Se me acabó la imaginación...
Con la tristeza de la página en blanco, el alumno se acercó al maestro:
- Se me acabó la imaginación
Un silencio y medio después, el maestro enarcó las cejas y el zagal, como el que habla de la muerte de su alma gemela, dejó brotar palabras:
"Maestro, se me acabó la imaginación. Llevo varias semanas atrapado en ideas ya contadas. Me siento vacío, sin espíritu… Bien sabe usted que yo nací para encontrar la semejanza en lo opuesto, para contar historias, para ser feliz. Una noche, como tantas otras, quería venir a cerrar y no pude. Me senté en la silla coja para dejar mi suerte correr en el traqueteo de las teclas, pero lo único que conseguí fue siseosos meneos de culo inquieto. Desde entonces estoy bloqueado y no hago más que acumular expresiones que empiezan en puntos y aparte. Maestro, deseo volver al pasado, a cuando veía aguerridos valientes arengando a su ejército justo antes de ir a morir por amor. Deseo sentir como los personajes se hacen personas y la fantasía realidad. Anhelo empatizar con el mundo y ser capaz de crear imágenes color verde campestre envueltas en recuerdos que huelen a pan de pueblo. Oh maestro, si tan sólo pudiera sentarme y escribir sobre algo nuevo y distinto, como la historia de aquel niño que era incapaz de sentir miedo o sobre aquella enfermedad que hace que huelas las palabras y veas los sonidos. Si tan sólo pudiera hacer real a Marrón, el niño que acaparó toda la riqueza de Granada y consiguió enamorar al arte, o regresar a lomos del dragón que mató Jorge a la tierra de Urbino…"
El niño abrió los ojos. El maestro desenarcó las cejas. La historia siguió su cauce.
- Se me acabó la imaginación
Un silencio y medio después, el maestro enarcó las cejas y el zagal, como el que habla de la muerte de su alma gemela, dejó brotar palabras:
"Maestro, se me acabó la imaginación. Llevo varias semanas atrapado en ideas ya contadas. Me siento vacío, sin espíritu… Bien sabe usted que yo nací para encontrar la semejanza en lo opuesto, para contar historias, para ser feliz. Una noche, como tantas otras, quería venir a cerrar y no pude. Me senté en la silla coja para dejar mi suerte correr en el traqueteo de las teclas, pero lo único que conseguí fue siseosos meneos de culo inquieto. Desde entonces estoy bloqueado y no hago más que acumular expresiones que empiezan en puntos y aparte. Maestro, deseo volver al pasado, a cuando veía aguerridos valientes arengando a su ejército justo antes de ir a morir por amor. Deseo sentir como los personajes se hacen personas y la fantasía realidad. Anhelo empatizar con el mundo y ser capaz de crear imágenes color verde campestre envueltas en recuerdos que huelen a pan de pueblo. Oh maestro, si tan sólo pudiera sentarme y escribir sobre algo nuevo y distinto, como la historia de aquel niño que era incapaz de sentir miedo o sobre aquella enfermedad que hace que huelas las palabras y veas los sonidos. Si tan sólo pudiera hacer real a Marrón, el niño que acaparó toda la riqueza de Granada y consiguió enamorar al arte, o regresar a lomos del dragón que mató Jorge a la tierra de Urbino…"
El niño abrió los ojos. El maestro desenarcó las cejas. La historia siguió su cauce.
Comentario:
sensacional
Comentario:
Casi cada día pasandome por aqui para ver si habias actualizado, y efectivamente, genial leerte de nuevo :)
Comentario:
"Quién me diera una musa de fuego que os transporte al cielo más brillante de la imaginación; príncipes por actores, un reino por teatro, y reyes que contemplen esta escena pomposa".
Comentario:
Que alegría volver a leer estos cierres , que alegria





