mujeres, como lo demuestra la siguiente y brillante frase que voy a escribir:
He tenido un sueño: un día, quizá en este milenio, las mujeres aprendan a conducir.
Ese día está cerca.
(Chorus:
Soy tolerante,
Soy ambidiestro,
soy un ordenador de Pekín
y aunque es probablemente innecesario,
aclaro hasta en mandarín
que este post es de coña,
no me toquen el cataplín)
Parábola de Turner, el reporter.
Una historia más de La Gran Planicie.

No era un buen día para Turner, el inquieto reporter del Daily Happening, y caminaba con un deje entre nostálgico y macarra por la avenida. Una contumaz piedrecilla, que se había introducido con discreta elegancia en sus zapatillas afortunadas, hacía de su andar un penoso espectáculo.
Más que un mal día, era aquélla una mala semana, pues en los cuatro días transcurridos de ésta, no se había echado al coleto ni un solo reportaje que valiera la pena. Turner era un especialista en reportajes raros, del tipo "Greg Norman. El hombre capaz de hinchar tres globos con un solo pedo", o "Terele Peláez se confiesa. Yo fui amante de Juan Pablo II". Cuando empezaba en el vil mundo reporteril, competitivo hasta la náusea, le fue fácil encontrar un tema cada semana. En una gran ciudad, hay suficiente número de tarados cuyas extravagancias eran interesantes para el gran público. Además, con él se inició éste género. Y, si en alguna ocasión no encontraba un tema lo suficientemente jugosillo, tenía un método infalible para no defraudar a su editor: se lo inventaba. Luego, pagaba a cualquier muerto de hambre para que se dejase hacer unas fotos que ilustraran el texto, y asunto concluido. Diez años después, los reporteros "inquietos" y originales se habían multiplicado como moscas, y La Gran Planicie era una ciudad demasiado explotada. Inventarse los reportajes, ya no colaba y, además, él era Turner, el rey del reportaje quedón. No podía hacer cualquier cosa. Había que sorprender. Era jodida su vida.
Entró en un bar. Pidió un café -solo, doble y con hielo- y se sentó a verlas venir. No creáis que Turner tenía halo de maldito, ni de Bogart; ya le hubiera gustado a él entrar en la mitología del perdedor, pero era solo un pequeño burgués, un oficinista más, perdido en la maraña de oficinistas que tomaban café a media tarde en un bar cualquiera. En realidad no le gustaba el café, y siempre se quejaba de lo malo que estaba en todos sitios, era un poco recalcitrante en este sentido, pero su imaginación era escasa y su bolsillo corto, así que pedía café y así se pasabalas tardes. Como un tertuliano cualquiera de posguerra.
En el extremo opuesto del bar, vio a una nena de las que le gustaban a él (y a mí, si vamos a eso) que, solita, solita, fumaba un pitillo rubio mientras esperaba que su infusión se decidiera a saber a algo en su jarrita metálica. La infusión podía esperar. Turner no.
Se acercó a ella decidido a ser él mismo (éste era un consejo que todos sus amigos, que ligaban más que él, le daban para que triunfase con los miembros del sexo opuesto, o con los del mismo sexo, en realidad). A Turner le costaba mucho aceptar estos consejos en los que se repetían frases de debate o de película del tipo "sólo tienes que ser tú mismo", "mi libertad termina donde empieza la tuya" y tal, pero ante los repetidos y dolorosos fracasos en sus acercamientos a las personas en general, claudicó y se creyó eso de ser uno mismo.
- Hola - dijo Turner -. Tengo un mal día, ¿sabes?
- Vaya, lo siento - dijo la chica -. ¿Qué te pasa?
Y ante el asombro de la afición y el suyo propio, Turner empezó a largar. Y habló de todo, y la chica no se aburrió (bueno, abrió la boca en denotador bostezo un par de veces, pero era muy discreta y Turner, el muy cebollo, no lo notó). Y descubrió que era capaz de decir sus miserias y sus glorias sin que se rieran de él. Y subió a los cielos. Y de nuevo volvió con gloria a los periódicos para gustar a vivos y muertos, y éste es el reportaje que escribió:
MALISON CLEMENTINE.
LA CHICA QUE SONRIE CUANDO HABLAS.
Menuda mujer esta mujer menuda. Te escucha con sus labios de porcelana, con su cara entera de porcelana, con sus ojos verdaderos, con sus hombros redondos y su pecho de mandarina. Te habla con sus manos de caricia, con su voz de arena, con su cuerpo de lápiz que escribe versos a solas. Y el aire refresca tu cara cuando la ves aparecer. El hechizo es liviano, y el viento es malvado y sopla por despojarnos de la esperanza. Y la esperanza vence si Malison nos besa. Su sonrisa es un beso al aire que tienes que saber atrapar.
¿De dónde la fuerza, de donde el poder? Me pregunto dónde viven ese formidable encanto y esa trémula franqueza. Si no caben en su cuerpo. ¿Dónde están? Tenéis que conocerla. Y como yo, amaréis a la chica que sonríe cuando hablas.
-.-
Después de este reportaje, despidieron a Turner. Y nadie más quiso al que, apenas hacía un mes, todos se disputaban.
Pero Turner se alegró.
Era amigo de Malison.
Malison era su amiga.
Y sonreía cuando la hablaba.
Un “pirao” de la música
Primero, una foto mía en mi época salvaje discotequera. En los años en que aún tenía cintura. ¡Epa!

En los días de la semana pasada que anduve ausente, Guiss, La Princesa del Guisante, y Duda , me pasaron amablemente el testigo del test de los cojones. El viernes es buen día para un test de estas características. ¿Por qué? Porque empieza por uve, observa: V-iernes.
Me he fijado (uno es asín de observador) que, en varios de los testados, late una cierta tendencia a quedar bien en menoscabo de la cruel realidad y no me parece mal del todo. Casi siempre una mentira bonita es más estética que la verdad. En asuntos vanos como este, claro. Quiero decir, ¿a alguien le importa realmente si tengo 10 gigas en mi ordenador en lugar de 10 canciones? ¿O si en el momento de escribir estoy escuchando esta o aquella? Bueno eso sí que es gracioso. Y para darle más gracia al tema, he puesto mi carpeta a sonar con todas sus subcarpetas y archivos, en modo aleatorio, y voy a ir escribiendo las sucesivas canciones que suenan mientras escribo esto. En esto es en lo único que, puedes estar seguro, no voy a mentir. En lo demás...
