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Nobleza Obliga (Diario de un Gentleman)
Comentarios sobre temas de actualidad, y sobre la orientación de la Sociedad
Acerca de
Soy Licenciado en Historia Antigua, tengo 43 años y soy Anticuario de profesión.
Sindicación
 
Domingo Tarde
Ayer por la tarde paseando por la ciudad, como hago todos los domingos por la tarde si no estoy con compañía, me di cuenta de que el calor hace que la mayoría de la gente vaya vestida, de forma un poco “ligera”. Concretamente me crucé con una pareja, digamos alternativa. Eran de unos veintitantos, los dos llevaban esos pelos largos, rizados y quemados, cayendo en forma de estalactitas con textura de estropajo, algunas de dichas estalactitas, estaban rematadas con algo parecido a anillos de metal, similares a las que utilizan los ornitólogos para anillar las patas de las aves que quieren controlar.
El chico llevaba una camiseta negra con un personaje dibujado haciendo un gesto soez con el dedo anular (ya me entienden) bajo una frase que rezaba “kaña al sistema” (imagino que se refería al sistema social establecido, no al métrico decimal ni a los sistemas de ecuaciones), y un pantalón, o más bien unas mallas ajustadísimas; en cambio ella llevaba una minifalda cortísima y una camiseta con dos brevísimos tirantes con una gran A mayúscula dentro de un círculo, es decir, que sus tendencias políticas debían ser cercanas a las formuladas por Bakunin. Los tirantes eran tan breves, y el escote tan pronunciado, que mostraban sus senos en casi toda su plenitud. Los dos caminaban abrazados y agarrándose ambos donde la espalda pierde su honroso y casto nombre (es que no quiero escribir culo…uy!!); me faltaba escasamente un metro para cruzarme con ellos, cuando el chico se colocó detrás de ella, y agarrándola de sus protuberancias mamarias con las dos manos le mordió el cuello, luego se giró ella y se dieron lo que en el argot de mi infancia/juventud se llamaba un “morreo”, ruidoso, con digamos sonido “acuático”.
No me entiendan mal, no soy un carca retrógrado que le disgusta ver una pareja mostrando su amor en la calle, al contrario, entiendo que manifestar el cariño o amor en público, no tiene nada de sucio ni malo, pero claro, otra cosa es una manifestación de pasión desenfrenada en toda regla, de esas que yo particularmente, prefiero hacer en la intimidad (llámenme tímido).
Aún podía oír el ruido de su pasión, a pesar de tenerlos ya un par de metros tras de mí, y no pude evitar pensar en que dejarían para la intimidad. Supongo que para el chico, el ver tantos cuerpos femeninos mostrándose generosamente, y concretamente el de su compañera, hizo que saltara tras su espalda como si de un león en celo se tratara y tras capturar a la presa con las manos, marcó su propiedad con los dientes, a lo que la chica no tuvo más remedio que corresponder dándose la vuelta y manifestar su, supongo, conformidad.
Es curioso como el ser humano reacciona igual, ante estímulos similares… concretamente yo mismo (también soy humano).
Me explicaré, después del paseo fui a cenar a casa de unos amigos, donde se encontraba también cierta dama de ojos color miel, de la que ya hablé en un post anterior. Ella también llevaba una especie de camiseta con tirantes muy finos con un dibujo en purpurina dorada de un pavo real, pero el escote no era nada pronunciado, excepto en la espalda, la cual lucía en toda su plenitud; debo confesar que una espalda desnuda me desarma (llámenme pervertido), me alegré al comprobar que su pelo, brillante, suave y bastante largo, se encontraba recogido con dos bastoncillos de marfil trabajado (adivinan quien se los regaló?). Una vez hubimos cenado, y después de un par de horas de agradabilísima charla, llegó el momento de marcharnos a casa, así que cuando fui a colocar el chal de organdí (amable que es uno!!) que debía cubrir la espalda de la dama citada; recordé la escena del paseo y decidí atacar yo también, así que me acerqué y mis manos agarraron suavemente sus…….. desnudos brazos (qué se creían? uno tiene sus principios!!), me acerqué a su cuello y rocé imperceptiblemente su nuca casi con el aliento más que con los labios, momento en el que noté como se erizaba el imperceptible vello de sus brazos; a pesar de que el “ataque” no revestía la virulencia del episodio anterior, sorprendentemente el resultado fue el mismo, ella se giró y ….bueno digamos que no fue tan ruidoso ni húmedo que hiciera que los anfitriones se percataran en demasía de lo sucedido …. Aunque de esto último no estoy seguro del todo, a juzgar por la risita y el guiño que me dedicó la anfitriona.

Supongo que se harán cargo de que mi relato termine aquí

Adrià Urpí.
 
 
Comentario:
Me gusta este tipo de elegancias.
Un diez sobre diez.
Una delicadeza así, se merece un beso igual de delicado.
Un saludo
 
Comentario:
Describes perfectamente como se pueden llevar a cabo dos actos similares, uno de forma basta y otro con refinamiento, el placer no tiene por que estar reñido con la elegancia y elegancia demuestras al terminar tu relato en ese punto.
Un abrazo
 
Comentario:
hmmm una pena que termine aqui el relato.... estaba escrito con mucho gusto y estoy segura que lo que seguia lo hubieras contado con el mismo gusto... pero como mayra...hasta aqui puedo leer..
No