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INTERIORES
Del Cielo al Suelo ...[Espacios Intermedios]
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  • Ingredientes:
    • - Media onza de verdad
    • .
    • - Una cucharada de jarabe amargo de olvido.
    • - Mitad de ignorancia, mitad de osadía.
    • - Una gotita de vanidad.
    • - Un puñado de vacío
    • - Alguna falta de ortografía (opcional)
    • - Palabras de distintos sabores y texturas para adornar, etc.
    • - Ligar bien la mezcla y servir antes de que dé tiempo a arrepentirse.
    Sindicación


     

    "Sin Título"

    Claudia poseía esa rara peculiaridad de no tener edad, o de tenerlas todas, armonizadas en el rostro. Una cierta nostalgia agravaba la sensación en sus ojos celestes, como de saberlo todo sobre la vida y desear no recordar nada.
    Hay rostros difíciles de olvidar.

    Solía sentarse junto al ventanal, mientras el resto de los residentes dormitaba frente al televisor o echaba una partida de parchís en la sala de juegos.
    La luz le daba un aire traslúcido a su pelo castaño, recogido en la nuca en un sencillo bucle sujeto con horquillas corrientes.

    El ventanal daba a un jardín, el único reducto natural del sanatorio. El resto era una mezcla añeja y aséptica de edificio al que se le negaba una jubilación merecida desde el siglo en el que dejó de llamarse “Hospital de la Reina”.


    Al fondo de un camino trazado con piedras semienterradas y pintadas en blanco, surgía una buganvilla voluptuosa y preñada de flores, era la única nota de color sobre los verdes leñosos y los setos recién podados.

    Claudia siempre llevaba los labios pintados del color de la buganvilla, sobre la cara lavada, aquel rosa iluminaba su piel de porcelana, perdía palidez en los pómulos dando a las mejillas un tono sofocado, casi un rubor ingenuo. Todavía conservaba el equilibrio en las facciones, debió ser muy hermosa, pensé, mientras la observaba desde la recepción.

    También lo pensaba Ramón, el viejo amigo al que yo visitaba en aquel retiro solitario tras la muerte de Concha, su esposa.
    Era un empedernido lector, así que le llevaba tres o cuatro libros y cuando le fallaba la salud, “todo, averías sin importancia” - me decía, para no preocuparme - yo actuaba de lazarillo lector, interpretando, como podía, ese acto íntimo que le proporcionaba gozar de la lectura con los ojos entrecerrados.

    Aquel día Ramón estaba distraído… le noté raro nada más entrar.
    -Qué te ocurre, “nin”, te brillan los ojos…estás …
    Esbozó una sonrisa. Nos besamos.
    -Sabes a vainilla…ummm...hoy os han servido ese brebaje más pronto… tengo ganas de que te suelten para irnos a tomar un chocolate con churros como Dios manda.Tienes muy buen aspecto ¿qué te ha dicho el médico?
    Me quité el abrigo y dejé sobre la mesilla los libros.

    Ramón y yo nos queremos desde siempre, con la misma naturalidad que nos besamos en los labios desde siempre, sabemos que no hay nada oculto en ese beso….tal vez, antes de que apareciera Concha en el corazón de Ramón, esclarecimos nuestros destinos en direcciones diferentes. Siempre hemos sabido el uno del otro, intuyéndonos alegrías y miserias, lo más cerca que veinte años sin vernos, nos lo permitía. Cuando volvimos a encontrarnos, conocí a su Concha, el amor de su vida. Y él conoció a Álvaro y a mis dos hijos, los amores de la mía. Entonces supimos que no nos habíamos equivocado. Ellos no tuvieron hijos, pero supieron hacerse felices el uno al otro… hasta que ella perdió la vida en un accidente, camino del aeropuerto, iba a recoger a Ramón, regresaba de Egipto con el mejor reportaje de su vida. Ramón es fotógrafo profesional, siempre ha trabajado para publicaciones de Historia y Naturaleza. Desde entonces, abandonó la fotografía y las ganas de vivir.