Este test es, básicamente, un engorro, como demuestra el hecho de que todo el mundo se disculpa a la hora de nombrar a sus cinco víctimas. Yo lo haré también, cuando me toque. A mí, particularmente, siempre lo he dicho, me encantan estas cositas. Como lo de recibir e-mails de esos que si se los rebotas a 3 millones de personas tu perro aprende a sentarse cuando se lo dices en inglés: sit, sit! y el perro se sienta. Me lo paso teta, como si dijéramos, con estas cosas, y allá voy con ello:
Tamaño total de los archivos de música en mi ordenador:
Sé que hay una forma de averiguarlo que no sea pulsando el botón derecho de cada canción, abriendo propiedades, viendo lo que ocupa el tema, apuntándolo a boli en un papel y luego sumando la ristra resultante. Sé que hay una forma, pero todavía no la he encontrado. De todas formas, os diré que tengo un par de carpetas con, aproximadamente, bastantes canciones.
Y otra cosa, ¿importa mucho? Quiero decir: en mi juventud (lejana, borrosa y melancólica etapa) nos reíamos de un pollo que decía, literalmente: “mi hermano es un pirao de la música: tiene 80 elepés o más”. Era muy gracioso, porque todos nosotros que vivíamos para la música, teníamos, cada uno, al menos, el triple de discos (había verdaderos enfermos entre mis amigos con miles –miles, sí- de discos) pero el decía que su hermano era “un pirao de la música”.
Último disco que me compré:
No compro discos... bueno, no compro música, discos sí que compro y, en algunos de ellos, grabo música; puede que el último que comprara fuera el Goodbye Jumbo, de World Party, hace unos 5 años. Pero fue más una experiencia piloto (comprar un disco via internet en una tienda de EEUU) que una compra de esas que me muero si no lo compro. Bueno, para regalar sí que compro. Y para vengarme, también. En este sentido, Ismael Serrano es una buena compra, pero nunca tan letal como Joaquín Sabina, de quien sé que por estos lares (y muchos otros) es incomprensiblemente admirado. Y si ya vas a mala hostia, Celine Dion. Se le queda una cara al personal cuando vas y le das un CD de Céline Dion... le dices, joé, tío, escúchala, no veas cómo canta... la gente no lo comprende, no sabe de qué vas, no se entera de que estás de coña, pero es divertidísimo.
Canción que estoy escuchando ahora:
Todo a Pulmón, de Alejandro Lerner, Shalow heart, shalow water, de Caitlin Cary (esta es una pasada, el que pueda que se la baje, bueno o que la compre, como queráis)... ahora, La amenaza amarilla, de los Nikis... ahora, Sympathy for the devil, de ellos, los Stones... ahora Ráfagas, de los Bólidos (esta es cojonuda)... ahora, Un burdo rumor, de Krahe... If I fell, de ellos, los fab4, the Beatles... ahora, Buscándote a ti, de Mamá… ahora, Sweet child o’mine, de Guns ‘n’Roses... ahora, el segundo movimiento de la sinfonía nº 6, Pastoral, de Beethoven (el perro policía, no, el otro, el sordoloscojones)
5 canciones que escucho un montón o que tienen algun significado para mí:
Suspiros de España; esta la escucho mucho
Himno Nacional de Luxemburgo; esta tiene algún significado para mí;
La del Colacao (versión étnica: “yo soy aquel negrito...” Con muchos timbales).
Tema para coches de choque (del CD Feria Total, the ultimate Mixdown)
Pollito, chicken; gallina, hen; lápiz, pencil y pluma, pen. (temazo, esta, además de pincharla todo el día, la voy canturreando por ahí y estoy pensando en hacer una versión con mi banda. Bueno, primero tengo que formar una banda, pero en cuantis que la tenga, hago un cover, que dicen los enteraos)
A ver quién supera esta lista imbatible.
Paso el testigo a:
Don Juan Carlos I, Rey de España y de Jerusalén,
Napoleón Bonaparte, hombre histórico y bajito.
Julia Otero, una petarda que me persigue y que sale en la tele.
David Beckham, uno con fans y con pasta
Y a Antonio, conductor de la línea 641 Valdemorillo-Madrid.
Espero que no os importe chicos:
A ti, JuanCar, sé que no te importa, porque adoras cualquier iniciativa mía;
a ti Julia, que llevas años suplicando para que te haga caso, sé que te van a aplaudir las mamellas. Pero no te emociones: o dejas de hacer el chorra en la tele (a mí, a base de llamar la atención, no me vas a conquistar...) o no tienes nada que hacer conmigo, te lo advierto.
Napo, a ti seguramente te moleste, pero te jodes.
David, tú no vas a entender una palabra, porque eres un vago y no aprendes este idioma bendito; de todas formas, da igual, sonríe, dale una patada a la primera pelota que encuentres y di que te encanta Madrid.
Antonio, mi querido Antonio: sé que eres hombre tranquilo pero, a veces, tus pasajeros, nos subimos a tu autobús porque queremos llegar antes de las nueve a Madrid; así que puedes circular, al menos por la autovía, por encima de los 45 km/h.
Eso es to... eso es to... eso es todo amigos!
Pasad un fin de semana memorable y ¡¡¡nos leemos el lunes!!!

En los días de la semana pasada que anduve ausente, Guiss, La Princesa del Guisante, y Duda , me pasaron amablemente el testigo del test de los cojones. El viernes es buen día para un test de estas características. ¿Por qué? Porque empieza por uve, observa: V-iernes.
Me he fijado (uno es asín de observador) que, en varios de los testados, late una cierta tendencia a quedar bien en menoscabo de la cruel realidad y no me parece mal del todo. Casi siempre una mentira bonita es más estética que la verdad. En asuntos vanos como este, claro. Quiero decir, ¿a alguien le importa realmente si tengo 10 gigas en mi ordenador en lugar de 10 canciones? ¿O si en el momento de escribir estoy escuchando esta o aquella? Bueno eso sí que es gracioso. Y para darle más gracia al tema, he puesto mi carpeta a sonar con todas sus subcarpetas y archivos, en modo aleatorio, y voy a ir escribiendo las sucesivas canciones que suenan mientras escribo esto. En esto es en lo único que, puedes estar seguro, no voy a mentir. En lo demás...
Este test es, básicamente, un engorro, como demuestra el hecho de que todo el mundo se disculpa a la hora de nombrar a sus cinco víctimas. Yo lo haré también, cuando me toque. A mí, particularmente, siempre lo he dicho, me encantan estas cositas. Como lo de recibir e-mails de esos que si se los rebotas a 3 millones de personas tu perro aprende a sentarse cuando se lo dices en inglés: sit, sit! y el perro se sienta. Me lo paso teta, como si dijéramos, con estas cosas, y allá voy con ello:
Tamaño total de los archivos de música en mi ordenador:
Sé que hay una forma de averiguarlo que no sea pulsando el botón derecho de cada canción, abriendo propiedades, viendo lo que ocupa el tema, apuntándolo a boli en un papel y luego sumando la ristra resultante. Sé que hay una forma, pero todavía no la he encontrado. De todas formas, os diré que tengo un par de carpetas con, aproximadamente, bastantes canciones.
