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Nobleza Obliga (Diario de un Gentleman)
Comentarios sobre temas de actualidad, y sobre la orientación de la Sociedad
Acerca de
Soy Licenciado en Historia Antigua, tengo 43 años y soy Anticuario de profesión.
Sindicación
 
MARICA!!!
Pues sí… este apelativo “cariñoso” me ha acompañado en ciertas fases de mi vida….empezando de pequeño, bueno con 12 añitos, edad en la que ya se sabe, la peor ofensa que podían hacerle a uno era dudar de su hombría , sobre todo si el colegio era sólo de chicos. Lo que pasa es que en aquella época, la hombría era confundida con la pura y simple barbarie, a la cual yo no he sido nunca muy aficionado. No era muy hábil en deportes y no me gustaba en absoluto pelearme, ni saltaba al patio de las chicas a levantarles la falda; conclusión: “El Urpí es marica!!”. Reconozco que llegó a preocuparme, e incluso noches de lágrimas en silencio para que no se enteraran en casa. El hecho de que algunos profesores me pusieran como ejemplo de buen comportamiento, y mis excelentes notas, no contribuían en absoluto a mi popularidad entre los más bárbaros de la clase. Así que llegó el día en que la situación se hizo insostenible….y la resolví como sólo se podían resolver las cosas en aquella época : Me armé de valor e insulté de la forma más grave que sabía a los 3 lideres más gamberriles de la clase, les menté a ellos, a sus padres, a sus puñeteras madres…ya no había remedio, pronunciaron la temida frase “En la calle te esperamos”….y me esperaron. Llegó la hora de salir.. ..y salimos, algunos me hicieron una especie de pasillo y me llamaban “marica…te van ha matar…marica” y algunos amigos (que los tenía) y mi hermano se ofrecieron a guardarme las gafas, la cartera y la chaqueta. Tengo que decir que hice muy buen papel, como se espera de todo un hombre, no esquivé ni un golpe (eso es de cobardes maricas) los paré todos, aunque el 90% con la cara, pero eso sí…demostré que era un hombre, aunque yo siempre creí que lo que demostré era ser un bárbaro redomado como ellos, pero en fin, la cosa se amainó y terminé EGB sin demasiados sobresaltos más.
Luego llegó el instituto y la presencia de chicas en clase y por tanto el primer amor, así que deje de ser marica…para pasar a ser uno de los mejores amigos de la chica que me gustaba (lo peor que le puede pasar a un enamorado!!!). Después llegó la mili…y claro, el fantasma volvió a salir; parece ser que mi tendencia a usar desodorante, a ducharme cada tarde, a no emborracharme en compañía de señoritas de moral laxa, y por supuesto, mi absoluto rechazo al sexo de pago hizo llegar a la conclusión al “comité de sabios” de mi compañía que “Ese polaco del Urpí es maricón” , así que nada, temiendome algo similar a mi infancia, decidí que esta vez no iba a enfrentarme a tres o más, sino que parar los golpes de uno sería más que suficiente…aunque me salió mal…el individuo en cuestión pegaba fuerte y duro así que me protegí la cara como pude, y una mezcla de rabia, miedo y dolor hizo que mi puño izquierdo saliera con fuerza y estallara en la cara de mi oponente terminando abruptamente la discusión sobre mi hombría…tuvimos tiempo de comentar la pelea mientras nos limpiábamos la sangre camino del calabozo, aunque eso sí, me dijo “Urpí…eres un tío!!”…pero que quieren que les diga, me sentía de todo menos eso.
Después vino la Universidad, el trabajo…, en fin, eso ya fue otra historia, aunque mi absoluta discreción en lo que a conquistas se refiere (en honor a la verdad no muy numerosas), hizo que algunos pensaran para sus adentros que debería ser aficionado a las películas de gladiadores y a las saunas turcas…pero afortunadamente no debí demostrar mi “hombría”.
El último episodio fue cuando me fui a vivir a mi actual piso, parece ser que mi manía de no usar la misma ropa por la mañana y por la tarde (prefiero repetir dos mañanas y dos tardes), el olor a colonia (muy buena por cierto y no demasiado penetrante), el gusto por la música clásica y la ópera, mi soltería y mi profesión, hicieron que se me conociera en la comunidad como “el marica del ático”, aunque esto sólo duró año y medio, que fue lo que tardó el vecino más cotilla en sorprenderme en un restaurante con compañía femenina. Ella además se encargó de desbaratar aún más su teoría, ya que al contarle yo el porqué de las miraditas de dos mesas más a la derecha, se dedicó a aumentar un poco el voltaje de sus demostraciones de cariño, cosa que digamos me hizo pasar un poco de apuro, la verdad.
No sé si hoy en día los chicos se insultan llamándose “maricas”, “mariposones”, etc.. pero me felicitaría que no fuera así. Aunque me temo que se substituye por insultos sobre el origen de nacimiento, el color de la piel, la opción religiosa, etc…
Creo sinceramente, que el diálogo debe substituir al insulto y a las demostraciones públicas gratuitas, pero no olviden que para dialogar se necesitan como mínimo dos…y he visto demasiados ejemplos en la vida política donde los diálogos se substituyen por monólogos de los mandatarios de turno, seguidos por gritos de otros …y ahí surgen los errores, los insultos, y los mamporros innecesarios que no benefician a nadie.

Adrià Urpí
 
Comentario:
Es muy triste tener que pasar por esas cosas y mas triste todavía que existan personas con una mente tan estrecha y tan pobre como las que confunden falta de valor con aversión a la violencia, aseo y limpieza con falta de hombría y al gusto por la cultura con el aburrimiento.
Un abrazo
 
Comentario:
Hoy su post me llena de tristeza, por lo que tuvo que pasar en su infancia, una etapa en que cualquier palabra dicha con mala intención duele más que cualquier agresión física.

La violencia solo genera más violencia.

Gracias por compartir lo que siente, mi querido gentleman lo estamos conociendo mejor de lo que Ud. cree.

Un beso.
No