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Nobleza Obliga (Diario de un Gentleman)
Comentarios sobre temas de actualidad, y sobre la orientación de la Sociedad
Acerca de
Soy Licenciado en Historia Antigua, tengo 43 años y soy Anticuario de profesión.
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Summer Time

Cada verano, y este no iba a ser distinto, viene cargado de calores, sudores, incendios (por desgracia), vacaciones...y también festivales de música de diverso pelaje.Los hay descaradamente para jóvenes (y quizá no tanto), en los que se trata de lo siguiente:
Tómese un lugar en la montaña (a veces cercano a lo idílico), donde el Ayuntamiento del lugar, o amo del terruño no le saque demasiado beneficio durante el resto del año, acótese, póngase una especie de puerta donde controlar la entrada al recién creado paraíso, móntese un grandioso escenario para dar cabida a ingentes megawatios de sonido y potencia lumínica, confecciónese una lista de artesanos del ruido...y voilà...ya tenemos un pedazo de naturaleza convertido en lo más parecido a una embajada de la República Cochambre; una zona donde energúmenos más o menos greñudos y más o menos aseados, pasarán uno o dos días con sus noches, bebiendo cualquier cosa menos agua, pisando la hierba (y fumándosela), bebiendo, buscando ligues (o rolletes como se dice ahora), bebiendo, oyendo (no escuchando) horrísonos sonidos perpetrados por descerebrados en ocasiones semidesnudos, bebiendo, desbebiendo en cualquier zona (la habilitada a tal efecto suele ser pequeña en comparación con la muchedumbre cochambrista) ...toda esta actividad imagino que debe provocar fuertes jaquecas y descomunales dolores de cabeza...de ahí la cantidad de pastillas que suele circular en la dicha embajada de la citada República Cochanbre, que como cabe imaginar, se encuentra en guerra permanente con la Serenísima República de Sibaris.
Pero existen otros festivales, como el de Perelada, Cap Roig, Porta Ferrada...por citar sólo algunos en Catalunya de los que suelo ser habitual, pero me consta que también los hay allende del Ebro, diseminados por toda la Península. Se trata de eventos en los que no crean que hay que acreditar pasaporte de Sibaris...que va, son eventos donde se puede escuchar...sí sí “escuchar”, que no es lo mismo que oír (como diría el llorado Lázaro-Carreter).
Son festivales además, donde se escucha de todo, desde música clásica hasta recitales de poesía, desde Jazz hasta flamenco, desde la gaita de Carlos Núñez hasta Miguel Bosé, de la Filarmónica de Sanpetesburgo hasta Chucho Valdés....la lista sería interminable.
Se da la circunstancia de que muchos de los artistas que actúan en uno de los festivales pueden aparecer en otro, cosa que facilita el poder escoger un día o un lugar adecuado por si uno no está de vacaciones o cerca del lugar donde se producirá el evento.
Por mi parte, si me lo permiten, les diré que este año ya he disfrutado de la antes citada orquesta rusa, de los pianos de Cucho Valdés y papá Bebo...pero sobre todo, lo que más ilusión me ha hecho es compartir con mi familia el ver llorar a mi madre. No, no soy un inhumano de corazón endurecido...me explicaré:
Tanto mis hermanos Carlota y Bernat, como yo, recordamos que nuestra madre (durante muchos años ama de casa), cantaba al realizar las tareas de la casa; era habitual en aquellos tiempos, las señoras solían estar en casa dedicadas a lo que eufemísticamente se llamaba entonces “sus labores”, otra vecinas también cantaban, las más mayorcitas cantaban temas de Jorge Sepúlveda, flamenco o de conocidas zarzuelas, había una vecina maña que cantaba jotas...y las más jóvenes, canturreaban temas del Duo Diámico, Neil Sedaka (el celebérrimo Oh Carol), Adamo...pero en especial, mi madre solía tararear a Paul Anka.
Pues bien, mis hermanos y yo nos confabulamos para llevarla por sorpresa al Festival del Castillo de Perelada a ver al susodicho cantante.
La velada arrancó con la orquesta tocando los primeros compases de una de las canciones que mi madre lanzaba al viento ...DIANA,; en ese momento los hermanos nos mirábamos unos a otros para indicarnos si habiamos visto la cara de mama al oir esos compases...los ojos le brillaban tanto como las bombillas del escenario...pero la sorpresa vino cuando, Paul Anka se levantó de entre el público y arranco a cantar el tema, paseando entre las mesas repartiendo saludos, besos y apretones de manos. Quiso la providencia que el camino al escenario mientras cantaba el citado tema, pasara junto a nuestra mesa y tocara el hombro de mi hermana y....besara en la mejilla a una llorosa y contentísima mamá.
Ni que decir tiene que la velada fue un absoluto encanto, y que la felicidad de mi madre sólo fuera comparable a la que sintió el día de Año Nuevo de mil novecientos noventa y ocho, donde pudo asistir en Viena al celebérrimo concierto, gracias a los buenos oficios de mi hermano Bernat (es que tener contactos diplomáticos vale mucho para según que cosas....pro cierto tete, aún espero que me consigas a mí un par).
La velada terminó con una atronadora ovación por parte de todos los asistentes puestos en pié....mamá gritándole GUAPO!! con el rimel corrido......y una espera de tres cuartos de hora para que una fan quinceañera de sesenta y siete años consiguiera el autógrafo de su ídolo, con otro par de besos en la mejilla...y uno en la mano., que Pual Anka, es también todo un caballero.

