Así, como un caracol
Dicen que la vida es una enorme y kilométrica línea dibujada en nuestra mano izquierda y que la felicidad, ese suspiro que da sentido a la historia, aparece en pequeñas ocasiones ocupando diminutos centímetros de esa línea. Por eso, los caracoles, aunque tarde, cuando llegan, lo disfrutan mucho más. Lo aprecian. Lo saborean. Y cada paso tiene sentido... Entonces, ¿por qué arrepentirse de ser caracol?
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Comentario:
Sabía que escribías muy bien, me doy cuenta también de que dices además muchas cosas importantes. Voy a leer tu blog con frecuencia.
Un fuerte abrazo aunque nos veamos poco,
Jesús.
Un fuerte abrazo aunque nos veamos poco,
Jesús.
Comentario:
A veces, el caracol se cansa de ser caracol...
Comentario:
¿Arrepentirme? Los caracoles somos unos seres muy pero que muy honorables, que agradecen y saborean los ratos en los que otras especies de animales aminoran su marcha para compartir cosas a veces más difíciles que otras pero que siempre ayudan a crecer.
Fdo.: Un caracol que ha salido aunque no haga sol ;)
Fdo.: Un caracol que ha salido aunque no haga sol ;)





