Aquellas noches de Cierre
¿Y todavía te preguntas qué es la Arcadia?
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Me encantan cuando me preguntan quién soy. Tengo millones de respuestas preparadas y otras que están por venir...mientras que me decido por una digamos que soy El Buen Bardo...
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Sindicación
 
18.30
Granada ha podido presumir siempre de contar con un suculento y variado numero de gilipollas –como supongo que en cualquier lugar del mundo-. Sin embargo, lejos de ser algo “malo”, el hecho de que abunden imbéciles implica que hay un opuesto. Para que haya blanco, tiene que haber negro. Para que haya cielo, tierra. Ya sabéis por donde voy.

Hoy encontré un claro ejemplo. La calle Gran Vía estaba abarrotada y, escondido entre la marabunta, un servidor se abría paso. Más o menos a mitad de calle, me encuentro cienes y cienes de niños vestidos de blanco y negro, con el pelo engominado con un sentido de la empatía difícilmente superable. Digo empatía porque saben ponerse en la piel de los demás, de hecho, todos iban vestidos igual, hablaban igual, gritaban igual, alargaban las vocales igual… Y sí, hacían cola para entrar a Granada 10 (a las 18.30!!), que por si no la conocéis, es un lugar donde se pone (y se ponen) la música que a todos gusta. En fin, dejando atrás esta marcha temprana –en todos los sentidos- continúo mi azarosa caminata. Cien pasos después, empiezo a oír música “rara”, distinta. Creo que japonesa. Viene del Instituto Padre Suárez. Allí unos jóvenes vestidos con camisetas de todos los colores, se divierten con juegos de mesa, películas, gymkhanas, videojuegos, talleres…¡Hasta leían! En un cartel pone III Jornadas de puertas abiertas Asociación Kiseki. Tengan la edad que tengan, saben ser niños.

Pues eso, que en Granada siempre ha habido de todo. A los hechos me remito… ¿Que quién es quién? Sacad vuestras conclusiones, si lo hiciera yo sería muy gilipollas.
 
Comentario:
:**
 
Comentario:
Hay gilipollas normales y gilipollas cariñosos
No