Humanidad
Hay días en que uno no puede por más que maldecir el rumbo que esta tomando la Humanidad; circulando por la calle y viendo según que actitudes tomadas por sus semejantes, eso que en Barcelona y otras ciudades llamamos “creciente incivismo”. Sale uno a pasear y es frecuente ver toda clase de actuaciones incívicas:
Gente que compra un helado y tira el papel al suelo.
Personas que fuman en lugares prohibidos.
Coches parados en mitad de la calle entorpeciendo el tráfico, sólo porque su conductor tiene que comprar el periódico.
Decenas de personas reposando sobre la hierba de algún parque, justo al lado del cartel que prohíbe pisar la hierba.
Perros (y otros “animales”) aliviándose en cualquier parte.
Y esto por poner sólo unos pocos ejemplos. Luego lee los periódicos o ve las noticias en televisión, y contempla cadáveres de niños sacados de debajo de los cascotes de lo que antes era su casa en Beirut, cuerpos destrozados por la enésima bomba en Bagdad (no había acabado la guerra?), personas que inician sus vacaciones tiradas en un aeropuerto después de esperarlas durante todo el año, la enésima victima asesinada a manos de alguien que un día dijo quererla, la sonrisa boba de unos políticos frente al Tribunal Constitucional al presentar una denuncia contra algo (mejor o peor) que ha sido aprobado por las urnas (cómo diablos puede alguien sonreír al presentar una denuncia? )….sigo?.
Pues bien, es cuando uno cree que la Humanidad avanza sin remedio hacia la destrucción, cuando uno lo ve todo negro, cuando uno está plenamente convencido de una de esas frases recogidas en los graciosos libros de Leyes de Murphy que tan adecuados son para lecturas veraniegas: ”La Inteligencia global de la Humanidad es constante…y cada vez somos más gente”. Pues bien, es en esos momentos cuando de vez en cuando aparece un destello de esperanza; concretamente me refiero a una noticia de televisión. Una noticia de esas que, por repetitivas, tampoco llaman demasiado la atención, de esas que, pese a su dramatismo, nos tiene anestesiado el sentimiento. Me refiero a la llegada de cayucos (evolución pérfida de las pateras) a las costas insulares europeas (sobretodo Canarias y Sicilia) pero esta vez, pese a todo, no es de las que contribuyen a acrecentar el pesimismo, sino todo lo contrario. El ver cómo la llegada de una de estas embarcaciones cargada de miseria y desesperación a las arenas donde cuerpos occidentales se doran al bajo el Astro Rey podría ser una cruel broma del destino, una hiriente paradoja de esta Humanidad a la que me refiero….pero en cambio, saltó una chispa de esperanza.
Ante la llegada de la miseria a su lado, el turista remolón, los bañistas alborozados, los chapoteantes púberes, lejos de mostrar indiferencia o despreocupación, se volcaron en paliar en la medida de sus posibilidades, la desgracia de sus semejantes.
Allí estaban todos, la pareja de novios que momentos antes retozaban en la arena corriendo a tapar con sus toallas los cuerpos tiritantes que yacían en la orilla, la oronda señora con bañador de estampado horrible sujetando la cabeza de un sediento mientras le ayuda a beber, la escultural moza que apenas unos instantes antes atraía un sinfín de miradas mientras practicaba top-less acariciando el pelo de otro inmigrante con el sueño roto, mujeres con carísimos pareos y costosos bikinis de marca agolpándose en la barra del chiringuito para adquirir botellas de agua y fruta, atléticos mocetones practicantes de Voley playa, actuando de improvisados camilleros. Todos ellos sin manías, sin los guantes de latex que acostumbran a llevar policías y sanitarios (la miseria se contagia?) …sí ya se que es por motivos sanitarios, pero me da coraje .
Se pudo ver cómo la playa se llenaba de mantas a la llegada de la ayuda, mantas repartidas por los turistas anteriormente citados, algunos ya con los dichosos guantes que les facilitaron los profesionales, pieles blancas (pese al moreno) que contrastaban con el negro de la piel de la miseria.
Los turistas de esa playa no olvidarán jamás que la miseria no es que llamara a sus puertas, sino que les zarandeó el alma cuando mejor se lo estaban pasando; dudo que sientan lo mismo cuando contemplen de nuevo las imágenes de la llegada de otro cargamento de miseria..
A los pobres desgraciados que han llegado, les queda ahora los cuidados de la Sanidad que pagamos entre todos, la reclusión en los centros de detención de inmigrantes, y su expulsión….En su casa contarán que no lo consiguieron, contarán que la gente es amable y que les ayuda…y volverán.
