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Nobleza Obliga (Diario de un Gentleman)
Comentarios sobre temas de actualidad, y sobre la orientación de la Sociedad
Acerca de
Soy Licenciado en Historia Antigua, tengo 43 años y soy Anticuario de profesión.
Sindicación
 
TURISMO
Que la globalización es algo que está en boca de todos (y no siempre de forma adecuada), es algo innegable, todo el mundo lo puede ver en otras ciudades del mundo; no hace falta viajar, a veces sólo con ver las noticias basta. Se puede observar al corresponsal, dando una noticia en exteriores, o imágenes panorámicas del sitio sobre el que se informa, y se pueden reconocer una gran cantidad de establecimientos de los que en mayor o menor medida tenemos también en nuestros lares.
Yo, debido a mi profesión, viajo frecuentemente, y créanme, los centros comerciales de las ciudades son cada vez más idénticos; cada vez hay que dar más vueltas para hacerse con el obsequio especial con el que queremos agasajar a un amigo o ser querido. De que me sirve enseñar mi colección de matrioshkas rusas hechas a mano, si quien las mira me pregunta si las he comprado en Londres o en la Feria Rusa de El Corte Inglés?…en fin, suerte que nunca coleccioné nada para enseñarlo o pavonearme, sino para mi gusto propio, a fin de cuentas mi matrioshka favorita no se encontrará jamás en una feria de ningún gran almacén. No crean que me refiero a una de esas tan llenas de colorido, exquisitamente pintadas, y que contienen una burrada de muñecas una dentro de otra; de estas tengo varias (una contiene 56 muñecas una dentro de otra)…me refiero a una de solamente 3 piezas, bien definidas, pero quizá toscamente pintadas, que adquirí a una viejecita que las vendía en algún punto de la carretera de San Petersburgo a Peterhoff…las hacía su marido, y ella las vendía a pie de carretera. Podían quedar deslucidas al lado de las coloridas muñecas que había para turistas en el mercado frente a la Catedral de la Sangre Derramada, o pequeñas al lado de las deleznables que le vendían a uno por la calle que parecían hechas en Taiwan, pero les aseguro que la guardo con cariño al lado de otras piezas quizá más valiosas económicamente.
El precio de aquellas muñequitas, al cambio podría resultar irrisorio…pero no quise comprarle la media docena que tenía expuestas, no quise humillar su orgullo mostrando mi dinero y demostrando que el trabajo de su marido de algunas horas se lo podía llevar cualquier turistejo con pasta, así que sólo le compre una,…aunque a la vuelta le adquirí otra; y como volví a pasar dos veces más por esa carretera…pues me llevaba una a la ida y otra a la vuelta …en total siete muñecas. Si no les salen las cuentas es que la última vez le dije a la señora si me dejaba fotografiarla, ya que no volvería a pasar por ahí, me dijo que sí y me regaló una de ellas (que es la que tengo en casa, ya que las otras las regalé a la familia).
Ahora que es tiempo de vacaciones y viajes, conviene recordar que hay que ir con cuidado cuando se viaja a un lugar donde el nivel de vida es más bajo; evidentemente se puede encontrar de todo, gente que vende cosas para subsistir, gente que intenta engañar al turista incauto, gente que pide limosna.
Yo siempre procuro no dar limosnas, pero sí ayudar si creo que está en mi mano.
Delante de la Catedral de Vilnius, en Lituania, un señor se me acercó con un manojo de postales de los monumentos de la ciudad…la Catedral, etc…las postales se veían sin el brillo al que estamos acostumbrados, pero debido a su precio irrisorio se las compré, no muy convencido, pero en fin. La sorpresa me vino en la habitación del hotel, las estaba revisando tranquilamente tomando una copa, cuando de repente caí en la cuenta…las postales que correspondían a la Catedral y a otra iglesia, estaban desprovistas de las estatuas exteriores de santos que había visto al visitarlas ese mismo día. Se trataba de imágenes tomadas durante la época comunista, las repasé mejor y pude ver que había, algunos con algún símbolo comunista, me sentí feliz porque podría comparar el antes y el después en un solo viaje.
En alguna parte del mundo deben considerarme un turista panoli, puesto que compro casi todas las tiras de monedas y sellos que ya no son de curso legal que suelen ofrecer los vendedores callejeros, me gusta coleccionar parte de la historia de esos países, aunque la moneda o el sello en sí no tenga demasiado valor…aunque no crean, en las calles de Varanasi (Benarés, pero me gusta llamarla como ellos, no como los europeos) me vendieron una colección de monedas, entre las que se encontraba una de la época de los emperadores mogoles…no es que su valor sea singular, pero en Europa son difíciles de encontrar, y algún numismático aficionado me ha pedido precio por ella (supongo que deben pensar que les saldría más caro el viaje a India).
Ya pueden adivinar que un hombre solo, en según que países, bueno pues le llueven ofertas sexuales (de pago claro) para todos los gustos, uno podría pensar que no es culpa de los occidentales, sino de los gobiernos de esos países que lo consienten. De acuerdo, pero, nadie vende un producto si no hay demanda. Normalmente, siempre se me ofrecen chicas, aunque al rehusar al particular derecho de pernada turístico con la fémina en cuestión, (algunas realmente guapas, pero todas siempre con ojos tristes), pasan a ofrecerme otros servicios (chicos, parejas, menores, sado…) dependiendo del país.
Nunca he recurrido a ese tipo de servicios, pero desgraciadamente he visto cosas que me han hecho avergonzar de mi color de piel, de mi continente, de mi país, e incluso de mi ciudad de origen. En Cuba vi la viva estampa de mi abuelo abrazado a una mulata que podría ser mi hija, a una francesa de 100 kg tumbada en una hamaca mientras un chaval de no más de 15 años le aplicaba un masaje con el aceite solar, en Bankog se hacen combates de boxeo THAI en bares como entretenimiento de turistas, en uno ofrecían incluso simular un combate entre turista y luchador para filmar la victoria del occidental que acaba tumbando al thailandés y poniendo el pie sobre el vencido sonriendo mientras le aplauden.
Espero sinceramente que ha ninguno de ustedes se les ocurra practicar ese tipo de “turismo”.