Bueno....supongo que este post será el último hasta mediados de Agosto, ya que a Gloria y a un servidor nos esperan las
Maravillas de la Bretaña francesa...así que será hasta la vuelta a mediados de Agosto, aunque espero visitarles durante la semana para despedirme.

Sean felices.
Adrià Urpí


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Urpí Nobel de Medicina

Pues sí, hoy me gustaría hacerles partícipes de algo que modestamente creo haber descubierto y que, sin ningún género de dudas merece el Nóbel de Medicina….como mínimo.
Me explicaré:
Como ya deben saber, existe una milenaria disciplina llamada Reflexoterapia, según la cual, los órganos del cuerpo humano tienen una zona refleja en la base de asentamiento de este, es decir, en la planta de los pies.
Pues bien, este humilde anticuario, como buen renacentista, domina muchas áreas del conocimiento humano, entre las cuales, obviamente se encuentra la Anatomía Humana (preferentemente femenina) y tras prolongadas y minuciosas observaciones durante mis paseos por la ciudad y las forzadas esperas en los enrojecidos semáforos he hecho un descubrimiento que pasará a los anales de la historia de los seguidores del latino Esculapio (Asklepios para los helenos, Thot para los constructores de Pirámides). Se trata de lo siguiente (aquí debería sonar un redoble de tambores):
Existe otra zona refleja en nuestro cuerpo además de la trabajada por la Reflexoterapia….sí, sí otra zona donde los órganos tienen terminaciones nerviosas que hacen que una presión sobre ellas los afecte…..a ver piensen…dónde descansa la osamenta cuando no estamos de pie?, es decir dónde nos apoyamos cuando dejamos nuestra posición bípeda y no estamos acostados?….pues claro, me estoy refiriendo a la zona que soporta nuestro peso en la posición conocida como SENTADO, esto es, en donde la espalda pierde su honroso y casto nombre (un caballero como yo jamás escribiría la palabra culo).
Por su puesto, esta audaz teoría que revolucionará las bases de la ciencia de Galeno puede ser demostrada de forma fehaciente, contundente e inequívocamente.
Primera prueba: La vista…efectivamente, la vista tiene su zona refleja donde la espalda pierde su honroso y casto nombre (no escribiría jamás la indecorosa palabra culo). El desconocimiento que hasta hoy ha tenido la Humanidad de la existencia de tal zona, ha traído consecuencias terribles, como lo demuestra el erróneo diseño de los sillines de bicicletas. Este tremendo fallo hace que el sillín presione de forma incontrolada y errónea sobre la terminación que controla nuestra visión, provocando daños como los siguientes:
- Daltonismo. Fíjense como la mayoría de ciclistas no se detienen ante el disco rojo de los semáforos.
- Desubicación. Es frecuente observar velocípedos circulando por los paseos esquivando peatones aún cuando un carril-bici se encuentra claramente pintado apenas a metro y medio de donde circulan.
- Desorientación. Émulos de Lance Amstrong circulando por vías donde una señal en forma de flecha blanca apunta justo a lo que tienen en la espalda.
Segunda prueba: El cerebro….créanlo, el órgano que rige todo nuestro entendimiento también tiene su zona refleja ahí donde los amantes de los placeres griegos fijan el objeto de su deseo (inteligente perífrasis para no tener que escribir la palabra culo). Vean sino los sujetos observados en la prueba anterior, los cuales, además de tener la visión seriamente afectada como se ha demostrado, también presentan los siguientes síntomas relacionados con nuestro procesador neuronal:
- Crisis de Personalidad. Efectivamente, se les puede observar cruzando vías urbanas por la calzada como corresponde a los medios de trasporte sobre ruedas (en rojo por supuesto), pero también es frecuente verlos cruzar por las zonas destinadas a los peatones.
- Imprudencia Temeraria. Como demuestra el hecho de que varios de estos afectados circulen agrupados en animada charla ocupando las tres cuartas partes del carril de una carretera nacional, la mayoría de ellos sin los preceptivos reflectores.
- Bloqueo de los mecanismos de la educación. Esto es fácilmente comprobable. Sólo tienen que recriminar mínimamente alguna de las actitudes anteriores a un pseudo-Indurain para que éste suelte sobre ustedes una retahíla de improperios y descalificaciones, normalmente acompañadas por el puño en alto con el dedo central orgullosamente erguido. Es curioso observar como dentro de la cascada de insultos, le suelen mandar a uno a tomar por el objeto y zona de estudio (supongo que entienden que me refiero al culo…es que no quiero escribirlo).
- Inhibición del sentido del ridículo: Cómo explicarián sino la vestimenta que suelen llevar los aquejados de esta dolencia en su estadio más grave (mallas, gorras o cascos, maillots…etc…) todo ello de colores que como mínimo cabría de calificar de dudoso gusto.

