Una de Anticuarios
Ya pueden imaginarse que la pérdida de mi buen amigo Claudio me ha afectado bastante…pero en fin, la vida sigue, y con lo vitalista que era el buen calabrés, no voy a mancillar su recuerdo hundiéndome en la depresión.
Era un amigo de no muchos años…conocido sí, pero la amistad surgió mucho después. Nos conocíamos y le había vendido alguna pieza…y habíamos competido en alguna subasta, la verdad es que con notable éxito por su parte.
Afortunadamente en mi mundo todavía se encuentran personas con las que basta un apretón de manos para cerrar una transacción y Claudio era de estos…bueno apretón y una copa para rubricar el tema…y si uno se descuidaba, Claudio podía liarlo de tal manera, que sin saber como se encontraba uno con la copa en una mano, el puro en la otra y una soberbia beldad que parecía salir de la nada, sentada en las rodillas….Claudio era así.
De todas formas, este tipo de personajes no son los comunes, solemos ser más discretos (algunos), más comedidos (experto los yanquis), más “normalitos”.
Desgraciadamente, en los años que llevo moviéndome en esta profesión/pasión, también he encontrado otros tipos de personajes.
Uno de los tipos que suele revolotear en el mundillo es el “amigo” que, tras coincidir un par de veces en subastas, se cree con el derecho a interpelarte con una familiaridad que da asco, con el único fin de obtener (él) alguna ventaja o beneficio.
Una vez, en Milán, tras una dura subasta en la que conseguí sólo la tercera parte de los objetos por los que me había decidido a licitar, me decidí por darme un descanso antes de dirigirme al hotel, y me senté en la terraza de un café, cerca de donde había tenido lugar la subasta, pedí un ristretto y tras encender uno de mis Partagas Sabroso que llevaba en mi purera me dispuse a relajarme de la tensión de las pujas, al fin y al cabo algunas de las piezas que conseguí, tendrían una magnífica salida en poco tiempo, así que me daba por satisfecho. Apenas había lanzado al aire tres volutas, cuando apareció un sujeto que reconocí de la sala de licitación, era un constructor que se había enriquecido con promociones de chalets de lujo en los alrededores de Madrid, y había decidido dejar el negocio a su hijo para dedicarse al comercio de antigüedades. Muchos de los adinerados compradores de las casas que construyó, también se encontraban entre sus clientes. Pujaba por cosas siempre caras, vistosas, y no siempre interesantes para mí…pero ese día yo me quedé con un ídolo de las islas Cícladas, una preciosa talla del 2.500 A.C. por el que hube de pagar veinticuatro millones de pesetas, por el cual pujó bastante personal…el individuo en cuestión se plantó en los dieciocho millones, con evidente cara de fastidio. Yo superé a un francés que se plantó en veintitrés quinientos. “Hola que tal?” –dijo el constructor (me niego a llamarle anticuario), y sin esperar contestación por mi parte tomó una silla y pidió otro café al camarero. Yo me quedé un poco sorprendido, ni siquiera sabía su nombre. “Joder vaya tarde eh?” – sí contesté sin mucho entusiasmo-.
Después de divagar durante unos pocos minutos, me soltó, más o menos, lo que sigue : “…Oye por cierto, muy bien lo de la estatua griega esa eh?, veinticuatro kilos nada menos…mira yo tengo un cliente que las colecciona, tiene unas cuantas, pero ninguna tan grande como esta (medía treinta y ocho cm.) y estoy seguro que le podríamos sacar treinta millones, está forrado y le chiflan estas chismas (literal)…si apretamos, estoy seguro que podría llegar a treinta y dos. Cuando cerremos la venta, te doy los veinticuatro y nos partimos la diferencia mitad y mitad hace?”.
