"EL MAR... LA MAR..."
Luce un cielo digno de una postal. Algunas nubes emborronan el horizonte, pero la brisa las deshilacha conforme se acercan a la costa.
Avistar el mar desde los arrecifes me fascina... hace que mis sentidos se deslicen sin desafinar leyendo una partitura perfecta, que me eleva y me posa y me vuelve a elevar sobrevolando como una cometa mi humana insignificancia.

Intento abstraerme de la presencia bulliciosa de la gente que toma fotografías y concentrarme sólo en la mar, ensimismada en el prodigio de su inmensidad de mágica nodriza oscilante. El día es propicio, sopla un viento que apenas eriza su superficie levemente, salpicándola de pequeñas crestas de espuma banca. Aún quedan un par de horas para que el sol comience a declinar peinándola de reflejos plateados.
Contemplando cómo lame sumisa la costa, parece inimaginable la fuerza devastadora con la que es capaz de mellar las rocas, tallar el vértigo en los arrecifes convirtiéndolos en formaciones caprichosas que avanzan y retroceden recortando el litoral.
No se divisan barcas faenando, pero del otro lado del cabo surge la silueta idílica de un velero deslizándose a pocas millas. Parece un pañuelito blanco saludando a las gaviotas, aupado por las olas, descifrando a barlovento la ruta soñada , la estela de la libertad surcando el abismo.

Ese paisaje interior se asoma como el rumor de las aguas, lo respiro... impregna de cordura la sentímentalidad de mis sinergias, me siento libre sin necesidad de discurso o razonamiento previo.
Alzo la vista al cielo, una bandada de gaviotas se pavonean exhibiendo una precisión aerodinámica que ningún ingenio humano podrá mejorar.

Parecen saber lo que pueden hacer y lo que no en el aire... con independencia de las adversidades. El fuselaje, la voluntad...y no se rinden. Las observo ascendiendo por las paredes de la escollera suspendidas casi a cámara lenta, con las alas replegadas, aprovechando las corrientes ascendentes. Planean inmóviles, como posando para una marina... pero en décimas de segundo alcanzan velocidades extremas, ejecutan torsiones y picados sorprendentes. Todo un recital de vuelo. Me resulta irritante su graznido en tierra disputándose la comida, su mirada entre agresiva y entrometida ... me recuerda a las ratas. Ambas especies sobrevivirían a un desastre nuclear, son capaces de adaptarse a los medios más hostiles.
Pero aquí, en su hábitat, lejos de los vertederos de las grandes ciudades que han colonizado a cientos de kilómetros de la costa en algunos casos, me concentro sólo en sus habilidades para el vuelo, en la audacia de sus acrobacias y me olvido que la insensatez humana las ha convertido en carroñeras. Su graznido entonces parece la exaltación de la libertad que acompaña a los audaces. Con las alas desplegadas, batallando con contundencia me han permitido ver que la perfección existe, aunque no la comprenda en su totalidad ilimitada, con la misma fiabilidad que la fuerza de la gravedad me aferra al suelo, mientras el viento juega con mi ropa convirtiéndome en una silueta trémula. Y no es una cuestión de fe... a “volar” se aprende.

* “Tu ignorancia es directamente proporcional a la medida en que crees en la injusticia
y la tragedia”
“Supongo que durante mucho tiempo la gente no pudo volar porque no lo creía posible; por eso no aprendía los principios elementales de la aerodinámica”
“Yo quiero creer que en alguna parte existe otro principio: no necesitamos aviones para volar; ni para atravesar paredes, ni para llegar a los planetas”
* Las frases entrecomilladas son de Richard Bach, autor de "Juan Salvador Gaviota".
Las fotos están tomadas en Cabo Peñas (Asturias)
Avistar el mar desde los arrecifes me fascina... hace que mis sentidos se deslicen sin desafinar leyendo una partitura perfecta, que me eleva y me posa y me vuelve a elevar sobrevolando como una cometa mi humana insignificancia.

