Amico Claudio
Corría el año dos mil tres; concretamente durante el mes de Octubre, aún más concretamente el día cuatro, Sábado.
Salía del Palazzo Corsini, una joya del Renacimiento de Florencia, lugar donde se estaba realizando la Bienal Internacional del Anticuariado. Esta muestra hace una dura competencia al TEFAF (del que hablé cumplidamente en post anteriores) cada dos años, aunque la verdad sea dicha, es fácil coincidir con varios profesionales, ya sean visitantes o expositores, en ambos sitios. De hecho hay negocios que empiezan en el TEFAF de Maastrich y acaban en la Bienal de Florencia…..somos gente que sabe esperar, hay transacciones que, como el buen vino, deben madurar; de esta forma tienen mejor sabor. Hay otra Bienal en París…pero ya hablaremos próximamente.
Serían sobre las seis de la tarde, el día era gris, no hacía frío, pero era una de esas tardes en que uno se siente propenso a la depresión, sobre todo si se encontraba en mi estado, que sólo puedo definir en palabras nada habituales en mí…estaba jodido. La razón?, pura y simple, hacía pocos meses que había perdido a mi padre, y la verdad es que mi ánimo estaba por los suelos.
El Palacio Corsini se encuentra situado en el Lungarno Corsini (lógicamente), que discurre paralelo al río Arno, salí y crucé la calle para pasear unos pocos metros al lado del río. Me gustan las ciudades que son atravesadas por ríos….tienen ese toque especial que les da tener una arteria viva, aunque hay ciudades, en que la verdad, esa arteria da más pena que otra cosa.
Como mi hotel estaba a escasos cuatrocientos metros, me dirigí hacia él caminando. Ese día no iba con mi habitual paso seguro y mirando a mi alrededor, sino que iba lento y cabizbajo, procurando pensar en la compra que había sido incapaz de cerrar, la cual con otro ánimo, no duden que lo hubiera conseguido…menudo es l’Urpino como algunos me llaman en Italia!!. De esta manera fui caminando, giré por la Via del Moro, la cual crucé para seguir por la Vía dei Fossi, y rodeando la Logia di San Paolo, caminé hasta la Via Della Scala, donde se encontraba mi hotel , el Palazzo dal Borgo, el cual, como tantos edificios de Florencia, es un palacio, del siglo XV en este caso, el cual ha sido reciclado, magníficamente por cierto, en hotel.
Subí a mi habitación, me cambié y bajé al bar, ya que no tenía ganas de encerrarme y era demasiado pronto para cenar. Pedí un whisky y me senté en uno de los butacones, dejando mi borsalino (el sombrero de invierno) y mi abrigo en el butacón de al lado. Me dediqué a hojear distraídamente revistas para matar el tiempo hasta la hora de la cena. En ello estaba cuando me sobresaltó una voz que me espetó : “Adriano!!! Cosa face qui?”, se trataba de Claudio Ghirardini, una especie de réplica del Orson Welles entrado en kilos de sus últimos años, pero en moreno, un calabrés excesivo en todos los aspectos, rico coleccionista de arte, pasado de kilos (muy pasado), fanfarrón, ruidoso, y muy simpático, excesivamente simpático a veces; capaz de romper el ambiente de una subasta, levantándose para increpar al contrincante en la puja y tratar de sobornarle con una cena con compañía femenina si le dejaba ganar a él la licitación….todo un personaje se lo aseguro. Después de estrujarme la mano y palmearme la cara con una sonrisa amplia y, ciertamente franca, me soltó : - “Adriano, prene il capello, prene il capote e andiamo di passseo” – esta última palabra la pronunció arrastrando la s y haciendo el gesto de un caminante con dos dedos de la mano. La verdad es que no tenía muchas ganas, me sentía como el protagonista del artículo “Un castellano viejo” de Larra; pero sin saber cómo, me encontraba andando por la Via Belle Donne con un calabrés de ciento veinte kilos agarrándome del brazo como si fuéramos novios, que parloteaba sin parar, gesticulando ampliamente con el brazo libre. Yo suponía que quería proponerme alguna compra o venta, o algo así…pero hablaba de todo menos de negocios; sus temas eran mujeres, deporte, mujeres, política, mujeres, arte, mujeres, etc…
Me metió en un restaurante que, según él, hacían la mejor Langosta Thermidor del mundo (discutible), pero desde luego la cena estuvo bien; yo la verdad estaba confundido, pero no me atrevía a preguntarle de que iba todo aquello; al llegar el momento de la copa, pedimos grappa, nos sirvieron el vaso, y agarró el brazo del camarero cuando se llevaba la botella, una mirada bastó para que la botella se quedará en la mesa,. Se levantó ceremoniosamente y clavándome la mirada soltó un brindis que me dejó petrificado : - “A la salute dei tuo padre, amico Adriano” - . Entonces lo comprendí, simplemente aquel tipo que me había hecho enrojecer en un par de subastas, debió enterarse del suceso (comentado por mí en algún stand amigo) y simplemente, decidió animar a un conocido que parecía necesitarlo. Claudio es así. Ya se pueden imaginar que desde entonces, nos une una buena amistad.
El pasado fin de semana me enteré de que su corazón le ha jugado una mala pasada, y que se encuentra hospitalizado en cuidados intensivos, así que me permito mandarle un saludo desde aquí : “Andiamo Claudio!!!, il mio pensiero va con te, di tutto cuore”. Te echaré de menos en la Bienal de París.
Sean felices.
Adrià Urpí.
P.D. En el próximo post, empezaremos ha hablar de los viajes.
Comentario:
:-)) De nuevo te quedaste en silencio, ¿dónde andas metido?.
Que pases un feliz fin de semana.
Que pases un feliz fin de semana.
Comentario:
Me ha encantado. Espero sigas con los relatos de viajes y las anécdotas. La que cuentas, entrañable.
Yo también le mando saludos.
Ah, Florencia, siempre otra dimensión para la melancolía, la belleza y el recuerdo.
Un beso.
Yo también le mando saludos.
Ah, Florencia, siempre otra dimensión para la melancolía, la belleza y el recuerdo.
Un beso.
Comentario:
Siento lo de tu padre, no sabía que lo habías perdido. Espero que tu amigo mejore pronto y puedas demostrale que en otros lares hay mejor langosta.
Saludos
Saludos
Comentario:
Me alegra saber que en el mundo todavía existen personas humanas y desinteresadas en los momentos que hay que serlo.
Espero que tú amigo se recupere.
Un beso a los dos de mis parte.
Espero que tú amigo se recupere.
Un beso a los dos de mis parte.
Comentario:
Creo que tu amigo supo hacerlo, o por lo menos, lo hizo de la mejor forma que tenía a su alcance.
Desde aquí mis mejores deseos para su recuperación.
Besos
Desde aquí mis mejores deseos para su recuperación.
Besos
Comentario:
Le deseo lo mejor a tu amigo.
Y un buen fin de semana para ti
Besitos Àdria.
Y un buen fin de semana para ti
Besitos Àdria.
Comentario:
Tu mundo tiene que ser la leche Adriá :-)
Comentario:
Deseo lo mimo que Leo...que el fin de semana te traiga tranqulidad.
Un biko.
Un biko.

Comentario:
La verdad es que hay gente extraña por el mundo y nunca sabes como va a reaccionar y quizás de quien menos lo esperas es de quien recibes ayuda en momentos especiales.
Espero que tu amigo se recupere.
Un abrazo
Espero que tu amigo se recupere.
Un abrazo