Ignoro desde cuando éramos socios el ladrillero y yo, pero era evidente que él creía que era así, dado la familiaridad del trato y la forma de utilizar el plural (“cerremos la venta”, “apretamos”…). Lo miré y le pregunté sin demasiado tacto qué le hacía pensar que me interesaba el trato, a lo que me espetó “joder te estoy hablando de tres o cuatro kilos de beneficio, no me digas que no te interesa”. El tipo obviaba que él también se iba a llevar el mismo beneficio, sin hacer nada más que de intermediario, cosa lícita, pero que se propone de forma más elegante, y sobre todo entre personas que se conocen, no le asaltan a uno cuando está tranquilamente tomándose un café.
Sea como fuere, me mantenía en mis trece, cuando decidió jugar la carta de darse importancia….que si “tú no sabes los clientes que tengo”, que “los hay que salen por la tele y todo”, que “conmigo te harías de oro en cuatro días”….
Tras insistir un buen cuarto de hora, y viendo que no tenía nada que hacer, se despidió bruscamente con un “bueno, bueno si no te interesa pues nada, lo dejamos..) y se fue sin más. En ningún momento nos estrechamos la mano, ni se presentó, ni nada parecido. Además se largó olvidándose de pagar su café y me le pude oir perfectamente mientras mascullaba “catalanes” con esa expresión de desprecio que he tenido que soportar en algunas (poquísimas afortunadamente) ocasiones.
Parece ser que nuestra “amistad” se había forjado tres meses antes, a la vuelta de una licitación en París, en la que además de coincidir, volvimos en el mismo vuelo, separados por sólo tres filas de asientos.
Siete meses después coincidimos en Roma, donde al no seguir pujando por una pintura del siglo XVIII que terminó en su poder, me dirigió una inequívoca mirada que decía “Jódete”. El pobre nunca sabrá que las otras dos veces que me “derrotó” pujé simplemente para hacer aumentar el precio, es decir que la miradita le salió por unos seis o siete millones, que es lo que pagó de más por mi intervención en esas licitaciones.
No soy vengativo, pero reconozco que si me ofenden soy mal cliente.
Sean felices.
Adrià Urpí
Comentario:
¡Creo que se la jugaste bien al del ladrillo...! Comprendo muy bien tu actitud. No sólo por el intrusismo del sujeto y su mal estilo, sino porque a veces uno necesita hacer alguna pequeña maldad... al fin y al cabo, la pagarán esos clientes suyos que salen en la tele... Besos, querido amigo.
Comentario:
Yo te dejo mil sonrisas y un abrazo fuerte y con cariño, y dale un bikiño a Gloria...que escriba!!!
Biko ;)

Biko ;)

Comentario:
No soy anticuaria, pero no soporto a las personas q empiezan a usar la primera persona del plural con ligereza.
Una pregunta, y q ganas pujando solo por aumentar el precio?
Tu profesión es un mundo q me fascina, pero por ahora solo lo he visto en las pelis, q no se si reflejarán la verdad.
Siento lo de tu amigo,y espero encuentres pronto la forma de integrar la pérdida en tu vida.
Besos
Una pregunta, y q ganas pujando solo por aumentar el precio?
Tu profesión es un mundo q me fascina, pero por ahora solo lo he visto en las pelis, q no se si reflejarán la verdad.
Siento lo de tu amigo,y espero encuentres pronto la forma de integrar la pérdida en tu vida.
Besos
Comentario:
jaja Me gusta tu humor, es que a veces hay que dar los palos cuando nos lo ponen a tiro.
Besitos Adrià-
Besitos Adrià-
Comentario:
Jaja me gusta tu humor, vengativo no, pero a veces hay que dar los palos cuando te lo ponen a tiro.
Te dejo un besito.:-)
Te dejo un besito.:-)
Comentario:
Si es que hay gente que se cree más que otras sin conocer....
Bueno tú muchos ánimos que seguro que a Claudio no le gustaría verte decaido!!!
Un besote muy fuerte para tí y para Claudia
Bueno tú muchos ánimos que seguro que a Claudio no le gustaría verte decaido!!!
Un besote muy fuerte para tí y para Claudia