Esta teoría destinada a figurar con letras de oro en los anales (lógicamente) de la Historia de la Medicina ha sido presentada ya al Ayuntamiento de Barcelona para que tome medidas y no agrave más la situación al poner en marcha el servicio de Bicing, aunque no albergo muchas esperanzas debido a la respuesta del ínclito Corregidor de la Ciudad Condal, señor …estee…señor..ah sí Hereu, Jordi Hereu, cuya respuesta al leer mi docto estudio a sido:

Uéh? …(Pronúnciese con voz aguda, mirada bizca y la punta de la lengua pegada a la base de la fila dental delantera inferior.)…..Quizá el propietario del bastón municipal también monte en bicicleta…estudiaré este síntoma.


Sean felices Adrià Urpí

P.S. Supongo que habrán notado mi absoluto dominio de la lengua de Cervantes, al exponerles mi teoría sin escribir la palabra culo.



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Un Día en la Playa

Domingo por la mañana…el Astro Rey brilla en todo su esplendor en el cielo, hace calor y no hay nada mejor para combatirlo como un día de playa; apenas sí se oye el rumor de las olas, ya que el mar esta plácido y tranquilo, todo es calma, paz y sosiego…en la toalla de al lado una pareja se hace arrumacos, ella luce una prominente barriga…es evidente que el próximo año serán tres; dicha pareja están siendo observada por dos ancianas señoras que los miran con una tierna sonrisa….pasa el vendedor ambulante de todos los años ofreciendo trozos de refrescante coco…la suave brisa marina trae aroma salado, mezclado con notas de bronceadores y aftersunes.
El cuerpo de Gloria yace boca abajo sobre la colchoneta doble que compartimos, oigo sus leves suspiros mientras me aplico en extenderle la crema solar por su espalda comme il faut…es decir con ambas manos y masajeando de forma lenta, con una intensidad superior a la caricia, pero sin llegar al apretón, y demorándome sobre todo en hombros, nuca y riñones, zonas especialmente castigadas por el trabajo de mesa de oficina y ordenador; nunca menos de veinte minutos y nunca más de media hora (si contamos la espalda solamente).
Todo el saber obtenido en un par de cursillos de quiromasaje (cosas de juventud, algún valor añadido debíamos buscarnos los feos) y toda la práctica adquirida sobre otras espaldas (otros tiempos) lo disfruta ahora Gloria, la cual parece encantada, pero no más que yo (cómo me gusta su espalda!). Ya se deben figurar que sólo faltaba algo de música para completar la escena, pero no la “Cabalgata de las Walkyirias” que sonaba de repente….dichoso telefonino (así llama Umberto Eco al móvil).
Interrumpo el masaje a Gloria, me limpio rápidamente las manos y al coger el insolente aparatito casi me da un infarto….mirando la pantalla vi que el número que me llamaba era el de mi casa, en la cual no debería de haber nadie. Contesto extrañado y una voz con acento sudamericano me dice : “Buenos días le llamo de telefónica, está usted en su casa?” –
“Cómo en mi casa?...Oiga quien es usted y desde donde me llama?” – acerté a inquirir con un creciente nerviosismo.
“Llamamos de telefónica conectados a su línea,( puede ver el número en su pantalla), para ver si funciona”-
