Seres intempestivos
Seres intempestivos
Cada día, cuando saco a Jano, paso miedo. Miedo. Hay unos seres intempestivos –agrias personas en su mayoría con más arrugas que años, calvos de infancia y llenos de ideas sin verbigracia, dotados de mucho tiempo y verborrea diarréica que te sorprenden contra todo pronóstico, haciendo lo previsible improbable y provocando una tempestad que impide y tapona toda opción de un paseo tranquilo y pacífico con tu perro-. Y me asustan. Hay dos especialmente aterradores: “la de la manzana” y “el hipnotizador”.
La de la manzana aparece por sorpresa, siempre a tus espaldas. Cuando menos te lo esperas una voz quejumbrosa, temblorosa, agrietada como bruja de cuento, irrumpe en tu cogote: “¡Qué buenos paseos te da tu amo!” Y sí, cuando hay signos de exclamación es porque grita. Grita mucho y bien. Cada vez que escucho eso voz temo darme la vuelta. Mi primer impulso es seguir andando y tirar de la correa fuertemente, para que Jano no se debilite y termine dándose la vuelta. “¡¿No me oyes o qué?!” El tono de su voz se hace más profundo, como si fuera un emperador enfadado ante un oscuro súbdito que se rebela. Jano no puede evitarlo y se da la vuelta. La ancianita siempre va con una pequeña, blanca y lanuda perrita de exposición que se pone nerviosa muy rápido. “Sujeta a tu perro que es muy grande y la mía tiene reuma, la pobre, y hace poco un perro le atacó y está muy dolorida por aquello. La pobre, con el reuma. Si no tuviera reuma. La pobre… El reuma………… ¡tú me gustas!” Me mira a los ojos. “Tú me gustas más que los otros que sacan a tu perro…eres más simpático” Se acerca y me coge del brazo. Y ronronea. Y aprieta. Y me mira. Es entonces cuando lo veo claramente. Quiere darme la manzana envenenada. Y reacciono. Bueno señora, que me tengo que ir. Echamos a andar y no miro atrás. “Dont look back, dont look back”.
El hipnotizador es más peligroso. Puede estar sentado en la plaza o paseando por una calle transitada, como mesones, pero siempre da contigo. Te huele. Y cuando te huele ya no puedes escapar. Una vez que lo tienes delante NUNCA abras la boca, porque a cualquier cosa le saca un discurso filosófico. Te hipnotiza. Este es un caso real:
- H: Buenos días
- JE: Buenos días (error!!!!!)
- H. Bueno, más que buenos días, buenas tardes que son las 12
- JE: jajaja, si, los domingos, ya se sabe (la has cagado)
- H: Hoy te voy a decir una cosa. La juventud es la época en la que cuerpo y alma se encuentran en el mejor momento de su existencia, por tanto debe ser el momento en el que la curva de la vida esté más en alza. Al igual que el joven tiene que trabajar, y es un trabajo muy duro el estudiar, quizás el más duro, también tiene que descansar y divertirse. Tiene que encontrar tiempo para todo, porque disfrutando de los amigos, del sexo opuesto, de las relaciones, es la única manera de que el joven sea completo. De que encuentre la manera de rebelarse contra sus padres, en el buen sentido. El joven necesita rebelarse para poder salir del seno materno y paterno. La única manera de ser feliz y libre es rebelarse contra el mundo. Rebélate…. (etc, etc)
- JE –minutos más tarde-: Bueno, que nos tenemos que ir
Y huyes, pues está claro, son seres intempestivos.
Cada día, cuando saco a Jano, paso miedo. Miedo. Hay unos seres intempestivos –agrias personas en su mayoría con más arrugas que años, calvos de infancia y llenos de ideas sin verbigracia, dotados de mucho tiempo y verborrea diarréica que te sorprenden contra todo pronóstico, haciendo lo previsible improbable y provocando una tempestad que impide y tapona toda opción de un paseo tranquilo y pacífico con tu perro-. Y me asustan. Hay dos especialmente aterradores: “la de la manzana” y “el hipnotizador”.