    -Venga, cuéntame, tienes una cara sospechosamente etrusca…
    - Siempre has sido un poco bruja- se le iluminó la sonrisa- No me pasa nada, nada que tú no sepas… en un par de días me dan el alta. En estos dos meses, me he dado cuenta de que la vida sigue, aunque desde que me falta Concha haya intentado esquivarla. Han sido dos años de resistencia inútil, mi cuerpo no se quiere morir, aún me late el corazón con fuerza….
    - ¿La conozco?- dije casi sin pensar, siempre he creído que sólo el amor nos redime en ese angosto espacio que es la soledad.

    - Es… Claudia, algo me ha cambiado dentro desde que llegó. Permanece silenciosa en el salón, no se separa de un libro encuadernado en piel de color castaño. La mujer que siempre está a estas horas frente al ventanal, con su libro entre las manos, acariciando distraídamente el lomo y deslizando los dedos sobre las letras doradas, con la avidez de un ciego memorizando los rasgos de alguien a quien acaba de conocer. Está viva, irradia vida… lo sé desde el día que la vi absorta contemplando la buganvilla del jardín. Fue la primera vez en mucho tiempo… sentí la necesidad de fotografiar ese instante en el que no se sentía observada… ¿La has visto?... No sé, tiene algo en la mirada…algo que contagia sensaciones. Aquí todos parecemos medio muertos, ella conserva un aspecto sereno, una mirada cálida….
    -La he visto, “nin”, me sonríe siempre, cuando vengo a verte…

    Lo que no sabíamos ni Ramón ni yo, es que Claudia había muerto en 1962, un 25 de Marzo, a los pies de aquella buganvilla.






    He dudado un poco. No me gusta poner título a nada. Es mi bautismo como "cuentista"... y lo celebro con vosotros, más que con la historia, con la música. Que disfrutéis de... de lo que sintáis más próximo.
    Un abrazo



     
    Comentario:
    Me gusta la historia que nos cuentas (creo que tiene alguna reminiscencia Becqueriana) y la música...¿que decirte de la música?...tan próxima que nos acerca...
    Besos.
     
    Comentario:
    Vine a leerte los otros días, pero me fui sin comentar...Me encantó este texto...

    Muack!
     
    Comentario:
    Me encanto!

    Mil bikiños :)biko azul
     
    Comentario:
    Leerte me ha hecho sentir
     
    Comentario:
    Yo diría que deberías bañarte en el rio Jordán todos los día.
    Eso nos aseguraría un bautismo diario.
    ¡¡Escribe!!
    Dejanos disfrutar y sentir.
     
    Comentario:
    me a gustado mucho ler la historia
    besitos
    esxcelente musica
     
    Comentario:
    Un relato corto tiene que provocar el efecto de un microondas: elevar rápido la temperatura. Y lo consigues de sobra. ¡Cuánta intensidad en pocas líneas!
    Si este es tu bautismo, espero ver la confirmación.
    Con todo el rubor que me produce meterme donde no me llaman, lo titularía "El negativo de la bungavilla"
    Un beso.
     
    Comentario:
    Me ha gustado mucho esta historia. Escribes muy bien y te felicito. Sigue así.

    Besos
    la dama de Shalott
     
    Comentario:
    Precioso, no. Preciosísimo...
    LLeno de sensibilidad y con un final sorprendente.
    Digo como Nina, un pecado que no nos deleites con más.
    Bicos.
     
    Comentario:
    Pues prueba superada. Has contado lo que has querido y has trasmitido emociones con lo cual... ¡Has triunfado!

    Felicidades
     
    Comentario:
    Sí, muy interesante el cuento, de verdad Besos
     
    Comentario:
    Después de leer este cuento, te felicito, anímate y saca los que seguro tienes escondidos en el cajón que estaré gustosa de leerlos.
    Está muy bien escrito y me gustó su final del todo inesperado.
    Un abrazo y no tardes en regalarnos otro cuento.
     
    Comentario:
    Marian, ha sido un "bautizo" por todo lo alto.
    De lujo.
    DE LUJO.
    Con escalofrío final incluído.
    Enhorabuena. Un beso
     
    Comentario:
    Felicidades por tu bautismo,me gustó
    salu2
     
    Comentario:
    Es precioso el cuento. Celebro tu bautizo público. Muchos besos
     
    Comentario:
    las que teneis esa facilidad para expresaros y ese encanto para narrar con una gran dulzura cualquier cosa que veis, es un pecado que dejeis de escrbirUn abrazo Nina
    No