Oh Capitán, mi Capitán
Tuve pocas conversaciones con ella –o más bien no todas las que me hubieran gustado-, pero podría repetir todos los guiones, los suyos y los míos, que precedían a nuestras palabras. Una de aquellas charlas fue sobre cine. “Mi película favorita es Carpe Diem”, decía con acento italiano. ¿Cuál?, respondí con mi mejor flema inglesa. “Carpe Diem”. ¿Cuál? “Un profesor que enseña literatura y crean una sociedad…” No me digas más, oh capitán, mi capitán.
Aprovecha el tiempo, make the most of now, seize the day, da lo mejor de ti en cada instante. Haz que la vida que te rodea sea genial. Pisa fuerte, muy fuerte, hasta que tu huella tenga lugar en el mundo, hasta que el mundo sea parte de ti… Creo que ahora Londres es parte de mí. Sí, lo es. Me voy con la sensación de haberle cogido la talla al lugar.
Me acostumbré a mirar al suelo cada vez que iba a cruzar una carretera para leer “left” o “right”. Ya no me extrañaba si al llegar al metro en Bow veía a un miembro del staff escribir en la pizarra que había retraso en la línea verde porque había un cuerpo bajo las vías del tren. Al montarme en el vagón sacaba el libro de la mochila y me ponía a leer. El despertador, a veces, sonaba a las 4.30. Salía de pintas y, eventually, me quedaba dormido en el autobús de vuelta. Hice amigos, sí, ya lo creo, mucho amigos. Sonreí en polaco, chino, coreano, japonés, italiano, francés, turco, griego, portugués e, incluso, inglés. El negro de la puerta de la biblioteca de Alejandría me saludaba al entrar y al salir. Podría reconocer a medio centenar de ingleses por la calle y nombrarlos por el café que toman. A las 20.30 miro el móvil, por si hay toque… Carpe Diem.
Esta noche cuando me iba a dormir puse la televisión. En la BBC empezaba una película: “El club de los poetas muertos”. Dos horas después, emocionado, grité: Oh capitán, mi capitán!
A veces la vida se empeña en poner coincidencias inexplicables, a las que sólo tú les ves el sentido, que remarcan el hecho de que en esta película tú eres el protagonista.
Comentario:
Que cierto. Nunca se sabe que pequeño detalle puede cambiar una vida.
Comentario:
esas coincidencias son geniales. son eso que quita emoción a la vida creyendo que existe un destino, que la vida te da mensajes para seguir un camino... y a la vez son todo lo contrario: coincidencias que permiten soñar.
por cierto, espero con ansias el dia 25... sabeis por qué?
es el dia del helado gratis!! ;)
(será una coincidencia inexplicable?)
por cierto, espero con ansias el dia 25... sabeis por qué?
es el dia del helado gratis!! ;)
(será una coincidencia inexplicable?)





