YO
Bueno, como pudieron comprobar los visitantes del post anterior, mi intento de añadir imágenes, sin ser del todo infructuoso, cabría calificarlo simplemente como patético, de forma que me está entrando un complejo de ciberinútil difícil de soportar. Pero como dicen los profesores de equitación, si te caes del caballo lo mejor es volver a montar. Y eso pienso hacer, voy a ser impermeable al desánimo, y volveré a intentarlo de nuevo. Además es absolutamente preceptivo que enseñe alguna foto realizada con la cámara que tuvo a bien obsequiarme mi querida dama, aunque sólo sea para hacerle los honores. Debo decir que los resultados de dichas fotos han sido razonablemente buenos, primero en cantidad, ya que al no estar limitado a las 36 exposiciones de los carretes de película, simplemente miraba y fotografiaba, ..y claro, me encuentro ahora con alrededor de 350 fotos!!!, bueno mejor decir con 320, puesto que la prueba de descarga que hice con las 30 primeras resultó bien, pero las deposité en algún rincón del disco duro, pero bueno, con paciencia creo que las encontraré; y segundo en calidad, aunque eso no soy yo quien debe decirlo.
Así que mientras elijo las imágenes que pondré en el post de Atenas, hoy prefiero hablarles, si no les importa, de mi profesión/pasión y un poco más de mi mismo, como he visto que hacen algunos blogeros en sus post; de esta manera, además de conocernos algo mejor, me autoanimaré un poco y se me pasará el complejo de analfabeto informático que tengo al presentarme ante ustedes viendo de lo que son capaces en sus blogs (enlaces, fotografías, animaciones..).
Como saben me dedico a las antigüedades, es decir soy anticuario (no antiguo eh?), aunque me han llamado de todo: antigueario, ladrón de iglesias, saqueador de tumbas, traficante, lacayo de mafiosos, trapero de pijos, y he tenido que soportar los más variados comentarios; desde los jocosos, pero en el fondo bien intencionados, de mi padre: “Así que tanto estudiar para vender trastos?”, “Que no te vean los vecinos revolviendo en la basura eh?”, hasta los, por decirlo de alguna manera, pretendidamente hirientes ( no hiere el que quiere sino el que puede) : “Anticuario?…casi todos son maricas no?”, “Eso es una profesión de ricos aburridos y de viudas arruinadas”, “Coleccionar antigüedades es de fachas”, “Casi todo son fasificaciones no?”.
La verdad, es que en mi juventud, sonaba raro que quisiera dedicarme a esto, la inmensa mayoría querían ser economistas, médicos, algún abogado, algún biólogo, muchos profesores…pero sobre todo, los más osados querían ser INFORMÁTICOS, la profesión del futuro. De todos aquellos anhelos, bueno pues algunos lo consiguieron, otros casi, ya que algunos que iban para médicos, acabaron en Farmacia o Biología, bueno uno terminó en Veterinaria pero no me extraña (tendrían que conocerlo!!) y yo por mi parte, me encontré con una carrera de las llamadas de letras, es decir, de las consideradas sin muchas espectativas profesionales que no fueran las derivadas de la docencia. Así que armado de mi título (con brillante cum laude por cierto), y mis ya avanzados conocimientos de francés y no tanto de inglés, empecé a visitar por las mañanas tiendas de anticuarios de direcciones que fui encontrando en las páginas amarillas y por las tardes seguí estudiando inglés (hice francés durante el BUP y COU)