Intento abstraerme de la presencia bulliciosa de la gente que toma fotografías y concentrarme sólo en la mar, ensimismada en el prodigio de su inmensidad de mágica nodriza oscilante. El día es propicio, sopla un viento que apenas eriza su superficie levemente, salpicándola de pequeñas crestas de espuma banca. Aún quedan un par de horas para que el sol comience a declinar peinándola de reflejos plateados.
Contemplando cómo lame sumisa la costa, parece inimaginable la fuerza devastadora con la que es capaz de mellar las rocas, tallar el vértigo en los arrecifes convirtiéndolos en formaciones caprichosas que avanzan y retroceden recortando el litoral.
No se divisan barcas faenando, pero del otro lado del cabo surge la silueta idílica de un velero deslizándose a pocas millas. Parece un pañuelito blanco saludando a las gaviotas, aupado por las olas, descifrando a barlovento la ruta soñada , la estela de la libertad surcando el abismo.

Ese paisaje interior se asoma como el rumor de las aguas, lo respiro... impregna de cordura la sentímentalidad de mis sinergias, me siento libre sin necesidad de discurso o razonamiento previo.
Alzo la vista al cielo, una bandada de gaviotas se pavonean exhibiendo una precisión aerodinámica que ningún ingenio humano podrá mejorar.

Parecen saber lo que pueden hacer y lo que no en el aire... con independencia de las adversidades. El fuselaje, la voluntad...y no se rinden. Las observo ascendiendo por las paredes de la escollera suspendidas casi a cámara lenta, con las alas replegadas, aprovechando las corrientes ascendentes. Planean inmóviles, como posando para una marina... pero en décimas de segundo alcanzan velocidades extremas, ejecutan torsiones y picados sorprendentes. Todo un recital de vuelo. Me resulta irritante su graznido en tierra disputándose la comida, su mirada entre agresiva y entrometida ... me recuerda a las ratas. Ambas especies sobrevivirían a un desastre nuclear, son capaces de adaptarse a los medios más hostiles.
Pero aquí, en su hábitat, lejos de los vertederos de las grandes ciudades que han colonizado a cientos de kilómetros de la costa en algunos casos, me concentro sólo en sus habilidades para el vuelo, en la audacia de sus acrobacias y me olvido que la insensatez humana las ha convertido en carroñeras. Su graznido entonces parece la exaltación de la libertad que acompaña a los audaces. Con las alas desplegadas, batallando con contundencia me han permitido ver que la perfección existe, aunque no la comprenda en su totalidad ilimitada, con la misma fiabilidad que la fuerza de la gravedad me aferra al suelo, mientras el viento juega con mi ropa convirtiéndome en una silueta trémula. Y no es una cuestión de fe... a “volar” se aprende.

