Nudos en el estómago
20 días después y parece que fue ayer. Preparar la maleta, comer patatas fritas con huevo, sacar a Jano-Marrano-Soprano una vez más, un café con los amigos, romper la comunidad, el coche al aeropuerto, los últimos abrazos… nudos en el estómago.
Londres es una de esas ciudades en las que antes de estar literalmente ya la conoces. El comandante Nelson es una persona imponente, con carisma y vive en Trafalgar Square, una vez retirado dedicó su vida a proteger el arte que guarda el Museo Británico y a señalar en la distancia aquel reloj que Garfio nunca conseguirá sobrevolar, el Big Ben. En Oxford y Regent Street las tiendes brotan de cualquier esquina. La plaza de Leicester ha visto todas las películas del último siglo. En Picadilly la gente se junta todas las noches para ver el espectáculo de luces y pantallas. En el parque de St James, Barry sigue buscando la nueva obra de teatro y en Hyde Park las ardillas buscan comida de los visitantes que se recuestan a la sombra de un árbol a leer o escuchar música. Westminster sigue tan protegida como siempre, imperturbable. Harrods es un laberinto de dinero, Greenwich domina el tiempo, Notting Hill no olvida a Julia… y en todas partes, a cualquier hora, siempre hay alguien brindando con una pinta al grito de “cheers”.
El londinense no es alguien sin sentimientos, sensaciones ni vida. Los he visto reir, llorar, emocionarse en el metro mientras leen su novela, gritar hasta perder alguna vena ante el gol de Inglaterra, mirar de reojo a la chica que se sienta en la otra mesa, impresionarse ante una escultura, quejarse por el tráfico, disfrutar de la comida… es sólo, que lo hacen a solas. Sin embargo Londres no es una ciudad inglesa. No. Pertenece al mundo y a todos los inmigrantes que la poblamos. En 20 días he conocida a polacos, griegos, alemanes, checos, italianos, franceses e indios (sí, también a gaditanos y sevillanos… como me jode darte la razón Nacho, vaya panda de gilipollas ^_^). No puedo negar que el primer día me impresionaba ver los burcas, turbantes y raperos. Pero, compartas o no sus creencias o su estilo de vida, no deja de ser precioso compartir el mismo suelo con tantas culturas y etnias distintas (quizá deba pensarme lo de Sevilla y Cádiz).
Y después de 20 días conociendo lugares y personas no hay manera de deshacer el nudo en el estómago. Se os echa de menos ^___________________^.
Londres es una de esas ciudades en las que antes de estar literalmente ya la conoces. El comandante Nelson es una persona imponente, con carisma y vive en Trafalgar Square, una vez retirado dedicó su vida a proteger el arte que guarda el Museo Británico y a señalar en la distancia aquel reloj que Garfio nunca conseguirá sobrevolar, el Big Ben. En Oxford y Regent Street las tiendes brotan de cualquier esquina. La plaza de Leicester ha visto todas las películas del último siglo. En Picadilly la gente se junta todas las noches para ver el espectáculo de luces y pantallas. En el parque de St James, Barry sigue buscando la nueva obra de teatro y en Hyde Park las ardillas buscan comida de los visitantes que se recuestan a la sombra de un árbol a leer o escuchar música. Westminster sigue tan protegida como siempre, imperturbable. Harrods es un laberinto de dinero, Greenwich domina el tiempo, Notting Hill no olvida a Julia… y en todas partes, a cualquier hora, siempre hay alguien brindando con una pinta al grito de “cheers”.
El londinense no es alguien sin sentimientos, sensaciones ni vida. Los he visto reir, llorar, emocionarse en el metro mientras leen su novela, gritar hasta perder alguna vena ante el gol de Inglaterra, mirar de reojo a la chica que se sienta en la otra mesa, impresionarse ante una escultura, quejarse por el tráfico, disfrutar de la comida… es sólo, que lo hacen a solas. Sin embargo Londres no es una ciudad inglesa. No. Pertenece al mundo y a todos los inmigrantes que la poblamos. En 20 días he conocida a polacos, griegos, alemanes, checos, italianos, franceses e indios (sí, también a gaditanos y sevillanos… como me jode darte la razón Nacho, vaya panda de gilipollas ^_^). No puedo negar que el primer día me impresionaba ver los burcas, turbantes y raperos. Pero, compartas o no sus creencias o su estilo de vida, no deja de ser precioso compartir el mismo suelo con tantas culturas y etnias distintas (quizá deba pensarme lo de Sevilla y Cádiz).
Y después de 20 días conociendo lugares y personas no hay manera de deshacer el nudo en el estómago. Se os echa de menos ^___________________^.
Comentario:
J(h)éroe de masas... Llego tarde al escrito, han pasado 11 días y no me he atrevido a volcarme por la red. Apenas lo hago, quizá porque me falta la comodidad de la tecnología en el hogar. Pronto. ¿Nudos en el estómago? Cada mañana cuando me despierto, veo que ha empezado mi vida, y la de los demás, continua....
Se te echa de menos. Y mucho. Mucho. Un fuerte abrazo.