Tras tres meses de infructuosa búsqueda, decepciones (había “anticuarios” que eran más bien traperos, dicho sea esto con todo respeto para los casi desaparecidos pioneros del reciclaje), un frío 2 de Noviembre, a eso de las 11 de la mañana, entré en una tienda de l’Eixample de Barcelona, ocupaba una esquina entera y era de las más grandes que había visto, con grandes cuadros, muebles más bien de aspecto cochambroso, varias lámparas (alguna realmente bonita), y un extraordinario recibidor de madera del Modernismo Catalán. Era realmente una joya, con dibujos realizados en marquetería incrustada, los metales bruñidos y brillantes, me quedé realmente embobado. El Sr. Joan Ramón me miraba desde el fondo de la tienda, se acercó a mí, nos saludamos, le expliqué mis intenciones, y cuando iba a dejarle el curriculum con intención de despedirme, sin muchas esperanzas de volver a saber nada de él (como me venía ocurriendo desde hacía 3 meses), me dijo: “Veo que su especialidad es la Historia Antigua, pero se ha fijado mucho en el recibidor”, Sí – le contesté- “Es que mi padre es ebanista, y el mundo de los muebles lo conozco bastante bien”. Seguimos charlando, más del trabajo de mi padre y de la situación actual (de la de entonces) del mundo de los ebanistas (por favor no confundirlos con carpinteros!!!, con todo respeto también para estos eh?) que de lo que ponía en mi curriculum. A eso de las doce y media me dijo que cerraba un momento la tienda y me invitó a tomar algo en una cafetería que había al lado. Como hacía frío pedí un té con limón, mientras a él le servían un cortado ya sin haberlo pedido. “Me deja ver su reloj”, me preguntó, mirando la cadena que salía de una trebilla del pantalón y que bajaba hasta el pantalón; llevaba el reloj de bolsillo de mi abuelo, es de plata y tiene un valor sentimental más que monetario, de hecho no es gran cosa artísticamente hablando; pareció gustarle que no llevara un reloj de pilas, lo miró se lo llevó a la oreja, sonrió, me miró fijamente a los ojos, “cómo es que lleva usted barba siendo tan joven?”, me preguntó, “ muchos jóvenes llevan barba” , - le dije- “Sí pero la llevan más poblada, más de progre, usted la lleva más cuidada”; la verdad es que estaba empezando a encontrarme bien con aquel señor de traje y chaleco a juego, de pelo cano y bigote contundente, así que más relajado le contesté que imitaba la de un Dux veneciano retratado por Tiziano. Esta frase, que casi podría considerarse una pedantería fue definitiva : “Vuelva mañana con la tarjeta del INEM, y una fotocopia del DNI…ah y el número de cuenta del banco”.
Ese día nació el Adrià Urpí de hoy, dejando atrás al estudiante recién licenciado y lleno de ilusiones para ser ANTICUARIO.
Adrià Urpí.
PD. Mi padre y el Sr. Joan Ramón se conocieron, e incluso fueron juntos alguna vez a ver al Barça. Supongo que ayer disfrutarían de lo lindo con el Trofeo Joan Gamper viéndolo desde allí donde estén. Os hecho de menos.
Así que mientras elijo las imágenes que pondré en el post de Atenas, hoy prefiero hablarles, si no les importa, de mi profesión/pasión y un poco más de mi mismo, como he visto que hacen algunos blogeros en sus post; de esta manera, además de conocernos algo mejor, me autoanimaré un poco y se me pasará el complejo de analfabeto informático que tengo al presentarme ante ustedes viendo de lo que son capaces en sus blogs (enlaces, fotografías, animaciones..).
Como saben me dedico a las antigüedades, es decir soy anticuario (no antiguo eh?), aunque me han llamado de todo: antigueario, ladrón de iglesias, saqueador de tumbas, traficante, lacayo de mafiosos, trapero de pijos, y he tenido que soportar los más variados comentarios; desde los jocosos, pero en el fondo bien intencionados, de mi padre: “Así que tanto estudiar para vender trastos?”, “Que no te vean los vecinos revolviendo en la basura eh?”, hasta los, por decirlo de alguna manera, pretendidamente hirientes ( no hiere el que quiere sino el que puede) : “Anticuario?…casi todos son maricas no?”, “Eso es una profesión de ricos aburridos y de viudas arruinadas”, “Coleccionar antigüedades es de fachas”, “Casi todo son fasificaciones no?”.