* “Tu ignorancia es directamente proporcional a la medida en que crees en la injusticia
y la tragedia”
“Supongo que durante mucho tiempo la gente no pudo volar porque no lo creía posible; por eso no aprendía los principios elementales de la aerodinámica”
“Yo quiero creer que en alguna parte existe otro principio: no necesitamos aviones para volar; ni para atravesar paredes, ni para llegar a los planetas”
* Las frases entrecomilladas son de Richard Bach, autor de "Juan Salvador Gaviota".
Las fotos están tomadas en Cabo Peñas (Asturias)
Comentario:
Llevo tiempo intentando entrar en tu página, pero me está sucediendo lo mismo que hace un tiempo, que en cuanto entro me echa fuera y cierra el explorer, parece que hoy me permite entrar así que aprovecharé para comentar todos los post que no pude comentar antes.
Hace tiempo que leí el libro de "Juan Salvador Gaviota" y recuerdo que me impresionó por la profundidad de sus pensamientos.
Preciosas las fotos, el mar atrae.
Un fuerte abraZO
Hace tiempo que leí el libro de "Juan Salvador Gaviota" y recuerdo que me impresionó por la profundidad de sus pensamientos.
Preciosas las fotos, el mar atrae.
Un fuerte abraZO
Comentario:
... Y nos creemos poderosos y grandes.
...Y no somos más que otra caracola de mar a merced de sus olas.
Ni siquiera somos capaces de volar sobre ellas.
...Y queremos ordenar la vida, el mundo.
...Y no había nada que tocar, sólo no querer ser más que él.
Somos muy poca cosa. Lo sensato sería permanecer juntos y con una sonrisa para ser algo más que una caracola.
Un saludo. (Disculpa, a mis días les faltan muchas horas)
...Y no somos más que otra caracola de mar a merced de sus olas.
Ni siquiera somos capaces de volar sobre ellas.
...Y queremos ordenar la vida, el mundo.
...Y no había nada que tocar, sólo no querer ser más que él.
Somos muy poca cosa. Lo sensato sería permanecer juntos y con una sonrisa para ser algo más que una caracola.
Un saludo. (Disculpa, a mis días les faltan muchas horas)
Comentario:
Qu agradable nos has dado un paseo por la orilla, por los acantilados, navegando en el velero y... volando. Por un momento me has trasladado unos dias atrás.
Comentario:
Hola Marian... POr un momento pensé que las fotos estaban tomadas desde el paseo marítimo de Llanes... ¡Soy un asiduo de allí!
Me gusta Richard Bach. Primero leí Puente al Infinito, pero creo que era demasiado joven y no llegue a saborear todo lo que representa ese libro. Más maduro lo releí, pero perdí la capacidad de sorpresa... Ultimamente he disfrutado con "Uno".
Un abrazo
Me gusta Richard Bach. Primero leí Puente al Infinito, pero creo que era demasiado joven y no llegue a saborear todo lo que representa ese libro. Más maduro lo releí, pero perdí la capacidad de sorpresa... Ultimamente he disfrutado con "Uno".
Un abrazo
Comentario:
Hola Narima:
Ya estoy de vuelta.
¿Que tiene el mar que nos atrae Será que nos recuerda que salimos de ahí?
Hermoso artículo y muy buenas las fotos.
Besos
José
Ya estoy de vuelta.
¿Que tiene el mar que nos atrae
Hermoso artículo y muy buenas las fotos.
Besos
José
Comentario:
EL MAR, LA MAR...PURA INSPIRACIÓN...
Comentario:
Una delicia el mar y el volar(te)
Besos revoloteadores.
Besos revoloteadores.
Comentario:
Post como éste. Como su texto y sus imágenes, hacen que hasta sea agradable y grata la vuelta.
Es magnífico, Narima.
¡ay, volar!
un besazo!
Es magnífico, Narima.
¡ay, volar!
un besazo!
Comentario:
el mar, tal como (a)mar...
estoy siempre apaixonado pelo mar...
beijos
estoy siempre apaixonado pelo mar...
beijos
Comentario:
Qué bueno verte de nuevo por aquí. Preciosas fotografías y precioso lugar. Precioso, también, libro, Film, y banda sonora. Has dado en el clavo. Besos
Comentario:
Las gaviotas y las critauras aladas nos regalan su vuelo, vuelan y vuelan a veces sólo por jugar con el viento...
bsss
gracias por tu precioso post
bsss
gracias por tu precioso post
Comentario:
Has realizado un cuadro perfecto, Narima. Siento que estoy ahí, disfrutando de esas vistas en directo, junto a tus palabras y el sonido que lo envuelve todo.
Me alegro de tu regreso al blog. Y lo haces con fuerza, mucha fuerza.
Una descripción muy bella ;o)
Me alegro de tu regreso al blog. Y lo haces con fuerza, mucha fuerza.
Una descripción muy bella ;o)
Comentario:
¡¡¡ah, disfruta, querida porque es un verdadero mito!!!! Y el sonido....gracias
Comentario:
Gracias por traernos de vuelta al mar.
Comentario:
Hola Marian :)
Que bello texto, gracias por compartirlo mi mente ha volado con tus pensamientos y sentimientos que son hermosos. Las frases que decirte y, las fotos geniales :-)
Gracias por seguir dejando tus huellas, besos y saludos...siempre!
;o)
Que bello texto, gracias por compartirlo mi mente ha volado con tus pensamientos y sentimientos que son hermosos. Las frases que decirte y, las fotos geniales :-)
Gracias por seguir dejando tus huellas, besos y saludos...siempre!
;o)
Comentario:
Solo una palabra mi querida narima...GRACIAS.
un abrazo fuerte!!!
un abrazo fuerte!!!





