Transportes (1 de 2)
Durante estos últimos meses, he estado con el hombro y el brazo escayolado, debido a una rotura de clavícula, como muchos de ustedes ya saben; esto a significado, que para poder moverme, he tenido que hacer uso de los transportes públicos, tanto de taxis como de trenes. He procurado no utilizar los autobuses o metros, debido a que prefería evitar algún golpe que me lastimara aún más.
De todos modos, un par de veces tuve que salir de Barcelona para dirigirme a una población cercana (Sabadell), y como no podía disponer de alguien que me llevara, pero sí que me viniera a buscar…pues decidí viajar en la RENFE…”por una vez no pasa nada” pensé.
Para empezar, la primera cosa que me llamó la atención fueron los horarios…parece ser que la hora que figura al lado del tren que uno debe tomar, no indica la hora a la que pasará, sino a partir de cuando podemos esperar a que pase…sin ningún tipo de aviso por megafonía ni nada, el tren llegó doce minutos más tarde de lo indicado…a juzgar por las caras de desagrado, pero no demasiado, del resto de los aspirantes a subir al tren, deduje que dicho retraso no era infrecuente. Llegó el tren y me acerqué a la puerta más cercana y automáticamente me situé en un lado de la puerta para no impedir la bajada de los que desde el interior querían descender al andén…..craso error, de inmediato la persona que estaba tras de mí, maniobrando rápida y ágilmente me adelantó por mi derecha colocándose frente a la puerta del tren, quedando su cabeza a escasos centímetros de mis narices…distancia de seguridad escasa e insuficiente por lo que pasó después.
Las puertas se abrieron y los pasajeros descendieron sin miramientos al andén, algunos se echaron encima de mi predecesor, que en vano intentaba subir al vagón cual salmón contra la corriente furibunda de un río de montaña…. se echó hacia atrás pisando mi pie izquierdo, dejando una mancha polvorienta en mi lustroso Tod’s y golpeando con su occipital mi barbilla, se medio giró, murmuró un sonido parecido a este : “pedrnde” (quise entender “perdone”) he insistió en ascender de nuevo…pero esta vez yo me aparté un poco, de esta manera evité ser pisado de nuevo, pero no pude evitar que un musculoso mocetón originario de las estepas del este, me adelantara también…una vez descendidos los habitantes del vagón que querían bajar, intenté subir, cosa que hice no sin dificultad, ya que al estar situado en el lado izquierdo de la puerta (mirado desde fuera) y con mi brazo siniestro escayolado, no podía sujetarme (alguien se acuerda de aquellos vagones con barra que dividía la puerta en dos mitades…seguro que serían mejores para subir y bajar).
Por fin pude subir al vagón, y en su interior divisé un asiento vació…me acerqué y pude ver que el habitante del asiento sito enfrente tenía las punteras de unas zapatillas deportivas, en el asiento libre…tenía los auriculares puestos, pero con un volumen tal, que hacía de música ambiente para los que estabamos cerca de él; la “música” que lograba percibir era una especie de percusión furiosa, algo así como “Chunda chunda Chuuuuundaaa, Chunda chunda Chuuuuundaaa..” (léase rápidamente)…el chaval (bueno de unos veintipocos) apartó los pies al verme la intención de tomar asiento…cosa que demoré un poco al ver que las huellas de su calzado, amenazaban con trasladarse a mis pantalones. Saqué mi pañuelo y limpié displicentemente las huellas. El tipo me miró con suficiencia pero no dijo nada, la chica que estaba a su lado (treinta y pocos), lo miraba de reojo y sonrió ligeramente, hundiendo de nuevo su mirada en el libro que leía (oh no!!! Otro “Codigo”de las narices!!).
Me senté frente al melómano en sentido contrario a la marcha. Terminado el tema que sonaba, entró uno nuevo del que desconozco título e intérprete pero que para orientarles, les diré que era más o menos así : “Chunda chunda Chuuuuundaaa, Chunda chunda Chuuuuundaaa..”…. (léase rápidamente).
Este tema en concreto parecía ser del agrado del muchacho, que empezó a mover la cabeza malsiguiendo el ritmo (digo “malsiguiendo” porque si lo hubiera hecho bien, posiblemente sus cervicales se hubiesen quebrado).
En la siguiente estación que paramos, subió una docena de universitarios. Digo “universitarios” por las carpetas que portaban, no por sus modales, más parecidos a una horda de vikingos ebrios que a unos futuros cantores del Gaudeamus igitur. Los recién llegados hablaban a gritos y comentaban jocosos lo mal que les había ido el examen del día anterior…a juzgar por la poca importancia que le daban, supuse que no serían más que exámenes de control. A todo esto un nuevo “temazo” que supongo estará pronto en el número uno de los cuarenta deleznables (perdón principales) sonaba en el ambiente : “Chunda chunda Chuuuuundaaa, Chunda chunda Chuuuuundaaa..”…. (léase rápidamente).