La verdad, es que en mi juventud, sonaba raro que quisiera dedicarme a esto, la inmensa mayoría querían ser economistas, médicos, algún abogado, algún biólogo, muchos profesores…pero sobre todo, los más osados querían ser INFORMÁTICOS, la profesión del futuro. De todos aquellos anhelos, bueno pues algunos lo consiguieron, otros casi, ya que algunos que iban para médicos, acabaron en Farmacia o Biología, bueno uno terminó en Veterinaria pero no me extraña (tendrían que conocerlo!!) y yo por mi parte, me encontré con una carrera de las llamadas de letras, es decir, de las consideradas sin muchas espectativas profesionales que no fueran las derivadas de la docencia. Así que armado de mi título (con brillante cum laude por cierto), y mis ya avanzados conocimientos de francés y no tanto de inglés, empecé a visitar por las mañanas tiendas de anticuarios de direcciones que fui encontrando en las páginas amarillas y por las tardes seguí estudiando inglés (hice francés durante el BUP y COU)
Tras tres meses de infructuosa búsqueda, decepciones (había “anticuarios” que eran más bien traperos, dicho sea esto con todo respeto para los casi desaparecidos pioneros del reciclaje), un frío 2 de Noviembre, a eso de las 11 de la mañana, entré en una tienda de l’Eixample de Barcelona, ocupaba una esquina entera y era de las más grandes que había visto, con grandes cuadros, muebles más bien de aspecto cochambroso, varias lámparas (alguna realmente bonita), y un extraordinario recibidor de madera del Modernismo Catalán. Era realmente una joya, con dibujos realizados en marquetería incrustada, los metales bruñidos y brillantes, me quedé realmente embobado. El Sr. Joan Ramón me miraba desde el fondo de la tienda, se acercó a mí, nos saludamos, le expliqué mis intenciones, y cuando iba a dejarle el curriculum con intención de despedirme, sin muchas esperanzas de volver a saber nada de él (como me venía ocurriendo desde hacía 3 meses), me dijo: “Veo que su especialidad es la Historia Antigua, pero se ha fijado mucho en el recibidor”, Sí – le contesté- “Es que mi padre es ebanista, y el mundo de los muebles lo conozco bastante bien”. Seguimos charlando, más del trabajo de mi padre y de la situación actual (de la de entonces) del mundo de los ebanistas (por favor no confundirlos con carpinteros!!!, con todo respeto también para estos eh?) que de lo que ponía en mi curriculum. A eso de las doce y media me dijo que cerraba un momento la tienda y me invitó a tomar algo en una cafetería que había al lado. Como hacía frío pedí un té con limón, mientras a él le servían un cortado ya sin haberlo pedido. “Me deja ver su reloj”, me preguntó, mirando la cadena que salía de una trebilla del pantalón y que bajaba hasta el pantalón; llevaba el reloj de bolsillo de mi abuelo, es de plata y tiene un valor sentimental más que monetario, de hecho no es gran cosa artísticamente hablando; pareció gustarle que no llevara un reloj de pilas, lo miró se lo llevó a la oreja, sonrió, me miró fijamente a los ojos, “cómo es que lleva usted barba siendo tan joven?”, me preguntó, “ muchos jóvenes llevan barba” , - le dije- “Sí pero la llevan más poblada, más de progre, usted la lleva más cuidada”; la verdad es que estaba empezando a encontrarme bien con aquel señor de traje y chaleco a juego, de pelo cano y bigote contundente, así que más relajado le contesté que imitaba la de un Dux veneciano retratado por Tiziano. Esta frase, que casi podría considerarse una pedantería fue definitiva : “Vuelva mañana con la tarjeta del INEM, y una fotocopia del DNI…ah y el número de cuenta del banco”.