Adrià Urpí
 
Comentario:
Cuando se va de viaje a una cultura distinta a la tuya, lo que tienes que hacer es Respetar lo que ves. Para que luego nos respeten a nosotros.
Un saludo
 
Comentario:
Mi querido gentleman:

Es evidente que Usted es un hombre con gran experiencia en la vida, viajar nos amplía la mente y nos hace más sabios si cabe, es una experiencia que debemos aprovechar al máximo.
Por desgracia, no todo el mundo es como Usted.

Su más ferviente lectora de vuelta otra vez.
 
Comentario:
Leer lo que escribes sobre cualquiera de tus múltiples viajes es como viajar contigo, no dejes de hacerlo pues materia prima seguro que no te falta.
En cuanto a esos servicios especiales que ofrecen en algunos países, es muy triste y da vergüenza ajena de esa gente que después vuelve a su país y a su casa y parentan ser personas íntegras.
Un abrazo
 
Comentario:
hay un refran que dice..que donde fueres haz lo que vieres..pues eso... no entiendo ese tipo de turismo jamas ha entrado en mi cabeza... con lo facil que es disfrutar de las pequeñas cosas que a veces son tan inmensas y grandes!
 
Comentario:
Hola Adrià:
Como bien dices, muchas veces, los mejores recuerdos son los más aparentemente anodinos y en tu caso, con las matrioskas, seguro que es uno de los más apreciados.
A un amigo le ocurrió algo semejante en Marruecos, compraron a unos niños que vendían al lado de la carretera unos extraños souvenirs, eran botes de vidrio con un alacrán vivo dentro y que cazaban ellos.
En este caso no lo guardaron, pero la anécdota quedo.
En cuanto al resto del artículo que decir, es triste que exista y lamentable que haya gente que viaje por ese motivo.
Un abrazo
José
 
Comentario:
He visto varios reportajes que tratan esos espeluznantes temas. Lo más cruel de todo es la tasa de personas que lo practican... Un beso y un saludo lleno de agradecimiento por el comentario en mi blog. Buenas noches.
No