Y otra cosa, ¿importa mucho? Quiero decir: en mi juventud (lejana, borrosa y melancólica etapa) nos reíamos de un pollo que decía, literalmente: “mi hermano es un pirao de la música: tiene 80 elepés o más”. Era muy gracioso, porque todos nosotros que vivíamos para la música, teníamos, cada uno, al menos, el triple de discos (había verdaderos enfermos entre mis amigos con miles –miles, sí- de discos) pero el decía que su hermano era “un pirao de la música”.
Último disco que me compré:
No compro discos... bueno, no compro música, discos sí que compro y, en algunos de ellos, grabo música; puede que el último que comprara fuera el Goodbye Jumbo, de World Party, hace unos 5 años. Pero fue más una experiencia piloto (comprar un disco via internet en una tienda de EEUU) que una compra de esas que me muero si no lo compro. Bueno, para regalar sí que compro. Y para vengarme, también. En este sentido, Ismael Serrano es una buena compra, pero nunca tan letal como Joaquín Sabina, de quien sé que por estos lares (y muchos otros) es incomprensiblemente admirado. Y si ya vas a mala hostia, Celine Dion. Se le queda una cara al personal cuando vas y le das un CD de Céline Dion... le dices, joé, tío, escúchala, no veas cómo canta... la gente no lo comprende, no sabe de qué vas, no se entera de que estás de coña, pero es divertidísimo.
Canción que estoy escuchando ahora:
Todo a Pulmón, de Alejandro Lerner, Shalow heart, shalow water, de Caitlin Cary (esta es una pasada, el que pueda que se la baje, bueno o que la compre, como queráis)... ahora, La amenaza amarilla, de los Nikis... ahora, Sympathy for the devil, de ellos, los Stones... ahora Ráfagas, de los Bólidos (esta es cojonuda)... ahora, Un burdo rumor, de Krahe... If I fell, de ellos, los fab4, the Beatles... ahora, Buscándote a ti, de Mamá… ahora, Sweet child o’mine, de Guns ‘n’Roses... ahora, el segundo movimiento de la sinfonía nº 6, Pastoral, de Beethoven (el perro policía, no, el otro, el sordoloscojones)
5 canciones que escucho un montón o que tienen algun significado para mí:
Suspiros de España; esta la escucho mucho
Himno Nacional de Luxemburgo; esta tiene algún significado para mí;
La del Colacao (versión étnica: “yo soy aquel negrito...” Con muchos timbales).
Tema para coches de choque (del CD Feria Total, the ultimate Mixdown)
Pollito, chicken; gallina, hen; lápiz, pencil y pluma, pen. (temazo, esta, además de pincharla todo el día, la voy canturreando por ahí y estoy pensando en hacer una versión con mi banda. Bueno, primero tengo que formar una banda, pero en cuantis que la tenga, hago un cover, que dicen los enteraos)
A ver quién supera esta lista imbatible.
Paso el testigo a:
Don Juan Carlos I, Rey de España y de Jerusalén,
Napoleón Bonaparte, hombre histórico y bajito.
Julia Otero, una petarda que me persigue y que sale en la tele.
David Beckham, uno con fans y con pasta
Y a Antonio, conductor de la línea 641 Valdemorillo-Madrid.
Espero que no os importe chicos:
A ti, JuanCar, sé que no te importa, porque adoras cualquier iniciativa mía;
a ti Julia, que llevas años suplicando para que te haga caso, sé que te van a aplaudir las mamellas. Pero no te emociones: o dejas de hacer el chorra en la tele (a mí, a base de llamar la atención, no me vas a conquistar...) o no tienes nada que hacer conmigo, te lo advierto.
Napo, a ti seguramente te moleste, pero te jodes.
David, tú no vas a entender una palabra, porque eres un vago y no aprendes este idioma bendito; de todas formas, da igual, sonríe, dale una patada a la primera pelota que encuentres y di que te encanta Madrid.
Antonio, mi querido Antonio: sé que eres hombre tranquilo pero, a veces, tus pasajeros, nos subimos a tu autobús porque queremos llegar antes de las nueve a Madrid; así que puedes circular, al menos por la autovía, por encima de los 45 km/h.
Eso es to... eso es to... eso es todo amigos!
Pasad un fin de semana memorable y ¡¡¡nos leemos el lunes!!!
Las recetas del viernes: LENTEJAS TREMENDAS CON ARROZ AL AJO SALTARÍN
Todos sabemos de la importancia de las legumbres en nuestra dieta. Y si no lo sabemos todos, por lo menos los más listos, sí que lo saben, así que dejémonos guiar por su luz. Por eso, en esta serie que empezó con un nombre optimista - Las recetas del viernes, salió el primer viernes y hasta hoy, nada- recupero otra receta de mi invención, Las Lentejas Tremendas con Arroz al Ajo Saltarín, una magnífica forma de dar de comer al hambriento por tres duros.
Por razones editoriales, he retirado esta receta de mi weblog. Pronto, eso sí, podrás leerla en un soporte más cómodo para ti (y más lucrativo para mí).
Gracias.
Por razones editoriales, he retirado esta receta de mi weblog. Pronto, eso sí, podrás leerla en un soporte más cómodo para ti (y más lucrativo para mí).
Gracias.
Iurops livin a selebreison
¿Y qué celebramos?

Espein, uan point, laspañe, an puá.
Esto hace mucho más daño a la integridad nacional que todos los Carods, Maragales, Ibarreches y Zetapés.

Firmado:
Mesa para la Abolición, Persecución y Deslegalización del Festival de Eurovisión.
(Volveré. Juro que volveré, si el tiempo y la autoridad no lo impiden)
ACTUALIZACIÓN:
Este post es una mierda, escribo otro.

Espein, uan point, laspañe, an puá.
Esto hace mucho más daño a la integridad nacional que todos los Carods, Maragales, Ibarreches y Zetapés.

Firmado:
Mesa para la Abolición, Persecución y Deslegalización del Festival de Eurovisión.
(Volveré. Juro que volveré, si el tiempo y la autoridad no lo impiden)
ACTUALIZACIÓN:
Este post es una mierda, escribo otro.
¿Eres tú, filosofía?
(¡qué difícil es volver a escribir después de lo último, y de lo que ha pasado después de lo último, lo que está sucediendo... pero la vida es reacción: reacciono, y sigo. Y sigo, también contigo, querida Gotzone)
Estaba sentado en la puerta de casa; había salido, al ocaso, con la radio puesta y el programa del blogger amigo Alfaro, Al Caer el Sol, sonando en un domingo cualquiera. La silla apenas cabe en la acera, y mis pies caen sobre el bordillo de la antigua carretera nacional; francamente, no entiendo que mi madre y sus amigas, con lo gorditas que eran todas, se sintieran cómodas aquí sentadas, dándole al punto de cruz, con los camiones zumbándoles a 30 centímetros de las narices...