Ese día nació el Adrià Urpí de hoy, dejando atrás al estudiante recién licenciado y lleno de ilusiones para ser ANTICUARIO.
Adrià Urpí.
PD. Mi padre y el Sr. Joan Ramón se conocieron, e incluso fueron juntos alguna vez a ver al Barça. Supongo que ayer disfrutarían de lo lindo con el Trofeo Joan Gamper viéndolo desde allí donde estén. Os hecho de menos.
Comentario:
Saludos Adriá,
Tras leer tus relatos y opiniones (permitaME que LE tutee, :P, pero leyendo su blog es como si le conociera), he sentido la necesidad de felicitarte. Además de ser una fuente de conociientos importante, es un muy buen trabajo, y se nota que ha puesto empeño, ganas y tiempo.
Yo soy Ingeniero Industrial, y tengo 28 años, pero lo que más me gusta del mundo es la historia. Como dice por ahí algún cantautor, me gustaría ser muchas cosas que no soy, y vivir muchas vidas, entre ellas la de ser un anticuario y Licenciado en Historia (probablemente esta última, quizas lo sea algún dia). El caso es que me ha resultado muy bonito el relato en el que describes como empezaste a trabajar con el Sr. Joan Ramón, y he sentido algo de pena que mi mundo no sea como el tuyo, que donde yo trabaje sea un sitio tan distinto de una tienda de antiguedades, pero bueno, es lo que pasa cuando uno estudia "lo que tiene futuro".
No obstante, la ingenieria no me disgusta, siempre he pensado que mi ideal de hombre es el renacentista, soy una de esas personas a las que le gusta saber, sin más. Y en mi trabajo aprendo mucho, la lástima es que es sobre un único tema, y a mi me gusta saber de todo, mas bien debo decir me gustaría...
Bueno, que no qiero ser pesado ni nada, lo que te queria decir:
Sigue trabajando en tu blog, para mi, es como un buen libro o una obra de arte. Cuando estoy cansado con el trabajo en la oficina, me paro y leo un poco, me relaja, me instruye y me hace pensar.
Un saludo.
Tras leer tus relatos y opiniones (permitaME que LE tutee, :P, pero leyendo su blog es como si le conociera), he sentido la necesidad de felicitarte. Además de ser una fuente de conociientos importante, es un muy buen trabajo, y se nota que ha puesto empeño, ganas y tiempo.
Yo soy Ingeniero Industrial, y tengo 28 años, pero lo que más me gusta del mundo es la historia. Como dice por ahí algún cantautor, me gustaría ser muchas cosas que no soy, y vivir muchas vidas, entre ellas la de ser un anticuario y Licenciado en Historia (probablemente esta última, quizas lo sea algún dia). El caso es que me ha resultado muy bonito el relato en el que describes como empezaste a trabajar con el Sr. Joan Ramón, y he sentido algo de pena que mi mundo no sea como el tuyo, que donde yo trabaje sea un sitio tan distinto de una tienda de antiguedades, pero bueno, es lo que pasa cuando uno estudia "lo que tiene futuro".
No obstante, la ingenieria no me disgusta, siempre he pensado que mi ideal de hombre es el renacentista, soy una de esas personas a las que le gusta saber, sin más. Y en mi trabajo aprendo mucho, la lástima es que es sobre un único tema, y a mi me gusta saber de todo, mas bien debo decir me gustaría...
Bueno, que no qiero ser pesado ni nada, lo que te queria decir:
Sigue trabajando en tu blog, para mi, es como un buen libro o una obra de arte. Cuando estoy cansado con el trabajo en la oficina, me paro y leo un poco, me relaja, me instruye y me hace pensar.
Un saludo.
Comentario:
Que daño ha hecho la novela "La Tabla de Flandes" jajajaja aunque me encanta esa novela de Perez Reverte por el antiquario,viva estampa de mas de uno de tus comentarios en el post.
Un saludo y hasta pronto.
Nairoa
Un saludo y hasta pronto.
