Arroro de plumas
Ariel preparaba sus alas, acariciándolas mientras les susurraba, dándoles brío, como animándose a sí mismo ante el vuelo inminente. Sus manos, regadas con la inocencia de sus seis años, temblaban en el algodón de las alas. La esperanza chorreaba con mayor intensidad que el miedo en sus ojos. Soplándoles una brisa ligera, que salía de su alma, el penacho de plumas parecía sonreírle con una ternura arrullada. Se colocó las alas en su fragilidad, mientras la efusión cosquilleaba las paredes de los tejidos.
El aire le recibía con un balbuceo esponjoso, un nudo etéreo, un chapoteo aéreo. Ariel cerró las cortinas de sus ojos, alzó las manos, aupándose a los brazos evaporados.
Las ganas le alzaban, lentamente las alas se desplegaban alrededor del anhelo, pavoneándose en todo su esplendor nacarado. Al contacto con los filamentos oxigenados, las plumas sonreían cascabeladas, silbando burbujas aireadas, campanillas revoloteando cerca del arcén. Potrillos brincando biombos anublados. Ariel sonreía mientras el aura lo trasportaba en un canasto trenzado de suspiros.
Su mirada se iluminaba a medida que se acercaba, sus lágrimas campaban por las mejillas parvularias. Su madre le esperaba al otro lado, sujetando la cuna vacía que formaban sus brazos, esperando la tez infantil. La calidez deambulaba en el atardecer, nanas maternas. Chupetes tiernos succionados del cordón umbilical. Amamantados con pezones devotos.
La criatura se aproximaba mansamente a los brazos de su madre, que le mimaba en la distancia, con arrumacos apalabrados, refugio ecuménico. El amor puro, sin etiquetas, rezumaba cada poro, cada migaja se hinchaba, gritaba el amor, las manos, esponjas de emociones, ofrenda de locura.
En cada zancada hacía aquellos brazos, el corazón zapateaba en la sangre, cada intervalo recolectado era un vuelco incesante, un beso dado, un abrazo sentido, una caricia soñada, una lágrima enjuagada, un dolor dormido, una tristeza derrocada, una soledad acompañada, una ternura adherida, gestos inmensos.
“Te quiero mamá, te echo de menos, la mirada de la comprensión, cada palabra de aliento, ya no me basta con pensar en ti, estoy envejeciendo sin tus abrazos, quiero quedarme para siempre contigo. Abrázame, protégeme, acaríciame, siénteme, cálmame, bésame. Quiero estar contigo, abrázame, abrázame, abrázame mamá. Por favor”. Ariel sollozaba entre los ruegos, tan cerca de su madre que podía sentirla. El batir de las alas suspiraba.
“Ven hijo, mamá también te quiere y te añora mucho. Yo te abrazo, mi alma en la tuya, siempre estoy contigo. Te adoro mi niño.”
Ambos se abrazaron, el amor les sumergió, y todo desapareció menos el amor. Tronó una pompa, las alas se desnutrieron, los abrazos se desvanecieron. Ariel abrazaba el silencio del orfanato entre lloros. “Llévame contigo mamá, llévame.”
Firmado: Alejandro
Comentario:
Al fin puedo ponerme al día y, ¿qué me encuentro? Un arroro de plumas en el que uno se mece por el calor de tus letras, igual que el niño lo hace en los brazos de su madre.
Cuídate, musus.
Cuídate, musus.
Comentario:
Gracias malamala por tus palabras. Me alegro que ahora se vea mejor el texto. El faro tiene connotaciones muy especiales para mí, además de una metáfora, y no estaba dispuesto a sacrificar el faro. Un besazo.
P.D: Muy linda la metáfora del faro.
Comentario:
A veces llorar, como los chaparrones, sirve para dejar el cielo limpio, claro, como recién estrenado, como aquél primer día, resplandeciente, luminoso...
Así se ve muchísimo mejor el texto, tal como lo has dejado ahora ;D
Ese faro siempre me sugiere la luz esperanzadora cuando uno se haya enmedio de la inquietante oscuridad de una tormenta... ese punto fijo donde pusimos todos nuestros ideales y metas, para que no se nos olviden nunca cuando nos sentimos perdidos, despistados... ese punto dentro de uno, que siempre te hace retomar el camino, cuando más perdido te puedes sentir... me gusta mucho tu faro.
Así se ve muchísimo mejor el texto, tal como lo has dejado ahora ;D
Ese faro siempre me sugiere la luz esperanzadora cuando uno se haya enmedio de la inquietante oscuridad de una tormenta... ese punto fijo donde pusimos todos nuestros ideales y metas, para que no se nos olviden nunca cuando nos sentimos perdidos, despistados... ese punto dentro de uno, que siempre te hace retomar el camino, cuando más perdido te puedes sentir... me gusta mucho tu faro.
Comentario:
Big: Algún problema con las plumas?. Besos.
la inquietud de tu ser: Lo siento pero no pienso quitar el faro. No se como has llegado hasta aquí, pero gracias por el comentario. Saludos.
Comentario:
Muy lindo, pero wey, no se puede leer con tanto colorido. Ta chevere.
Comentario:
Muy bonito pero me sobran las plumas ;) xxxxxxxxxxxx
Comentario:
Maribel: No llores mujer. Gracias. Besos.
Marcos: No se como has llegado a este blog pero gracias por el comentario. Saludos.
Malamala: Te dije que no lo leyeses... ains. Gracias por pasarte.
Comentario:
Siguiendo tu advertencia iba a no leer este post, pero no he podido...
Un beso, Alejandro
Un beso, Alejandro
Comentario:
Que bien escribes te juro que me visualiso todo como si lo viviera. Felicitaciones
Marcos
MarcosComentario:
Imposible no llorar, Álex.
Increible y maravilloso.
Besos mil
Increible y maravilloso.
Besos mil