Sentado en una silla de madera a la puerta de casa, a la orilla de la carretera, con el transistor, pienso en lo que pudo haber sido y no fue y en lo que aún puede ser, si es que soy capaz de escapar de esta espiral enloquecida de túes y yoes y poner en claro este laberinto que amenaza con fagocitarme (fagocitar no es, ni de lejos, el verbo que quería calzar aquí, pero su sonoridad, nítida, meridiana, ha ganado a su significado) el escaso y poco entrenado cerebro que atesoro.
- ¿Eres tú filosofía? – pregunté inquieto
- No, que yo sepa – respondió el Charly al otro lado del teléfono – yo llamaba por si te venías a tomar unos vinos con la gente del pueblo.
Acepté, naturalmente, dando un gran suspiro de alivio: ¿Quién quiere filosofía cuando la alternativa es una tarde de vinos de Valdepeñas con los amigos del pueblo?
En la Taberna del Jésus (no me he equivocado al poner el acento, es que se pronuncia así) están todos: El Míguel se paga las primeras rondas, que acaba de mercarse un excelente John Deer de color verde, con unas enormes y bonitas ruedas de tractor (lo que no debe extrañar al respetable, puesto que, al fin y al cabo, es un tractor) y rápidamente, todos estamos a tono
-.-
Después de 18 vinos, puedo afirmar sin miedo a equivocarme que soy filósofo. Soy el hombre que ve claro el mundo, su devenir y sus viandantes coloraos.
Soy el policía ético del mundo, el ideólogo del ponme otra pa’l camino, el que atesora la materia gris necesaria para el desarrollo de nuestro plan magistral de aquella noche: hacernos con pequeños espejos, pegarlos en la punta de nuestros zapatos y ver si somos capaces de verle las bragas a las mozas del pueblo sin agacharnos. Sólo Damián y Rogelio me acompañan a estas horas: los otros o se han rajado ante las expectativas del plan o han quedado sedados por efectos del Valdepeñas.
Es un plan ambicioso, que requiere, a partes iguales, serenidad y estupidez; al menos lo segundo lo tenemos a espuertas, así que, animados por unos 6 o 7 vinos más decidimos que el espejo que mejor nos va a ir, porque está acostumbrao a mirar mozas, es el espejo del baño de las mozas de donde el Jésus, que es donde nos encontramos en esos fatídicos instantes.
Y al grito de “¡A los servicioooosss....!” un etílico tropel se lanza al cuarto de baño de las mozas en la taberna del Jésus con incierto futuro...
-.-
Son las 8 de la mañana y nos encontramos en el calabozo de la comisaría del pueblo; miro a Damián, mi compañero, y no puedo evitar rodar por el suelo de risa. Tiene las dos manos y la cabeza vendadas y una cara de borracho que t’escojonas.
Rogelio duerme, también vendado, y acostado uno ochentaycinco o sea, cuan largo es, en el frío suelo de baldosas: hay que ver cómo le huelen los pies.
Voy a proceder a reírme machotamente de él cuando un rayo de inteligencia me frena: intento palparme y no puedo, pues, oh, mundo cruel, yo también estoy vendado, como mis compañeros, en manos y cabeza.
Viene el Colombo, el chérif.
A ver: que dice el Jésus que o le compráis un espejo nuevo y váis ahora mismo a ponélo y a limpiále el baño u os pone una denuncia de tres páginas.
-.-
Rogelio friega fatal. Se ve que no ha cogido una fregona en su vida. Además tiene la válvula mal calibrada y deja caer peos con excesiva frecuencia para ser gracioso: perdió la gracia al tercero, pero parece que quiera batir un récor o algo.
Damián es eficaz y muy apañao, pero le duele la cabeza y tiene la vista, y el entendimiento, perjudicaos: ha puesto el espejo en la vertical del retrete en lugar de encima del lavabo.
Yo intento convencer al Jésus de que no se mosquee y le pido unos vinos pa los muchachos, que se lo están currando pero, por una razón que no logro entender, se niega. Es raro, el Jésus siempre nos fía.
-.-
Al volver a casa, al caer el sol, a la misma hora que salí ayer, un viento desconocido me abraza el cuello y me arrulla.
- ¿Eres tú, filosofía? inquiero anhelante
- Yeah, tronco – responde Filosofía.
- Me pillas en baja forma hermana; ¿por qué no te vas a tomar por culo? – le pregunto cortésmente.
Y filosofía se va.
Entro en casa y me hago un bocadillo de panceta con pimientos, mojando el pan en el aceite resultante de la fritura de esa joya del cerdo.
Cojo la garrafa de vino y doy un trago estratosférico.
Tengo la panza llena. Deinde philosophare...
Saco la cabeza por la ventana y llamo a gritos:
- ¡Foilosofía, filosofía....!
Pero ya es tarde.
Tal vez, en otro año...
Estaba sentado en la puerta de casa; había salido, al ocaso, con la radio puesta y el programa del blogger amigo Alfaro, Al Caer el Sol, sonando en un domingo cualquiera. La silla apenas cabe en la acera, y mis pies caen sobre el bordillo de la antigua carretera nacional; francamente, no entiendo que mi madre y sus amigas, con lo gorditas que eran todas, se sintieran cómodas aquí sentadas, dándole al punto de cruz, con los camiones zumbándoles a 30 centímetros de las narices...
Sentado en una silla de madera a la puerta de casa, a la orilla de la carretera, con el transistor, pienso en lo que pudo haber sido y no fue y en lo que aún puede ser, si es que soy capaz de escapar de esta espiral enloquecida de túes y yoes y poner en claro este laberinto que amenaza con fagocitarme (fagocitar no es, ni de lejos, el verbo que quería calzar aquí, pero su sonoridad, nítida, meridiana, ha ganado a su significado) el escaso y poco entrenado cerebro que atesoro.
- ¿Eres tú filosofía? – pregunté inquieto
- No, que yo sepa – respondió el Charly al otro lado del teléfono – yo llamaba por si te venías a tomar unos vinos con la gente del pueblo.
Acepté, naturalmente, dando un gran suspiro de alivio: ¿Quién quiere filosofía cuando la alternativa es una tarde de vinos de Valdepeñas con los amigos del pueblo?
En la Taberna del Jésus (no me he equivocado al poner el acento, es que se pronuncia así) están todos: El Míguel se paga las primeras rondas, que acaba de mercarse un excelente John Deer de color verde, con unas enormes y bonitas ruedas de tractor (lo que no debe extrañar al respetable, puesto que, al fin y al cabo, es un tractor) y rápidamente, todos estamos a tono
-.-
Después de 18 vinos, puedo afirmar sin miedo a equivocarme que soy filósofo. Soy el hombre que ve claro el mundo, su devenir y sus viandantes coloraos.