Nairoa
Comentario:
Al respecto de lo que te dicen sobre tu profesión de Anticuario me ha venido una frase que casualmente he leido hoy en el resumen de una conferencia a la que asistido. "Ciertamente entre ellos hay algunos ignorantes que ni siquiera han tenido un libro de leyes. Y si por casualidad, en un circulo de eruditos se menciona el nombre de un autor reconocido d ela antigúedad, creen que es el nombre de un pescado o de una comida extranjera" Amiano, Historia, 30,4,16-17.
Y yo como te ha dicho también Ellen, si necesitas ayuda blogera aquí me tienes.
Un abrazo.
Y yo como te ha dicho también Ellen, si necesitas ayuda blogera aquí me tienes.
Un abrazo.
Comentario:
Parece un tópico el hacer lo que se quiere, y más conseguirlo de una manera romántica como la tuya. De esas historias me encantaría que llenaras tu blog y no te preocuparas tanto por la informática. Vale más la literatura.
Un beso fuerte.
Un beso fuerte.
Comentario:
Que post más bonito, Adrià!! la verdad es que ya en mi primer comentario te dije que tenias una profesión apasionante, ¿aún trabajas en ese anticuario del Eixample? si me das más pistas un día podría pasar para hacerte una visita, (yo trabajo por la misma zona ).
Me das envidia, trabajas en lo que te gusta, a mi siempre me hubiese gustado trabajar de restauradora de obras de arte, quizá lleve a cabo mi sueño ahora que todavía estoy a tiempo.
También me alegro que tu relación con tu dama vaya viento en popa, se te nota enamorado.....
Por lo de las fotos, déjame que te brinde mi ayuda, cualquier duda que te pueda solucionar no dudes en preguntarme, ya sabes la dirección.
Un beso.
Pd: En el post de Leonardo me guié por varias biografias que tengo, pero me asalta la duda si Cecilia Gallerani fue la amante o la esposa de Ludovico, encuentro contradicciones en diversos textos, seguro que tú lo sabes.
Me das envidia, trabajas en lo que te gusta, a mi siempre me hubiese gustado trabajar de restauradora de obras de arte, quizá lleve a cabo mi sueño ahora que todavía estoy a tiempo.
También me alegro que tu relación con tu dama vaya viento en popa, se te nota enamorado.....
Por lo de las fotos, déjame que te brinde mi ayuda, cualquier duda que te pueda solucionar no dudes en preguntarme, ya sabes la dirección.
Un beso.
Pd: En el post de Leonardo me guié por varias biografias que tengo, pero me asalta la duda si Cecilia Gallerani fue la amante o la esposa de Ludovico, encuentro contradicciones en diversos textos, seguro que tú lo sabes.
Comentario:
Creo que es una de las profesiones más apasionantes junto con la de restaurador...la forma en que describes tu pasión por tu carrera, por el arte y p or todo lo que ello engloba, no hace más que querer seguir leyendo y "escudriñar" en tolo que puedes "nutrir" a los demás a través de tus letras. Un placer encontrarte y una adicción que me crearé al leerte.
Un biko.
p.d. Por favor...muestranos esas fotos!
Un biko.

p.d. Por favor...muestranos esas fotos!
Comentario:
Desde el primer día supe que tu blog iba a ser muy interesante y no me equivoqué, hoy nos dejas que te conozcamos un poco mejor con esa elegancia que te caracteriza, no exenta de ironía.
Espero que en próximos blogs nos des a conocer mas ampliamente tu trabajo que a mi me parece fascinante y así, de paso, aprenderemos un poco mas de arte; eso si, sin olvidar el viaje y las fotos.
Un beso
Espero que en próximos blogs nos des a conocer mas ampliamente tu trabajo que a mi me parece fascinante y así, de paso, aprenderemos un poco mas de arte; eso si, sin olvidar el viaje y las fotos.
Un beso