Apagué el televisor pensando en que quizá sí, quizá la Humanidad tiene remedio, así que nada, habrá que seguir confiando no creen?
Sean felices.
Adrià Urpí.
Comentario:
Vivo en Tenerife.
Hace veinte años, aquí no sabíamos lo que era una patera, ni un cayuco. Ahora, lamentablemente, los vemos a diario.
Este tema es muy delicado como para poner una opinión a la ligera, sin que parezca que soy racista (te aseguro que no lo soy).
Yo no vi esas imágenes, porque no suelo ver mucho la tele, pero todo el mundo las comentó. En ese mismo instante que llegaba esa patera a la playa de la tejita, llegaban tres a Los Cristianos, lugar habitual y diario al que llegan.
Ya no graban la llegada de los cayucos a Los Cristianos, porque es a diario, ahora nos muestran otras imágenes, por ser diferentes, hasta que se tornen familiares, por lo cual, dejarán de ponerlas dentro de dos meses.
Nos habituamos a todo. Nos habituamos a cambiar nuestra forma. Nos habituamos a verlos llegar, a ver su miseria, a tenderles nuestra mano, a ofrecerles lo que tenemos.
No es malo que en esa playa, la gente haya reaccionado como lo hicieron ante sus ojos atónitos. Sí es malo que el gobierno no ponga solución a ello.
Y creo firmemente en el respeto a las personas, y considero que todos deberíamos tomar conciencia de ello.
Te aseguro que aquí también hay gente que entorpece el tráfico, o ensucia el entorno, y por supuesto que me preocupa, pero me preocupa más que no se nos trate como al resto de España.
Podría enumerar una decena de cosas, con las que te sorprenderías, pero prefiero callarme, porque no quiero levantar polémica. Y, claro, soy canaria, y nos han acostumbrado a callar y a sonreír a todo al que venga de fuera.
Un beso
Hace veinte años, aquí no sabíamos lo que era una patera, ni un cayuco. Ahora, lamentablemente, los vemos a diario.
Este tema es muy delicado como para poner una opinión a la ligera, sin que parezca que soy racista (te aseguro que no lo soy).
Yo no vi esas imágenes, porque no suelo ver mucho la tele, pero todo el mundo las comentó. En ese mismo instante que llegaba esa patera a la playa de la tejita, llegaban tres a Los Cristianos, lugar habitual y diario al que llegan.
Ya no graban la llegada de los cayucos a Los Cristianos, porque es a diario, ahora nos muestran otras imágenes, por ser diferentes, hasta que se tornen familiares, por lo cual, dejarán de ponerlas dentro de dos meses.
Nos habituamos a todo. Nos habituamos a cambiar nuestra forma. Nos habituamos a verlos llegar, a ver su miseria, a tenderles nuestra mano, a ofrecerles lo que tenemos.
No es malo que en esa playa, la gente haya reaccionado como lo hicieron ante sus ojos atónitos. Sí es malo que el gobierno no ponga solución a ello.
Y creo firmemente en el respeto a las personas, y considero que todos deberíamos tomar conciencia de ello.
Te aseguro que aquí también hay gente que entorpece el tráfico, o ensucia el entorno, y por supuesto que me preocupa, pero me preocupa más que no se nos trate como al resto de España.
Podría enumerar una decena de cosas, con las que te sorprenderías, pero prefiero callarme, porque no quiero levantar polémica. Y, claro, soy canaria, y nos han acostumbrado a callar y a sonreír a todo al que venga de fuera.
Un beso
Comentario:
Amigo, solo podemos confiar y no caer en lo que vemos otros caen y cayeron.
Y así, aún, pareceremos cursis.
Un beso.
Y así, aún, pareceremos cursis.
Un beso.
Comentario:
A pesar de todo, la humanidad es humana y tenemos actos racionales, cuando nuestra racionalidad nos lleva a lo más irracional, son... paradojas.
Un post para reflexionar.
Un post para reflexionar.
Comentario:
La Madre Teresa dijo "Nuestra labor es menos que una gota en el océano, pero si esa gota faltase, el océano carecería de algo." Y que lo diga ella que hizo tanto... Pero, bien, la cuestión es que cada pequeña acción cuenta.
Saludos!
Saludos!
Comentario:
Hola Adrià:
Quizás sí, quizás ese acto de humanidad nos redima algo, pero yo soy pesimista y ya sabes "una flor no hace verano".
Un abrazo
José
Quizás sí, quizás ese acto de humanidad nos redima algo, pero yo soy pesimista y ya sabes "una flor no hace verano".
Un abrazo
José
Comentario:
Confiando, y seguir desde nuestra propia capacidad...trabajando para mejorar lo que parece imposible ;)
Bikos!!:D
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