no encuentro título
a veces todo es demasiado difícil. o mejor dicho, todo se me hace demasiado difícil. no sabría cómo decirlo, es un sentimiento como de no pertenecer a todo esto que estoy viviendo, como sentir que este no es mi lugar pero al mismo tiempo sentir que no quiero abandonarlo. a veces me convierto en espectador de mi propia vida y en mi relación con los demás, y no le encuentro mucho sentido.
la ausencia de B escuece un poco, sí. después de más de dos años de locura total en las que he pasado por demasiadas camas me doy cuenta de lo que necesito de verdad es una tía que me quiera y una tía a la que querer, que me ilusione cuando la vea, con la que sentir esa especie de comunión absoluta, esa complicidad en la que una mirada basta para saber lo que se quiere decir, esa sensación contínua de querer comerse el mundo, de seguridad e inseguridad, de proyectos que cuelgan de hilos invisibles.
pero ella no aparece. quizás porque yo sea demasiado exigente con la belleza como para querer seguir conociendo o porque aún no tiene que aparecer. el caso es que la vida fluye y yo siento que lo hago más lentamente que ella.
mi vida es ahora un combate entre yo y mi sombra; entre yo y mis sombras. me planteo un cambio de trabajo que necesito, pero aunque no me guste esta ciudad triste, mi vida gira alrededor de ella. aún así, en menos de una semana haré más de 5.000 kilómetros buscando dónde quedarme por si decido romper con todo.
me encanta esta vida, pero a veces es un poco hija de puta.
la ausencia de B escuece un poco, sí. después de más de dos años de locura total en las que he pasado por demasiadas camas me doy cuenta de lo que necesito de verdad es una tía que me quiera y una tía a la que querer, que me ilusione cuando la vea, con la que sentir esa especie de comunión absoluta, esa complicidad en la que una mirada basta para saber lo que se quiere decir, esa sensación contínua de querer comerse el mundo, de seguridad e inseguridad, de proyectos que cuelgan de hilos invisibles.
pero ella no aparece. quizás porque yo sea demasiado exigente con la belleza como para querer seguir conociendo o porque aún no tiene que aparecer. el caso es que la vida fluye y yo siento que lo hago más lentamente que ella.
mi vida es ahora un combate entre yo y mi sombra; entre yo y mis sombras. me planteo un cambio de trabajo que necesito, pero aunque no me guste esta ciudad triste, mi vida gira alrededor de ella. aún así, en menos de una semana haré más de 5.000 kilómetros buscando dónde quedarme por si decido romper con todo.
me encanta esta vida, pero a veces es un poco hija de puta.
Comentario:
No puedo decirte otra cosa: Sí, la vida es una hija de puta! Y sólo espero que cada uno de nosotros y a nuestra manera seamos capaces de dominarla.
Pd: No me hagas mucho caso hoy; estoy demasiado cabreada
Pd: No me hagas mucho caso hoy; estoy demasiado cabreada