Soy el policía ético del mundo, el ideólogo del ponme otra pa’l camino, el que atesora la materia gris necesaria para el desarrollo de nuestro plan magistral de aquella noche: hacernos con pequeños espejos, pegarlos en la punta de nuestros zapatos y ver si somos capaces de verle las bragas a las mozas del pueblo sin agacharnos. Sólo Damián y Rogelio me acompañan a estas horas: los otros o se han rajado ante las expectativas del plan o han quedado sedados por efectos del Valdepeñas.
Es un plan ambicioso, que requiere, a partes iguales, serenidad y estupidez; al menos lo segundo lo tenemos a espuertas, así que, animados por unos 6 o 7 vinos más decidimos que el espejo que mejor nos va a ir, porque está acostumbrao a mirar mozas, es el espejo del baño de las mozas de donde el Jésus, que es donde nos encontramos en esos fatídicos instantes.
Y al grito de “¡A los servicioooosss....!” un etílico tropel se lanza al cuarto de baño de las mozas en la taberna del Jésus con incierto futuro...
-.-
Son las 8 de la mañana y nos encontramos en el calabozo de la comisaría del pueblo; miro a Damián, mi compañero, y no puedo evitar rodar por el suelo de risa. Tiene las dos manos y la cabeza vendadas y una cara de borracho que t’escojonas.
Rogelio duerme, también vendado, y acostado uno ochentaycinco o sea, cuan largo es, en el frío suelo de baldosas: hay que ver cómo le huelen los pies.
Voy a proceder a reírme machotamente de él cuando un rayo de inteligencia me frena: intento palparme y no puedo, pues, oh, mundo cruel, yo también estoy vendado, como mis compañeros, en manos y cabeza.
Viene el Colombo, el chérif.
A ver: que dice el Jésus que o le compráis un espejo nuevo y váis ahora mismo a ponélo y a limpiále el baño u os pone una denuncia de tres páginas.
-.-
Rogelio friega fatal. Se ve que no ha cogido una fregona en su vida. Además tiene la válvula mal calibrada y deja caer peos con excesiva frecuencia para ser gracioso: perdió la gracia al tercero, pero parece que quiera batir un récor o algo.
Damián es eficaz y muy apañao, pero le duele la cabeza y tiene la vista, y el entendimiento, perjudicaos: ha puesto el espejo en la vertical del retrete en lugar de encima del lavabo.
Yo intento convencer al Jésus de que no se mosquee y le pido unos vinos pa los muchachos, que se lo están currando pero, por una razón que no logro entender, se niega. Es raro, el Jésus siempre nos fía.
-.-
Al volver a casa, al caer el sol, a la misma hora que salí ayer, un viento desconocido me abraza el cuello y me arrulla.
- ¿Eres tú, filosofía? inquiero anhelante
- Yeah, tronco – responde Filosofía.
- Me pillas en baja forma hermana; ¿por qué no te vas a tomar por culo? – le pregunto cortésmente.
Y filosofía se va.
Entro en casa y me hago un bocadillo de panceta con pimientos, mojando el pan en el aceite resultante de la fritura de esa joya del cerdo.
Cojo la garrafa de vino y doy un trago estratosférico.
Tengo la panza llena. Deinde philosophare...
Saco la cabeza por la ventana y llamo a gritos:
- ¡Foilosofía, filosofía....!
Pero ya es tarde.
Tal vez, en otro año...
Gotzone Mora: se trata de la Libertad
De su libertad. De la tuya y la mía.
Se trata, incluso, de la libertad de los que quieren matarla.
Se trata de la Libertad. De la vida.
Gotzone Mora es, desde hace meses, mi campeona. Es una mujer de los pies a la cabeza, una vasca ejemplar, una socialista admirable, una española de raza, una profesora valiente, una madre coraje.

Gotzone Mora vive, y no es una forma de hablar, en el punto de mira de ETA. Ha de soportar el acoso de los cobardes a diario, la presión de los asesinos hora tras hora, la indiferencia de las autoridades (esto sí que es una forma de hablar) vascas cada minuto; y, lo peor: el silencio cómplice de muchos de sus compañeros de partido a cada instante.
El dialogante Zapatero lleva desde el mes de junio del año pasado ignorando una petición de entrevista, de diálogo, de Gotzone; no es que diga que no, porque, seguramente, no se atreve, es que ni contesta. Y lo sé de buena fuente. Gotzone Mora está expedientada por su partido por denunciar los contactos de éste con el entorno de ETA, es decir, por defender el pomposamente llamado Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo que ellos mismos promovieron.
Nadie que no lo haya vivido, sabe lo que es vivir con escolta. Esperar dentro de casa, con tu familia, a que el escolta mire fuera y te dé permiso para asomar la cabeza. Salir de casa y ver, pintado con trazo grueso en la pared de tu casa “ETA MÁTALOS”. Gotzone Mora no puede vivir como tú y como yo en su casa. Porque ni tú ni yo hemos visto entrar por la ventana un cóctel molotov mientras desayunábamos. Porque ni a ti ni a mí nos prohíben los vecinos que guardemos el coche en el garaje, porque, claro, se les puede quemar el suyo...
Gotzone Mora no puede desarrollar su trabajo de profesora como tú, Big, o como tú, Cyranobix. Entre sus alumnos no hay elementos díscolos: hay nazis, asesinos, cobardes y malnacidos que se hacen llamar abertzales que, directamente, la amenazan de muerte. Y no son bravuconadas: más de un compañero suyo ha pagado ya con su vida. La puerta de su despacho está blindada, parece la puerta de la cámara acorazada de un banco; Gotzone lleva dos años sin ordenador porque “no hay dinero”. En la universidad del País Vasco no hay dinero para un ordenador. ¿Tú te lo crees? Yo no. Desde hace unos 18 meses, nadie (sí, he escrito NADIE, ninguna persona) saluda a Gotzone Mora en la universidad. No la hablan.
Lo mejor, lo único bueno, la lección que cabe extraer de todo esto, es que a pesar de ese infierno, sigue con su trabajo, con su casa, con su vida en el País Vasco.
Buscando una foto para ilustrar este post, he dado con esta página y no he podido evitar el inscribir mi nombre y, ahora, en pedir que si la dignidad de las personas es importante para ti, hagas lo propio.
Gotzone Mora. Se trata de la libertad.
Ánimo, Gotzone, tu aguante y tus ganas, aunque suene raro, nos iluminan.
Como Tom Wolf hace decir a los negros de Atlanta en "Todo un hombre": "Lo estás haciendo, lo estás diciendo, hermana... Te estamos detrás".
Viva los vascos libres.
Se trata, incluso, de la libertad de los que quieren matarla.