Se te echa de menos. Y mucho. Mucho. Un fuerte abrazo.
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Holaaaa JE, tantas lunas....me confieso una ingrata contigo...Bueno es que ultimamente paso poco en casa...Pero quiero que sepas q desde aqui te deseo siempre todo el exito y la suerte posible....Un gran abrazo siempre a la distancia, cuidate muchisimo...besos
"Gitanita mala"
"Gitanita mala"
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Por aqui te leemos e intentamos conocer todo lo q te esta pasando por esas tierras. Disfruta mucho de todo, seguro q luego lo echas de menos ^^
Mucha suerte y besos!
Mucha suerte y besos!
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Aunque algunos seguimos por aquí, quizá te tranquilice saber que yo también siento ese nudo en el estómago. Muchas cosas han cambiado, y se añaden nuevos sentimientos a los anteriores: el miedo a lo desconocido y al futuro, el miedo a "crecer" (o a dejar de soñar), o incluso el miedo a equivocarse dando un paso en la dirección equivocada.
Me alegro mucho de leerte (finalmente) y de que, aun con ese nudo en el estómago, haya esa chispa de ilusión en lo que escribes que tan bien te caracteriza desde aquellos correos de las "noches de cierre".
Un abrazo :)
Me alegro mucho de leerte (finalmente) y de que, aun con ese nudo en el estómago, haya esa chispa de ilusión en lo que escribes que tan bien te caracteriza desde aquellos correos de las "noches de cierre".
Un abrazo :)
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Jalou!!
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Todos en la Arcadia.
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Unos sienten nudos en el estomago y otros unos extraños escalofríos por los brazos y piernas .
Y la razón de ellos es ver que un gran amigo se encuentra lo más lejos que nunca lo había estado antes. Pero sin duda nos quedará internet, y el ansiado deseo de que un día inventen un aparato para transmitir el tacto y los sentimientos por banda ancha al igual que se hacen cara a cara .
Y se que los nudos en el estómago se convertirán quizás dentro de poco,muy poco , o solo un poco más , en pequeños gusanos en los estómagos de todos sabiendo que una ansiada visita llega .
Un abrazo from Granada City .
Y la razón de ellos es ver que un gran amigo se encuentra lo más lejos que nunca lo había estado antes. Pero sin duda nos quedará internet, y el ansiado deseo de que un día inventen un aparato para transmitir el tacto y los sentimientos por banda ancha al igual que se hacen cara a cara .
Y se que los nudos en el estómago se convertirán quizás dentro de poco,muy poco , o solo un poco más , en pequeños gusanos en los estómagos de todos sabiendo que una ansiada visita llega .
Un abrazo from Granada City .
Comentario:
Y nosotros en Granada...
Cuando he leido tus primeras impresiones en Internet desde Londres, inmediatamente me han asaltado la osadía y la nostalgia. La primera, no es pasión de padre, porque tú eres un escritor que transmites y yo un sempiterno aficionado. Y la segunda porque rememoro los carteos con tu madre cuando empezábamos nuestra andadura.
Y Granada es Londres ahora y tal vez siempre. Multiracial, revolucionaria, romática, cosmopolita. Y si a Londres le falta Nelson, Granada cuenta sus granos y le falta uno, que es valiente, idependiente y responsable y nos tiene también con un nudo en el estómago.
Pero si todo es necesario, démoslo por bueno. Que los nudos atan, refuerzan, unen. Y la vida es una cadena de nudos por la que vamos pasando para construir una Arcadia feliz.
Tú en Londres, nosotros en Granada. Todos en la Arcadia. Amén.
Cuando he leido tus primeras impresiones en Internet desde Londres, inmediatamente me han asaltado la osadía y la nostalgia. La primera, no es pasión de padre, porque tú eres un escritor que transmites y yo un sempiterno aficionado. Y la segunda porque rememoro los carteos con tu madre cuando empezábamos nuestra andadura.
Y Granada es Londres ahora y tal vez siempre. Multiracial, revolucionaria, romática, cosmopolita. Y si a Londres le falta Nelson, Granada cuenta sus granos y le falta uno, que es valiente, idependiente y responsable y nos tiene también con un nudo en el estómago.
Pero si todo es necesario, démoslo por bueno. Que los nudos atan, refuerzan, unen. Y la vida es una cadena de nudos por la que vamos pasando para construir una Arcadia feliz.
Tú en Londres, nosotros en Granada. Todos en la Arcadia. Amén.
Comentario:
los gaditanos tienen como problema ser provincia de sevilla. es una pena q la imagen del andaluz sea la del sevillano Y_Y
pero weno, me alegra saber de ti y q estes (aparentemente) bien. se te hecha mucho de menos,
un abrazo
pero weno, me alegra saber de ti y q estes (aparentemente) bien. se te hecha mucho de menos,
un abrazo
Comentario:
lo de los sevillanos lo entiendo, pero lo de los gaditanos¿?¿? k tienes en cntra de los gaditanos?? fijate en mi, grandes personas :P





