Ste Viejo Trogldita.
Creo q fuen una nch d vino y rosas asido al brazo d m igualmnt bebido cmpdre Domingo cuando empecé a acerlo. “Q´ verdad ms cierta, a q´ sí?”, m dijo mientras señalaba n cartl q colgaba d n muro. “Jamás me e equivocado n nada, excepto n ls cosas que más m imprtabn”, leyó locuaz cn aires de grandeza etílica. Ls niños y ls borrachos nunca mienten; y esa era una verdad maravillosa. De vuelta, una vz tumbado n l cama, no se pq´ (quizás xa distraer ls golondrinas que dabn vueltas n m cabeza) escribí n sms en el móvil cn aqlla frase. Dsd entonces, cad vz q s m pasa algo x la cabeza o leo algo q m gusta, lo escribo en el tlfn y guardo el txt…
A día d oy, tngo n puñado de sms en la bndeja d salida q muy posiblemnt nunca salgan d aí. ¿Q´ injusto, n? Sn darme cuenta e juzgado culpables a una serie de palabrs q separadas carecen d sentido, xo q juntas funcionan cm un echizo. Erizan la piel. Mi piel. Sentencias escritas xa mí, xa recordarme sentimientos, inquietudes, fracasos, éxitos y aspiraciones.
¿Y si erizasen t piel tb? Esa curiosidad m a echo tomar una decisión: quiero q t tb t emociones, d manera q n cnto q tnga suficientes frases juntas como xa formar una página y suficientes páginas como xa formar un libro, enviaré l mensaje. Y pnt.
…Tan sólo necesito n móvil decente cn ms memoria y caracteres x sms xa podr jubilar a ste viejo trgldita.
Comentario:
Conquistadores del Mundo
Sin niebla, pero con lluvia y frío, mucho frío. Inmensa, cosmopolita, limpia, orgullosa de su historia. Es Londres. Caleidoscopio de arquitecturas, miscelánea de razas; coreanos, polacos, italianos, madrileños y granainos con aroma del mejor café negro. Metrópoli quintaesencia ejemplar de conquistadores.
Los hay famosos porque vienen en los libros de Historia. Una notoriedad basada en la destrucción con espadas sin labios, con cañones sin palabra, con sangre sin alma.
Héroes sanguinarios inmortalizados en plazas públicas de granito y bronce, que asolan paisajes y asesinan personas en el nombre de su dios.
Pero ¿en el nombre de qué dios, demonios? ¿Qué dios les da licencia para matar? ¡Malditos! Utilizáis lo sobrenatural para aniquilar lo natural.
Y los anónimos, que habitan en pueblos y megalópolis, constructores del diálogo, hacedores del bien, ínclita raza universal, sangre que transmite un discurso pacífico, humanidad en cuerpo y alma. Y entre éstos está un moreno de verde olivo, nazarí solidario, el porte erguido, la sonrisa en la mirada y en los labios la palabra. Como el portugués, la madrileña o la polaca.
¡Benditos conquistadores! ¡Sal de la tierra! ¡Verdadera Arcadia! Adios Metrópoli.
Londres por siempre.
Sin niebla, pero con lluvia y frío, mucho frío. Inmensa, cosmopolita, limpia, orgullosa de su historia. Es Londres. Caleidoscopio de arquitecturas, miscelánea de razas; coreanos, polacos, italianos, madrileños y granainos con aroma del mejor café negro. Metrópoli quintaesencia ejemplar de conquistadores.
Los hay famosos porque vienen en los libros de Historia. Una notoriedad basada en la destrucción con espadas sin labios, con cañones sin palabra, con sangre sin alma.
Héroes sanguinarios inmortalizados en plazas públicas de granito y bronce, que asolan paisajes y asesinan personas en el nombre de su dios.
Pero ¿en el nombre de qué dios, demonios? ¿Qué dios les da licencia para matar? ¡Malditos! Utilizáis lo sobrenatural para aniquilar lo natural.
Y los anónimos, que habitan en pueblos y megalópolis, constructores del diálogo, hacedores del bien, ínclita raza universal, sangre que transmite un discurso pacífico, humanidad en cuerpo y alma. Y entre éstos está un moreno de verde olivo, nazarí solidario, el porte erguido, la sonrisa en la mirada y en los labios la palabra. Como el portugués, la madrileña o la polaca.
¡Benditos conquistadores! ¡Sal de la tierra! ¡Verdadera Arcadia! Adios Metrópoli.
Londres por siempre.
Comentario:
Por cierto: de pronto me he sentido una estrella diminuta en un universo de ondas.
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Puñetero... nadie como tú para honrar el arrinconado nombre de domingo...espero ansioso esas frases
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que genial...
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Y suficientes folios como para que quepan todas las palabras. Jeje... Hay que ver. Un día comencé a escribir y me dije que jamás verían la luz esos puzzles de palabras y sentimientos... y mira tú por dónde, que no fue así. Vieron la luz, pero siguen siendo míos. Pocos o ninguno los entendieron. ¿Triunfo o fracaso?