- “Aahhh” . (Suspiro aliviado de un servidor de ustedes).
La cosa era que me quedé sin línea telefónica casi toda la semana (razón por la que he tardado tanto en volver a publicar), di parte de la avería y quedamos que me llamarían para comprobarlo; reclamé el jueves y el sábado por la tarde me encontré por sorpresa con que de nuevo estaba conectado al mundo, sin que hubiera mediado llamada alguna. Bueno pues ya está, tema resuelto pensé…pero al ver que me llamaban desde mi número me asusté.
Así que nada, aclarado el tema, guardé de nuevo el telefonino, y procedí a aplicarme en la zona lumbar de Gloria, que había quedado pendiente. En ello estaba cuando volvió a sonar la wagneriana música….volví a limpiar mis manos rápidamente, mientras Gloria gruñía contrariada; esta vez el número era distinto, de nuevo una voz sudamericana (supongo que pocos nacionales “pringan” en domingo por la mañana) esta vez femenina, me comunicó lo siguiente:
“Disculpe le llamamos de Telefónica para decirle que en breve recibirá una llamada de central utilizando su número ….”
-“Vale vale déjelo, ya me han llamado y no ha podido usted evitar el pasmo y el susto” . Mi interlocutora se disculpó por la descoordinación, y se despidió amablemente.
De nuevo volví a echarme bronceador en las manos para terminar de una vez con la espalda de mi abandonada compañera. Cinco minutos más tarde mis manos recorrían las piernas de Gloria…el mar seguía en calma, el vendedor de cocos volvía a pasar (en dirección contraria a la anterior) ofreciendo su mercancía, la pareja con sus arrumacos, y las ancianas señoras que miraban…no a la pareja, sino hacia nosotros y no con sonrisa tierna, sino con una mueca cercana a la carcajada…..sí lo han adivinado, de nuevo las nibelungas guerreras cabalgaban sobre sus briosos corceles. De nuevo era mi número otra vez, así que deduje que deberían ser otra vez los de Telefónica:
“Quéee?” –inquirí-
“Disculpe” – esta vez la voz era nacional- “Es para confirmar que su línea funciona-....”
”Otra vez??, oiga que ya me han llamado”
“Sí, sí…pero es que mi compañero no ha marcado la incidencia como solucionada y…”
Una vez confirmada de nuevo la resolución de la incidencia, arrojé el telefonino al interior de la bolsa de playa, mientras Gloria me miraba sonriendo, la pareja de la toalla de al lado me miraba divertida y las ancianas se tronchaban.

Diez minutos después, el Astro Rey seguía brillando, el vendedor ha cambiado los cocos por bolsas de patatas fritas, la pareja chapotea en el agua, Gloria se encuentra incorporada sentada en la colchoneta, sus pies descansan sobre mi regazo disfrutando de mis conocimientos básicos de reflexoterapia (valor añadido ya saben)….todo es paz, sosiego, ….y de nuevo las mitológicas guerreras cargando otra vez…Esta vez puede ver que el n´mero era el 1002 (averías) y una voz masculina robotizada decía:
“le llamamos de Telefónica”…”Si la incidencia reportada por usted está resulta pulse uno”… y las ancianas ya casi se revolcaban en la arena


Sean felices….y apaguen los móviles
Adrià Urpí



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