La de la manzana aparece por sorpresa, siempre a tus espaldas. Cuando menos te lo esperas una voz quejumbrosa, temblorosa, agrietada como bruja de cuento, irrumpe en tu cogote: “¡Qué buenos paseos te da tu amo!” Y sí, cuando hay signos de exclamación es porque grita. Grita mucho y bien. Cada vez que escucho eso voz temo darme la vuelta. Mi primer impulso es seguir andando y tirar de la correa fuertemente, para que Jano no se debilite y termine dándose la vuelta. “¡¿No me oyes o qué?!” El tono de su voz se hace más profundo, como si fuera un emperador enfadado ante un oscuro súbdito que se rebela. Jano no puede evitarlo y se da la vuelta. La ancianita siempre va con una pequeña, blanca y lanuda perrita de exposición que se pone nerviosa muy rápido. “Sujeta a tu perro que es muy grande y la mía tiene reuma, la pobre, y hace poco un perro le atacó y está muy dolorida por aquello. La pobre, con el reuma. Si no tuviera reuma. La pobre… El reuma………… ¡tú me gustas!” Me mira a los ojos. “Tú me gustas más que los otros que sacan a tu perro…eres más simpático” Se acerca y me coge del brazo. Y ronronea. Y aprieta. Y me mira. Es entonces cuando lo veo claramente. Quiere darme la manzana envenenada. Y reacciono. Bueno señora, que me tengo que ir. Echamos a andar y no miro atrás. “Dont look back, dont look back”.
El hipnotizador es más peligroso. Puede estar sentado en la plaza o paseando por una calle transitada, como mesones, pero siempre da contigo. Te huele. Y cuando te huele ya no puedes escapar. Una vez que lo tienes delante NUNCA abras la boca, porque a cualquier cosa le saca un discurso filosófico. Te hipnotiza. Este es un caso real:
- H: Buenos días
- JE: Buenos días (error!!!!!)
- H. Bueno, más que buenos días, buenas tardes que son las 12
- JE: jajaja, si, los domingos, ya se sabe (la has cagado)
- H: Hoy te voy a decir una cosa. La juventud es la época en la que cuerpo y alma se encuentran en el mejor momento de su existencia, por tanto debe ser el momento en el que la curva de la vida esté más en alza. Al igual que el joven tiene que trabajar, y es un trabajo muy duro el estudiar, quizás el más duro, también tiene que descansar y divertirse. Tiene que encontrar tiempo para todo, porque disfrutando de los amigos, del sexo opuesto, de las relaciones, es la única manera de que el joven sea completo. De que encuentre la manera de rebelarse contra sus padres, en el buen sentido. El joven necesita rebelarse para poder salir del seno materno y paterno. La única manera de ser feliz y libre es rebelarse contra el mundo. Rebélate…. (etc, etc)
- JE –minutos más tarde-: Bueno, que nos tenemos que ir
Y huyes, pues está claro, son seres intempestivos.
Comentario:
Son las cosas de tener gato. Las relaciones se vuelven diferentes... "Perdona, tu gato está en mi balcón" Y a los dos días, igual. Hasta que ya no vuelve el vecino. El gato sólo molesta por su independencia.
Un abrazo!
Un abrazo!
Comentario:
Solo puedo decir una cosa ... cambia tu ruta de las kks XDD
En mi zona hay toda una cultura de las kks de perro, parece q en toda casita hay un chucho ... Menos mal q tenemos un descampado q si no, ibamos a estar enterrados en kks ¬¬
En mi zona hay toda una cultura de las kks de perro, parece q en toda casita hay un chucho ... Menos mal q tenemos un descampado q si no, ibamos a estar enterrados en kks ¬¬
Comentario:
Siempre intentamos escapar de esas personas pero nuestros perros son mu nombles y siempre se paran! encima mueven el rabo de felicidad!
PD: ten cuidadito cn la de la manzana que entre agarron y agarron...
PD: ten cuidadito cn la de la manzana que entre agarron y agarron...
Comentario:
No es que sepa lo que significa intempestivo (soy catetillo) pero tengo curiosidad y lo buscaré en el diccionario.
Siempre hay gente extraña por la calle. Aunque quieras que no, dan a esos paseos un toque especial; hombre siempre es mejor encontrarte con la chica que te gusta o amigos o algo, pero es lo que hay.
Pero te digo una cosa, cuando pasen los días, y de repente no te los encuentres, te quedará un..."algo", y dirás, ¿dónde estarán ahora?
Menos mal que siempre irá apareciendo gente, además de la que ya hay en tu vida, para hacer un poquito más especiales esos paseos con el perro...
y cada día.
Siempre hay gente extraña por la calle. Aunque quieras que no, dan a esos paseos un toque especial; hombre siempre es mejor encontrarte con la chica que te gusta o amigos o algo, pero es lo que hay.
Pero te digo una cosa, cuando pasen los días, y de repente no te los encuentres, te quedará un..."algo", y dirás, ¿dónde estarán ahora?
Menos mal que siempre irá apareciendo gente, además de la que ya hay en tu vida, para hacer un poquito más especiales esos paseos con el perro...
y cada día.