Se trata de la Libertad. De la vida.
Gotzone Mora es, desde hace meses, mi campeona. Es una mujer de los pies a la cabeza, una vasca ejemplar, una socialista admirable, una española de raza, una profesora valiente, una madre coraje.

Gotzone Mora vive, y no es una forma de hablar, en el punto de mira de ETA. Ha de soportar el acoso de los cobardes a diario, la presión de los asesinos hora tras hora, la indiferencia de las autoridades (esto sí que es una forma de hablar) vascas cada minuto; y, lo peor: el silencio cómplice de muchos de sus compañeros de partido a cada instante.
El dialogante Zapatero lleva desde el mes de junio del año pasado ignorando una petición de entrevista, de diálogo, de Gotzone; no es que diga que no, porque, seguramente, no se atreve, es que ni contesta. Y lo sé de buena fuente. Gotzone Mora está expedientada por su partido por denunciar los contactos de éste con el entorno de ETA, es decir, por defender el pomposamente llamado Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo que ellos mismos promovieron.
Nadie que no lo haya vivido, sabe lo que es vivir con escolta. Esperar dentro de casa, con tu familia, a que el escolta mire fuera y te dé permiso para asomar la cabeza. Salir de casa y ver, pintado con trazo grueso en la pared de tu casa “ETA MÁTALOS”. Gotzone Mora no puede vivir como tú y como yo en su casa. Porque ni tú ni yo hemos visto entrar por la ventana un cóctel molotov mientras desayunábamos. Porque ni a ti ni a mí nos prohíben los vecinos que guardemos el coche en el garaje, porque, claro, se les puede quemar el suyo...
Gotzone Mora no puede desarrollar su trabajo de profesora como tú, Big, o como tú, Cyranobix. Entre sus alumnos no hay elementos díscolos: hay nazis, asesinos, cobardes y malnacidos que se hacen llamar abertzales que, directamente, la amenazan de muerte. Y no son bravuconadas: más de un compañero suyo ha pagado ya con su vida. La puerta de su despacho está blindada, parece la puerta de la cámara acorazada de un banco; Gotzone lleva dos años sin ordenador porque “no hay dinero”. En la universidad del País Vasco no hay dinero para un ordenador. ¿Tú te lo crees? Yo no. Desde hace unos 18 meses, nadie (sí, he escrito NADIE, ninguna persona) saluda a Gotzone Mora en la universidad. No la hablan.
Lo mejor, lo único bueno, la lección que cabe extraer de todo esto, es que a pesar de ese infierno, sigue con su trabajo, con su casa, con su vida en el País Vasco.
Buscando una foto para ilustrar este post, he dado con esta página y no he podido evitar el inscribir mi nombre y, ahora, en pedir que si la dignidad de las personas es importante para ti, hagas lo propio.
Gotzone Mora. Se trata de la libertad.
Ánimo, Gotzone, tu aguante y tus ganas, aunque suene raro, nos iluminan.
Como Tom Wolf hace decir a los negros de Atlanta en "Todo un hombre": "Lo estás haciendo, lo estás diciendo, hermana... Te estamos detrás".
Viva los vascos libres.
Principturus
Por su interés periodístico, reproducimos íntegra la carta que Cecilio Capúllez, investigador privado, envió con el resultado de sus pesquisas a S.M. don Juan Carlos I, rey de España; la carta fue interceptada por el marido de la infanta Elena (presa de un ataque de celos por el embarazo de Letizia) y dejada en la redacción de este periódico de forma pretendidamente anónima: las gafas de sol en plena noche no fueron suficientes para engañar al guarda jurado, al perro, a la secretaria de guardia y a un señor que estaba esperando a su abuela y que había confundido nuestro periódico con un taxi; todos ellos reconocieron al Marichalao y le pidieron autógrafos. El Mari, desconcertao, accedió a firmar pero cambió astutamente su apellido por el de Anachalar, esperando ocultar así su identidad. Se confirma que este tío es bobo. Y la carta dice así:
Majestá:
bueno, parece que sí, oiga: la prinzesa de Asturias está en estado de buenaesperanza o, lo que es lo mismo, en creciente estado de gestación u preñada. No estoy seguro de que en este caso hubiera que poner u, y a lo mejor bastaba con un o redondo. Le cuento mis pesquisas y cómo he llegado a esa conclusión.
- La prinzesa duerme con un chico muy alto, rubio, bien parecido, que habla un poco raro (como usté, y no se me moleste, monarca, pero no se le entiende un pijo por teléfono, parece que sestá comiendo un nabo), y parece que de buena familia desde hace un año poco más o menos. O quizá sean dos años. El caso es que lleva tiempo durmiendo con un hombre, diríase que de sexo masculino, y parece que, como le diría... que llegan hasta el final. No es que yo lo sepa, rey, pero me lo barrunto por cómo sonríe ella por las mañanas. Ahora, que a lo mejor es que el rubiales es muy simpático y le cuenta chistes, yo ahí no me meto, que una cosa es ser detective y otra entrometerme.
- La gachí tiene caprichos, o una cosa parecida, porque la tipa (lo he oído a través de la puerta) dice más, más, más y no se cansa, mientras el rubiales alturrón y sosainas le dice toma, toma, toma y parece cansarse bantaste. Antojos, coño, uy, perdón, altitud, digo alteza, antojos era la palabra de la que no me acordaba.
- Esto es un poco embarazoso, rey, pero se lo digo, que pa eso me pagan: se le han hinchao las peras: la tía no es que sea una tipa planilla, ciertamente, pero tampoco es, por poner un ejemplo español, Rocío Jurado (¡qué mujer!, por lo menos hace 20 años, venga, coronillas, confiesa... a ti la Jurado te ponía, ¿eh?). El caso es que el otro día me fijé, con el teleobjetivo, mientras la Leti desayunaba... y se me iba el objetivo... mire, mire qué bonitas domingas se le están poniendo a su cuñada, o su nuera, o su suegra, no me acuerdo lo que es la prinzesa de usté, disculpeme, realeza, pero esas cosas se me dan fatal.

- De cara, sin embargo, está fea. Se le está acentuando esa jeta de estricta gobernanta, oiga, y no es que la nena sea un bellezón, pero se le está poniendo cara de abuela permanentemente cabreada.
- Y el cuerpo, oiga: si no era ná... y se le está poniendo tipo cilíndrico, así como un puro, con la cintura igual que las caderas.
Por último majestá, he descubierto este documento que apunta en la misma dirección que mis investigaciones.

Y, por muy rey que sea, oiga, el tema del vil metal tengo que tratarlo, que me conozco yo las cosas esas de palacio, que no quiero que vayan despacio. O sea, que o se me paga conveniente y rápidamente, o voy y se lo casco a la prensa, que seguro que a la gente este tema le interesa.