La caprichosa diosa Fortuna, decidió que los majaderos de las carpetas y yo bajábamos en la misma estación…así que prudentemente dejé que se arrojaran ellos primero al andén, suponiendo que abrirían paso y podría descender sin dificultad…craso error de nuevo, al intentar bajar yo, media docena de salmones se lanzaron al interior del vagón tan pronto bajó el último de los discípulos de Atila; uno de los salmones golpeó mi brazo escayolado haciendo que, en mis pensamientos, dejara su árbol genealógico hasta la quinta generación anterior como un urinario de bar cutre.
Por fin, pude saltar al andén sin más percances…esperé un poco para recomponer mi figura y empecé ha andar rumbo a las escaleras mecánicas tarareando “Chunda chunda Chuuuuundaaa, Chunda chunda Chuuuuundaaa..”…. (Oh! Dios!!!)
Adrià Urpí
Comentario:
No he podido evitar sonreir con este post. Se parece tanto a lo que cada día aguanto en mi trayecto al trabajo... Solo que yo tengo que añadir más especies a las que citas:
- El atajo de mocosos (pleno adolescentes de menos de 18) que se dedican a hablar a voces en tono que parece de embriaguez permanente. El olor a porro que se desprende cada vez que abren las puertas para cambiar de vagón, los que dejan los periódicos gratuitos sobre los asientos después de haberse avalanzados desesperadamente por ese ejemplar, a riesgo de caer sobre un, que estaba en la bandeja portaequipajes, el que para leer el periódico necesita el espacio de una mesa de comedor, el que insatisfecho de ocupar sólo un asiento ocupa con parte de su nalga el tuyo mientras su codo invade agresivamente tu antebrazo sin necesidad, el que lee desde el asiento de al lado lo que tengas entre manos ese momento sin cortarse en absoluto...
Bufff.
¡Bienvenido al transporte público!
Un beso.
- El atajo de mocosos (pleno adolescentes de menos de 18) que se dedican a hablar a voces en tono que parece de embriaguez permanente. El olor a porro que se desprende cada vez que abren las puertas para cambiar de vagón, los que dejan los periódicos gratuitos sobre los asientos después de haberse avalanzados desesperadamente por ese ejemplar, a riesgo de caer sobre un, que estaba en la bandeja portaequipajes, el que para leer el periódico necesita el espacio de una mesa de comedor, el que insatisfecho de ocupar sólo un asiento ocupa con parte de su nalga el tuyo mientras su codo invade agresivamente tu antebrazo sin necesidad, el que lee desde el asiento de al lado lo que tengas entre manos ese momento sin cortarse en absoluto...
Bufff.
¡Bienvenido al transporte público!
Un beso.
Comentario:
Para ir en transporte público hay que estar preparado, es una marabunta de gente sin control y sin miramiento hacia los demás... pero así es la cosa, y hay que adaptarse o morir en el intento...
Un abrazo.
Un abrazo.
Comentario:
:-)))))Lo que me acabo de reir, era como estar viéndolo en directo. Durante seis años para ir a mi trabajo tuve que utilizar el tren de cercanías y lo que tú relatas hoy no es más que una pequeña muestra de lo que sucede a diario y que demuestra el grado tan "elevado" de comportamiento cívico que existe en este país.
Un abrazo y sigue haciéndonos reir veo que este artículo tiene segunda parte.
Un abrazo y sigue haciéndonos reir veo que este artículo tiene segunda parte.
Comentario:
Ja,ja,ja! Pobre, es que la subida al transporte público es una guerra sin cuartel, donde ya no se respeta ni a los heridos ni a toda esa serie de personas que pone en un cartelito (que nadie quiere ver) que tienen prioridad de asiento. Cada mañana yo intento no ser aplastada mayoritariamente por señoras que por su aspecto se nota que gustan de estar mucho rato sentadas y que se aplican eso de los últimos serán los primeros, que está muy bien pero no para la cola del bus.
Salu2!
PD: Hace días que no podía entrar en los diarios de ya.com. No sé si ha sido general o cosa de mi ordenador. En fin, parece que ya está resuelto.
Salu2!
PD: Hace días que no podía entrar en los diarios de ya.com. No sé si ha sido general o cosa de mi ordenador. En fin, parece que ya está resuelto.
Comentario:
Jajajaj, cómo me he reído...mi pobre y delicado anticuario entre las hordas de vándalos que usan los transportes públicos!jajajjaj
Reconócelo, ha sido toda una aventura!!!!jejejeje.
Un par de viajes más y le coges el gustillo y todo...jijiji
Besotes y enhorabuena por salir ileso...
Begoña
p.d. yo tengo ya un máster en la utilización de los mismos...
Reconócelo, ha sido toda una aventura!!!!jejejeje.
Un par de viajes más y le coges el gustillo y todo...jijiji
Besotes y enhorabuena por salir ileso...
Begoña
p.d. yo tengo ya un máster en la utilización de los mismos...





