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Acerca de Lee, el escapista, hay poco que contar, cuando sepa algo os lo cuento
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La vida y milagros del niño vampiro VII
No entendía nada, que le estaba pasando, normalmente no habría podido articular ni una palabra con esa mujer, la experiencia en el local de su tío le había dado ciertas habilidades, pero en lo referente a hablar, seguía siendo el tipo más tímido del planeta.

Ahora, en cambio, estaba chuleando a aquella mujer, sus reacciones eran distintas. Ayudo a la mujer a levantarse y su mano se le fue directamente a las tetas. Al ver lo que acaba de hacer, pensó que la mujer le iba a dar de ostias, pero en lugar de eso le hizo una sonrisa diciéndole, “¿que no has tenido bastante pequeñin?

En esas que el niño pelirrojo apareció por el otro lado de la barra, con una mierda y media colgando de la oreja y señalándole, al lado tenía un tipo enorme con la tripa de cerveza más grande que ha existido nunca.
El niño vampiro miro a la mujer y con media labio cerrado le dijo “Chata, me tengo que ir, sé que te mueres por venir conmigo, pero no puede ser, no me sigas ni me busques, cásate y sueña conmigo por las noches, vivirás mejor. Aunque debes ser consciente que nunca más volverás a disfrutar con el sexo” le metió los dedos por las bragas y se hecho a correr, había reacciones nuevas en su vida, una forma de moverse distinta, soportaba el sol, tenía reflejo en los espejos, vestía muy raro, su acento era distinto, etc... pero el sentido inconsciente de huir cagando leches no lo había perdido.

La necesidad le obligo a dejar a tras a esa mujer y todo lo que hubiere pasado esa noche, corrió huyendo hasta llegar a la plaza de toros de las Arenas, abandonada hacía años servía de cobijo a mendigos y borrachos. Se acurrucó en una estancia y se durmió.

Se despertó de golpe de una pesadilla muy extraña, estaba en medio de la montaña con su perra, la cual por lo visto se llamaba Coloma, estaban intentando poner en un corral a unas cabras, llevaba un gorro rojo y una rama de árbol en la mano, no paraba de gritar al perro y a mover la rama arriba y abajo.

Empezó a andar por los pasillos de la plaza de toros y a bajar escaleras, no tenía un rumbo claro, reflexionaba sobre lo que le había pasado, no podía ser que todo fuera una borrachera mal llevada, no podía ser que no hubiera estado en ese calabozo, recordaba a esas enanas y a los doctores, tenía que se real, y la puta del plumero...no podía ser.

Además ahora tenía reflejo, podía estar bajo el sol sin protección, tenia sueños muy raros, etc...no podía ser que no hubiera pasado nada.

Vampiro VI

No