Y otra cosa, su realeza, ¿usté sabe quién es el rubiales ese que acompaña a la Leti a todas partes? Le ha tenido que ver por la tele, hombre, un tipo alturrón, un poco sosillo y sobre todo que habla raro, oiga, parece familiar suyo.... pero eso sí, no tiene su napia, es bastante más resultón que usté.
Venga, rey, un abrazo y una curiosidá: ¿no le molesta verse acuñao? Todo el mundo sobándole la cara...no sé, debe ser una mierda ¡uy...! , perdón, rey. se me escapa.
Venga, hombre, me podías mandar una foto dedicada, pero con la corona y en el trono, que así farda más.
Hala, a seguir bien, hombre, y saludos a la Sofi que, no es por nada, pero parece la única lista de la familia, y no se me ofenda, monarca.
Cecilio.
Pribate Inbestigator.
Exposición a la genialidad
Soy de esos.
De esos pelmazos que siempre que se habla de la tele saca a relucir sus mitos: De cuando era pequeño, Los autos locos (Penélope Glamour, Pedro Bello, Pierre Nodoyuna... compitiendo en carreras frenéticas), los dibujos de los Beatles (que empezaban con el divino John enchufando su guitarra a la red y con el acorde inical de A hard day’s night), Woody Woodpecker, el Pájaro Loco, El Fantástico Mundo de Walt Disney (con unos pobretones fuegos artificiales en blanco y negro) y Las Manos Mágicas (Las manos mágicas le dirán la forma de aprendeeeeer.... bonitos trucos que de magia soooonnnnnn..... ¡el resto depende de usted!).
De esos que afirman, entre otras cosas porque es verdad, que veía pegado al televisor los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente (recuerdo especial para El Gran Matador, dedicado al lobo ibérico), el Un, dos tres, de Kiko Ledgard, Yo, Claudio, Pop-Grama y las películas de Marisol.
Que, ya más crecidito me enamoré de algunas series como Retorno a Brideshead, Enredo, Arriba y abajo, Un hombre en Casa, Hombre rico, hombre pobre, Canción triste de Hill Street, Parker Lewis nunca pierde, Treintaytantos...
Pero, bueno, si exceptuamos el primer capítulo (los primeros cinco minutos) de Twin Peaks, una obra de incontestable lucidez, no hay nada en la tele, ni lo habrá, como Doctor en Alaska, Northern Exposure

Sí, yo soy de esos.
No es muy original, lo sé, pero me considero un pelmazo de primera en cuanto a las aventuras y desventuras del doctor Joel Fleischman, y sus compañeros de fatigas: Maggie O’Conell, Chris Stevens, Maurice Minnifield, Ed Chigliak, Holling, Shelly, Mailyn, Ruth-Anne...
Desde que ví por primera vez esa serie, gracias a mi amiga Alicia, me sentí absolutamente subyugado por ese pueblecito llamado Cicely, por las crónicas radiofónicas de Chris por la mañana, por la electricidad entre el doctor y la piloto (no hay piloto más sexy que la O’Conell), el caciquismo visionario del ex-astronauta Minnifield, por la sabiduría indiana de Mailyn y la occidental de Ruth-Anne y, cuesta decirlo, enamorado de la ingenuidad Ed, ese joven indio, aprendiz de Chamán y loco del cine clásico.
En un caso que, a mi entender, sólo se ha dado también con Los Simpson (aunque una y otra no tengan absolutamente nada que ver), Doctor en Alaska ha contado con el estado de gracia permanente de sus guionistas, Josua Brand y John Falsey, dos tipos que debían ser personas permanente expuestas a altas radiaciones de originalidad, buen humor, lirismo y ensoñación. Expuestos permanentemente a la genialidad, en suma; y así fue como escribieron tan maravillosa historia, y supieron reflejar toda esa exposición a sus guiones y brindarnos a los mortales una serie inteligente, tierna, caústica, llena de amor por la naturaleza, por el ser humano y de buen humor. Buen humor en el sentido de humor del bueno.
Recientemente, ese tesoro que me cuida por las noches en su acogedora charca, me ha puesto en bandeja la primera temporada de tan magnífica obra y está bajando todo lo demás. Sencillamente la amo por ello, también.
Curiosamente, Doctor en Alaska fue una serie que nació sólo con 8 capítulos para cubrir un hueco de verano y el éxito fue tal que luego hubo otras seis temporadas , éstas ya con más de 20 capítulos cada una. Y, apesar de todo, no pudo sobrevivir a la ausencia del médio judío neoyorkino...
Me han dicho que la traducción correcta de Northern Exposure sería “orientado al norte”. No lo dudo, pero prefiero mi interpretación: cuando ví el primer capítulo, mi cabeza tradujo esas dos palabras como Exposición al Norte; una especie de síndrome o enfermedad, de quien se expone a algo. Como quien se expone a las radiaciones, a los rayos gamma (¿?) o, en exceso, al sol. Yo lo veía así: un urbanita irredento expuesto al norte como exponente máximo de la naturaleza: algo que nunca acaba de asimilarse.
(Como yo, que nunca acabo de asimilar que, después de pasarme 11 horas terminando un guión frente al ordenador, no es bueno alargar la cosa otra hora para escribir estas líneas que no estoy seguro corregir antes de colgar, tal es mi estado de necesidad de sueño.)
Doctor en Alaska es una serie altamente recomendable para todos los que ya no saben qué bajarse con el e-mule. Es un magnífico antídoto contra la estulticia y un bálsamo contra la sensibilidad herida.
Es mi serie favorita.
Yo soy de esos.
De esos pelmazos que siempre que se habla de la tele saca a relucir sus mitos: De cuando era pequeño, Los autos locos (Penélope Glamour, Pedro Bello, Pierre Nodoyuna... compitiendo en carreras frenéticas), los dibujos de los Beatles (que empezaban con el divino John enchufando su guitarra a la red y con el acorde inical de A hard day’s night), Woody Woodpecker, el Pájaro Loco, El Fantástico Mundo de Walt Disney (con unos pobretones fuegos artificiales en blanco y negro) y Las Manos Mágicas (Las manos mágicas le dirán la forma de aprendeeeeer.... bonitos trucos que de magia soooonnnnnn..... ¡el resto depende de usted!).
De esos que afirman, entre otras cosas porque es verdad, que veía pegado al televisor los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente (recuerdo especial para El Gran Matador, dedicado al lobo ibérico), el Un, dos tres, de Kiko Ledgard, Yo, Claudio, Pop-Grama y las películas de Marisol.
Que, ya más crecidito me enamoré de algunas series como Retorno a Brideshead, Enredo, Arriba y abajo, Un hombre en Casa, Hombre rico, hombre pobre, Canción triste de Hill Street, Parker Lewis nunca pierde, Treintaytantos...
Pero, bueno, si exceptuamos el primer capítulo (los primeros cinco minutos) de Twin Peaks, una obra de incontestable lucidez, no hay nada en la tele, ni lo habrá, como Doctor en Alaska, Northern Exposure

Sí, yo soy de esos.
No es muy original, lo sé, pero me considero un pelmazo de primera en cuanto a las aventuras y desventuras del doctor Joel Fleischman, y sus compañeros de fatigas: Maggie O’Conell, Chris Stevens, Maurice Minnifield, Ed Chigliak, Holling, Shelly, Mailyn, Ruth-Anne...
Desde que ví por primera vez esa serie, gracias a mi amiga Alicia, me sentí absolutamente subyugado por ese pueblecito llamado Cicely, por las crónicas radiofónicas de Chris por la mañana, por la electricidad entre el doctor y la piloto (no hay piloto más sexy que la O’Conell), el caciquismo visionario del ex-astronauta Minnifield, por la sabiduría indiana de Mailyn y la occidental de Ruth-Anne y, cuesta decirlo, enamorado de la ingenuidad Ed, ese joven indio, aprendiz de Chamán y loco del cine clásico.
En un caso que, a mi entender, sólo se ha dado también con Los Simpson (aunque una y otra no tengan absolutamente nada que ver), Doctor en Alaska ha contado con el estado de gracia permanente de sus guionistas, Josua Brand y John Falsey, dos tipos que debían ser personas permanente expuestas a altas radiaciones de originalidad, buen humor, lirismo y ensoñación. Expuestos permanentemente a la genialidad, en suma; y así fue como escribieron tan maravillosa historia, y supieron reflejar toda esa exposición a sus guiones y brindarnos a los mortales una serie inteligente, tierna, caústica, llena de amor por la naturaleza, por el ser humano y de buen humor. Buen humor en el sentido de humor del bueno.
Recientemente, ese tesoro que me cuida por las noches en su acogedora charca, me ha puesto en bandeja la primera temporada de tan magnífica obra y está bajando todo lo demás. Sencillamente la amo por ello, también.
Curiosamente, Doctor en Alaska fue una serie que nació sólo con 8 capítulos para cubrir un hueco de verano y el éxito fue tal que luego hubo otras seis temporadas , éstas ya con más de 20 capítulos cada una. Y, apesar de todo, no pudo sobrevivir a la ausencia del médio judío neoyorkino...
Me han dicho que la traducción correcta de Northern Exposure sería “orientado al norte”. No lo dudo, pero prefiero mi interpretación: cuando ví el primer capítulo, mi cabeza tradujo esas dos palabras como Exposición al Norte; una especie de síndrome o enfermedad, de quien se expone a algo. Como quien se expone a las radiaciones, a los rayos gamma (¿?) o, en exceso, al sol. Yo lo veía así: un urbanita irredento expuesto al norte como exponente máximo de la naturaleza: algo que nunca acaba de asimilarse.
(Como yo, que nunca acabo de asimilar que, después de pasarme 11 horas terminando un guión frente al ordenador, no es bueno alargar la cosa otra hora para escribir estas líneas que no estoy seguro corregir antes de colgar, tal es mi estado de necesidad de sueño.)
Doctor en Alaska es una serie altamente recomendable para todos los que ya no saben qué bajarse con el e-mule. Es un magnífico antídoto contra la estulticia y un bálsamo contra la sensibilidad herida.
Es mi serie favorita.
Yo soy de esos.
Mis amigos, sábado de madrugada y yo.
Un cachito de vida de hace 20 años.
- Decidir si lo que está bien es ésto o aquéllo...
- ...intentar dormir y no poder...
- ...salpicarse la cara con el agua de enjuagar el miedo...
- ...salir a la calle...
- ...vencer...
- ...enfrentarse a uno mismo en calcetines...
- ...llevar una mancha de tomate en el pantalón...
- ...tener una mancha de huevo en la corbata...
- Esa no vale, Nules, no me jodas - dice Lambert
- ¿Por qué no? Es igual que la que ha dicho Fanny
- ¡Pues por eso, tío, parece que no te enteras! Hay que decir cosas distintas
- Eliminado, eliminado - tercia Rita.
- Joder, me tenéis manía...
- Sí, sí, claro... pero quita, macho...
- Venga Niko, te toca proponer. Pero no te pases...
- Bien; atrocidades que nos gustan. No vale el sexo ni la comida. ¿Estamos?
- Venga, venga, empieza...
- Los guiones de telenovelas sudamericanas.
- ...Plácido Domingo cantando canción ligera...
- ...los calzoncillos musicales...
- ...el cine de autor alemán...
- ...los anuncios de compresas...
- ...los reality shows...
- Fuera, fuera, fuera, fuera, fuera...
- ¿Pero por qué? Los reality shows están bien...
- Nada, Rita, estás eliminada. De acuerdo, son atroces, pero no se pueden comparar a las demás cosas. Es mucho más atroz y, además, son dos palabras prohibidas...
- Eso es lo que tú dices, Lamb, ¿tú qué piensas Niko?
- Estoy de acuerdo. Es de muy mal gusto eso de nombrar los reality shows. Estás eliminada, Rita. Fanny, te toca proponer.
- Vale; cosas detestables.
- ¿Detestables?
- ¡Detestables, asquerosas!
- ¿Como por ejemplo?
- ¡Los reality shows!
- ¡Bien! Cuando en una jornada electoral un político dice "ha ganado la democracia"...
- Sí, sí, o "un triunfo del pueblo"...
- ...las revistas de baloncesto...
- ...los juanetes...
- ..."respeto, pero no comparto"...
- ..."a nivel de calle"...
- ...los paraguas plegables...
- ...los ginecólogos...
- ...las memorias de los famosos...
- ...la televisión interactiva...
- ..."este chico es un tesoro"...
- ... o "muy majete"...
- ...los Mercedes blancos...
- ...los todoterreno con la inscripción "Papá, no corras" encima de la foto de los niños...
- ...los participantes desde casa en los concursos de televisión...
- ...los pantalones de franela...
- ...los trajes beige clarito...
- ...los tipos que dejan blanditas las pipas con el sudor de las manos...
- ...los que hacen caca y no huele...
- ..."los jóvenes no tenemos oportunidades"...
- ...los jóvenes, como grupo nominal...
- ...la social democracia...
- ...la democracia cristiana...
- ...estoy hasta los huevos...
- Lo siento, Lambert, eso no vale.
- No, si digo que estoy hasta los huevos de jugar.
- Y yo.
- Y yo.
Madrid
Llevaba yo ya tiempo queriendo dedicarle a este poblachón manchego y a su entorno unas palabras. No es que Madrid me haya hecho nada para que yo vaya y cometa este post, pero hoy, en acabando el dos de mayo, habiendo estado intencionadame


